Jonás Trueba: "Las nuevas generaciones son tolerantes, generosas y más comprometidas con la política"
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69 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Jonás Trueba: "Las nuevas generaciones son tolerantes, generosas y más comprometidas con la política"

El director madrileño participa en Sección Oficial con una película híbrida entre la ficción y el documental sobre un grupo de jóvenes que reflexionan sobre su generación

Foto: Jonás Trueba en la 69 edición del Festival de Cine de San Sebastián. (Efe)
Jonás Trueba en la 69 edición del Festival de Cine de San Sebastián. (Efe)

Durante los últimos cinco años, desde que estrenó 'La reconquista' en 2016, Jonás Trueba ha ido rodando, perseverante, una película que nunca supo que iba a ser una película casi hasta que el Festival de San Sebastián eligió este año este film híbrido y libérrimo para competir en la Sección Oficial. Cine a retazos pero perseverante, 'Quién lo impide' es un retrato de una juventud en crudo, sin preconcepciones, un trabajo que recurre a la ficción, al documental, a la entrevista, a la música en directo, a cualquier forma de expresión que pueda facilitar entender a un colectivo, el de los jóvenes, sometido a un escrutinio perpetuo. Siempre, a las nuevas generaciones se las acusa de simples, de egoístas, de superficiales. Y 'Quién lo impide', que además ha ganado este sábado el premio Feroz Zinemaldia y el reconocimiento a la Mejor interpretación de reparto, es el intento del director madrileño de dar voz a una generación a la que, normalmente, retratan los adultos desde la distancia.

PREGUNTA. ¿Cuánto ha influido Alain Bergala en su película y en su forma de enseñar cine?

RESPUESTA. Cuando descubrí su libro, ‘La hipótesis del cine’, Bergala se convirtió en alguien muy importante para mí. Y, más que Bergala, yo diría Núria Aidelman y Laia Colell, que montaron en Barcelona ese proyecto maravilloso que es Cinema en curs. Ellas fueron alumnas de Bergala y han sido las introductoras de Bergala en España: tradujeron su libro y extendieron la pedagogía del cine. Seguramente, tantos años haciendo estos cursos y talleres me han dado unas tablas de estar en el aula, de conseguir una confianza y de hablar mucho mucho con jóvenes, de sentir que eso se puede hacer. Pero luego, cinematográficamente, como espectador, echaba de menos un retrato de la juventud en mi país cuando veía sobre todo las películas de un director canadiense que se llama Michel Brault, que hacía unas películas preciosas en los setenta, que, además, financiaba la televisión pública canadiense; yo he tenido que hacer esto financiado por mí mismo.

placeholder Jonás Trueba (2d) posa junto a los actores de 'Quién lo impide' tras recibir este sábado el Premio Feroz Zinemaldia. (Efe)
Jonás Trueba (2d) posa junto a los actores de 'Quién lo impide' tras recibir este sábado el Premio Feroz Zinemaldia. (Efe)

PREGUNTA. ¿No ha recibido ayudas de TVE?

RESPUESTA. En mi caso, la televisión pública ha rechazado varias veces este proyecto. Pero no quiero contarlo como lamento. Es verdad que me puse a hacerla de manera tan bruta que me resultaba difícil explicarlo hasta a mí. Por lo que era muy difícil de vender. Ahora, con la película acabada, quizás no les interese en la televisión pública, pero al menos ya pueden saber lo que es. Me lancé a lo loco con Candela y Pablo después de ‘La reconquista’ (2015) y no había un guión ni nada. Luego hemos ido intentando darle forma y sentido a las ideas, lampando por ahí. Todos estos años ha sido hacerlo todo un poco a pulmón. Con ese poco que conseguimos pudimos ir haciendo la peli.

PREGUNTA. ¿En qué momento decide recuperar a Candela y a Pablo y convertirlos en los protagonistas de este proyecto al que ha dedicado tantos años, sin saber si saldría adelante?

RESPUESTA. La verdad fue como algo muy intuitivo con Candela Recio, Pablo Hoyos, Pablo Gavira y Clàudia Navarro. Eran chavales con los que había trabajado en ‘La reconquista’ y siempre me pasa, cuando acabo un proyecto, que me da mucha melancolía, depresión postparto… Pero con ‘La reconquista’ fue algo mucho más fuerte. Yo sentí que se me acababa algo. Fue un punto y aparte internamente. El proceso se me hizo muy corto, porque fueron sólo diez días de rodaje, pero había sido un proceso de cásting muy largo y muy bonito. Cuando acabamos, pensé que sería muy imbécil si no aprovechaba la confianza que se había generado entre nosotros para hacer algo más. Quería transformar esa frustración y esa melancolía en algo nuevo y, sobre todo, más suyo, porque sentía que les había impuesto mi adolescencia. Me apetecía hacer algo todavía más ‘unplugged’. Fíjate que en ‘La reconquista’ éramos sólo quince, que es muy poco, pero en ‘Quién lo impide’ hemos sido dos en el equipo técnico. Tuvimos unas primeras conversaciones con ellos, luego ellos nos llevaron a otros, y esos otros a otros, y la historia se fue complicando porque empecé a ir a institutos un poco por azar, porque sentí que podía permitirme charlas y conocer a más chavales. Primero quise hacer una película de cuentos. Luego decidí meter entrevistas. He ido cambiando mucho, podía haberlo sido todo o nada. Es una película que ha ido cambiando mucho y quise que esos cambios se percibiesen en el montaje. Los intermedios eran indispensables porque hablan de pausas grandes en el propio proceso y sirven para resetear la película. La peli nace de un estado de ánimo muy concreto, pero fue transformándose en una euforia al ver que podía convertirlo en película. Normalmente siempre parto de estados de ánimo, pero en este caso han sido uno muy prolongado.

PREGUNTA. Y vuelve a tirar de la mezcla de ficción y no ficción: hay entrevistas, hay secuencias de cine más convencional, hay entrevistas...

RESPUESTA. Aunque mis anteriores pelis están catalogadas como ficción, yo sé que tienen más documental de lo que parecen. La idea de que todo lo documental es ficción y viceversa es inagotable y lleva mucho tiempo dando vueltas. Yo siento que estoy en una tradición muy clásica del cine directo y del documental, pero me gustaba más que fuese un bicho en el que hubiese cabida hasta el ensayo, como en estos libros que contienen muchas cosas distintas y cambian las formas en las diferentes partes. ‘Quién lo impide’ nace de una vocación loca e ilimitada, y creo que tiene cero pretensión intelectual en el sentido que no había nada prefijado más allá de las creencias, sensaciones y deseos. Obviamente te apoyas en los chavales y en referentes e intuiciones, pero lo más bonito era no tener plan. No estaba claro siquiera que fuese a ser una película. Luego la realidad también me ha conformado a que lo fuese, porque no podía prever la pandemia, también rodé entre medias ‘La Virgen de agosto’. Me gustaba la idea de película en marcha.

placeholder Fotograma de 'Quién lo impide'.
Fotograma de 'Quién lo impide'.

PREGUNTA. En un momento de 'Quién lo impide' los protagonistas se quejan de cómo aparecen representados en el cine, la televisión, la literatura...

RESPUESTA. En ‘Quién lo impide’ hubo un primero proceso de conversaciones y preguntas sobre cómo les gustaría ser representados y con Candela y Pablo, en particular, habíamos hablado que la imagen habitual del adolescente en el cine, incluso en películas que nos gustan, tipo ‘Elephant’, tienden a elegir momentos muy extremos en la vida del joven, o de gran violencia o de gran drama. Pensamos, ¿podemos construir un retrato a través de momentos más tranquilos, que no pase nada? Que la película se defienda sola sin que tengan que matar a sus padres o drogarse muchísimo o pertenecer a un colectivo extremo o marginar. ¿Qué ha pasado con la mayoría, con la normalidad?

PREGUNTA. En las paredes de sus habitaciones nos encontramos posters de Manowar y escuchan guitarreo de los noventa. ¿Se diferencian muchos las dos generaciones, la suya y la de ellos?

RESPUESTA. He encontrado muy pocas diferencias entre su generación y la mía. Más allá de cosas evidentes como que ellos son nativos digitales, muy pocas. Uno de ellos me decía: ‘las nuevas tecnologías son muy divertidas; pero lo realmente divertido es lo serio que os lo tomáis los mayores”. Ellos tienen una relación más sana con las tecnologías. Más allá de ese tema, todo lo otro que nos importa de siempre es parecido. Les veo mucho como mis amigos de la adolescencia. No me quiero hacer el joven, pero les considero mis amigos jóvenes, aunque les doblo la edad. Eso es porque hay una afinidad y puedes hablar de tú a tú. Por eso no hay adultos en la peli, porque los adultos son ellos.

Me sorprendió al principio, pero luego me hablaban de Nirvana o de ‘Elephant’ de Gus van Sant. Luego pensé: ¡qué tontería! Si a mí me encantaban Bruce Springsteen y Leonard Cohen, que eran de los setenta y sesenta, que eran de la generación de mi padre. Es bonito entender que todas las generaciones arrastran una herencia que suele venir de los hermanos mayores o los padres que te transmiten sus gustos sobre libros, cine, música o lo que sea. Ahora nos sorprende ver nuestros grupos como referentes. Elotro día uno de ellos me dice: ¡Tienes que escuchar a Los Planetas!

PREGUNTA. En la película también está muy presenta la multiculturalidad de los colegios públicos madrileños. ¿Quizá esta es otra diferencia?

RESPUESTA. Sí, quizás. Era muy bonito con los hijos de rumanos, que son esta generación que llegaron hace veinte años en una oleada muy fuerte y ahora tienen hijos españoles que, si no hablas un rato con ellos, no te das cuenta de que su familia es de origen rumano. Los que me he encontrado tenían el denominador común de ser especialmente simpáticos, inteligentes, suaves. En mi generación empezaba a haber argentinos, que llegaban con el golpe militar. Pero no intentaba buscar esa multiculturalidad, sino que me la he ido encontrando.

placeholder El equipo de 'Quién lo impide' en San Sebastián. (Efe)
El equipo de 'Quién lo impide' en San Sebastián. (Efe)

PREGUNTA. Sus protagonistas también hablan mucho de política. ¿Son una generación más implicada que las anteriores?

RESPUESTA. Creo que es una generación que, comparándola con la mía, hay mucho más interés por la política, mucho más comprometidos. La mía es la de los adolescentes en los noventa, cuando la política estaba más dormida. Ahora vivimos un auge de la política y ellos han pasado esta crisis, pero no lo creo. En todas las generaciones va a haber gente apolítica, pero, en general, les ha tocado una época más política que la nuestra.

PREGUNTA. El final de la película coincide con el estallido de la pandemia. La opinión pública ha señalado a muchos jóvenes como irresponsables a la vez que el confinamiento les ha afectado en un momento de cambios bruscos, cuando más cambios hay, cuando se toman las decisiones más fundamentales. Por ejemplo, vemos a Candela algo tímida con 15 años al principio de la película y cinco años después a una joven mayor de edad activista y que toca la batería con mucho nervio.

RESPUESTA. Es como el gag de ‘Atrapado en el tiempo’ con Bill Murray. Un día dice que va a tomar unas clases de piano y luego le invitan a una fiesta, toca el piano de muerte y dice: ‘Lo he aprendido hoy’. La película la he acabado más bien por ellos. Hace un año ‘Quién lo impide’ estaba más cerca de no existir, pero cuando vino el Covid, la crisis y se empezó a señalar a los jóvenes como culpables y propagadores, los sentía tristes y jodidos por estar confinados en un momento crítico de tu vida. Estar alejado de tu pareja en un primer amor, no ver a los amigos, tener relaciones complejas con tus padres en casa… Pensé que, como homenaje, debía acabar la película como forma de dar fe de que son una generación que merece la pena. Pensé que podía aportar esto. Son gente que piensa, que es tolerante, que es generosa. Lo que podíamos esperar de ellos y de cualquier generación, porque está la estupidez de siempre de querer etiquetar y tirar por tierra.

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