El filósofo de la sobrina de Le Pen: "Los gais deben inquietarse en España, no en Hungría"
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ENTREVISTA

El filósofo de la sobrina de Le Pen: "Los gais deben inquietarse en España, no en Hungría"

Miguel Ángel Quintana Paz, nuevo director académico del centro de estudios de Marion Maréchal, desgrana en esta conversación cómo la derecha debe plantar cara

placeholder Foto: Miguel Ángel Quintana Paz durante la entrevista. (Jesús Hellín)
Miguel Ángel Quintana Paz durante la entrevista. (Jesús Hellín)

Miguel Ángel Quintana Paz se ha echado el fusil al hombro. Lleva dos horas atacando a la izquierda, la ONU, los bancos, los burócratas de Bruselas, los "chavesnogalistas idiotas" de centro, Google y la derecha "moderadita" que no se entera de los nuevos tiempos. Son las 22:00 de la noche y empiezo a estar un poco mareado. Sin embargo, cuando parece que la conversación llega a su fin, a este profesor de filosofía aún le queda una última bala que disparar.

"Carlos, lo de los gais y Hungría y Polonia que has dicho… no os enteráis de nada", me dice, tras el intenso intercambio que hemos tenido durante la entrevista, incluyéndome de golpe en ese saco de enemigos ideológicos tan difuso como lucrativo: el 'establishment'.

Quintana Paz (Salamanca, 1973) ha decidido que si nadie de la derecha va a ir la guerra, tendrá que hacerlo él. Este antiguo profesor de filosofía de la Universidad Europea de Valladolid ha asumido la dirección académica de Madrid del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), el 'think tank' creado en 2018 por Marion Maréchal, la nieta de Jean-Marie Le Pen y sobrina de Marine Le Pen, actual líder del ultraderechista Reagrupación Nacional. En 2018, a sus 28 años, Marion Maréchal decidió quitarse el apellido lepenista para refundar su carrera política, alejarse de su familia y propulsar este centro de pensamiento.

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

"Ella, su entorno y yo creemos que va a acabar de presidenta de Francia, lo está haciendo muy bien", dice Quintana-Paz en la terraza del Café Comercial, después de asistir a una de sus primeras reuniones para organizar el próximo curso. Para él, Marion Maréchal está sentando las bases del conservadurismo que viene: más organizado, más tradicional y, sobre todo, más beligerante.

En 2019, con el beneplácito de Marion Maréchal, varias figuras derechistas lanzaron una suerte de franquicia del ISSEP en Madrid para formar a "los líderes del futuro". Entre ellos estaban Kiko Méndez-Monasterio —asesor de Santiago Abascal—, Gabriel Ariza —hijo de Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía— o Javier Tebas —hijo de Javier Tebas, presidente de la Liga—. Todas ellas figuras cercanas a Vox o empresarios que, si no forman parte del 'establishment', están muy cerca de serlo. Y Quintana Paz, que el año pasado había sido profesor, es su nueva cabeza pensante.

Durante casi dos horas de charla, este filósofo de 48 años no rehúye el conflicto en ningún momento. Si uno quiere saber y entender qué se respira en los arrabales intelectuales de Vox haría bien en escuchar a Quintana Paz, quien no tiene problema en reproducir las mismas palabras de Santiago Abascal ese día en el Congreso de los Diputados. "En Hungría los homosexuales andan tranquilamente por las calles, en algunas calles de Ámsterdam, Bruselas o Barcelona no", dijo el líder de Vox en la tribuna, en referencia a la supuesta presión migratoria musulmana en algunos puntos de Europa. Quintana Paz lo repetirá dos veces durante la entrevista.

placeholder Miguel Ángel Quintana Paz durante un momento de la entrevista. (Jesús Hellín)
Miguel Ángel Quintana Paz durante un momento de la entrevista. (Jesús Hellín)

Pero él, insiste, no tiene ningún complejo con que a veces se le asocie ideológicamente con Vox. Desde su paso como Miembro Político de UPyD, donde fue expulsado en 2015 por defender el Toro de La Vega, está acostumbrado a que le llamen "ultraderechista". "La gente que usa esas palabras vive anclado al pasado, fíjate que en las elecciones de Madrid la derecha ya no era ultra, sino nazi", me dice. Él, al igual que cientos de miles de españoles en los últimos años, ha emprendido un viaje ideológico desde el centro hasta la derecha radical, después del referéndum ilegal independentista en 2017, la moción de censura a Mariano Rajoy en 2018 y, sobre todo, la llegada al poder de Pedro Sánchez con el apoyo de Unidas Podemos y los partidos nacionalistas.

Quintana Paz cree que el 'establishment' intelectual no se atreve a hablar del "tema más importante de nuestro tiempo": la guerra cultural. Sea cual sea la pregunta, nuestro filósofo acaba la respuesta con este asunto. Y, gracias a un discurso cada vez más polarizador en las redes, ha conseguido pasar de 10.000 a 50.000 seguidores en Twitter desde 2018 agitando esta bandera.

Lo que sigue es una charla tensa pero respetuosa en la que Quintana Paz habla del futuro del ISSEP, de los nuevos ejes ideológicos y de las estrategias electorales de la derecha. Nada más preguntarle de qué va su máster, exclama: "¡Nos lo ha copiado Albert Rivera!".

"La gente que usa esas palabras vive anclada al pasado, fíjate que en las elecciones de Madrid: la derecha ya no era ultra, sino nazi""

PREGUNTA. En el programa del ISSEP dicen que quieren crear líderes para el futuro. Hay un poso político, ¿no?

RESPUESTA. Hay alumnos que están en política, pero también en consultoría, en la academia o en el periodismo. Es un grupo plural. Si lo que quieres preguntar es si el ISSEP es una especie de escuela de cuadros para un partido político no lo es. Es mucho más. Hay alumnos que tienen ideologías muy distintas.

P. Pero en los profesores sí que hay menos pluralidad, ¿no? Hay mucha gente asociada o simpatizante de Vox, la sede es la misma en la que estaba el partido de Abascal entre 2018 y 2019 y hasta en uno de los vídeos promocionales se enfoca a una pulsera de Vox de una chica. ¿Por qué el instituto no quiere asociarse con Vox?

R. No hay ninguna vinculación orgánica con Vox. De facto.

P. Pero visto lo visto es lógico que le pregunte si ustedes quieren formar líderes parecidos a los de Vox.

R. Si quieren formar líderes parecidos a los de Vox han seleccionado muy mal a los alumnos. Hay estudiantes que siguen a Juan Rallo. También hay un marxista, gente que está a favor de la Transición y otros en contra, otro que a Vox le queda a la izquierda...

P. ¿Cuál es el objetivo del programa?

R. El curso no es neutral ideológicamente. No hay que ocultar las ideas que defiende el ISSEP y Marion Maréchal. Se pretende crear un espacio de pensamiento conservador. La no izquierda siempre ha despreciado lo intelectual. En la derecha no hay un magma activo de pensamiento. FAES ahora no es nada. Ciudadanos acabó siendo solo marketing. En la izquierda hay 18.000 agencias, fundaciones, escuelas. Todas están creando ideología. Se va Toni Roldán y hasta la Iglesia le crea su chiringuito en ESADE para que vierta ideas de centro-izquierda.

Foto: Marion Maréchal en la inauguración de su escuela para promover valores, no solo enseñanzas, de derechas. (Reuters)

P. ¿Cómo es el perfil de estudiante que llega al instituto?

R. No vienen muchos de Ciudadanos o del PP, claro, porque ellos piensan que no hay que hablar de guerras culturales ni de nuevos ejes ideológicos. El alumnado es heterogéneo, pero viene de una derecha a la que le preocupan las mismas cosas que a nosotros y también de una izquierda que ya entiende que vivimos en otro marco distinto al de hace 20 años. El eje actual es lo global frente a lo nacional. O 'establishment' contra el resto. Sé que es más sensacionalista fijarse en unos profesores que en otros, pero Mayor Oreja que yo sepa no está en Vox. Viene del PP.

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Para explicar cuáles son sus ideas y las del instituto, Quintana Paz cita el largo artículo que escribió el intelectual Mark Lilla en 'The New York Review of Books' (publicado en español por Letras Libres). En él, Lilla hacía una radiografía de la nueva derecha en Francia que representaba Marion Maréchal: una vuelta a las raíces conservadoras, cristianas, que rechaza el matrimonio homosexual y está preocupada por el ecologismo, la inmigración musulmana y la erosión de la civilización occidental.

"Marion Maréchal piensa que lo que puede acumular a todas las derechas no es la exclusiva preocupación por el liberalismo económico ni tampoco los discursos reactivos que caracterizarían a Reagrupación Nacional", explica Quintana Paz, que me reprocha que la relacione con la familia Le Pen pese a que ella ha renegado de su familia. "Se puede aunar ambas tradiciones".

Foto: Marine le pen visits mif expo in paris

"La distancia de Marion Maréchal con Marine Le Pen es tanto política como estratégica", coincide Guillermo Fernández-Vázquez, investigador de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y autor de un libro sobre el Frente Nacional.

Fernández-Vázquez, que entrevistó a Marion Maréchal para este periódico hace tres años, recuerda la aprobación del matrimonio homosexual en Francia como un momento clave en la división entre la sobrina y la tía de la familia Le Pen. Miles de conservadores salieron a la calle en 2013 para protestar contra este movimiento del gobierno socialista de François Hollande, pero el Frente Nacional (ahora Reagrupación Nacional) decidió quedarse en casa para renovar la imagen del partido. Maréchal, que por entonces era la diputada más joven de la historia de la Asamblea Nacional francesa, se puso en contra de la decisión y propulsó una corriente crítica del partido. Unos años después rompe con su familia y se despoja del apellido.

"Mientras Marine Le Pen cree que hay que contemporizar con algunas cuestiones del progresismo en materia moral (divorcio, aborto, matrimonio homosexual) y que hay que evitar la etiqueta de 'ultraconservador' para acercarse a la centralidad de la opinión pública, Marion Maréchal tiene una estrategia más 'neocon': el propósito fundamental de un partido como RN debe ser atacar esas ideas del progresismo", afirma el investigador español.

"El PP hace bien su trabajo de moderadito"

Ahora, con el ISSEP, Maréchal pretende ganar influencia y contactos con un objetivo: volver en el futuro a la política francesa y unir a las derechas en torno a una agenda neoconservadora. "Considera que en esa unión tienen que estar RN o Vox, pero también tiene que arrastrar también a partidos conservadores normales. Por eso le interesa tener una buena agenda de contactos con exministros como Mayor Oreja o el propio Aznar y gente del PP".

Unir a la derecha en base a la guerra cultural es la misma tesis que defiende Quintana Paz, quien cree que, a nivel ideológico, muchos del PP no saben por dónde les sopla el viento. Desde un punto de vista estratégico, sin embargo, está satisfecho: "El PP hace bien su trabajo de moderadito, pero ellos no van a recibir los votos de los cabreados con el sistema o de los obreros".

P. Si se refiere a Vox, todavía está teniendo dificultades para conseguir el voto obrero tal y como lo hace Marine Le Pen.

R. El porcentaje de voto de Fuenlabrada en las últimas elecciones regionales de Vox es similar al del Barrio de Salamanca. Te pongo el ejemplo de Fuenlabrada porque es el que tiene un PIB per cápita más bajo.

P. ¿Quedaron terceros o cuartos en Fuenlabrada? [Quedaron cuartos. El PP recibió el 36% de los votos, el PSOE el 22,5%, Más Madrid el 18,83% y Vox el 10,08%].

R. No lo sé. Pero el mensaje de Vox cala hoy en día igual entre los pijos de Salamanca que entre los obreros de Fuenlabrada en términos numéricos. Eso significa algo. La tendencia es que lo supere. Yo no quiero hacer de gurú, pero en el 2019 ya dije que iba a pasar.

placeholder Miguel Ángel Quintana Paz. (Jesús Hellín)
Miguel Ángel Quintana Paz. (Jesús Hellín)

P. Se lleva mucho tiempo diciendo que Vox y otros muchos partidos de derecha radical en Europa se iban a obrerizar como Le Pen en Francia, pero no se ha materializado del todo. De momento, la base de Vox no es predominantemente de obreros.

R. Discrepo de ese análisis. Te vuelvo a poner el ejemplo de Fuenlabrada. Te doy otro caso: las encuestas del Instituto de Estadísticas Catalán no creo que sean simpatizantes con Vox. Demostraban que en el estrato de gente con pocos estudios, que significa un índice de clase baja, Vox sacaba porcentajes de votos superiores a los demás muy a la par con Ciudadanos.

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La tesis de Quintana Paz, de momento, no es del todo acertada. De hecho, la encuesta poselectoral de las elecciones madrileñas publicada esta semana por el CIS indica que solo el 3,9% de los votantes que se declaran de clase baja/pobre dice haber votado a Vox, por el 7,1% de los votantes de clase alta y media-alta. Además, la clase media dobla a la clase trabajadora en recuerdo de voto al partido de Santiago Abascal. Todo lo contrario de lo que sucede con el PSOE, Unidas Podemos o la abstención, donde el porcentaje de voto de la clase baja/pobre supera al de la clase alta/media alta.

Pero volvamos con Quintana Paz. Él piensa que, si se agita la bandera de la guerra cultural ("algo que hacía la izquierda desde hace mucho"), la derecha pescará más votos. "Hay que combatir por las ideas".

P. ¿No cree que la izquierda y la derecha se ponen a hablar de guerras culturales para ocultar que tienen poco poder a nivel económico, que muchas veces son los temas que realmente importan?

R. Yo creo que ese es el diagnóstico que se puede hacer sobre la izquierda.

Foto: Marion Márechal se ha retirado de la primera línea, para hacer política desde su escuela. (Reuters)

P. Pero ahora la derecha está intentando hacer lo mismo, ¿no?

R. Pero no desde el mismo diagnóstico. Primero, la premisa de que no se puede cambiar todo porque todo está condicionado por lo global la compartes si eres una izquierda socialdemócrata...

P. ¿Se puede cambiar todo?

R. Se pueden cambiar cosas. No se puede cambiar nada si aceptas el 'statu quo'.

P. Se tiene que aceptar el Banco Central Europeo, se tienen que aceptar las fronteras de la Unión Europea, se tiene que aceptar el euro. El mejor ejemplo de que los políticos están atados a nivel económico es el de Tsipras. El día de mañana si gana Marine Le Pen en Francia, es muy probable que acepte esas condiciones, ¿no? Y se centre en la batalla cultural o hable del problema de la inmigración ilegal.

R. Yo creo que los países de la Unión Europea todavía conservan soberanía.

"¿Tú ves lo que publica la ONU?"

P. No estoy diciendo que no tengan ningún tipo de poder. Pero la capacidad de soberanía económica de cualquier país en un planeta globalizado ha ido disminuyendo en las últimas décadas. Nos guste o no.

R. Claro, pero puedes estar a favor de que se siga reduciendo como los socialdemócratas cada vez más o puedes estar a favor de que ese proceso se pare. Es verdad que hay otra izquierda como Tsipras que trató de recuperar soberanía económica y no les salió, no sé por qué. Que hagan el análisis ellos.

P. Macron tampoco es que sea muy de izquierdas.

R. ¡Macron viene de un banco! Hombre, ponme otro ejemplo. ¿Tú ves lo que publica la ONU? Toda la ideología que sale de la ONU es ideología progre pura. Es el 'establishment'.

P. ¿Qué tiene que ver el banco de Macron con la ONU?

R. 'Establishment'. ¿Son tan distintos? ¿De verdad crees que los que acaban trabajando en la ONU y en un banco no cenan juntos? ¿No son hermanos?

Foto: Enmanuel Macron, en escenas anteriores al incidente.

P. Pero se puede trabajar en un banco como Rothschild y ser de derechas, ¿no?

R. Lo que es imposible es que no sea del 'establishment'. Si estás en un banco, te gusta la ONU, te gusta la mentalidad socialdemócrata o te gusta la UE cada vez más federalizante estás con el 'establishment'. Si te gusta que Apple ponga la bandera del orgullo estás con el 'establishment'. Si compartes eso, no puedes hacer nada por mucho que seas presidente de Francia o de España, porque te va a llamar otro presidente a presionarte.

P. Hablando de líderes políticos. ¿Y Orbán? Él es el ejemplo perfecto. Es un nacionalista que se ha dado cuenta de que desde un punto de vista económico no tiene gran capacidad de maniobra. ¿En qué se centra? En la batalla cultural. Es más fácil poner nervioso a los políticos de Bruselas con leyes contra los LGTB que llevar a cabo una política económica que contradiga a la UE.

R. ¿Y por qué les pone nerviosos?

P. Por la última ley que prohíbe hablar de homosexualidad en las escuelas de Hungría. Polonia hace algo parecido cuando decreta 30 zonas libres de ideología LGTB en su país.

R. ¿Y por qué les pone nerviosos? ¿Porque son bondadosos?

"Si te gusta que Apple ponga la bandera del orgullo estás con el 'establishment'"

P. No, porque si se es LGTB, las políticas de ese país están favoreciendo que haya más gente que vea con peores ojos a personas LGTB y aumente la homofobia, por ejemplo.

R. O sea, porque son bondadosos.

P. No sé si la palabra es "bondadoso", yo creo que las palabras más adecuadas son "derechos humanos".

R. Es la palabra de nuestra época. Para ser bueno, sigue los derechos humanos. En el fondo es porque son bondadosos. ¿Los gais carecen de derechos humanos en Polonia? ¿Has estado en Polonia?

P. No.

Foto: Marion Marechal, en una convención conservadora en París. (Reuters)

R. Yo he estado en Polonia varias veces. Como anécdota, lo primero que vi en Cracovia fue a dos chicos de la mano.

P. En Polonia el problema con la homofobia no son las ciudades, que tienden a ser más liberales. Las zonas están en otros sitios.

R. Que yo sepa, han declarado ideología LGTB. No a los LGTB.

P. Pero esto es una pendiente resbaladiza. Tenemos muchos ejemplos de que agitar ciertas banderas puede llevar al odio.

R. Si cualquier cosa que va en contra de cómo te gustaría a ti cómo va el mundo es una pendiente resbaladiza hacia el mal...

P. ¿Usted cree que los homosexuales en Hungría o Polonia no tienen de qué preocuparse?

R. Yo creo que los homosexuales o LGTB tenemos que preocuparnos en España.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (EFE)

P. ¿En España más que en Hungría?

R. Desde luego, están peor aquí con el activismo que se hace contra ellos. Ya está empezando a surgir una reacción contra eso. Según Pew Research, en 2014 éramos el país más tolerante LGTB de todo el mundo. ¿Realmente ese era el problema número 1? Si quieres agitar la guerra cultural, pues sí. Tienes que decir que España va fatal. Si eres un activista LGTB necesitas subvenciones. No era un problema grave pero, ¿puede llegar a serlo cuando pones una ley Trans a la que no se puede criticar? Cada vez estamos más cerca de una homofobia a gais de derechas. Hoy mismo Bop Pop ha dicho que no se puede ser gay y de derechas. Bop Pop es Movistar.

P. No se puede comparar a Bop Pop con Orbán. No se puede comparar a un tipo que sale en la tele con el presidente de un estado miembro de la Unión Europea.

R. ¿Pero quién tiene más poder? ¿Lo que diga un presidente de Hungría o Movistar? Desde la izquierda Movistar se está fomentando la homofobia hacia los gais de derechas. ¿Eso por qué no es preocupante? ¿O lo preocupante es que un pueblo perdido de Polonia que haya dicho aquí no vamos a...?

P. Lo siento, pero no es "un pueblo perdido". Son 30 zonas del país.

R. Lo has dicho antes, que eran zonas rurales, no era Cracovia. Y han dicho que allí no quieren ideología. Lo que quieren decir es que no quieren un señor que llegue a sus colegios y diga que si una niña a los 8 años se siente niño no se le puede decir nada.

P. Hombre, eso no ocurre en ningún lugar del mundo.

R. A mí esa posición me parece muy sensata, estoy seguro que eso en Polonia lo defendería mucha gente en España.

placeholder Miguel Ángel Quintana Paz. (Jesús Hellín)
Miguel Ángel Quintana Paz. (Jesús Hellín)

P. No creo que mucha gente piense que los homosexuales están en una situación peor aquí que en Hungría o en Polonia. ¿Cree que una mayoría preferiría vivir aquí o allí?

R. Aquí, pero porque somos uno de los países más tolerantes. Pero ¿dónde crees que preferirían vivir, en Polonia o en Molenbeek en Bruselas? ¿En Hungría o en Marsella? Si he sido yo el que te ha reconocido que la situación mejor está en España. Eso es lo que hace artificioso crear esta polémica. ¿Te gustaría que si tu hijo tiene 14 años se cambie de sexo sin preguntarte [De 14 a los 16, según la nueva ley, para cambiarse de sexo se necesitará el respaldo paterno o de los tutores legales]?

P. Usted ha cambiado de opinión en los últimos años, como muchos españoles que se han movido de partidos como UPyD o Ciudadanos a Vox. ¿Qué ha pasado? ¿Han cambiado ustedes o ha cambiado el mundo?

R. Ha cambiado el mundo. En los últimos 15 años han ocurrido tantas cosas que se me hace inverosímil seguir pensando lo mismo. Es lo de Keynes: cuando los hechos cambian, cambio de opinión. En España hay análisis atrasados. Hay gente que antes estaba en el centro, en el bando prudente, y ahora son de lo más insensatos… ¡porque siguen en el mismo sitio! Es inimaginable que en 2006 se hubiera aprobado una ley trans como la de ahora. Habrían saltado todas las alarmas.

P. ¿Cómo ve el futuro, señor Quintana? ¿Cómo se imagina el mundo en 2030?

R. Distinto, lo cual ya es decir mucho. Hasta hace poco, pensábamos que los valores liberales iban a ser el único camino de progreso. Yo pensaba eso en los noventa y en los 2000. Pero ahora he cambiado de opinión y me niego a que haya que aceptar que no hay otra alternativa a la ONU, la UE, Bruselas, el 'establishment'. ¿Quién ganará? No lo sé, pero al menos ya hay una alternativa.

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