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Javier Cercas: "Tener dinero supone impunidad, y eso lo sabemos todos"
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presenta su última novela

Javier Cercas: "Tener dinero supone impunidad, y eso lo sabemos todos"

El escritor lanza 'El castillo de Barbazul', la última novela de la trilogía iniciada con 'Terra Alta'. "Escribir consiste en formular una pregunta de la manera más compleja posible"

Foto: Javier Cercas en Formentor, donde se desarrolla su última novela. (Iván Giménez)
Javier Cercas en Formentor, donde se desarrolla su última novela. (Iván Giménez)

Tras publicar ‘Terra Alta’, Javier Cercas (Cáceres, 1962) aseguró haberse convertido en “un nuevo escritor”. A eso aspiraba con la novela que le valió el Premio Planeta y provocó su mudanza de sello editorial en 2019. Aquella fue la primera de una trilogía, que ahora culmina en ‘El castillo de Barbazul’ (Tusquets, 2022). “Cuando uno gana el Planeta, se convierte en sospechoso de todo. Por eso soy partidario de que todo el mundo lo gane una vez en su vida”, bromea el escritor desde Pollença, la pequeña localidad mallorquina donde transcurre la mitad de su novela.

A Pollença y al cabo de Formentor, en uno de los extremos cercanos de la isla, se acercó Cercas para “documentarse” y trazar el escenario que esta vez envuelve a Melchor Marín, el protagonista de ‘Terra Alta’ e ‘Independencia’. Un policía reconvertido en bibliotecario, perseguido por la muerte de su madre, de su mujer y de los terroristas que abatió en Cambrils durante la primera novela. En ‘El castillo de Barbazul’, es la desaparición de su hija Cosette la que dispara su “instinto de policía”. Y la que le empuja a este nuevo escenario: las mansiones del escarpado cabo Formentor, donde un multimillonario llamado Rafael Mattson celebra fiestas con jóvenes explotadas sexualmente.

placeholder 'El castillo de Barbazul'. (Tusquets)
'El castillo de Barbazul'. (Tusquets)

Lo de acercarse a Mallorca, interrogar el escenario de la novela y a sus habitantes tiene que ver con esa fijación de Cercas por lo que tiene un pie dentro y otro fuera de la ficción. “Una ficción no es exactamente una mentira, pero se le parece bastante. En la novela, de hecho, se me cuelan muchos personajes reales”, explica el escritor. En ‘El castillo de Barbazul’, emerge el nombre del depredador Harvey Wenstein, el del propio escritor o el del periodista mallorquín Matías Vallés. “A Cercas, ni caso. Se lo inventa todo”, recomienda, burlón, uno de los personajes de la novela.

El nuevo Cercas se revela -y rebela- como un “escritor antisistema”. El sentido que atraviesa la trilogía, que él describe como “tres novelas distintas y un solo libro verdadero”, son las fronteras de la justicia. ¿Qué hacer cuando la ley resulta insuficiente, cuando el fin y la forma de la justicia no confluyen? “Para mí, escribir una novela consiste en formular una pregunta de la manera más compleja posible y nunca contestarla. Así es la historia de Melchor Marín. Y las respuestas literarias siempre son ambiguas, poliédricas… Ponen en jaque al lector y le obligan a empatizar con gente que no es la suya”, asegura el escritor. “Si uno lee ‘Ricardo III’, de repente se ve poniéndose a su lado. O al lado de Raskólnikov, que ha asesinado a una anciana. O al de Corleone al final de ‘El padrino’, cuando acaban de matar a su hija, aunque sea un canalla. En ese sentido, la literatura debe ser antisistema”.

"Para mí, escribir una novela consiste en formular una pregunta de la manera más compleja posible y nunca contestarla"

En el tercer libro de la Terra Alta, el “buen mal policía” Melchor Marín inicia una investigación en la que no deja de tropezarse con una maldad de alta alcurnia: la extorsión, los abusos, la corrupción de personas e instituciones… Esos vicios que aparecen también en ‘Terra Alta’ e ‘Independencia’, cambian de forma, pero llevan a la misma furia del escritor: “Los grandes secretos están a la vista, lo que pasa es que hay que mirarlos. El dinero significa impunidad. Caso Wenstein, caso Epstein… No hace falta inspirarse, porque es más la norma que la excepción. Leí un informe de la policía en el que se decía que en España hay dos casos de violencia sexual cada hora. Que el dinero procura impunidad es una evidencia. Cuando mejor es una democracia, menor es la impunidad. Pero es así, y lo sabemos todos”, zanja Cercas.

Aunque los temas de esta trilogía fueron perfilándose conforme la escribía -”yo no sé lo que quiero decir hasta que lo he dicho”, explica en uno de muchos aforismos resueltos -, Cercas asegura que “se enamoró” de su protagonista. “Es como yo, pero mucho mejor que yo. En él hay muchas cosas malas: furia, deseos de venganza… Porque eso es la literatura, una purga, un exorcismo. Pero Marín tiene una cualidad natural que se llama coraje, una virtud muy minusvalorada. Decía Churchill que es la valentía es la base de todas las demás virtudes”. Y añade, como demuestra en estos momentos el conflicto de Ucrania, que “la felicidad, en realidad, consiste en no tener que averiguar si eres valiente o no”.

Con ‘El castillo de Barbazul’, Cercas buscaba una novela policíaca “fácil de leer, pero difícil de entender. Me dedico a trabajar lo máximo para que se note lo mínimo. Que el lector no note todo el trabajo que hay detrás. Que lo lean como un vaso de agua. Pero que al llegar al final, digan: ‘Vamos a volver a empezar’”. Tras ‘El monarca de las sombras’, la historia de su tío abuelo falangista Manuel Mena, el escritor temía convertirse en una repetición de sí mismo, del éxito que cosechó con la metaficción de ‘Soldados de Salamina’. “Cuando se repite, un escritor está muerto”. Así que se reinventó en la novela policíaca, un género tradicionalmente popular, al que pretende sacudirle los complejos. “Lo mejor que le puede pasar a la literatura es que se vuelva popular. Cuanto más viejo me hago, más en contra estoy de los clichés literarios. Se crearon hace más de siglo y medio, pero son falsedades. Como la idea de que la buena literatura solo puede ser minoritaria, secreta, de catacumbas. Esta idea tiene un siglo y medio, y es una flagrante falsedad”, critica.

placeholder Javier Cercas en Formentor, donde se desarrolla su última novela. (Iván Giménez)
Javier Cercas en Formentor, donde se desarrolla su última novela. (Iván Giménez)

El ‘booktrailer’ (el vídeo promocional de la novela) presenta a Melchor Marín como el protagonista de un ‘thriller’ de venganza, un ‘padre coraje’ que remueve los bajos fondos de la élite para encontrar a su hija a cualquier precio. Tras el éxito en los Premios Goya de la adaptación al cine de ‘Las leyes de la frontera’, la pregunta se hace inevitable: ¿Melchor Marín llegará a la pantalla? “Yo encantado. De hecho, hay un proyecto para hacer una serie de televisión desde hace tiempo. También hay una adaptación teatral de ‘Anatomía de un instante’... Mi trabajo consiste en no hacer nada en estos casos, cosa que me encanta. Cuando un escritor termina una novela, esta deja de ser suya. Yo pongo la partitura y los que se acercan, la interpretan”.

Aunque ‘El castillo de Barbazul’ cierra las aventuras de Melchor Marín, el escritor no descarta una cuarta novela para el proyecto. El “nuevo Cercas”, en realidad, dice volver siempre a las esencias de sus títulos más aclamados: el enigma que aparece y que alguien se propone resolver. Fue la mirada y la compasión de un soldado desconocido en ‘Soldados de Salamina’. Fueron tres hombres de pie en el hemiciclo ante los tiros de un Guardia Civil golpista. Y, en ‘El Castillo de Barbazul’, es “lo peor que le puede ocurrir a un padre: la desaparición de una hija”.

Tras publicar ‘Terra Alta’, Javier Cercas (Cáceres, 1962) aseguró haberse convertido en “un nuevo escritor”. A eso aspiraba con la novela que le valió el Premio Planeta y provocó su mudanza de sello editorial en 2019. Aquella fue la primera de una trilogía, que ahora culmina en ‘El castillo de Barbazul’ (Tusquets, 2022). “Cuando uno gana el Planeta, se convierte en sospechoso de todo. Por eso soy partidario de que todo el mundo lo gane una vez en su vida”, bromea el escritor desde Pollença, la pequeña localidad mallorquina donde transcurre la mitad de su novela.

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