Isabel Calderón y Lucía Lijtmaer: "Comparar el feminismo con el nazismo debería estar penado"
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Isabel Calderón y Lucía Lijtmaer: "Comparar el feminismo con el nazismo debería estar penado"

Llevan juntas de 2016 al frente del pódcast 'Deforme semanal ideal total', un programa cultural que gestionaron solas al principio y que acaba de recibir un premio Ondas como mejor pódcast 'ex aequo' con 'Estirando el chicle'

Foto: Entrevista a las autoras de 'Deforme Semanal'. (Ana Beltrán)
Entrevista a las autoras de 'Deforme Semanal'. (Ana Beltrán)

Isabel Calderón y Lucía Lijtmaer llegan juntas al Centro Cultural Conde Duque de Madrid. Hacen bromas mientras posan para las fotos, una forma como cualquier otra de disimular ciertos nervios. Obedecen los consejos de la fotógrafa y se muestran cómplices y jaraneras. La primera acaba de ducharse y el pelo desprende aún olor a recién secado. La segunda celebra haberse pintado los labios.

Calderón (Madrid, 1983) es guionista y ha colaborado en distintos medios de comunicación como 'El País', 'Público', Cadena SER y RAC1. Lijtmaer (Buenos Aires, 1977) es periodista, también colabora con varios medios y ha escrito varios libros. El último, 'Ofendiditos. Sobre la criminalización de la protesta' (Anagrama) se publicó en 2019.

Eso, por separado. Pero llevan juntas de 2016 al frente del pódcast 'Deforme semanal ideal total', un programa cultural que gestionaron solas al principio y que acaba de recibir un premio Ondas como mejor pódcast 'ex aequo' con 'Estirando el chicle', escrito y promovido por otras dos mujeres, Carolina Iglesias y Victoria Martín. Entre programa y programa, las actuaciones en directo, cuyas entradas se agotan de inmediato. Como las grandes, tienen bolos hasta el mes de junio.

"No somos el termómetro de la sociedad", dicen de forma educada, pero sin disimular que algunas preguntas cansan. Porque no tienen intención de ser referentes de nada, a pesar de que muchas mujeres (y hombres) tengan sus opiniones en cuenta y también porque Pedro Sánchez no invita a cualquiera a un acto en el Palacio de la Moncloa.

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Foto: Ana Beltrán.

Pero, entre sorbo y sorbo, hablan de casi todo. Se ríen y disfrutan del momento dulce que viven. "Y al que no le guste, que se lo coma". Ante la palabra ‘feminazi’, Calderón, La Calderona, lo tiene claro: “Comparar el feminismo con el nazismo debería estar penado”.

PREGUNTA. ¿Qué tal si empezamos hablando de la superioridad moral de la izquierda?

Lucía Lijtmaer. ¿Pero tenemos que definirlo o qué?

P. No, más bien me gustaría saber cuánta gente se ha reído de ustedes cuando la han pronunciado.

Isabel Calderón. En realidad, solo la dijimos una vez en un pódcast, pero también riéndonos un poco de cuando se mofan al escucharla. Pero, vamos a ver, ¿cómo no vamos a ser superiores si somos feministas, creemos en los valores de la izquierda, los derechos laborales, estamos en contra del capitalismo, todas estas cosas?

L.L. Yo creo que es una frase que se ha utilizado en Twitter para las guerras culturales.

I.C. Sobre todo es una expresión de ellos (los hombres), no nuestra, aunque nos la hayamos apropiado.

P. La última persona a la que escuché algo así fue a Carlos Bardem en una entrevista en la Cadena SER.

I.C. Nosotras la dijimos de coña, pero estamos totalmente de acuerdo con él. Somos antifascistas, feministas, estamos en contra de la violencia machista, etcétera, etcétera.

P. Si ‘Sálvame’ se define a sí mismo como “un programa de rojos y maricones”, ¿qué es ‘Deforme Semanal Ideal Total’?

L.L. Un programa cultural.

I.C. Sobre todo, pero con perspectiva de género porque nosotras hablamos mucho de escritoras y de mujeres que hacen cosas.

L.L. Y de la experiencia femenina.

I.C. De cómo se han silenciado todas esas voces. Las ponemos en valor a ellas y no es una pose. Yo llevo mucho tiempo leyendo solo autoras, porque antes yo pensaba que la mirada universal era otra porque no era feminista. Leía más a señores y ahora me interesa, como dice Lucía, la experiencia femenina y leer a autoras.

P. ¿Ese feminismo cuándo se les despertó?

I. C. Es que yo nunca tuve un despertar, esto es gradual, porque vas viviendo experiencias y te vas dando cuenta de las injusticias y de la discriminación, así que luchas por tu individualidad y por tu sitio. Luego te das cuenta de que existe un nombre y un concepto (feminismo) y te sientes completamente identificada.

L. L. Para mí es la propia experiencia de estar viva. No he sido feminista desde la adolescencia, pero retrospectivamente te ayudan las experiencias íntimas en relaciones que han podido ser difíciles. Por supuesto, en las experiencias laborales, porque, cuando llegas al mundo de la comunicación, compruebas que hay mucha precariedad y afecta mucho más a las mujeres. Es un conjunto de experiencias que no nos ha afectado solo a nosotras, sino a toda nuestra generación y a las que se incorporan.

I. C. Hay experiencias, además, que se van repitiendo en tu vida. Por ejemplo, en las relaciones, ¿por qué tienes que tener la carga emocional de la pareja?, ¿por qué no hay reciprocidad en la empatía, en los cuidados?

"Creo que muchas veces la sociedad va por delante de la política, y esta se amolda a lo que la sociedad le pide a gritos, con o sin ellos"

P. No pretendo un diagnóstico o una foto fija del asunto, pero las entradas para verlas se agotan enseguida, hay otros programas hechos por mujeres también feministas y con enorme éxito, pero al mismo tiempo percibo (y los datos lo confirman) cierta involución, una vuelta a lo reaccionario.

L. L. Ni Isa ni yo podemos hacer una radiografía total, porque el problema que tenemos cuando hacemos entrevistas es que nosotras hacemos un programa cultural, no hacemos valoraciones de la actualidad política. Hablamos de libros, de películas, de sentimientos, más allá de que tengamos nuestra propia opinión.

Pero te voy a dar la mía. Son dos remolinos centrífugos que coexisten. Por un lado, hay una capacidad que tenemos nosotras y otra gente de tener un discurso cultural, feminista y divertido para el que hay mucho público y que no sabíamos que estaba, porque el 'mainstream' no lo tenía. Por otro lado, hay un mundo reactivo que tiene mucho que ver con los discursos de odio que vemos y que salen en los medios de comunicación. El otro día me contaba un amigo que es profesor de instituto que ve que hay discursos machistas y racistas que han calado en la gente más joven.

I.C. Sí, coexisten más que nunca esas dos corrientes, lo que pasa es que vamos a ganar. Creo que muchas veces la sociedad va por delante de la política, y esta se amolda a lo que la sociedad le pide a gritos, con o sin ellos.

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Foto: Ana Beltrán.

P. ¿El caso Rocío Carrasco es el #Metoo español?

L.L. No. Es un análisis mediático importante, pero un 'Me too' todavía no ha ocurrido en España.

I.C. Que un testimonio así se haya dado en 'prime time' es una de las cosas más importantes que se han hecho en televisión. Que se hable en horario de máxima audiencia de conceptos como la luz de gas, la violencia vicaria y el maltrato, con expertas que hablen de esas cosas en un canal como Telecinco, y toda la perversión de ese señor (Antonio David Flores) tan sutil que hace que haya gente que sea incapaz de verla si no se la explicas…

P. ¿Para qué les sirve el humor? A mí para tapar carencias…

I.C. Yo reconozco que mi propia naturaleza es esa, y que el hedonismo más absoluto es mi 'leitmotiv'. No sabría hacerlo de otra manera. Nuestro programa habla de cultura y feminismo, pero desde un punto de vista festivo.

L.L. Hemos evolucionado mucho juntas y no nos tomamos nuestro trabajo como algo confrontativo ni ensayístico. Hablamos de lo que nos gusta y sobre todo mantenemos una conversación como amigas, que creo que es lo que traspasa.

I. C. No somos teóricas feministas, ni activistas, no queremos hacer pedagogía. Admiro mucho a la gente que lucha cada día en primera línea porque debe ser agotador, psicológicamente muy cargante.

"Las redes sociales no son un sitio en el que queramos defender y argumentar nada porque no se puede"

P. El odio en redes es también cargante y desgasta. Hace poco, durante la presentación del libro de Eduardo Madina y Borja Sémper, hablaban de que lo realmente duro es cuando ese discurso se escucha y se sufre en directo. ¿Ustedes cómo lo llevan?

I. C. Como se nota que no son mujeres.

L. L. Mira, para que te hagas una idea, el hecho de que estemos teniendo esta entrevista me genera ansiedad.

P. ¿Por qué?

L. L. Porque el hecho de que nos preguntes de temas de odio, de política… Sé que cuando se publique probablemente recibamos insultos, agresiones verbales en redes… Venir aquí es exponernos en un momento que para nosotras es muy dulce. Por eso respeto tanto a la que habla como a la que decide en un momento dado no hablar, porque hay que cuidarse. A veces, a las mujeres se nos pone en la posición de poner el cuerpo frente a todo, y cada vez más soy más de la opinión de que hay que ser feliz y poner el cuerpo en lo que consideres.

I.C. Las redes sociales no son un sitio en el que queramos defender y argumentar nada porque no se puede. Y, mira, es que nos han dado un Ondas, estamos muy contentas, y a los que no les guste, que se lo coman (risas).

P. ¿Qué hacían cuando anunciaron que lo habían ganado?

I.C. ¿Cómo íbamos a pensar que nos lo iban a dar?, ¿a un programa cultural y feminista? Yo había tenido insomnio toda la noche, trabajé por la mañana y dormí la siesta. Cuando me desperté tenía 100.000 wasaps, 400 llamadas y pensé: 'Se ha muerto alguien, algo malo ha pasado'. Cuando me tranquilicé, llamé a Lucía y, cuando me lo confirmó, aluciné. Qué alegría y qué bien.

L.L. Mi pareja estaba escuchando la radio y me lo dijo. Yo en ese momento estaba leyendo y pensé: '¿Ondas a qué?'. Me sentí muy feliz.

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Foto: Ana Beltrán.

P. También les citó Pedro Sánchez en un discurso…

I. C. Es que nos invitaron a Moncloa a un acto sobre salud mental. Estamos muy agradecidas, sinceramente.

L. L. En ese acto habló gente muy interesante sobre lo que pasó en la pandemia y las consecuencias que tendrá en nuestra salud mental. Es una de esas experiencias que vives una vez en la vida.

I. C. Hombre, ver aquellas alfombras, las habitaciones, las salas aquellas. Nos sentíamos como un elefante en una cacharrería.

"Todas esas películas en las que hay una mujer que es una heroína y que nos intentan vender que es feminista… Eso no es feminista"

P. Mencionaban la admiración que sienten por aquellas que ponen el cuerpo en primera línea. Denme nombres, por favor.

I. C. Irantzu Varela, Cristina Fallarás, Noelia Adánez, y a todas las periodistas y activistas que ayudan a las mujeres que van a los centros para abortar. Admiro a las librerías feministas que apuestan por mujeres, aunque nos editen mucho menos, pero leamos mucho más.

L.L. También a todas las activistas antirracistas que viven un momento muy difícil. A Pamela Palenciano, que lo está pasando fatal por hacer un monólogo. ¡Por hacer cultura!

I.C. A todas aquellas que se autogestionan los proyectos como nos ocurrió a nosotras, a las que el 'mainstream' obviaba totalmente…

P. Hablemos de cultura. ¿Qué películas o series que se nos venden como modernas esconden mensajes reaccionarios o al revés?

I. C. A mí todas esas películas en las que hay una mujer que es una heroína y que nos intentan vender que es feminista porque tienen fuerza, desactivan bombas… Eso no es feminista, es una mujer haciendo una película de acción.

L.L. Pensando en mi adolescencia, yo veía y me fascinaba ‘Sensación de vivir’. Pero ahora me doy cuenta de que todas se tenían que pelear entre ellas por Dylan y Brandon. Es muy pop lo que estoy diciendo y muy poco intelectual, pero crecí con eso. ¿Por qué Brenda y Kelly no se iban mejor a tomar una caña y decían: ‘Mira, pasemos de ellos’?

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