¿Obra maestra de Da Vinci o timo del siglo? El misterio (y los tejemanejes) del 'Salvator Mundi'
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ATLÀNTIDA MALLORCA FILM FEST

¿Obra maestra de Da Vinci o timo del siglo? El misterio (y los tejemanejes) del 'Salvator Mundi'

El documental 'El misterio del Salvator Mindi' de Antoine Vitkine sigue el camino del cuadro más caro jamás vendido para retratar las aristas más oscuras del mercado del arte

placeholder Foto: Un fotograma del documental 'El misterio del Salvator Mundi', presentado en el Atlàntida Mallorca Film Fest. (Atlàntida)
Un fotograma del documental 'El misterio del Salvator Mundi', presentado en el Atlàntida Mallorca Film Fest. (Atlàntida)

Piense en cualquier objeto que haya pasado por sus manos. No tiene, incluso, por qué imaginar un objeto físico: también caben los intangibles. Piense en su valor. Y, ahora, piense en su precio. ¿Cuáles de sus características cree que podrían aumentar su precio de mercado? ¿Puede, usted, manipular el mercado para revalorizar el objeto? ¿Puede alguien tasar el culo de Jennifer López? Todas estas preguntas -bueno, la última no- las plantea el documental 'El misterio del Salvator Mundi', el documental en el que el director y periodista francés Antoine Vitkine investiga el origen y el destino del cuadro más caro jamás vendido, el 'Salvator Mundi', atribuido por algunos expertos a Leonardo Da Vinci y por otros a estudiantes del taller del maestro, como Giovanni Antonio Boltraffio, y que hoy se encuentra oculta a los ojos del público y en manos de un propietario esquivo y enigmático. La película, disponible en Filmin, ha participado en la Sección Oficial del Atlàntida Mallorca Film Fest, desvela los intereses ocultos que hicieron que un cuadro que emergió en una subasta de Sotheby's en 1958 -en la que se vendió por 45 libras de la época, unos 52 euros al cambio actual- y por la que un comprador pagó 450 millones de dólares -379 millones de euros- en una subasta en Christie's en 2017.

Tráiler en inglés de 'El misterio del Salvator Mundi'

"El mundo del arte está lleno de gente que quiere hacer mucho dinero a costa de los ricos", avisa Scott Reyburn, periodista de 'The New York Times' especializado en arte. "En el mundo del arte hay mucho secretismo. Es un negocio opaco que no está regulado. Es un reino de sombras de humo". Vitkine entrevista a marchantes, historiadores, comisarios y todo tipo de personajes vinculados al mercado artístico para dibujar un retrato complejo y oscuro, y utiliza el caso del 'Salvator Mundi' como ejemplo hipertrófico de las alegalidades y los trucajes de un sector que movió -oficialmente- 64.000 millones de dólares en 2019. En el caso del retrato atribuido a Da Vinci -y a sus pupilos- encontramos una serie de depredadores ambiciosos esperando dar el golpe del siglo a costa de los más pobres -el primer dueño conocido del cuadro y un público necesitado de iconos-, pero también a costa de los más ricos -los compradores multimillonarios que se dan de bruces contra el reino del pillaje-. Y las instituciones como último reducto de integridad en un tira y afloja que acaba provocando tensiones diplomáticas entre una democracia tradicional y una dictadura turbocapitalista en la que todo está al alcance de un fajo de billetes.

placeholder Robert Simon inspecciona el 'Salvator Mundi' en la National Gallery de Londres. (Atlàntida)
Robert Simon inspecciona el 'Salvator Mundi' en la National Gallery de Londres. (Atlàntida)

La historia reciente conocida del 'Salvator Mundi' comienza en una casa de Baton Rouge (Luisiana). Minnie Stanfill Kuntz, quien solía comprar arte en Europa, al morir en 1987, dejó en herencia a su sobrino Basil Clovis Henry Sr., director del coro de una iglesia, un cuadro que representaba a Jesucristo sosteniendo una esfera de cristal su mano izquierda. Durante años estuvo colgado en la pared de la escalera de la casa de Herny, hasta que a su muerte en 2005, su hijo decidió llamar a Christie's para que tasasen los cuadros y deshacerse de ellos. Sin embargo, los expertos desecharon el retrato, que acabó en una casa de subastas local en Nueva Orleans. Nadie quería el cuadro. Y es aquí donde entra en juego el primer 'inflador': Robert Simons, marchante neoyorquino y aficionado al arte italiano. Su trabajo: entre otras cosas, encontrar cuadros "mal tasados" o "mal interpretados". Aprovechar en beneficio propio el desconocimiento de los dueños sobre lo que tienen entre manos.

Simons se dio cuenta de que la pintura respondía a la composición de un supuesto Leonardo perdido cuya leyenda comenzó a causa de un grabado del siglo XVII del artista checo Václav Hollar, que en el epígrafe atribuyó el modelo original a Da Vinci (quien había muerto 150 años antes). El marchante compró la obra por 1.175 dólares (998 euros) y rápidamente buscó la validación de su teoría: a pesar de que el taller de Da Vinci había producido en su momento hasta una veintena de copias del 'Salvator Mundi', en este caso el mundo se encontraba frente al original. Delante de la cámara de Vitkine van desfilando tantos expertos como opiniones. Pero, sobre todo, otras tantas opciones para conseguir beneficio económico o reputacional.

placeholder Otro momento de 'El misterio del Salvator Mundi'. (Atlàntida)
Otro momento de 'El misterio del Salvator Mundi'. (Atlàntida)

A medida que avanza la trama de 'El secreto del Salvator Mundi' aparecen peces más gordos, personajes más siniestros y poderosos que quieren hacerse con el tesoro. Mientras las palabras se tergiversan y se retuercen para ocultar la polémica sobre la atribución de la autoría de la obra, el relato del descubrimiento de una supuesta obra maestra perdida en las condiciones más inexplicables hincharon la popularidad del retrato. Si una mayoría valida una historia, la realidad, la verdad, desaparece. Los que tienen mucho que ganar deciden creer y las voces disonantes, quienes plantean la duda, se perciben como agoreros e, incluso, enemigos. Si un comisario de arte de un gran museo consigue la atención pública, conseguirá más visitantes, más presupuesto, más donaciones. Y el marchante verá la oportunidad de incrementar el precio de la venta cuanto más popular sea ésta y más compradores se acerquen al olor del éxito.

La bola sigue creciendo y el marchante, contento con la publicidad que le ha dado la exposición y con las interferencias publicadas sobre la autoría -la verdad y la fantasía se desdibujan-, consigue atraer la atención de un pez más gordo aún. Y el partido pasa a otra liga: oligarcas, disidentes, dinero sucio, puertos francos y estafas. La egolatría, el poder y el exceso amplifican aún más el fenómeno 'Salvator Mundi'. Ladrones que roban a ladrones hasta que el cuadro cae en manos de un régimen que busca un lavado de imagen a través de la cultura y la tecnología. Y la venta, más allá de sus implicaciones económicas, entra en el terreno pantanoso de la geopolítica. El 'Salvador Mundi' lleva desde que se vendió en 2017 oculto al público. Lo que sí ha trascendido es que el Gobierno de Arabia Saudí ha pedido exponerlo en el Louvre junto a 'La Gioconda' -cuya autoría sí está certificada-. Durante tres meses, especialistas del museo francés analizaron el cuadro con toda la tecnología disponible. Jean Luc-Martínez, director del Louvre, no ha querido revelar oficialmente el resultado para no encender la polémica. La única certeza: que el Gobierno de Macron no ha cedido a las presiones saudís para exponer el cuadro como un Da Vinci auténtico.

De momento.

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