Barcos hundidos en la Segunda Guerra Mundial emergen por la actividad volcánica en Japón
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Barcos hundidos en la Segunda Guerra Mundial emergen por la actividad volcánica en Japón

Los movimientos de la corteza provocados por el volcán submarino Fukutoku-Okanoba han sacado a flote embarcaciones que no sobrevivieron a la batalla de Iwo Jima

Foto: Barcos emergidos por la actividad volcánica en Japón. (ANN News)
Barcos emergidos por la actividad volcánica en Japón. (ANN News)

La erupción de La Palma no es la única que deja imágenes para el recuerdo. El pasado 13 de agosto, el volcán submarino Fukutoku-Okanoba, situado en las islas Ogasawara, en Japón, creó un islote de roca y ceniza con forma de pezuña. Era la primera vez que ocurría en 35 años, pero lo más llamativo de todo es que estos movimientos de la corteza han sacado a flote barcos hundidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Según se aprecia en las imágenes recogidas por la cadena All-Nippon News (ANN), cuyos reporteros han sobrevolado el terreno en avión junto a un geólogo, se trata de una decena de grandes embarcaciones; o, mejor dicho, lo que queda de ellas, que han emergido en la vecina isla de Iwo Jima. Allí se libró una cruenta batalla naval el 19 de febrero de 1945, clave para los intereses estadounidenses en el frente del océano Pacífico. De hecho, historiadores consultados por los medios japoneses apuntan a que probablemente los barcos emergidos formaran parte de un puerto que Estados Unidos estaba tratando de construir para controlar el país asiático.

La batalla de Iwo Jima enfrentó a 100.000 soldados estadounidenses y 20.000 defensores nipones, con el imponente monte Suribachi como espectador. Las fuerzas norteamericanas se impusieron, a costa de perder casi 25.000 hombres, mientras que solo 216 soldados japoneses fueron capturados vivos. Tiene sentido porque para la tradición imperial japonesa era una deshonra rendirse.

Tras su victoria, Estados Unidos intentó crear un puerto en el islote como plataforma de lanzamiento para una posible invasión de Honshu, la isla más grande de Japón, donde se encuentran Tokio, Osaka o Hiroshima, entre otras poblaciones. La idea era hundir varios barcos de carga capturados al enemigo para formar un rompeolas. El puerto nunca se llegó a concluir, pero los cascos rotos de los barcos permanecen allí como último vestigio de la lucha.

Una zona de constante actividad volcánica

El tiempo que permanezcan a flote los barcos dependerá de la evolución de la actividad sísmica. Hay tres volcanes próximos a la zona: Nishinoshima, Fukutoku-Okanoba e Iwo Jima. Setsuya Nakada, director del Centro de Investigación de Volcanes japonés, explica a Asahi TV News que existe la posibilidad de que cualquiera de ellos entre en erupción próximamente: "Iwo Jima es el volcán que cambia más rápidamente entre los 110 volcanes activos de Japón. Especialmente en esta época del año, Nishinoshima, Fukutoku-Okanoba e Iwo Jima están activos al mismo tiempo. Creo que existe la posibilidad real de una gran erupción".

El destino de los barcos podría ser tan fugaz como el islote formado por Fukutoku-Okanoba, aunque el terreno de Iwo Jima es mucho más estable 'a priori'. Cada cierto tiempo surgen nuevos islotes en el archipiélago de Ogasawara, pero la mayor parte de ellos desaparece a causa de la erosión del agua y el viento. Así ocurrió en 1904, en 1906, en 1986... y va camino de repetirse ahora, pues el islote formado el pasado agosto ha perdido ya gran cantidad de su superficie.

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