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El hombre que guarda la memoria de España en 70.000 fotos: "No quiero que acaben en el Rastro"
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Entrevista

El hombre que guarda la memoria de España en 70.000 fotos: "No quiero que acaben en el Rastro"

José Luis de Pablos cubrió la Transición y algunas de las guerras más importantes de los años 70 y 80; hoy su archivo está en cajas y no sabe qué pasará con él

Foto: José Luis de Pablos a la derecha durante la guerra del Sáhara en 1975. (José Luis de Pablos)
José Luis de Pablos a la derecha durante la guerra del Sáhara en 1975. (José Luis de Pablos)

En septiembre de 1975, los intelectuales franceses Yves Montand, Michel Foucault, Costa Gavras, Regis Debray, Claude Mauriac, Jean Laucouture y el sacerdote Ladouze se reunieron en la Torre de Madrid para hablar sobre democracia y libertad. Era un momento tenso: la dictadura franquista acababa de fusilar a los que serían los últimos condenados a muerte del régimen. Por allí se encontraba el fotógrafo José Luis de Pablos, quien comenzó a disparar con su cámara mientras observaba que entre los asistentes había policías de paisano a los que conocía bien de otros altercados. En cuanto los franceses comenzaron a criticar a Franco, los policías se quitaron el disfraz y comenzaron a detener a todo el mundo. De Pablos acabó en la Dirección General de Seguridad —hoy sede de la presidencia de Madrid— y se le confiscaron todos los carretes menos uno, que guardó en el baño. Pasó algunas horas detenido y, cuando le pusieron en libertad, visitó el excusado para recuperar aquellas fotos que salieron publicadas al día siguiente.

Esta es una de las historias que narra el fotógrafo De Pablos a El Confidencial de entre todo lo que pasó en aquellos años de la Transición y los 80, y de los que fue uno de los grandes ojos privilegiados. Trabajó para revistas como 'Cambio16' y montó dos agencias de prensa, Kappa Press y Blasón, con las que distribuyó imágenes para 'Times', 'Newsweek' o 'Stern'. Por su cámara pasó el regreso de Dolores Ibárruri a España, lo que dio pie a un reportaje de su vida en Moscú junto a su hija y su nieta (y la necesidad de esquivar el visado en el pasaporte para no ser detenido en Madrid a la vuelta); la Marcha Verde en el Sáhara, a donde fue el primero en llegar junto a Ander Landaburu; la guerra de Angola; el atentado del independentista canario Antonio Cubillo en Argelia en 1978, o la guerra del Zaire en 1977, donde, asegura, por poco no lo cuenta. Sabe que, para muchos, todo esto ahora son “cuentitos del abuelo”, pero no hay que pensar demasiado para darse cuenta de que todas estas imágenes son, sin duda, historia de este país.

placeholder Llegada de Dolores Ibárruri a Madrid en mayo de 1977. (José Luis de Pablos)
Llegada de Dolores Ibárruri a Madrid en mayo de 1977. (José Luis de Pablos)

Lo que ocurre es que esta gran memoria está ahora mismo en cajas. En total, De Pablos, que ya está jubilado y reside en las islas Canarias tras acabar como realizador de Televisión Española en Gran Canaria, tiene en su casa de El Escorial más de 2.000 negativos y más de 70.000 fotografías de toda esa época. “Todo esto ocupa bastante. Son como tres muebles de un metro con los archivos en color y luego las carpetas en blanco y negro de los negativos que ocupan como cuatro cajas. Tengo también cintas de betacam de reportajes de artistas”, confiesa. Un enorme archivo que ya le empieza a preocupar qué va a suceder con él cuando ya no esté.

“Yo lo que no quiero es que mi archivo aparezca en el Rastro en Madrid como han aparecido otros. Mis hijas no tienen espacio para guardarlo. Las casas de ahora no son grandes. La de El Escorial sí, tiene 500 metros cuadrados, y ahí lo tengo todo. Pero, cuando eso desaparezca, todo eso tiene que salir de allí y a ver a dónde va”, resume un tanto intranquilo.

Asegura que no le ha puesto valor a todas estas fotografías. “Ni lo he pensado ni lo he valorado. Esto es como un cuadro, ¿qué valor tiene? Pues el que le quieras dar. Y, si quieres que te lo compren, pues lo vendes y, si no, pues no lo vendes”, confirma. Sí que hubo una vez que se acercaron a él para comprarle algunas fotos del asunto del Sáhara, pero no quiso vender porque la oferta venía de Marruecos. “Algunas sí las he utilizado para exposiciones. De hecho, son fotografías de tres metros por 70 que las tengo en tres cajas enormes de aluminio preparadas para exportar y que las tengo también en casa”, manifiesta.

placeholder La guerra del Sáhara contra Marruecos en los años 70. (José Luis de Pablos)
La guerra del Sáhara contra Marruecos en los años 70. (José Luis de Pablos)

Un centro nacional de fotografía

Una solución para él y muchos otros fotoperiodistas cuyo archivo también está guardado en cajas y en riesgo de que desaparezca a su muerte es la creación de un centro nacional de fotografía para que estas fotos queden almacenadas y se puedan consultar. Hace unas semanas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió que este centro se construiría en Soria. De momento, promesas.

“El fotoperiodismo nunca se ha cuidado. Yo ahora he querido preparar exposiciones y todo es por conocidos, amigos…, pero ya hace tiempo que no tengo los contactos de antes. Hay mucho material y no se sabe qué hacer con él. Y nadie se ha puesto en contacto conmigo. Además, cuando ya dejas de publicar y te jubilas, la gente se olvida. Cuando estás en activo, todo es muy importante, muy bueno y tal y, cuando te jubilas, ya nadie se acuerda de ti y todo lo que cuentas son cuentitos del abuelo”, reconoce.

"Cuando estás en activo, todo es muy importante, muy bueno y, cuando te jubilas, ya nadie se acuerda de ti y lo que cuentas son cuentitos del abuelo"

Como ejemplo pone a Alfonso, la agencia de fotógrafos madrileños que estuvo muy activa en la II República y que después se dedicó a hacer retratos —porque no le dejaron otra cosa—, y de la que acaba de haber una exposición magnífica en el Canal de Isabell II de Madrid. “Hasta que un autor no se muere y pasan 15 o 20 años entonces no dicen: ¡mira las fotos que hizo Alfonso de la Familia Real y de las costumbres de Madrid!”, dice con amargura De Pablos. A Alfonso el Estado le compró el archivo en los años 90 y hoy se guarda en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares. Con Clifford, otro fotógrafo pionero, ocurre algo parecido. Sus fotos del Madrid de mediados del XIX también se pueden ver estos días en el Canal.

Historia del periodismo español

Al final, no son solo las imágenes. La vida de este fotoperiodista es también el reflejo de un pedacito de historia. Una muestra de cómo funcionaban las cosas y cómo era la profesión.

Después de dedicarse al periodismo nocturno, “mucho cotilleo, fotos en las discotecas y tal”, tras un viaje en un 600 en el mayo parisino de 1968, de Pablos logró entrar en el diario 'Madrid', donde se dedicó a fotografías para la sección de Cultura y del ámbito de la universidad, que es donde estaba la atención mediática con todas las manifestaciones estudiantiles.

placeholder Atentado de Antonio Cubillo en Argelia. (José Luis de Pablos)
Atentado de Antonio Cubillo en Argelia. (José Luis de Pablos)

Tras el cierre y posterior voladura del diario 'Madrid' —De Pablos también fotografió aquello— en 1973, se marchó junto a algunos compañeros a la revista 'Cambio16', que era una de las más influyentes de la época. “Fue muy importante para mí y con momentos históricos muy vividos”, afirma. Sufrió varias persecuciones por parte de la extrema derecha. “Los de Fuerza Nueva me intentaron secuestrar… Me metieron en su sede y me pude escapar porque en ese momento, cuando me bajaban al sótano, había unas personas que entraban en el portal y me agarré a ellos y salí”, rememora. También fue uno de los represaliados por el tristemente famoso torturador Billy el Niño. “Siempre que nos veía en las manifestaciones, venía a nosotros y nos detenía y luego no le quedaba más remedio que soltarnos”, reconoce.

"Los de Fuerza Nueva me intentaron secuestrar… Me metieron en su sede y me pude escapar porque entró gente en ese momento en el portal"

Si esta era la vida política, la periodística no se quedaba atrás. Junto a Pepe Oneto, que dirigía la revista, entrevistaron a los etarras que habían acabado con Carrero Blanco, también al carlista Carlos Hugo de Borbón y a don Juan en Estoril. Y fue una de las cámaras que estuvo en los fusilamientos de septiembre del 75. “Nos dejó pasar el Ejército, pero se me negó hacer fotos. En el momento de los fusilamientos, nos apartaron de la zona, pero conseguí subirme a una loma y hacer las fotos de los furgones cuando salía la guardia civil y los cuerpos de los fusilados en Hoyo del Manzanares”, recuerda.

Hay parte de estas imágenes que él ya no las tiene. Se quedaron en 'Cambio16' cuando él abandonó la revista para montar la agencia Kappa Press a finales de los 70, ya en democracia. Otros tiempos, pero también unos en los que la fotografía estaba extraordinariamente bien remunerada. Con esta agencia, De Pablos trabajaba para 'Times', 'Newsweek', 'París Match', 'Stern', la agencia Gamma… Y conseguían vender reportajes por un millón de pesetas. Así ocurrió con la muerte de Bing Crosby. O con el accidente de Los Rodeos en Tenerife.

placeholder Angola, 1974. El fotógrafo con MPLA. (José Luis de Pablos)
Angola, 1974. El fotógrafo con MPLA. (José Luis de Pablos)

España era un país que interesaba internacionalmente, pero en los 80 el crédito se empezó a agotar. Ya dejaba de ser el joven país que salía de la dictadura. De Pablos y otros colegas montaron otra agencia, Blasón, pero los ingresos ya no eran los mismos. “Nosotros veníamos de ventas de un millón de pesetas. Y funcionábamos con la garantía del primer visionado con ‘Times’ y ‘Newsweek’. Eso nos daba para pagar gastos de estancia y avión. Y luego, cuando se publicaban, ya nos pagaban por la foto. Y estaban muy bien pagadas, por lo que se ganaba bastante”, sostiene. Pero aquello dejó de existir. Los pagos se retrasaban y con cuatro o cinco reportajes al mes no se podía sobrevivir. “Así que hubo oposiciones para TVE y ahí me metí como reportero gráfico”. Y de ahí todo un bagaje hasta la jubilación.

De toda esta historia, lo que quedan son las imágenes que ahora están en cajas. Fotos que sabe que van más allá de los cuentos del abuelo. Ahora solo queda saber qué quiere hacer este país con ellas.

En septiembre de 1975, los intelectuales franceses Yves Montand, Michel Foucault, Costa Gavras, Regis Debray, Claude Mauriac, Jean Laucouture y el sacerdote Ladouze se reunieron en la Torre de Madrid para hablar sobre democracia y libertad. Era un momento tenso: la dictadura franquista acababa de fusilar a los que serían los últimos condenados a muerte del régimen. Por allí se encontraba el fotógrafo José Luis de Pablos, quien comenzó a disparar con su cámara mientras observaba que entre los asistentes había policías de paisano a los que conocía bien de otros altercados. En cuanto los franceses comenzaron a criticar a Franco, los policías se quitaron el disfraz y comenzaron a detener a todo el mundo. De Pablos acabó en la Dirección General de Seguridad —hoy sede de la presidencia de Madrid— y se le confiscaron todos los carretes menos uno, que guardó en el baño. Pasó algunas horas detenido y, cuando le pusieron en libertad, visitó el excusado para recuperar aquellas fotos que salieron publicadas al día siguiente.

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