Agua muerta: el reverso tenebroso de la energía hidroeléctrica
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EXPOSICIÓN

Agua muerta: el reverso tenebroso de la energía hidroeléctrica

La Casa América expone desde el 10 de septiembre al 9 de octubre una exposición fotográfica sobre los inconvenientes de la construcción de centrales en Brasil

Foto: Fotografía de José sobre terreno brasileño talado por las obras | Marilene Ribeiro
Fotografía de José sobre terreno brasileño talado por las obras | Marilene Ribeiro

Nelci vivía en una localidad cercana al río Uruguay a escasos kilómetros del terreno seleccionado para levantar la central hidroeléctrica de Garabí Panambí. La joven participó en el proyecto de la fotógrafa Marilene Ribeiro. Le dijo que quería recurrir al fuego. Que le hiciese las fotografías que quisiera, pero que la rabia contenida solo podría ser expresada a través de las llamas. La brasileña había tenido que abandonar su pueblo natal por el miedo al avance de la construcción. "Nelci preparó el fuego ella misma, llegó al salón y empezó a interaccionar con las llamas haciendo una mezcla de performance y baile. Yo me quedé ahí, detrás de la cámara, registrando su danza, su catarsis, la liberación de su rabia. Una indignación por una lucha desigual, donde la fuerza de los ribereños es mermada por la fuerza de empresas con mucho poder. Al final, me dijo: "Ahora, hazme una foto de una manera en que el fuego toque mi cara". No dormí aquella noche, me quedé con la fuerza del fuego de Nelci en mí", revela Ribeiro a El Confidencial.

La construcción de la central Garabí planeaba llevarse a cabo sobre el río Uruguay, al sur del país, entre los estados argentinos de Misiones y Corrientes y el brasileño Río Grande del Sur. La idea inicial de que la central proporcionase energía a ambos países -y parte de Uruguay- lleva paralizada desde 2015, a pesar del último intento de reanudar las obras en abril de este año. Más de 60 hectáreas de terreno se verían afectadas y más de 20.000 personas deberían abandonar la región por la imposibilidad de continuar con sus labores de trabajo.

placeholder Nelci recurre al fuego para expresar su rabia | Marilene Ribeiro
Nelci recurre al fuego para expresar su rabia | Marilene Ribeiro

Belo Monte

En tiempos donde las iniciativas sostenibles cobran auge por presiones ambientales, Marilene Ribeiro hace fotografías sobre las consecuencias de las construcciones hidroeléctricas en Brasil. “Agua Muerta se ocupa de la naturaleza y de la magnitud del coste intangible de las presas y las hidroeléctricas”, define la introducción a la exposición en Casa América.

"La idea empezó en 2011, cuando el gobierno brasileño anunció de manera oficial que la hidroeléctrica de Belo Monte sería construida en el río Xingú a pesar de las protestas de especialistas en medio ambiente denunciando los grandes impactos negativos que la misma causaría. Estuve madurando la idea inicial hasta 2014, año en el que hablé con el Movimiento de los Afectados por las Presas en Brasil y tuve su apoyo", explica la artista a El Confidencial, ganadora de la convocatoria Descubrimientos PHotoESPAÑA 2020.

¿Preocupación por el medio ambiente o enriquecimiento empresarial?

Para la realización del proyecto, Marilene Ribeiro convocó a más de 85 personas afectadas por las hidráulicas. Cada retrato está cuidado al detalle; no solo por la calidad técnica sino por la implicación emocional de los retratados. Ribeiro pidió a cada uno que escogiese un lugar que hubiera tenido relevancia en su vida antes de las construcciones. Después, cada uno escogió un objeto personal que simbolizara lo que había significado partir de su tierra. Cañas de pescar, Santos, herramientas agrícolas y retratos de una vida. Los retratados tuvieron la oportunidad de opinar sobre el encuadre, la composición y el mensaje: un trabajo de creación conjunto entre la artista y sus modelos. "La idea era narrar los costes de modificar el caudal de un río, sus consecuencias para los humanos, la biodiversidad y el planeta. Pero narrarlo de una manera en la que el que decide sobre qué decir y cómo decirlo no es solamente el técnico, el de fuera (yo, en este caso), sino también el de dentro, el que tiene las experiencias y el conocimiento que muchas veces ha sido silenciado."

placeholder Élio, pescador afectado por las hidráulicas | Marilene Ribeiro
Élio, pescador afectado por las hidráulicas | Marilene Ribeiro

“¿Cómo puede alguien compensarte por detener el canal del agua?”, pregunta un vecino local de Altamira sobre la construcción de la central hidráulica de Belo Monte, en el Estado de Pará, al norte de Brasil. Las infraestructuras de este tipo en mitad del Amazonas se defendieron con un discurso ecologista sobre los beneficios de la energía renovable y la reducción de costes a largo plazo. Ribeiro narra las realidades de Élio, Camila o Valdemar. Pescadores privados de ríos, destrucción de la biodiversidad, pérdida de terreno o aumento de impuestos en zonas rurales. ¿Preocupación por el medio ambiente o enriquecimiento empresarial? La fotógrafa comparte con El Confidencial las alternativas laborales a las que se enfrentan estas personas cuando son privadas de sus materias primas: "Las familias y comunidades ribereñas eran independientes: tenían muy buena calidad de vida sin tener mucho dinero. Los que vivimos en la ciudad no somos conscientes de todo eso. El problema es que, cuando tuvieron que moverse a otras localidades más grandes, se vieron plagados de miseria. No tienen una formación académica adecuada para competir por los empleos que ofrecen las ciudades. Muchos han terminado trabajando oficios base con sueldos muy bajos."

Belo Monte supuso el desplazamiento de entre 16.000 y 25.000 personas

"Llegué a la región de Pará cuando la central acababa de empezar a funcionar. La población local había pasado por una lucha sin éxito: miraban los paisajes talados llorando y estaban agotados. No reconocían su espacio, su casa, ni a ellos mismos. Mi sensación fue la de una violación. El proyecto de 'desarrollo' del gobierno había comprado el alma de los habitantes de la zona. ¿Es legal extraer el alma de la gente?", reflexiona Ribeiro.

A las orillas

La construcción de la central supuso el desplazamiento de entre 16.000 y 25.000 personas de las localidades cercanas. Juegos de luces y sombras en proyectos de energías renovables que han provocado la optimización económica de Norte Energía -consorcio formado por entidades públicas y privadas- debido a la financiación del proyecto, costeado en un 80% con dinero público y reduciendo al mínimo el riesgo de pérdida de las empresas privadas. Bolsonaro inauguró la última turbina en 2019. Algunas de las personas retratadas en el proyecto preguntaron a la artista si tenía algún tipo de vínculo con Norte Energía porque, de ser así, desearían no haber sido partícipes de las fotografías.

Pero la muestra de la brasileña no se limita a Belo Monte y Garabí Panambí. La fotógrafa abarca, también, el impacto local de la presa de Sobradinho - construida hace 40 años en el Estado de Bahía- presentando la historia de Maria Dalva, una anciana natural de una localidad cercana que defiende haber vivido cual nómada desde la expulsión de su lugar de origen. Maria Dalva escoge su vestido de novia para las fotografías haciendo público todo lo privado: el sentimiento de anhelo a la tierra y la intimidad de un matrimonio a la vista de los ojos del espectador de la fotografía. Ribeiro mantiene la teoría de que la base estructural del proyecto no radica en lo físico -como las propias centrales y presas problemáticas- sino en el juego de valores entre los caudales del río y los ciudadanos de sus orillas.

placeholder Fotografía de Maria Dalva vestida de novia | Marilene Ribeiro
Fotografía de Maria Dalva vestida de novia | Marilene Ribeiro

El debate de las medidas de prevención frente al calentamiento global a costa del empobrecimiento de las regiones continúa siendo un foco de discusión en el panorama internacional; por el momento, las fotografías de Marilene Ribeiro reflexionan sobre el impacto en las vidas de los ciudadanos locales. La muestra se enmarca dentro del XXIV Festival Internacional de PHotoESPAÑA, apostando por combinar a profesionales reputados con nuevos talentos emergentes. Un total de 86 exposiciones y 376 fotógrafos han participado en la cita anual que este 2021 ha querido tornar la mirada al arte africano. El Festival finalizará el 30 septiembre cerrando un ciclo estival de fotografías inundando la ciudad de Madrid.

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