Las Ginebras que explotaron en pandemia: "Nos dicen 'no tocáis mal para ser tías'"
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Las Ginebras que explotaron en pandemia: "Nos dicen 'no tocáis mal para ser tías'"

La banda de pop, que lanzó su primer disco a finales de 2020, se ha convertido en un fenómeno en los últimos meses (y con un guiño a Iceta)

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Las Ginebras, esta semana en Madrid. (Jesús Hellín)

Entre las carambolas de la semana una de las más improbables es que Miquel Iceta, nuevo ministro de Cultura, apareciese en una canción de uno de los grupos de moda de los últimos meses. Pues ha sucedido con ‘Paco y Carmela’, de Ginebras (ojo al videoclip), un grupo de cuatro chicas veinteañeras procedentes de varios puntos de la geografía española, a las que hace un tiempo se les ocurrió incluir la frase “cuando muevo la pierna izquierda, lo hago como Miquel Iceta” entre otros ripios de este verbenero single. “Pero fue porque pensamos, ¿qué rima con ‘izquierda’? Pues ‘como baila Miquel Iceta’. Y ya está. Eso sí, tampoco por mucho que rime otro político lo vamos a meter…”, dice una de ellas. Otra apunta: “Bueno, es que el mejor baile de toda España lo hace Iceta”. Una tercera da con la clave, ahora que hay nuevos vientos: “Que nos organice algo y está invitadísimo a un concierto”. Están en un bar justo enfrente del local de ensayos que utilizan en el barrio de Argüelles y por el que han pasado bandas como Cycle, Carolina Durante y las Hinds. Dos de ellas se acaban de vacunar y notan algunos síntomas. Pero, desde luego, esa es la actitud.

"Que [Iceta] nos organice algo y está invitadísimo a un concierto"

Más allá de las bromas y estas frívolas casualidades, lo cierto es que Ginebras - Magüi (voz y guitarra), Sandra (guitarra y coros), Raquel (bajo) y Juls (batería)- sí que se han convertido en uno de esos grupos a tener en cuenta. Bien que lo saben los programadores de los festivales que ya las han invitado a todos los que, de momento, se pueden hacer por toda España. Y todo con un solo disco, ‘Ya dormiré cuando me muera’ -declaración de intenciones de una edad que unos años después hasta suena obscena- y algunos singles. Un espumoso carrerón que empezó muy poquito antes de la pandemia y que hizo su explosión en el verano del posconfinamiento.

Las cuatro vienen de diferentes lugares. Magüi es de A Coruña, Sandra, de Aspe (Alicante), Juls, de Cádiz y Raquel, de Madrid. Se conocieron como nos conocíamos todos antes de la aparición del covid (y más con 20 años). Las dos primeras estudiaban Comunicación Audiovisual en la Complutense y tocaban la guitarra. Una amiga les animó a montar un grupo. “Vale, pa’lante, vamos a buscar tías, que nos apetece con chicas. Y fue complicado porque, o ya estaban en otros grupos o no había”, cuenta Sandra, que también relata que finalmente encontraron a Raquel a través de un anuncio de Tinder -rasgo denotativo de que esto ya es generación zeta- y a Juls a través de un amigo en una fiesta. Encajaron y se pusieron a componer.

placeholder Ginebras durante la entrevista. (Jesús Hellín)
Ginebras durante la entrevista. (Jesús Hellín)

La forma de hacerlo es mediante la libreta de las ideas. “Tenemos una lista de ideas y, o bien tiramos de la lista de ideas, o bien se nos ocurre algo o alguien trae algo. Al final tenemos muy claro qué es Ginebras y qué no”, comenta Raquel. ¿Y qué es Ginebras? Pues un sonido que gusta mucho a los veinteañeros actuales, pero que tampoco disgustará a los cuarentañeros porque es el pop noventero que ya exploraron bandas como Los fresones rebeldes, Nosoträsh o Undershakers, al que luego siguieron otros grupos todavía en activo como La casa azul. Lo que se llamó ‘tontipop’, si bien en esta ocasión con una mayor mezcla de estilos -hay por ahí algo de ska, de reagge, de verbena-, y con letras más humorísticas, divertidas, a veces un poco absurdas, y en las están presentes las temáticas feminista, LGTBI y más crítica con el moderneo de Malasaña. Es decir, Ginebras son puro 2021.

Pero, sin intención. En su disco aparece la canción ‘Cosas moradas’ en la que se van nombrando sin mucho orden cosas de este color, también la bandera republicana y el feminismo. Sin embargo, como apunta Juls, “tiene un poco de ironía. Creo que es la canción más absurda que tenemos”. Para Raquel es evidente que “es feminista porque una cosas moradas es el feminismo pero no fue con la idea de hacer una canción feminista. Muchas veces no tenemos esa pretenciosidad con una canción. En este caso fue en plan tontería y luego ha ido encauzando a un punto que no pensábamos que iba a llegar ahí”.

Camino al éxito

Lo primero que lanzaron, ya con la discográfica Vanana, fue el EP ‘Dame 10.36 minutos’, que incluía cuatro canciones. Era finales de octubre de 2019 y ya empezaban a tocar en salas madrileñas como la Ocho y Medio o Maravillas. Entre estas cuatro canciones estaba ‘Todas mis ex tienen novio’, que llamó la atención enseguida, ‘La típica canción’, que se convirtió en un himno, y ‘Con altura’, un remedo humorístico del exitazo de Rosalía. “Surgió porque nos faltaban canciones en un concierto y dijimos de hacer una versión, a la gente le encantó y la subimos. No tiene mucha magia”, sostiene Magüi. Algo tendrá porque funciona.

"La de Rosalía surgió porque nos faltaban canciones en un concierto y dijimos de hacer una versión, a la gente le encantó y la subimos"

Con ‘La típica canción’ ocurrió algo parecido. También tenía una canción madre, en esta ocasión ‘Marta, Guille, Sebas y todos los demás’, “mundialmente conocida como ‘Son mis amigos’, de Amaral”, apostilla Sandra, es decir, un himno pop de los primeros 2000 (otro guiño a los cuarentones). “Pensamos, ¿qué une a todos nuestros amigos? Que cada uno escucha música diferente, pero todos nos llevamos genial. Parece que la sociedad quiere encajar a la gente y que solo te puedes llevar con gente que tenga los mismos gustos que tú y no tiene por qué”, añade. La diversidad. Ellas mismas son un ejemplo aunque reconocen que comparten mucho su gusto por “el indie español”.

placeholder Juls y Magüi durante un momento de la entrevista. (Jesús Hellín)
Juls y Magüi durante un momento de la entrevista. (Jesús Hellín)

En febrero de 2020 se metieron a grabar el que sería su primer disco. El videoclip del primer single, ‘Chico pum’, lo grabaron el fin de semana antes de que el Gobierno decretara el Estado de Alarma. Y ahí se paró todo. Sin embargo, no tanto para ellas, puesto que ya había algunas canciones grabadas que la discográfica fue lanzando aquellas semanas. Así llegaron ‘Vintage’, en la que critican lo cara que es la ropa en las tiendas hipsters, ‘Paco y Carmela’, esa verbena con Iceta de artista invitado, y ‘Crystal Fighters’, homenaje a este grupo también de primeros de los 2000. Para finales del verano pasado, cuando decidieron publicar el disco completo, Ginebras ya se había convertido en un fenómeno cuyas canciones hoy tienen más de tres millones de escuchas en Spotify. “La discográfica nos dio la opción de sacarlo más tarde, pero dijimos, ‘tiramos y que sea lo que tenga que ser’. Nos arriesgamos, pero es que la pandemia nos ha ayudado porque la gente estaba en su casa 24/7 y se ponía música. Ese empujoncito lo hemos tenido”, sostiene Juls. Acertaron: hace solo unas semanas se llevaron el premio MIN al mejor álbum pop del año.

La diferencia con otras décadas es que hoy la industria de la música se mueve a toda velocidad y el grupo ya tiene lista una nueva canción que acaba de subirse a las plataformas con un título oportuno: ‘La ciudad huele a sudor’. Efectivamente, esta melodía veraniega va de un Madrid a 40 grados a la sombra que surgió de una tarde canicular en la que “Sandra y yo estábamos desnudas en la cama muertas de calor quejándonos sobre la vida y empezamos a decir tonterías. Sandrá hizo una base y salió esto. Y fue como… o la sacamos ahora o en octubre no tiene sentido”, cuenta Magüi.

"Si empezamos a sacar todo el mundo singles y nada de discos, ¿qué vas a hacer, el vinilo de una canción?"

Todas son conscientes de que este ritmo es el que toca. “Está claro que las formas de consumir música han cambiado y hay que adaptarse a ello”, dice también Magüi. Pero a nadie se le escapa tampoco que algo de pernicioso tiene. “ Creo que no se puede perder la esencia del disco porque al final hay mucha gente que compra discos y vinilos y es algo super romántico con lo que nos tenemos que quedar. Si empezamos a sacar todo el mundo singles y nada de discos, ¿qué vas a hacer, el vinilo de una canción? Y luego tú giras con un disco no una canción”, admite Raquel.

placeholder Ginebras durante un ensayo en su local de Madrid. (Jesús Hellín)
Ginebras durante un ensayo en su local de Madrid. (Jesús Hellín)

Gira por toda España

En su caso la gira la tienen ya más que preparada para este julio, agosto y septiembre. Reconocen que son de las que han tenido suerte durante todo este tiempo tan malo para el sector. “Estamos super agradecidas porque vino la pandemia y podría haber sido muchísimo peor de lo que ha sido. Hemos tocado espaciosamente, pero hemos tocado. Hay grupos que ni han tocado. Y que ahora vaya subiendo el nivel de conciertos es la hostia. Tenemos muchas ganas”, comenta Juls.

"La pandemia nos ha ayudado porque la gente estaba en su casa 24/7 y se ponía música. Ese empujoncito lo hemos tenido"

No serán cabeza de cartel, pero todo se andará, dicen. De momento, son una banda de chicas entre un montón de bandas de chicos. “Sí, hay otras, pero es que de 500 de tíos hay diez de tías”, apostilla Magüi. “Y luego parece que se te estudia más si eres tía, a ver cómo tocas… Y siempre está el típico comentario: pues no tocáis tan mal para ser tías”, manifiesta Sandra con esa pesadumbre que se tiene antes cosas que no se van ni con agua caliente. “Poco a poco. Y si los niños y las niñas pequeñas nos ven en el escenario, hay muchas que quizá se animen”, indica Juls optimista.

Por cierto, el nombre de Ginebras no viene de la bebida sino de un sueño que tuvo Sandra. Soñó que tendría una banda y que se llamaría Ginebras. No soñó que haría una gira por toda España, pero eso hoy ya es una realidad.

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