Menos galerías, menos aforo, más distancia social: todo sobre el aséptico ARCO 2021
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Menos galerías, menos aforo, más distancia social: todo sobre el aséptico ARCO 2021

Abre este miércoles en Ifema y solo habrá 130 galerías frente a las 209 del año pasado y el aforo se reduce al 50%. Se pone en marcha porque el negocio tiene que volver a girar

placeholder Foto: Imagen de ARCO 2020 (EFE)
Imagen de ARCO 2020 (EFE)

La feria de ARCO 2020 fue el último gran evento cultural antes de la bajada de persiana que trajo consigo el coronavirus. Se celebró el último fin de semana de febrero en los pabellones de Ifema de Madrid y las crónicas de aquellos días hablaban de los contagiados que ya había en Italia -era el país invitado en esa edición- y algunas leves medidas sanitarias. Jabón sanitario y poco más. Nadie entonces en la organización preveía lo que iba a ocurrir y a día de hoy, un año y medio después, la directora de ARCO, Maribel López, defiende que no hubieran cambiado nada: “No, no lo hubiéramos hecho diferente en ese momento, no, realmente no”, ataja contundente. Por supuesto, este miércoles comienza una nueva edición y esta vez sí que todo va a ser muy distinto: será la primera gran feria de arte contemporáneo en España en convivencia con la pandemia.

Entre los cambios, el primero es evidente: es la primera vez en sus cuarenta años de historia que ARCO se celebra en julio. Nadie recuerda que haya sido en otras fechas distintas a febrero, la manga larga y el abrigo. “ARCO se hace para dar oportunidades a las galerías, que generen negocio y visibilidad. La fecha no es la habitual, pero valía la pena buscar un momento para seguir generando este espacio de oportunidad”, manifiesta López. Al fin y al cabo es una feria de negocios y, como en todos los sectores, hay que hacer girar la rueda otra vez. De hecho, este año los días para profesionales son miércoles, jueves y viernes, mientras que solo el fin de semana quedará para el público general.

“ARCO se hace para dar oportunidades a las galerías, que generen negocio y visibilidad". Como todos los sectores, la rueda tiene que volver a girar

En este sentido, no obstante, la directora señala que las galerías han sabido sobrevivir bastante bien a este año pandémico. “Han cerrado muy pocas. Afectar ha afectado, pero las galerías habían hecho un trabajo previo tan bueno que han conseguido mantenerse abiertas con la base de clientes que tenían”, informa. Como en otros gremios culturales también se ha echado mano en estos meses de las herramientas digitales, las reuniones por zoom y una mejora de las webs de las galerías. “Sí, hemos aprendido a utilizar estas herramientas, pero se va a combinar con aquello que sabemos hacer, que es presentar obras de arte a personas y ponérselas delante. La presencialidad es fundamental e insustituible”, asegura.

placeholder La directora de ARCOmadrid, Maribel López (EFE)
La directora de ARCOmadrid, Maribel López (EFE)

Este año, por razones de seguridad, quedará mermada. Solo habrá 130 galerías frente a las 209 del año pasado. Entre ellas se encuentran las de la sección ‘Opening’ -arte más joven-, con una selección de 10 galerías, y las de `REMITENTE. Arte Latinoamericano`, 15 galerías del continente americano. Es un 35% menos, si bien un 50% de ellas son internacionales, un porcentaje algo mayor que en otras ediciones. “Vamos a tener muy presente cómo nos relacionamos en el espacio y cómo vamos a gestionar la seguridad. Los pabellones tienen los pasillos muchos más anchos esta vez y la circulación va a ser mucho más ordenada. ARCO estaba organizado en pequeñas unidades y ahora son cuatro grandes bloques alrededor de los cuales se camina”, explica López. También se va a respetar la distancia social mediante la reducción del aforo. Solo se permitirá la entrada a 8.000 personas al día, frente a las 16.000 habituales (es una feria por la que pasaban unas 100.000 personas). Y, evidentemente, todas con mascarilla en los interiores.

¿Hacia qué feria de arte?

En esta edición se van a debatir sobre algunos temas candentes como cuál es el futuro de las ferias de arte contemporáneo. Sobre todo en estos momentos algo volátiles e inestables en los que hay cierta pasión por el arte antiguo como valor seguro. Así se ve en las casas de subastas donde artistas del Renacimiento o Barroco alcanzan precios desorbitados. O como han contado algunos documentales recientes como ‘Mi Rembrandt’ o ‘El precio del arte’. O como ha ocurrido con la reciente controversia con el supuesto Caravaggio.

Foto: 'Salvator Mundi', el cuadro de Da Vinci que se ha vendido por 450 millones de dólares. (Reuters)

“Esto lo vamos a comprobar estos días. El mundo del coleccionismo es tan complejo como el propio arte y siempre hay personas que cuando compran piensan en valores seguros, pero hay muchas otras también que compran piezas jóvenes porque entienden y es su manera de ver el mundo. Pero estos días veremos si la tendencia es más conservadora o de riesgo”, comenta López, que de lo que sí que está segura es de que este año no habrá “ninguna pieza polémica” o sorprendente, como fueron las obras de Eugenio Merino sobre Franco, los retratos de los presos políticos de Santiago Sierra o el Felipe VI gigante, también de Sierra y Merino. “Animo a que se venga con la mirada abierta y sobre todo que se pregunte si no se entiende algo porque a los que trabajamos aquí nos encanta hablar de las obras”, añade.

1982, el año en el que todo empezó

Otro de los cambios será la no celebración de un aniversario. Este año se cumple la cuarenta edición de una feria que ideó la galerista Juana de Aizpuru (Valladolid, 1933) allá por 1979 y que se hizo realidad a comienzos de 1982. Los organizadores tenían pensado un gran homenaje a la fundadora y otras tantas galerías, algunas latinoamericanas, que han estado presentes a lo largo de estas cuatro décadas. “Por todo este tema de la pandemia, muchas no podían venir este año, así que no nos parecía correcto hacer este homenaje sin poder contar con ellas. Ese es el motivo por el que tampoco hay país invitado”, sostiene López. El homenaje, en cualquier caso, sí se celebrará en febrero de 2022.

El dato sí da para echar la mirada atrás y contar cómo fue esta “moderna idea”, así lo define López, de montar una feria internacional de arte contemporáneo en un país que apenas acababa de salir de una dictadura y de la Transición. Y que de arte contemporáneo, poco. Aizpuru lo recuerda en el podcast Double Exposure, que han montado desde ARCO con cuarenta entrevistas a cuarenta personalidades relacionadas con la feria y el arte.

placeholder La galerista Juana de Aizpuru en ARCO en 2017 (EFE)
La galerista Juana de Aizpuru en ARCO en 2017 (EFE)

“Era un proyecto que yo había llevado a cabo casi desde la nada. A nadie se le había pasado por la cabeza que se pudiera hacer una feria de arte contemporáneo y lo que iba a significar para el futuro de nuestro país y el desarrollo del arte contemporáneo en España. Tenía la oportunidad de hacerse internacional, ponerse entre los países más importantes en la cuestión artística. Yo sabía de la trascendencia de esta feria”, cuenta Aizpuru, quien también revela que aquellos fueron unos años de eclosión en el mundo cultural. “Sin pretenderlo, sin hacer reuniones ni ningún manifiesto, todos queríamos aportar el máximo”, comenta al recordar la apertura de la primera edición de la feria: “Fue una gran emoción. Cuando se consolida la democracia en España todos sin pretenderlo sabemos en el fondo que es una oportunidad para nuestra generación para que nuestro país consigamos que se incorpore a la modernidad, papel que había perdido hace mucho tiempo”. Otro dato: en octubre de aquel 1982 ganaría las elecciones el PSOE con abrumadora mayoría.

"ARCO era una oportunidad para que España se incorporara a la modernidad, papel que había perdido hace mucho tiempo”

En estos cuarenta años, por supuesto, en este país ha pasado ya de todo. Con respecto al arte, López cree que lo que sí se ha visto es “el crecimiento del interés. Ha crecido el número de galerías, coleccionistas, artistas…”. Algunas cifras: en la primera edición solo participaron 35 personas, ahora vienen más de 250 especialistas en arte contemporáneo de fuera de España. “Sin duda, la idea fue de una gran modernidad. La mentalidad moderna estaba en la creación, pero confío en que hemos tenido todo este tiempo para conocer, para aprender y eso nos hace más modernos”, insiste López. El reto es ver cómo se afrontan los siguientes cuarenta años.

Santiago Sierra Ifema Pandemia ARCO