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El artista español que más vende tiene algo malo que contarte sobre las subastas
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JAVIER CALLEJA

El artista español que más vende tiene algo malo que contarte sobre las subastas

El malagueño Javier Calleja se ha convertido en superventas en Asia tras muchas peripecias. Su lucha ahora es no ser engullido por la especulación del mercado secundario del arte

Foto: El artista malagueño Javier Calleja. (Nacho Sánchez Corbacho)
El artista malagueño Javier Calleja. (Nacho Sánchez Corbacho)
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No hay padre o madre que no sienta un escalofrío cuando su hijo adolescente entra en el salón y grita: “¡Mamá, quiero ser artista!”. Quizás a los chavales también les dé pánico decir eso en alto, dada la precariedad del artista español medio, pero este es un artículo sobre un artista español de éxito, es decir, sobre la excepción que confirma la regla.

Cuando Javier Calleja (Málaga, 1971) salió de la facultad de Bellas Artes de Granada, no veía claro poder vivir del arte: “Malvivir sí, vivir no”, explica.

Tras sacarse unas oposiciones, acabó de profesor interino dando clases de dibujo en “casi todos los institutos de Andalucía”. Profesor de día, artista en ciernes de tarde.

placeholder El artista, en su estudio. (Nacho Sánchez Corbacho)
El artista, en su estudio. (Nacho Sánchez Corbacho)

Calleja recuerda su época de profesor interino con la retranca clásica del veterano de Vietnam: “Cuando lograba que los adolescentes me escucharan por fin, me cambiaban de centro. Tuve momentos muy buenos y momentos muy malos, pero aprendí a tratar con adolescentes”. Spoiler: tratar con los grandes compradores de arte no iba a ser más sencillo...

Tú el Pronto y yo al paño

Como a miles de profesores interinos, a Calleja le cortaron la cabeza durante la crisis económica de 2008.

Al quedarse en paro, su novia mileurista, Alicia, le dijo una frase que resultó decisiva y profética: “Tú dedícate a producir obra vendible y ya me encargaré yo de venderla”.

Alicia [Gutiérrez] es ahora mánager de Calleja y directora de su estudio.

Mánager del, ojo al dato, artista español vivo más cotizado: Javier Calleja, entre el pop y el manga, entre los cuadros, las esculturas y el 'art toy', objeto de deseo en Asia, pero siempre con los pies en Málaga.

placeholder Javier Calleja, manos a la obra. (Nacho Sánchez Corbacho)
Javier Calleja, manos a la obra. (Nacho Sánchez Corbacho)

La gran ola

En 2010, Calleja entró fuerte en el Instagram remoto: “Pillé el 'boom' de la popularización de artistas en esa red”. Hoy tiene 135.000 seguidores en Instagram.

Pero el verdadero punto de inflexión fue su primera exposición en Hong Kong, en 2017, donde vendió todo antes de la inauguración. “Visto el éxito, el galerista me preguntó si aceptaba encargos. Le dije que sí”. Calleja no sabía dónde se metía...

Pocos días después, vino el estupor: Calleja se encontró con 200 pedidos de golpe. "Era una locura". Tuvo que renunciar a la mayoría: no tenía cómo hacerlos frente.

“Ahí me di cuenta de que la ola empezaba a hacerse muy grande; o me subía a una tabla de surf y empezaba a surfearla, o me llevaba por delante”, cuenta el artista, en cuyo estudio malagueño trabajan ahora 10 personas.

El antiguo interino era de pronto un artista superventas. Lo siguiente fue su fichaje por la galería japonesa Nanzuka Underground, y su lucha por lograr que el tsunami no le matara de éxito.

placeholder El lugar de trabajo del artista malagueño. (Nacho Sánchez Corbacho)
El lugar de trabajo del artista malagueño. (Nacho Sánchez Corbacho)

El negocio

Desde el año de su explosión, 2017, Calleja ha tenido tres exposiciones individuales en Japón, dos en Hong Kong, una en Tailandia y una en Shanghái, además de pasar por Hamburgo, Miami o Los Ángeles.

¿La clave de su éxito en Asia? La respuesta simple está en su estilo, que evoca a esas figuras infantiles del manga, de ojos y cabezas infinitos, con los que todos hemos crecido. Calleja, no obstante, reivindica como referente la Escuela de Bruguera. Rompetechos 'meets' manga.

Más allá del estilo, Calleja también se ha visto impulsado por una ola de subastas millonarias en Hong Kong, en la que los nuevos coleccionistas asiáticos, de perfil más internacional y digital, han puesto el ojo sobre figuras emergentes del arte occidental, como explica este artículo de 'Artnet'.

"A veces, veo subastas de mi obra en Hong Kong y pienso: 'Me equivoqué, no tenía que habérsela vendido a este tipo"

En julio de 2020, Christie’s Hong Kong subastó por primera vez un lienzo original de Calleja. El precio de salida estaba entre 34.000 y 57.000 euros, pero se vendió por unas 10 veces más: 425.800 euros.

No nos esperábamos que se cerrara en tantísimo dinero y da un poco de vértigo", contó a 'SUR' Alicia Gutiérrez, directora del Estudio Calleja. “Nos da pánico que ahora empiecen a salir muchas obras suyas en subasta, lo que previsiblemente pasará”, añadió.

Por supuesto, pasó exactamente eso. En marzo de 2021, la misma casa de subastas vendió otra obra de Calleja por 1,14 millones de euros; y el pasado noviembre, una de sus pinturas alcanzó los 1,6 millones de euros. Cuesta abajo y sin frenos.

En el último informe de Artprice by Artmarket sobre ventas en subastas, Calleja apareció en el puesto 59 del 'ranking' mundial, con 6,9 millones de euros facturados entre el último semestre de 2020 y el primero de 2021. Los siguientes españoles en la lista eran dos pesos pesados: Jaume Plensa (puesto 156, 1,9 millones) y Miquel Barceló (puesto 207, 1,1 millones).

PREGUNTA. ¿Cómo se le queda el cuerpo al verse en los 'rankings' mundiales de ventas?

RESPUESTA. Me lo tomo con mucha prudencia. La gente me felicita cuando salgo en listas de este tipo, pero igual no es bueno para el artista, hay mucha especulación en el mercado secundario del arte.

"Cuando empiezas a tratar con coleccionistas especuladores, los 'dealers', que en inglés significa camellos, tienes que saber detectarles"

P. Explique la diferencia.

R. En el mundo del arte el coche de segunda mano vale más que el de primera mano.

Calleja se refiere a lo siguiente: en el mercado primario del arte, el artista expone en una galería, vende su obra y se lleva una parte del dinero.

En el secundario, el coleccionista subasta la obra, y en función del país donde se celebre la subasta, el artista se puede llevar el 8% de esa venta... o nada, como le pasa a veces a Javier Calleja, con ventas superiores al millón de euros en subastas en Hong Kong por las que no obtiene beneficio alguno.

Subastas que sí le generan impacto mediático, pero también una presión especulativa “inquietante” sobre su obra.

Foto: La obra 'Everydays: The first 5000 days', de Beeple. (Christie's)

Habla Calleja:

“El mercado secundario genera un exceso de demanda que ni puedo ni quiero cubrir. No me voy a poner a hacer churros. Lo interesante del éxito no es producir más, sino producir mejor”.

“Yo también me pregunto cómo obras mías vendidas hace tres años por 12.000 euros acaban despachándose por 1,5 millones en una subasta en Hong Kong. Es una plusvalía asombrosa. La especulación no es buena para el artista”.

P. ¿No le dan notoriedad esas ventas?

R. Tienen doble filo. Cuando superas el millón de euros en una subasta, puedes saltar rápido a los dos, tres o 10 millones. Pero cuanto más subes, menos personas pueden comprar tu obra, la pirámide se estrecha y puedes despeñarte en cualquier momento. Es más peligroso que beneficioso. Por eso es tan importante el trabajo de las galerías, que regulan mejor el precio de tu obra, en lugar de estar a merced de los picos especulativos.

placeholder Detalle de la obra del artista. (Nacho Sánchez Corbacho)
Detalle de la obra del artista. (Nacho Sánchez Corbacho)

Tras subir la demanda, Calleja redobló su apuesta por las galerías (“Hacen un trabajo imprescindible para producir obra, montarte exposiciones y llevarte a ferias”), dejó de aceptar encargos ("Solo vendo con las galerías que me representan") y empezó a fijarse si la gente que compraba su obra en las galerías... tenía pinta sospechosa.

1) "Cuando eres un artista desconocido vendes a cualquiera, no te puedes permitir otra cosa, pero cuando alcanzas cierto nivel, empiezas a tratar con coleccionistas con pinta de especuladores, los 'dealers', que en inglés también significa camellos. Vienen a hacer el negocio rápido. Tienes que saber detectarles".

2) "El buen coleccionista no subasta tu obra al poco de comprarla, sino que la protege. A veces, veo subastas de mi obra en Hong Kong y pienso: 'Me equivoqué, no tenía que habérsela vendido a este tipo".

3) "Ahora bien, si un coleccionista joven, un chaval, compró obra mía cuando era barata y ahora tiene un cuadro de un millón de euros colgado en casa, no seré yo quien le diga que no lo venda para solucionarse la vida", zanja Calleja.

No hay padre o madre que no sienta un escalofrío cuando su hijo adolescente entra en el salón y grita: “¡Mamá, quiero ser artista!”. Quizás a los chavales también les dé pánico decir eso en alto, dada la precariedad del artista español medio, pero este es un artículo sobre un artista español de éxito, es decir, sobre la excepción que confirma la regla.

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