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Un israelí y un palestino pierden a sus hijas violentamente... y se hacen amigos
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Un israelí y un palestino pierden a sus hijas violentamente... y se hacen amigos

El escritor irlandés Colum McCann se sumerge en 'Apeirógono' en el conflicto entre Israel y Palestina como nadie lo había hecho antes

Foto: Un manifestante palestino durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes en protesta contra de los asentamientos en Beita, Nablus. (EFE Alaa Badarneh)
Un manifestante palestino durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes en protesta contra de los asentamientos en Beita, Nablus. (EFE Alaa Badarneh)

RRami tiene una carrera de éxito en Israel, feliz con su mujer Nurit y sus hijos. En 1997, un atentado suicida terminará con la vida de su hija Asmadar, cuyo nombre significa uva de la vid. En 2005, a través de Combatientes por la paz, una ONG palestino-israelita, conoció a Bassam Aramin, quien cambió tras pasar años en la cárcel por su lucha contra los ocupantes, convirtiéndose en un activista en pos de un entendimiento entre ambos pueblos.

En 2007 un soldado israelí pego un tiro en la nuca a su hija Abir, de tan sólo diez años. Este hecho lo hermanó más con Rami. A grandes rasgos, sin abordar a fondo su infinitud de matices, 'Apeirógono' es la novela donde el irlandés Colum McCann (Dublín 1965) alcanza su cumbre literaria.

placeholder 'Apeirógono' (Seix Barral)
'Apeirógono' (Seix Barral)

Publicada en castellano por Seix Barral y en catalán por L’Altra Editorial, sorprende tanto por su enfoque, un río desbordado entre asociaciones del pasado hacia el presente, como por su estructura, dividida en fragmentos de distinta extensión regados de mucha sabiduría y habilidad narrativa. Con 'Apeirógono', un polígono de infinitos lados, se muestra la eterna crisis de Oriente Medio con ojos más cercanos, deparándonos un rompecabezas por como el autor consigue encajar piezas emocionales, la historia de ambos hombres, con relaciones donde combina todos los entresijos de la trama, uniéndolos con maestría.

PREGUNTA. ¿Cómo eres tan valiente de meterte en este berenjenal?

RESPUESTA. Gracias por la pregunta. Tenía miedo, pero una de las cosas que sabía es que, independientemente de lo que hiciera, jamás lo sería tanto como Rami y Bassam. Me reconforté sabiendo que podía escribir sobre este tema, y aun así encontraría un camino. Ellos no. Conviven constantemente con la cuestión. Incluso ahora, cuando van a las escuelas de Israel, hay padres protestando en la puerta, escupen a Bassam y Rami aguanta. Imposible ser más valiente que ellos, pero debía contar esta historia.

P. Los ciudadanos occidentales, pese a toda la información de los medios de comunicación, estamos desinformados sobre el conflicto. Escribirlo basándose en dos personajes como Bassam y Rami, que pisan el suelo, lo hace más humano y comprensible.

R. Te lo explico. Estaba muy confundido. Primero te hablaré de Irlanda del Norte. Crecí en Dublín, mi madre era de Derry y viví el conflicto en propia carne, cuando era niño bombardearon la ciudad. Pese a ser de Dublín, cuando iba a Irlanda del Norte me confundía y eso que he escrito dos libros como Un país donde todo debe morir, directamente sobre Irlanda del Norte, y Transatlántico. Y sigo confundido sobre Irlanda del Norte, el lugar donde crecí. Metiéndome en Israel y Palestina sabía que esa confusión iba a estar, quería que el lector se sintiera confuso y la admitiera. Te olvidas de cifras, datos, masacres y te centras en dos criaturas vivas que respiran, les late el corazón y están ahí en el centro. Si te preocupan ellos luego podrás preocuparte de las fechas históricas. Es muy difícil humanizar el conflicto, en el cine también. Es como un rascacielos. Hay lectores que se quedan en el sótano, otros llegan al quinto y algunos al ático. Los mejores del mundo pueden escribir libros para los de la planta baja y los que están en lo alto. Mi dificultad es que esos dos niveles fueran posibles.

placeholder Colum McCann (EFE/Enric Fontcuberta)
Colum McCann (EFE/Enric Fontcuberta)

P. Como muchas novelas y películas no se meten en lo humano del Conflicto y eso las convierte en una especie de abstracción. Por otra parte, mientras leía el libro pensaba en un párrafo de Albert Camus: “En este momento se arrojan bombas contra los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si eso es la Justicia, prefiero a mi madre.”

R. Me acabas de dejar la piel de gallina. Las personas antes del absoluto de las ideologías. En mi caso no sé lo que. Estuve dos semanas, conocí a Bassam y Rami, empecé a llorar. Abrieron algo en mí, el mar congelado de Kafka, donde el artista pica el hielo. Mi tarea era intentar transmitirlo. ¿Tú elegirías a tu madre o a la guerra?

P. A mi madre. A veces pienso en que no sé cómo hubiera actuado de vivir en la Barcelona de 1936.

R. ¿Se pueden responder ambas cosas?

P. La ideología se vende como un absoluto, que ataca los vínculos y los sentimientos, que quizá serían la verdadera patria.

R. Porque lo que dices trasciende el motivo del enfrentamiento y le quita esa totalidad, pasándola a lo pequeño, donde todos somos lo mismo sin banderas o credos draconianos.

P. El apeirógono tiene infinitos lados y a cualquiera le puede tocar lo ocurrido con las hijas de Bassam y Rami. Podría ser cualquier otra persona.

R. Gracias por ver esto, es una historia que podría aplicar en Belfast, Catalunya, Kentucky, en el Bronx. No es un libro sobre este territorio tan particular. Trata sobre dos hombres, pero sí, ese apeirógono podría ser cualquiera de nosotros.

Rami y Bassam son personas con un mensaje sencillo, y no hay nada menos sencillo que la sencillez

P. 'Mispaha' es una palabra que aparece en uno de los fragmentos. Significa compartir la tierra, vivir juntos, justo lo contrario de lo que ocurre en esa parte del mundo.

R. Esto es lo que dicen Bassam y Rami. No hablemos de si la solución es un Estado, una confederación o una república federal. Primero terminemos con la Ocupación y a partir de aquí ya vemos si construimos esta nación mosaico, la Mispaha. Primero queremos ver si podemos vivir en una Democracia, con un modelo al estilo de Bélgica. Ellos quieren parar la Ocupación para hablar, un lienzo blanco donde arrojar pintura y ver si nace un cuadro. Rami y Bassam son personas con un mensaje sencillo, y no hay nada menos sencillo que la sencillez.

P. En la matrícula de la moto de Rami se puede leer no acabará hasta que hablemos, uno de los símbolos de la novela.

R. Es cierto. Ellos no dicen que deban amarse o caerse bien, pueden odiarse hasta la muerte, pero lo importante es entenderse. Incluso pueden odiarse si así lo desean. Deben aprender a convivir. ¿Cómo? Eso es lo más importante. Aquí el periodismo y la literatura por contar nuestra historia, y si no lo haces vas a una cárcel interna. No debemos pensar en palestinos e israelitas como seres unidimensionales. Ellos viajan juntos, olvidando las ideas, pensando en la gente, algo contrario a lo imperante hoy en día, donde imponen la existencia de una verdad en cualquier tema.

placeholder Colum McCann (EFE/Enric Fontcuberta)
Colum McCann (EFE/Enric Fontcuberta)

P. En tu novela la vida normal deviene épica a partir de perder a familiares en el conflicto. Has elegido contarlo desde esta épica de la normalidad de un modo muy particular, porque cuando esta última se rompe todo se resquebraja.

R. No me interesaba contar esta historia de manera tradicional, que es desde el equilibrio. Hago ver por arte de magia que aquí hay equilibrio porque ambos piensan igual, pero el libro no mantiene ese equilibrio canónica, hay demasiados lados.

P. En un momento del libro mencionas que el Estado de Israel sobrevive gracias al caos, y leyendo pensé como este caos quizá es consecuencia del Holocausto, asimismo enconándose con un enemigo, los palestinos.

R. Mucho es consecuencia del Holocausto, por supuesto, y también eso de hacer algo nombre del Holocausto. Rami y Bassam lo cuentan. Hablan de víctimas de las víctimas. En Israel nunca debes relativizar lo sucedido, pero sí puedes analizarlo. No quiero equivocarme, pero debemos admitir los errores de la Historia y entender que en nombre de esta Historia previa se han cometido hostilidades.

Debemos admitir los errores de la Historia y entender que en nombre de esta Historia se han cometido hostilidades

P. Rami dice ser licenciado del Holocausto y Bassam viaja a Inglaterra para estudiarlo.

R. Así es. Con que dejáramos a los jóvenes israelíes traspasar un punto de control de la zona palestina su relación cambiaría. Hoy en día no se les permite ni siquiera cruzar a Cisjordania. Si conocieran a la sociedad palestina, creativa, empática y amistosa, si se dejaran de prejuicios su visión cambiaría. No se les permite acceder a la otra parte. Es lo de la moto que decías: No acabará hasta que hablemos.

P. El apeirógono tiene infinitos lados, y tanto Rami con la moto como Bassam con el coche recorren quilómetros y quilómetros de territorio, y es como si entraran en un laberinto donde es muy difícil encontrar una rendija para escapar del mismo.

R. En el pasaje 1001 del libro se habla de Rami y Bassam. Una historia de ambos; se mezclan, se combinan. El lector a partir de aquí puede preguntarse más, por sus voces, quién escribe el libro. El lector es narrador de la historia. Durante dos años no supe quién narraba esa historia. Necesitaba alguien más, pero si lo añadía perdía autenticidad. Quería el lector como narrador implicado, cómplice de todo lo que ocurre.

P. A partir de la estructura del libro desapareces como narrador, es la historia quien lo narra, pero cuando terminas la novela entiendes que hay alguien detrás moviendo todos los hilos, es una paradoja: invisible en la lectura, omnipresente en su manejo.

R. Es algo muy Borges lo que dices. Curiosamente puede ser mi libro más autorreferencial. Hablo de Philippe Petit, de George Mitchell, de tuneladores, caracteres presentes en otros de mis libros.

Einstein y Freud hoy se asustarían con los teléfonos móviles

P. En esta lectura fragmentaria se introducen otras caras del apeirógono. La tecnología que no nos facilita la vida al no poder controlarla, pese a ser nosotros sus creadores.

R. Son momentos muy de hielo, como cuando narro el vuelo del avión que al final bombardeó Nagasaki por no tener el cielo despejado en Kokura, dando once vueltas a la ciudad antes de lanzarse al objetivo suplente. Las balas de goma que impactan y se recomponen con su anterior forma al contactar con el suelo. El intercambio entre Einstein y Freud, conscientes del peligro del terror de la tecnología. Hoy se asustarían con los teléfonos móviles. Debería reivindicarse la tecnología para mejorar la vida de las personas.

P. ¿Tenemos algún tipo de esperanza en este punto del Planeta narrado en 'Apeirógono'?

R. Antonio Gramsci dijo pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad. Soy un pesimista del intelecto, y aun así sé que la voluntad, también con este Conflicto, supera al intelecto y el deseo al pensamiento. Uno puede ser pesioptimista, pero el mejor optimista es el que antes ha sido pesimista. En un combate de boxeo, si eres optimista, debes aguantar los ataques y argumentos del pesimista. Debes aguantar hasta el final. Es importante no rendirse, aún desdentado y sangrando.

P. Bassam, que estuvo en la cárcel, dice que al ser derrotado después pudo comprender.

R. Exacto. Yo he sido cínico antes. Tienes que ser un buen cínico para ser optimista, y al final decir qué más da. El cinismo no es ninguna revelación, sino más bien ese optimismo de la voluntad.

RRami tiene una carrera de éxito en Israel, feliz con su mujer Nurit y sus hijos. En 1997, un atentado suicida terminará con la vida de su hija Asmadar, cuyo nombre significa uva de la vid. En 2005, a través de Combatientes por la paz, una ONG palestino-israelita, conoció a Bassam Aramin, quien cambió tras pasar años en la cárcel por su lucha contra los ocupantes, convirtiéndose en un activista en pos de un entendimiento entre ambos pueblos.

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