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La burla de 'Viridiana': Buñuel escapó a la censura franquista... pero no a la ira del Vaticano
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La burla de 'Viridiana': Buñuel escapó a la censura franquista... pero no a la ira del Vaticano

La película puso al dictador en un irónico aprieto ante la comunidad internacional, después de que la Iglesia la tachara de blasfema y sacrílega

Foto: Cartel de 'Viridiana'. (Uninci)
Cartel de 'Viridiana'. (Uninci)

Hasta el año 1963, no existió en España una norma oficial que regulara la censura franquista en el cine. Pero censura sí había. Aunque los órganos se adaptaron a los vaivenes del régimen -por ejemplo, con la desaparición del censor militar en 1946, tras la caída del fascismo en Europa-, hubo una constante entre las voces que decidían qué podía y qué no podía aparecer en las pantallas españolas: el "molde católico". Y fue esta atalaya de la Iglesia sobre la moralidad franquista la que puso al dictador en un irónico aprieto ante la comunidad internacional. Los culpables fueron el director de cine Luis Buñuel y su película 'Viridiana', que se mantuvo prohibida en España hasta más de diez años después de su estreno.

La historia se recoge en 'El deseo femenino en el cine español' (Cátedra, 2022), un ensayo colectivo sobre el deseo de la mujer "como una fuente de resistencia simbólica y figurativa a las consignas represivas de la ideología censora". Según recoge la obra, coordinada por los profesores Núria Bou y Xavier Pérez, 'Viridiana' de Buñuel ocupa un lugar clave en esta resistencia, tanto por el contenido del filme como por el escándalo mediático que desató en el Festival de Cannes y que propició un debate público sobre la censura.

Foto: Margarita Lozano, en 'Sequestro di persona'. (Wikipedia)

El rodaje de 'Viridiana', hoy considerada una de las películas más importantes del cine del siglo XX, supuso el regreso de Buñuel a su país natal por primera vez en 24 años, tras haberse labrado una carrera entre Francia y México. 'Persona non grata' para el régimen franquista, el cineasta aprovechó los aires de aperturismo que trajeron los años 60, además de su amistad con Paco Rabal, que le consiguió el visado que impidió que le "dieran garrote vil" en España. Fue Rabal quien le presentó al productor mexicano Gustavo Alatriste y a su esposa, la actriz Silvia Pinal, que terminó protagonizando 'Viridiana' junto a la recién fallecida Margarita Lozano. Alatriste y las empresas españolas Uninci y Films 59 coprodujeron la película.

La película trata sobre una joven novicia que, antes de internarse en un convento, acude a pasar unos días a la hacienda de su tío Jaime. Este, fascinado por el parecido de su sobrina Viridiana con su difunta esposa, la duerme, la viste con el traje de novia de la muerta e intenta violarla, aunque finalmente no se atreve. Viridiana se aleja de Jaime cuando le confiesa el abuso y este se termina suicidando por la culpa. Y es la culpa que siente Viridiana por la muerte de su tío la que le empuja a renunciar a los hábitos, quedarse en la finca e iniciar una relación con Jorge, el hijo bastardo de Jaime interpretado por Francisco Rabal. El guion de 'Viridiana' logró escapar a la censura franquista, paradójicamente, gracias a la escena que después enfurecería al Vaticano.

La censura provocó otro final en el guion, más inmoral, pues sugiere un 'ménage à trois'

Los censores aprobaron el rodaje con algunas condiciones. Entre ellas, que el final de la película se modificara. En el guion original presentado por Buñuel, que omitía las partes más delicadas de la película, Viridiana pasa a una estancia donde Jorge se encuentra solo. La imagen de una joven novicia adentrándose en la habitación de un hombre resultaba inmoral, así que el director propuso que Jorge estuviera acompañado por la criada Ramona (la recientemente fallecida Margarita Lozano) en la última escena. Esto es todo lo que supo la Junta de Censores antes del rodaje, sin imaginar que la última escena, con la participación de la criada, se convirtió en la alegoría de un trío sexual. "La censura provocó otro final en el guion, sin duda más inmoral, pues sugiere un 'ménage à trois'. Viridiana entra cuando su primo y la criada están jugando a las cartas y se sienta junto a ellos. La cámara inicia un lento retroceso. El primo dice: 'Bien sabía yo que mi prima Viridiana terminaría jugando al tute conmigo'", explicaba Buñuel. Como después contaría el director, la trama está inspirada en una fantasía erótica en la que adormecía a la reina Victoria Eugenia y abusaba de ella.

El escándalo en Cannes

En el último momento, Luis Buñuel fue invitado a participar en el Festival de Cannes en 1961 y se llevó la Palma de Oro, el máximo reconocimiento del certamen, compartido con 'Una larga ausencia', de Henri Colpi. Aunque la Junta de Censores no había visto inconvenientes morales en la versión de la cinta que Buñuel mostró, sí lo hizo 'L'Osservatore Romano', el boletín oficial del Vaticano. En un artículo publicado tras el festival, prohibió la película por blasfema y sacrílega, y pidió la excomunión de sus autores. El entonces director general de cinematografía, José Antonio Muñoz Fontán, acudió a Cannes para recoger la distinción, aunque fue cesado a su llegada a España. "Esto último supuso para el Gobierno Español cierto descrédito internacional cuando la obra de Buñuel se empezó a estrenar en los cines de todo el mundo", según recoge el investigador Ramón Navarrete-Galiano.

La Junta de Censores no vio inconvenientes morales pero sí lo hizo 'L'Osservatore Romano', el boletín oficial del Vaticano

Una escena en la un grupo de mendigos intenta abusar de la virginal Viridiana culmina con la composición de 'La última cena' de Da Vinci, y acompañada por fragmentos de 'El Mesías', el oratorio de Händel sobre la vida de Cristo. Aquella fue otra de las imágenes que enfurecieron a la Iglesia y, finalmente, a Franco. El régimen ordenó destruir todas las copias de 'Viridiana' en España, que quedó prohibida hasta el año 77. Según 'El deseo femenino en el cine español', el escándalo de Buñuel catalizó una demanda que hervía desde mediados de los 50: "Desde Salamanca y otros círculos no se abogaba por una derogación de la censura, sino por una clarificación de las reglas del juego, en aras de una transparencia democrática pero también por las necesidades pragmáticas de guionistas, directores y productores, que querían saber a qué atenerse", explica Albert Elduque en la primera parte del ensayo.

placeholder Cubierta de 'El deseo femenino en el cine español'. (Cátedra)
Cubierta de 'El deseo femenino en el cine español'. (Cátedra)

Antes de la publicación de las Normas de Censura Cinematográfica de 1963, los censores del cine trabajaban sin corpus legal. "La legislación, como máximo, aludía a los 'valores raciales' o a los 'principios morales y políticos' del régimen, sin dar más detalles, y hoy solo nos quedan los resultados de la práctica en sí misma, los informes emitidos y las opiniones voceadas por los propios censores". De esta ausencia de norma y de discusión en el régimen se deriva la 'torpeza' de la censura franquista, que permitió que el 'ménage à trois' de 'Viridiana' y sus referencias bíblicas.

El texto de referencia durante las primeras décadas del franquismo fue una conferencia del censor Francisco Ortiz Muñoz en 1946, en la que "ofrecía una suerte de libro de instrucciones que trataba de fusionar el Código Hays estadounidense con la encíclica papal 'Vigilanti Cura'", promulgada por Pío XI. Encíclicas y censura para proteger la moralidad de los espectadores fueron el sustrato de la normativa franquista del 63. En las nuevas reglas, se prohibía "la justificación del divorcio, el adulterio, las relaciones sexuales ilícitas, la prostitución y, en general, de cuanto atente contra la institución matrimonial y contra la familia", según recoge el ensayo. Sin embargo, no se prohibían expresamente la representación del mal, sino que las perversiones se permitían, siempre cuando tuvieran "una clara y predominante consecuencia moral".

placeholder Imagen de 'Viridiana', de Luis Buñuel
Imagen de 'Viridiana', de Luis Buñuel

Gracias a la habilidad de sus productores, a su pátina de moralidad religiosa y a sus ambigüedades, 'Viridiana' logró escapar a una censura que, antes de los 60, se centraba en imágenes y fragmentos concretos (como "besos excesivos, abrazos lujuriosos, gestos, posturas incitantes" en un generoso catálogo). Aunque, como sostienen los ensayistas, el código posterior es "idéntico" en lo tocante a la posición ideológica sobre el matrimonio, la familia, el aborto o el adulterio, pero menos centrado en su presentación visual.

"El mal se puede presentar como simple hecho o elemento de conflicto dramático, pero nunca como justificable o apetecible, ni de manera que suscite simpatía o despierte deseo de imitación", rezaba la norma. Destacan los investigadores que, a diferencia de la conferencia de Ortiz Muñoz en 1946, las reglas oficiales de censura posteriores al estreno de 'Viridiana' no centraban su acción en elementos concretos, sino en la obra en global. No solo se juzgaban las imágenes singulares, sino sus implicaciones en el relato. Mientras España permitía la entrada del turismo internacional y los bikinis en sus playas, la censura se sofisticaba: no se trataba de eliminar "piernas al aire", sino de eliminar "una trama, una idea, una narrativa, porque era en el todo y no en las partes donde los principios morales podían verse amenazados".

Hasta el año 1963, no existió en España una norma oficial que regulara la censura franquista en el cine. Pero censura sí había. Aunque los órganos se adaptaron a los vaivenes del régimen -por ejemplo, con la desaparición del censor militar en 1946, tras la caída del fascismo en Europa-, hubo una constante entre las voces que decidían qué podía y qué no podía aparecer en las pantallas españolas: el "molde católico". Y fue esta atalaya de la Iglesia sobre la moralidad franquista la que puso al dictador en un irónico aprieto ante la comunidad internacional. Los culpables fueron el director de cine Luis Buñuel y su película 'Viridiana', que se mantuvo prohibida en España hasta más de diez años después de su estreno.

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