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Anacoretas, maría y 'raves' en el paraíso: el crimen del pantano de Girona se empantana
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Anacoretas, maría y 'raves' en el paraíso: el crimen del pantano de Girona se empantana

La incomprensible muerte de dos veinteañeros en un pantano en Girona pasa de resolución sencilla a enredo. Un libro profundiza en un caso marcado por un territorio indómito

Foto: Ilustración: Irene de Pablo.
Ilustración: Irene de Pablo.

Pasamos tanto tiempo escandalizándonos por lo fácil que es mentir ('fake news') que se nos olvida lo difícil que es contar la verdad.

Agosto, septiembre y octubre de 2017. Atentado terrorista en Barcelona, referéndum por la autodeterminación, cargas, fuga presidencial, jefe policial en la picota... Nunca ha habido una etapa más convulsa en los Mossos, pero aunque el resto de asuntos públicos parecían entonces en suspensión, el reloj de la vida y la muerte nunca se detiene: el 23 de agosto de 2017, una pareja de veinteañeros (Marc y Paula) fue de excursión al pantano de Susqueda (Girona)... y nunca más se supo. Sus cadáveres aparecieron un mes después con tiros y signos de violencia. Su coche y su kayak salieron del fondo del pantano.

La verdad policial señaló medio año después a un pescador y habitante del bosque del pantano: Jordi Magentí Gamell, que ya había sido encarcelado por asesinar a su exmujer en 1997. Detención con fanfarria mediática: "Eso sí que es inaudito. Los Mossos no dan nunca ningún dato de un detenido por asesinato hasta que el sospechoso no está encarcelado; hoy, en cambio, sale a escena al responsable de los investigadores para señalar al autor del doble crimen de Susqueda cuando hace menos de tres horas que lo han detenido. ¿A qué viene esa estrategia? El mensaje cala con fuerza y la opinión pública parece convencida", escribe la periodista Tura Soler en el libro 'A orillas del pantano'.

Pero lo que parecía una resolución sencilla de una caso complejo, acabó en enredo.

Magentí pasó unos meses en la cárcel, pero salió libre y sin fianza por falta de pruebas.

A falta de algunas diligencias, el fiscal quiere juzgar a Magentí, pero aún no hay ni arma ni móvil del crimen. ¿Habrá juicio? Lo sabremos los próximos meses.

El lodazal

"Lo del pantano está empantanado". Lo cuenta Tura Soler, periodista de sucesos de 'El Punt Avui', que ha volcado su obsesión con el caso en 'A orillas del pantano' (publicado simultáneamente en español y catalán).

"No es que yo sea escéptica con la acusación a Magentí, es que intento hacer un relato de hechos probados. No se ha podido establecer con pruebas la escena del crimen. Tampoco sabemos si Magentí y las víctimas estuvieron en el mismo lugar a la misma hora. Se han hecho 157 pruebas de ADN durante la instrucción, pero ninguna les relaciona. ¿Dónde se produjo el crimen y por qué? Aún no lo sabemos", resume.

"Si en una montaña llena de lobos matan a un cordero, ¿quién ha sido? ¡El pastor seguro que no!"

¿El pasado truculento de Magentí jugó un papel decisivo en su detención? "Se aportó su perfil criminológico como un indicio más; el 'ya ha matado antes'", asume la periodista. Aunque parecía un caso con un solo hilo del que tirar, Soler empezó a tirar de muchos otros. Uno de los habitantes del bosque del pantano, le dijo algo inquietante: "Si en una montaña llena de lobos matan a un cordero, ¿quién ha sido? ¡El pastor seguro que no!".

'A orillas del pantano', en definitiva, es un 'true crime' sobre la dificultad de llegar a resolver un crimen, pero sobre todo, una panorámica de Pantanolandia como última frontera. "Susqueda es el paraíso terrenal donde uno puede vivir en comunión con la naturaleza, pero también el refugio de personajes al margen de la sociedad", afirma la periodista.

En Pantanolandia hay anacoretas, inadaptados, fugitivos, desahuciados de la ciudad, cabañas de personas que han roto con la civilización, pícaros, 'travellers', pescadores furtivos, chavalada lúdica, 'ravers' y plantaciones de marihuana.

En Pantanolandia hay anacoretas, inadaptados, fugitivos, desahuciados de la ciudad, cabañas de personas que han roto con la civilización...

Extracto del libro: "Donde la cosa se sale de madre del todo es en la zona de la calita del recodo de La Muntada, que algunos llaman la playa de los chinos. En ese rincón, pescadores furtivos profesionales montan campamentos y se pasan días sacando pescado en grandes cantidades. Hasta ha llegado a ver que llevan camiones frigoríficos para sacar la pesca... Hoy, salvo por esos dos grupos de pescadores, parece que está todo tranquilo. No se ve movimiento en la cantera, desde donde a veces llega un ruido que hace reventar los tímpanos, por las 'raves' que se montan. Y tampoco se oyen tiros, que a veces suenan, de gente que va a probar su puntería".

El enredo social genera paradojas que no ayudan a resolver un crimen, pero iluminan un microcosmos. Ejemplo: el día que los Mossos detuvieron a Magentí (por el crimen) y a su hijo (por 'marihuanear'), uno de los agentes —responsable de la unidad de investigación de la comisaría de Santa Coloma— metió a una hija de Magentí en su coche patrulla. La escena, reconstruida en el libro, es surrealista:

"Él le abre la puerta y Cristina se acomoda en el asiento del conductor. Le llega un olor inconfundible. —Huele a marihuana, ¿eh? —le dice el mosso. —Sí —responde ella—. Esto es surrealista. —Es de cuando la transportamos, no es nuestra —dice el agente con una carcajada. —A mí no me hace gracia, pero celebro que alguien se lo pase bien. —Era una broma, para relajarnos. No era del todo una broma. El mosso al que le divierte el olor a marihuana del vehículo de la policía, al que todos conocen como Salva, aplica su propia ley en La Selva. Allí ha montado una trama para vender la marihuana que decomisan los Mossos: se la entrega a traficantes de su confianza, que a cambio del favor le pagan comisiones. Pero eso aún no se sabe". El agente fue detenido meses después.

placeholder Los Mossos y los Bomberos buscan a los dos jóvenes desaparecidos. (EFE)
Los Mossos y los Bomberos buscan a los dos jóvenes desaparecidos. (EFE)

Además de retratar un microscosmos, el libro aporta contexto de Susqueda como lugar de leyenda: "Hace mucho tiempo, en Lloret Salvatge —que también forma parte del municipio de Susqueda—, coincidió que se celebraba un baile en la plaza Mayor cuando tenía que pasar la procesión que llevaba un ataúd con un difunto de camino al cementerio. El cura pidió a los músicos y a los bailarines que interrumpieran el baile mientras pasaba el féretro. Pero ellos no le hicieron caso y siguieron con la fiesta, la música y la danza. De repente, se abrió un socavón en el suelo y se tragó a los músicos y a los bailarines, que quedaron condenados a bailar y a tocar durante toda la eternidad. Dice la leyenda que, si vas a Lloret Salvatge y pegas la oreja al suelo, puedes escuchar el rumor de la macabra fiesta. La caída de los músicos y los bailarines insurrectos en la garganta del averno es una leyenda".

Y de eso va un poco 'A orillas del pantano'. De un doble crimen cometido en un entorno de buscavidas al margen de la superficie social.

Garganta Profunda

Pero la subtrama más golosa es la de la Garganta Profunda de Soler, que ella llama mi "amigo invisible", un individuo anónimo que, al poco del crimen, le empezó a enviar mensajes privados (por Twitter y correo electrónico) con pistas y averiguaciones sobre el caso. No hablamos de un chalado con teorías disparatadas, sino de alguien "hábil para conseguir información", desde fotos de la zona tomadas por el servicio meteorológico, hasta rastreos de diversos sospechosos. Ejemplos de dos de ellos:

"Viendo que los peritos indican que la munición empleada podía haber sido la 9 milímetros Parabellum, la que utilizan la mayoría de los cuerpos policiales y también el ejército, el amigo invisible ha encontrado un perfil vinculado a la chica asesinada que le parece que habría que investigar. El individuo de la foto reside en Mataró y es amigo de la joven asesinada, según las redes sociales. Es graduado en Psicología y en la actualidad se está formando como oficial del Ejército de Tierra en la academia militar. La única relación con Paula es que los dos asistían a las fiestas rave, eran consumidores habituales de drogas y tenían amigos en común en la zona... Adjunta otra fotografía del individuo vestido con ropa militar de camuflaje y con un cetme en la mano, y facilita su nombre y apellidos".

"Cuanto más me meto en el caso, más confundida estoy"

"¿Qué le ha llamado la atención al amigo invisible de ese hombre? No le hace falta repasar todo su perfil de Facebook. En un archivo adjunto, Tura se encuentra una imagen con mensajes colgados por ese hombre que le han resultado sospechosos a su confidente. 'Estoy de camuflaje'. 'Vinieron a acampar una juventud y se pitorreaban. Les quité los sacos de dormir y la comida, y ni se han enterado'. Los mensajes son de 2015. Su amigo invisible adjunta también una fotografía del autor, un hombre de barba muy larga, pelo largo y blanco, vestido con ropa de legionario y con un gran machete, con la funda a juego, colgado del cinto. ¡Vaya!".

El primer día que se puso en contacto con Soler, Garganta Profunda escribió: "Encontraremos la verdad. Y no solo nos acordaremos de las dificultades que nos pusieron nuestros enemigos, sino también de la falta de ayuda de nuestros amigos".

Pero la verdad sobre el crimen del pantano se resiste. Como un laberinto cuyas puertas de salida te alejan de ella, el libro de Soler es un continuo abrir de puertas que añaden misterio al enigma. "Cuanto más me meto en el caso, más confundida estoy", asume, aunque "tengo la esperanza de que, como pasó con el secuestro de la farmacéutica de Olot, empantanado durante años y con falsos culpables, acabe apareciendo la pista que lo aclare todo", zanja.

'Plantada' en el altar

Tura Soler, reconocida periodista catalana de sucesos, tiene fama de "obstinada". La periodista cuenta con sorna que entre los Mossos "circuló durante mucho tiempo una leyenda urbana que aseguraba que ella no hacía más que sacar temas que los dejaban en ridículo porque quería vengarse de un mosso que, decían, la había dejado plantada en el altar". 

A la periodista "siempre le ha hecho mucha gracia esa historia", sobre todo desde que supo que "un alumno de la Escuela de Policía, en una jornada sobre fuerzas policiales y medios de comunicación, levantó la mano para preguntar a un instructor qué podían hacer para luchar contra la ojeriza que les tenía la periodista resentida por aquello del mosso que la había plantado".

El rumor sobre la boda fallida, por supuesto, no es cierto. No hay resentimiento hacia ningún marido policial a la fuga, sino interés en publicar hechos probados. Por eso, el caso del pantano sigue abierto en el libro de Soler. 

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