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Los besos de Manuel Vilas: "El Vilas de hace 20 años no entendería esta novela"
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Los besos de Manuel Vilas: "El Vilas de hace 20 años no entendería esta novela"

El escritor aragonés tiene nuevo libro, una historia de amor ambientada en la pandemia entre un profesor jubilado y una madre castigada por sus recuerdos

Foto: Manuel Vilas publica nueva novela, 'Los besos'. (Carlos Ruiz)
Manuel Vilas publica nueva novela, 'Los besos'. (Carlos Ruiz)

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) dice que le habla la vida. A veces en forma de poesía, otras en forma de novela. Durante años, con mayor incidencia al inicio de su trayectoria literaria, el mundo solía antojársele en verso; en 2019 publicó 'Poesía completa (1980-2018)' con Visor, donde recorre casi 40 años de oficio. De la juventud a la madurez, de la rebeldía a la aparente estabilidad. "Me he vuelto un romántico, qué le voy a hacer", nos confiesa.

Y tiene razón. Tras el éxito de ‘Ordesa’ (Alfaguara, 2018) y ‘Alegría’ —finalista del Premio Planeta en 2019—, la figura del escritor aragonés elevó su popularidad. Hablaba de la familia, de padres e hijos, de lazos de sangre. Ahora publica ‘Los besos’ para resolver sus propias dudas respecto al amor. "A través de tus preguntas, reflexiono sobre qué demonios he escrito", dice. La novela, que ve la luz este 1 de septiembre, es un canto al amor romántico, idealizado, irreal. La historia se desarrolla en el confinamiento: un jubilado de 58 años pierde la cabeza por Montserrat, 15 años más joven que él. "No he venido a este mundo a luchar contra la injusticia, he venido a este mundo a enamorarme de otro ser humano que no sea yo mismo", reflexiona el protagonista. Pero ¿esa visión del amor casi enfermiza es sana? Manuel Vilas comparte los entresijos de esta novela pandémica con toques de ironía.

placeholder Portada de 'Los besos'. (Planeta)
Portada de 'Los besos'. (Planeta)

PREGUNTA. Hace un tiempo, expresó su deseo de continuar la línea de ‘Ordesa’ y ‘Alegría’, culminando así una especie de trilogía autobiográfica. Ahora presenta ‘Los besos’, que nada tiene que ver. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ese interés ahora en el amor romántico?

RESPUESTA. Al final, me di cuenta de que con ‘Alegría’ el universo autobiográfico estaba cerrado. ‘Los besos’ surge por la necesidad de dirigirme a otro tema, hacia otra de las grandes direcciones del ser humano. Cuando un escritor no entiende algo, escribe un libro. Ese tema era el amor romántico.

P. ¿Diría que era esa la intención de la novela?

R. Sí, indagar en otra de las grandes construcciones de la identidad humana. Hacerme preguntas sobre las relaciones de pareja: un hombre y una mujer clásicamente; un hombre y un hombre; una mujer y una mujer. Lo banalizamos porque es parte de nuestra vida privada. No sabemos que esa es la más importante, el espacio en el que un ser humano es de verdad un ser humano. Veo muchas incoherencias; la vida profesional es la vida pública, y es la vida privada lo que es importante.

placeholder Manuel Vilas. (Carlos Ruiz)
Manuel Vilas. (Carlos Ruiz)

P. Pero Salvador (el protagonista) tiene una visión muy idealizada del amor romántico, de su pareja y de su relación. ¿Este tipo de actitudes y pensamientos son sanos?

R. Esta pregunta yo también la he pensado, probablemente sea una visión antigua. Muy equilibrado no es. Es un fin de raza de un amor que se creó en otro siglo. Además, tiene un referente muy relevante como es Don Quijote. Sano quizá no sea, pero tampoco es bueno no idealizar nada. El idealismo tiene mala prensa, pero si renunciamos a él, nos queda la realidad pura y perenne. No sé qué es lo mejor, probablemente la postura del protagonista sea equivocada.

P. Dice enamorarse de ella en siete minutos…

R. Cierto, pero yo creo que ahí nos está mintiendo. Esa pulsión es más una fe que una realidad. A lo mejor lo que le pasa, que es algo que también he pensado, es que no sabe amar.

Resulta refrescante hablar de la huida del rey Juan Carlos en clave de humor

P. En su novela, los dirigentes políticos se nombran como 'narcisos'. ¿Está de acuerdo Manuel Vilas con este narcisismo de la esfera política?

R. Hay una parte que dice: "Los políticos están construyendo sus carreras políticas y qué tiene que ver la construcción de una carrera laboral con el bien social". Después también hace alusión al rey Juan Carlos y dice que "es muy difícil distinguir si en febrero de 1981 el rey Juan Carlos salvó la democracia o su propio negocio". Para eso está la literatura, para abrir una lateralidad.

Los historiadores no podrían decir algo así porque es una verdad emocional. Yo le atribuyo la responsabilidad al personaje para no cargar con eso. A mí, ese tipo de afirmaciones me hacen gracia. Mi trabajo como escritor es que esas opiniones sean verosímiles, interesantes, que tengan sentido y no sean descabelladas. Es irónico, es divertido, pero no es ninguna locura. Resulta refrescante hablar de la huida del Rey en clave de humor. Woody Allen cuenta la historia de EEUU desde la comedia y nuestro narrador dice que como le quiten la corona a Felipe VI vamos a tener que verle comprando un mueble en Ikea y yendo en autobús; es una forma lateral de ver la vida que es necesaria.

placeholder 'Ordesa' fue traducida a más de 16 idiomas. (Alfaguara)
'Ordesa' fue traducida a más de 16 idiomas. (Alfaguara)

P. Pero eso también puede influir en la opinión del lector sobre esos temas.

R. En una novela, se espera que se traten cuestiones de forma más novedosa. Siempre se ha dicho que Don Quijote huía de la realidad y hay una parte que dice: "No huya usted de la realidad, huya usted de España". Este tipo de cosas que escribo a mí me gustaría consumirlas como lector.

Publicaron una mala crítica y no reconocí mis propios textos; me parecieron buenísimos

P. Entonces, ¿siempre escribe basándose en lo que le gustaría leer?

R. En alguna medida, sí. Hubo una vez que Ignacio Echevarría escribió una crítica en mi contra seleccionando distintos textos míos publicados en varios sitios. Yo le leía con frecuencia y me parecía un poco aburrido. Cuando di con esa pieza, pensé, "joder, está sembrado hoy, qué divertido". Después de 15 o 20 líneas, me di cuenta de que me sonaban y caí en que eran míos. Lo había publicado para desacreditarme y yo, que no me acordaba de mis textos, pensé que le estaba quedando muy bien. Creo que eso responde un poco a tu pregunta. Había mala intención, pero me moría de risa; yo mismo sufrí un colapso de mi propia inteligencia. Al final, el mundo es un paso de comedia, por eso soy muy cervantino e hijo de Buñuel; la realidad hace aguas y aparece la risa.

P. ‘Los besos’ está ambientada en la pandemia. ¿Cree que se avecina un 'boom' de literatura pandémica?

R. Esto también me lo he preguntado yo. Creo que los escritores se lo van a pensar mucho, es un terreno muy resbaladizo. El escritor tiene que tener la pandemia muy controlada y todavía se nos escapan algunas cuestiones, a lo mejor ahora mismo la gente no se atreve. Yo solo la he utilizado de contexto, no es el tema central de mi novela. Los americanos seguro que harán películas y luego algún guionista escribirá una novela. Después vendrá la literatura europea. Con el 11-S ocurrió lo mismo, tuvo que pasar un tiempo para atreverse a dar el salto a la literatura.

placeholder Manuel Vilas. (Carlos Ruiz)
Manuel Vilas. (Carlos Ruiz)

P. Hay un personaje que dice que "ese olor siempre le hizo sufrir, y eso era un misterio que tal vez tuviese que ver con la imposibilidad de alcanzar el amor perfecto, y que esa imposibilidad quedaba sumergida a través del olor". Usted tiene una debilidad especial por los olores, ¿a qué se debe?

R. Los olores evocan a las personas. Los perfumes, desde el mundo grecorromano, eran el recuerdo de la persona amada. Son motivo de alegría por un lado y de melancolía por otro. También juega el tema de la saciedad. El orgasmo, por ejemplo, es la saciedad de lo físico. Pero ¿cómo llamamos a la unión espiritual entre dos personas? Es un abismo; de ahí surge esta novela. Que un ser humano sea feliz enamorándose de una persona o de otra. Solo tengo una certeza: si hay plenitud en la vida de una persona, es alcanzada por la capacidad de enamorarse.

P. ¿Qué diría el Vilas de hace 20 años de esta novela?

R. No la entendería. Mi literatura es la historia de mi experiencia vital. Los seres humanos cambiamos y los escritores dejamos huella de esa metamorfosis en los libros. Hay escritores que no cambian tanto, que a lo mejor desde el principio han dibujado una temática a la que le son fieles y el hecho biográfico no se refleja tanto, pero yo soy de esos en que su transformación aparece en sus libros. Hace 20 años escribía una literatura mucho más vanguardista, salvaje, iconoclasta y agresiva. Poniendo eso a todos los valores sociales, incomodando políticamente al lector, y eso es algo que ahora no me interesa porque mi vida me ha llevado a otro lado. Lo que a mí me pasaba hace 20 años está muy bien igual, todo forma parte de la vida. La juventud tiene que ser rebelde y tiene que cuestionar las verdades heredadas, sospechar de las herencias culturales y sociales. Hay que poner en duda todo, pero a la edad que tengo ahora, pues me he vuelto un romántico, qué le vamos a hacer.

Me da miedo decepcionar a los lectores que se incorporaron con 'Ordesa'

P. Y si cambia el escritor, ¿cambia el lector?

R. Yo creo que hay gente que me sigue desde el principio, de toda la vida. Las últimas novelas las han entendido como colonizar otros territorios literarios. También hay muchos lectores que se incorporaron con ‘Ordesa’ y que mis inicios no les interesan tanto. Lo que me pesa es la responsabilidad de esos últimos lectores añadidos. Me da miedo decepcionarlos.

P. ¿Escribiendo ‘Los besos’ ha pensado en ellos?

R. Sí, pero no han determinado que yo escriba de una manera o de otra. Tú no puedes dejar de escribir como sabes hacerlo. Al menos yo, igual es que soy medio tonto, pero no podría.

P. ¿Y si le dicen que escribiendo esto o aquello va a vender más?

R. No lo voy a saber hacer. Si la editorial me dice que haga un personaje en concreto porque va a triunfar más, no me va a salir; que lo haga un editor. Literalmente, solo sé construir mis obsesiones. Es muy difícil que yo me salga de mis obsesiones para crear un producto literario. Si yo ahora me pusiera a hacer un 'bestseller', habría una duda moral. Es como si le dijeras a Buñuel que hiciese una película comercial, tendría que buscarse a un amigo que se la hiciese.

P. ¿Que un libro sea un 'bestseller' lo exime de calidad literaria?

R. No, eso en España se piensa mucho. Cuando eres un escritor minoritario y los críticos te aprecian, todo va bien. Cuando pasas a un público mayoritario, dicen que no eres tan bueno. Tu literatura es la misma cuando no te leía nadie y cuando te lee mucha gente, pero hay un contexto sociológico en la crítica literaria del periodismo cultural que sospecha del éxito.

P. Oscila entre distintos géneros. ¿Qué determina que un sentimiento o historia deba ser contado en verso o en prosa?

R. Tiene que ver con cómo te habla la vida. Te levantas un día y la vida se te presenta de una manera, te pide la poesía o la novela. Es la vida la que manda. Yo estoy mirándola todo el rato y a veces me dice cosas. El otro día, por ejemplo, estuve en un paisaje de montaña que yo había visitado con mis padres. El recuerdo me dio un escalofrío brutal y cuando llegué al hotel, la experiencia me pedía un poema.

P. Hace unos días, publicó el siguiente tuit: "Cuánta poesía necesita la gente y la gente no lo sabe’". ¿Qué quería decir?

R. La gente busca cosas en la vida y no sabe muy bien qué son, busca un sentido que tiene que ver con la poesía, algo más verdadero que lo que está viviendo. Si las humanidades estuvieran más presentes en la vida de la gente, eso que notan que les falta lo encontrarían a través de las artes. En la pandemia, la gente se puso a leer libros y si eso no se pierde, será bueno para mucha gente que no sabe dónde buscar.

La incomodidad de la vida la resuelve la poesía construyendo utopías

P. ¿Se conservará el interés por la lectura?

R. Ojalá, pero la gente necesita ese halo de misterio que hay en la poesía o en el arte para que sus vidas sean mejores. Ese tuit quería decir eso. Una persona no solo necesita comer, un trabajo y un coche, sino que su vida tenga una dimensión moral, humana y bella. No se puede vivir sin belleza. Mucha gente está insatisfecha y tiene una incomodidad que se resuelve con la poesía, con construir una utopía dentro de tu propia vida.

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) dice que le habla la vida. A veces en forma de poesía, otras en forma de novela. Durante años, con mayor incidencia al inicio de su trayectoria literaria, el mundo solía antojársele en verso; en 2019 publicó 'Poesía completa (1980-2018)' con Visor, donde recorre casi 40 años de oficio. De la juventud a la madurez, de la rebeldía a la aparente estabilidad. "Me he vuelto un romántico, qué le voy a hacer", nos confiesa.

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