Einsatzgruppen: los verdugos de la retaguardia
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Einsatzgruppen: los verdugos de la retaguardia

El grupo de homicidas, formado por más de tres mil nazis, obligaba a las víctimas a cavar sus propias tumbas y solo veinticuatro de ellos fueron condenados en Núremberg

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Miembros del grupo Einsatzgruppen ejecutando a judíos tras la Operación Barbarrossa

Al hablar de la Operación Barbarroja y el frente del Este solemos aplicar adjetivos demasiado manidos, en ocasiones contraproducentes por su excesivo uso, causa de su banalización. 'Dantesco' es el más recurrente, pero aquí no sobra, más bien flaquea ante la imposibilidad de describir el horror.

La invasión planificada de la Unión Soviética a manos del Tercer Reich es el episodio más salvaje de la Historia del siglo XX. Hitler lanzó un gran órdago y fracasó con estrépito. Antes del asalto y durante sus primeros meses, cuando todo el horizonte olía a victoria aplastante, no sólo estaba en juego un triunfo militar, sino una estructura destinada al exterminio tanto de los eslavos, encarnación en el Planeta del Comunismo, como de los judíos. Hitler avisó sin remilgos de lo venidero en su discurso del Reichstag del 30 de enero de 1939: “Si la clase financiera internacional judía dentro y fuera de Europa consiguiera sumergir a las naciones en una nueva guerra mundial, el resultado no sería la bolchevización del mundo y la victoria hebrea. Tal hecho significaría el exterminio de la raza judía en Europa.”

La Historia es bien sabida sí, con el agravante de la desmemoria de todo su repertorio infernal, causado por ese austríaco empecinado en la megalomanía de arrasar con el Viejo Mundo para rubricar su Imperio de los mil años, al final bastante más exiguo.

Tras los compases iniciales de la Segunda Guerra Mundial, con Polonia y casi toda Europa occidental a sus pies, llegó el turno del envite contra su antiguo aliado del Kremlin. El 22 de junio de 1941 más de dos millones y medio de tropas germánicas asaltaron el inmenso fortín soviético, produciéndose durante las primeras semanas una debacle absoluta del Ejército Rojo en tres frentes.

placeholder Inicio de la Operación Barbarossa contra la URSS | 22 de Junio de 1941
Inicio de la Operación Barbarossa contra la URSS | 22 de Junio de 1941

Cinco días antes del pistoletazo de salida, 17 de junio de 1941, Reinhard Heydrich reunió en Pretzch, a la vera del Elba, a los principales comandantes de los Einsatzgruppen para precisar con esmero, nada podía fallar, las tareas relativas a su misión. Debían aligerar a la Wehrmacht de las labores más incómodas y proceder a la eliminación física de todos los elementos raciales y políticos tildados de indeseables.

¿Qué eran los Einsatzgruppen? El homónimo libro de Michael Prazän, inédito en castellano y editado en Francia por Points, nos ofrece dos definiciones. La canónica, acuñada por Raul Hilberg, los define como comandos móviles de matanza, mientras Stepan Farmiga, ucraniano enrolado en las SS cuando tenía veinte años de edad, describe a estos cuerpos de la siguiente manera: “Casi nunca estaban en el frente, sobre todo se situaban en la retaguardia, asesinaban personas, lo hacían sin piedad y tenían derecho a todo, sin matices. No era una unidad de combate. Trataban a sus víctimas sin miramientos. Si algo no iba bien fusilaban, sin preguntar, a diferencia de los rusos, quienes al menos interrogaban y te encarcelaban dos o tres meses. Los alemanes asesinaban de inmediato.”

Ilustrados más allá del mal

Cuando concluyó la pesadilla muchos quisieron sonsacarse de su responsabilidad con el sambenito de obedecer órdenes. Los Einsatzgruppen se dividieron en cuatro grupos. El A, encargado de los países bálticos, se encomendó a la dirección de Franz Walter Stahlecker, jurista administrativo y antiguo jefe de la Gestapo en Würtemberg. El B, con Bielorrusia y Rusia Central en su agenda, tuvo como mandamás a Artur Nebe, quizá el más siniestro de los comandantes.

Nebe participó en el asesinato en masa de enfermos mentales y discapacitados

Nebe participó antes de la guerra en el programa Aktion T4, dedicado en esencia al asesinato en masa de enfermos mentales y discapacitados, interrumpido durante un breve período ante las protestas del obispo católico Galen. La nula humanidad de este fanático puede sintetizarse en una escalofriante frase, por desgracia más tarde readaptada por el president Quim Torra para referirse a los españoles. En el juicio de 1967 contra el Doctor Albert Widmann, director de sección en la Oficina de la policía judicial del Reich, éste, inquirido sobre la estructura de la T4, respondió que Nebe consideraba trabajar para terminar así con bestias de forma humana, tal como recoge Mario R. Dederichs en Heydrich, 'le visage du mal (Texto)'.

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Mapa de ubicación de los Einsatzgruppen

El tercer contingente de los Einsatzgruppen, cuyo marco territorial fue el norte y el centro de Ucrania, correspondió a Otto Rasch, doctorado en Economía y Derecho, políglota, además de alemán hablaba a la perfección italiano, francés e inglés, creador de campos de concentración, presente en la novela 'Las benévolas' (Galaxia Gutenberg) de Jonathan Littel y aquejado de Párkinson, causa de su fallecimiento sin ser juzgado por sus crímenes.

El D, enfocado al sur de Ucrania, recaló en Otto Ohlendorf, quien, además de confesar en sede judicial haber ordenado la ejecución de más de noventa mil reos, destacaba en la órbita del nazismo por una doble licenciatura y sus conocimientos económicos.

Algunos sitúan esta elección como una muestra más de la perversión nacionalsocialista, porque sólo desde la retórica los sayones caerían en la inercia de ser máquinas homicidas.

El decálogo después de los postres

La élite de los Einsatzgruppen relucía por sus títulos académicos, no así sus subordinados, reclutados desde distintas vertientes, desde la más típica de acudir al antiguo proletariado convertido de Weimar hasta la de juntar a nacionalistas reacios a la Unión Soviética para allanarles el camino, tal como acaeció durante el debut de las hostilidades en el frente del Este, cuando se desataron pogromos, la mayoría nacidos de falsas acusaciones contra judíos y comunistas, supuestos alborotadores terroristas.

Tras estas acciones, aviso para navegantes, los comandos de la muerte irrumpían sin levantar muchas sospechas, pues para muchas poblaciones eran liberadores, cuando en realidad se vestían, a simple vista, de lobos con piel de cordero. Como cada palabra de este texto debe medirse al milímetro desmentiremos esta afirmación, y como es comprensible los hechos lo esgrimirán con mayor prestancia.

A finales de julio de 1941, cuando ya se había dado la directriz para exterminar a todos los judíos, sin importar sexo o edad, Heinrich Himmler visitó Kaunas y pidió asistir, no sin antes comer, a una ejecución. Mataron a cien personas, y el máximo responsable de las SS, contento con peros ante lo contemplado, decretó una serie de mandamientos para el futuro, tales como asesinar lejos de núcleos urbanos y rutas de circulación, nivelar los lugares para evitar el peregrinaje en honor a los mártires, prohibir las fotografías, algo revocado por el morbo de Hitler para comprobar la eficacia de sus subordinados, y vigilar la salud mental de los verdugos.

El tiro en la nuca con el cañón orientado para que el proyectil impactara en el cerebro era insuficiente

Para conseguirlo debía buscarse un sistema más eficaz. El tiro en la nuca con el cañón orientado para que el proyectil impactara en el cerebro era insuficiente. El desperdicio de balas era un gravamen económico innecesario; dada la tesitura, Nebe y los suyos probaron distintas fórmulas. Ante el fracaso de la voladura de los prisioneros con dinamita, desperdigándose sus miembros por todo el entorno, adoptaron la de hacinar a inocentes en un camión, donde eran gaseados, antesala de Auschwitz y demás campos de exterminio.

De hecho, el grueso de la frialdad Einsatzgruppen se concentra entre el verano de 1941 y la primavera de 1942, cuando los nazis ya no camparon tan a sus anchas por la Unión Soviética, reducidos por el general invierno y la formidable contraofensiva del Ejército Rojo en diciembre, cuando Moscú quedó a salvo del enemigo.

Les recomendaban ir bien abrigados, cinismo de alto voltaje, miseria de la especie para la especie

Hasta ese momento el control de los territorios ocupados propició una orgía organizada de matanzas, eso sí, siempre desde el respeto a esa ley sin ley, pues si alguno de los implicados actuaba por libre podía recibir represalias directas. La organización de estas carnicerías se regía según una doble componenda. Por una parte, un ingente volumen de población judía, cuya aniquilación supuso el fin de la diversidad étnica en la Mittel Europa, era concentrada en guetos, desmantelados de modo paulatino. Por otra estaban los ajusticiamientos en masa. Quizá el más tristemente célebre de todos ellos fue el del pantano de Babi Yar, a las afueras de Kiev.

placeholder Judíos obligados a cavar sus propias tumbas | Septiembre 1941
Judíos obligados a cavar sus propias tumbas | Septiembre 1941

Una vez la Wehrmacht hubo tomado la actual capital de Ucrania, país con escaso apego a recordar tan lúgubres sucesos, los nazis citaron a todos los judíos de la ciudad en la confluencia de dos calles. Debían acudir el lunes 29 de septiembre de 1941, jornada de la celebración del Yom Kipur, con sus documentos de identidad, dinero y bienes de valor. Les recomendaban ir bien abrigados, cinismo de alto voltaje, miseria de la especie para la especie.

Los que picaron el anzuelo, para quien no acatara el mensaje pendía la amenaza de fusilamiento, caminaron durante quilómetros. En el lugar de la masacre les obligaron a desnudarse y durante largas horas policías ucranianos y la unidad C de los Einszatgruppen, junto al Sonderkommando capitaneado por el SS Paul Blobel, asesinaron a más de treinta y tres mil hebreos. Les mandaron desnudarse y tras ahogar el pánico entre disparos procedieron con atroz diligencia mediante el método conocido como el de 'las sardinas', consistente en obligar a las víctimas a cavar su propia tumba y acostarse a los cadáveres en sentido contrario, con la cabeza en coincidencia con los pies de abajo. A finales de 1941 estos escuadrones de la muerte habían asesinado a más de quinientos cincuenta mil seres humanos.

placeholder Mujeres judías a punto de ser ejecutadas | Diciembre 1941
Mujeres judías a punto de ser ejecutadas | Diciembre 1941

Katyn y la derrota

A partir de 1942 los Einszatgruppen se sedentirazon. La debacle de Salingrado y lo invevitable de recular modificaron planteamientos, algo más acucinante tras el descubrimiento de las fosas de Katyn, cementerio de más de veinte mil polacos abatidos por comisarios soviéticos a lo largo de la primavera de 1940 para a la inteligencia polaca, cebándose en la oficialidad y la clase intelectual. Este quitarse de en medio cerebros sirvió a los nazis para denunciar a sus otrora socios, asimismo haciéndoles comprender cómo debían deshacerse del rastro de sus tropelías, y así esos camposantos anónimos se resucitaron para sacar los difuntos, saquearlos en sus enseres y atisbar de nuevo la consternación, entre otras cosas porque los conminados a remover toda esa muerte eran judíos. Los escasos supervivientes han dejado testimonio de lo vivido, espeluznados ante los rostros de tantos asfixiados junto a otros semejantes, traumatizados por esas zanjas de inhumanidad.

Estos criminales no soportaron sus propias fechorías y se entregaron al alcoholismo

De poco sirvió destruir archivos y ese reguero infame. En los pocos ensayos dedicados a la cuestión se ahonda en cómo todos estos criminales no soportaron sus propias fechorías, impotentes en lo psíquico, entregados a un alcoholismo de alta intensidad una vez perdida toda razón y empatía. Los relevos eran continuos, aunque algunos, tras pedir la baja, reincidían en su gusto por este hediondo vicio racista, como Erich von dem Bach-Zelewski, uno de los mayores responsables de la limpieza étnica en Rusia, ingresado en el hospital durante más de un año por su hundimiento nervioso y de nuevo en verano de 1944, donde en Varsovia se hizo cargo de reprimir la sublevación mientras los soviéticos esperaban a las puertas de la capital polaca.

placeholder Acusados de Einsatzgruppen en los juicios de Núremberg | Septiembre 1947
Acusados de Einsatzgruppen en los juicios de Núremberg | Septiembre 1947

Tras Núremberg, donde Zelewski se libró de una cuantiosa condena al colaborar con los aliados, el mundo del mañana iba configurándose hacia la Guerra Fría, y por eso mismo los estadounidenses aligeraron el número de procesos. El juicio contra los Einsatzgruppen debutó el 15 de septiembre de 1947, limitándose el número de acusados a sólo veinticuatro, cuando más de tres mil nazis participaron en ese infame cometido. Dos fueron condenados a cadena perpetua, seis a penas más leves y catorce debían ser ahorcados, pero al final tan sólo cuatro fueron pasaron por el cadalso: Paul Blobel, Werner Braune, Erich Nauman y Otto Ohlendorf. En 1958 los diez restantes estaban en libertad.

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