La trampa del 'Just Do It': "Hacer ejercicio físico no es normal"
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La trampa del 'Just Do It': "Hacer ejercicio físico no es normal"

Daniel E. Lieberman publica el 'Sapiens' de la actividad física, confrontando a oficinistas sedentarios con las mujeres de Pemja. Hablamos con él

placeholder Foto: Gimnasio al aire libre en México. (EFE)
Gimnasio al aire libre en México. (EFE)

'Los dioses deben estar locos' era una hilarante comedia sobre cómo la llegada de una botella de Coca-Cola a una tribu africana rompía la paz social y generaba un sinfín de choques culturales. Quizá la vieran ustedes de pequeños.

Pues bien: en 2017, Daniel E. Lieberman, profesor de Biología Evolutiva en Harvard, llevó una cinta caminadora a una aldea remota de Kenia, Pemja, poblada por agricultores de subsistencia sin acceso al mundo moderno. Lieberman no quería abrir un gimnasio exótico, sino contrastar "cómo cambian los cuerpos humanos" en función de la actividad física, confrontando a oficinistas sedentarios con las mujeres de Pemja, habituadas a caminar largas distancias con grandes pesos sobre sus cabezas (agua, comida, leña).

"¡Es absolutamente normal que todos los animales, incluidos los humanos, pasen mucho tiempo sentados!"

¿Cómo se manejarían estas mujeres con la cinta caminadora? Torpemente, mal, era un aparato absurdo a sus ojos. "Sin parecer un loco o un idiota, ¿cómo le explicaría a un cazador-recolector, a un campesino de Pemja o incluso a mis trastatarabuelos que paso la mayor parte de mis días sentado en sillas y que, luego, para compensar mi inactividad, pago para ir a un gimnasio y sudar, cansarme y sentirme incómodo en una máquina que me obliga a esforzarme para permanecer en el mismo lugar?", se preguntó Lieberman.

Conclusión del experimento fallido: "Nunca evolucionamos para hacer ejercicio". Es decir, el ejercicio, tal y como lo entendemos hoy día ("actividad física realizada voluntariamente en beneficio de la salud y la forma física"), es un "fenómeno reciente". En efecto, nuestros antecesores estaban "físicamente activos varias horas al día" para buscarse la vida, "pero nadie corría ni caminaba varios kilómetros por motivos de salud", cuenta Lieberman en 'Ejercicio', monumental historia de la actividad física publicada ahora en España.

placeholder Portada del libro.
Portada del libro.

"Las cintas caminadoras también son inventos recientes cuyos orígenes no tienen nada que ver con la salud y la forma física... Durante más de un siglo, los presidiarios ingleses (entre ellos Oscar Wilde) fueron condenados a caminar penosamente varias horas al día en enormes cintas", cuenta en el libro. No por casualidad, la palabra inglesa 'exercise' (ejercicio) "se utilizó por primera vez en la Edad Media para denotar un trabajo arduo como arar un campo" y el adjetivo 'exercised' también se aplica a alguien atosigado o agobiado".

Alguien como... el propio Lieberman: "Como muchos crecí sintiéndome inseguro y vacilante" con "mis mediocres facultades deportivas... La palabra ejercicio aún me trae recuerdos angustiosos de la humillación sufrida por culpa de los profesores de Educación Física que me gritaban mientras me esforzaba, avergonzado de mi cuerpo, para seguir el ritmo de mis compañeros de clase más rápidos, más fuertes y más talentosos. Todavía puedo escuchar al Sr. B. gritando: '¡Liberman, sube por esa cuerda!". Lo dice uno de los mayores expertos académicos mundiales en el ejercicio físico y sus ramificaciones antropológicas, ideólogo de la corriente del correr descalzos, cuya relación con el ejercicio es ambigua desde niño, como refleja un libro pleno de contrastes, paradojas y claroscuros.

"Evitar el ejercicio es algo instintivo. Quienes hacemos ejercicio tenemos que superar ese instinto de una forma u otra"

Convertido en nueva religión cultural en occidente, el ejercicio físico se vende como actividad diaria imprescindible, pero se apoya en discursos imperativos (que pueden repeler más que atraer) y en mitos (lo natural es hacer ejercicio) desmontados en el libro. El ejercicio físico es saludable, sostiene Lieberman, pero también está envuelto en propaganda: no es una "píldora mágica que ralentiza el envejecimiento y retrasa la muerte". "La consecuencia más perniciosa de muchos mitos sobre el ejercicio (especialmente aquel que dice que hacer ejercicio es algo normal) es que no contribuyen a que las personas hagan ejercicio y, encima, las culpan y las avergüenzan injustamente por no hacerlo. Todo el mundo sabe que debería hacer ejercicio, pero pocas cosas son más irritantes que te digan que tienes que hacer ejercicio, cuánto y de qué manera. Cuando nos exhortan con el famoso 'Just Do It', resulta tan útil como decirle a un drogadicto que diga no a las drogas", escribe. Hablamos con Daniel Lieberman.

PREGUNTA. ¿De dónde viene nuestra fijación con levantar pesas y correr largas distancias?

RESPUESTA. Hay varias respuestas a esta pregunta. Una es que las competencias atléticas que involucran resistencia y fuerza fueron inicialmente tipos de juegos en todas las culturas, pero luego se volvieron importantes con la llegada de la civilización y la guerra (nota: esto no es exclusivo de las culturas occidentales). Los soldados siempre necesitan estar en forma y ser fuertes, y muchas culturas tenían competiciones como las antiguas Olimpiadas, cuyos eventos eran principalmente habilidades atléticas necesarias para la lucha. Desde entonces, hemos mercantilizado e industrializado ciertas formas de competencias atléticas como entretenimiento. ¡Es emocionante ver a los mejores de los mejores correr un maratón en menos de dos horas o levantar pesas increíbles!

P. Usted no disfrutaba del ejercicio cuando era joven, ¿verdad?

R. Sí y no. Nunca fui muy bueno en los deportes y a menudo me avergoncé de mi cuerpo (soy un 'nerd'). Una vez me escondí en un armario para evitar ir a la clase de gimnasia. Pero a mis padres les encantaba caminar y hacer esquí nórdico, mi madre empezó a trotar en 1969, así que yo era bastante activo físicamente, pero no un atleta cuando era niño. Corrí la mayor parte de mi vida, pero no me convertí en un corredor serio hasta que cumplí los 40. ¡Fue una sorpresa para mí!

P. ¿Por qué nos sentimos obligados a hacer ejercicio?

R. Bueno, ¡la mayoría de nosotros no lo hacemos! Ese es el problema. La mayoría de los occidentales no hacen ejercicio o, si lo hacen, no hacen mucho. Cualquier actividad física activa tu cuerpo diariamente, pero el ejercicio es una actividad voluntaria y discrecional por el bien de la salud y el estado físico. Hasta hace poco, el ejercicio innecesario era mala idea porque los cazadores-recolectores o agricultores que trabajaban duro y tenían poca energía disponible para ellos solo eran físicamente activos por dos razones: cuando era necesario o cuando era gratificante (por ejemplo, jugar, bailar o practicar deportes). El problema es que la actividad física es importante ahora para mantenernos saludables, por eso, cuando empezamos a inventar máquinas que hacían que ya no fuera necesario estar físicamente activo, tuvimos que inventar el ejercicio. Evitar el ejercicio es algo totalmente instintivo. Quienes hacemos ejercicio tenemos que superar ese instinto de una forma u otra.

P. Entonces… ¿hacer ejercicio no es normal?

R. No, al menos no desde una perspectiva evolutiva.

P. ¿Estar sentado ocho horas al día es tan malo como dicen? ¿Son las sillas el nuevo tabaco?

R. Realmente no. Creo que lo que dicen sobre estar sentados es un buen ejemplo de cómo logramos que las personas se sientan ansiosas y confundidas acerca del ejercicio y la inactividad física. ¡Es absolutamente normal que todos los animales, incluidos los humanos, pasen mucho tiempo sentados! Incluso los cazadores-recolectores sin sillas se sentaban unas 10 horas al día en el suelo. El problema es si te sientas todo el día y nunca te levantas. Existe evidencia de que los que se levantan de la silla cada 10 o 15 minutos son mucho más saludables que los que no se levantan durante periodos prolongados de tiempo.

P. ¿Sirve el ejercicio para perder peso?

R. Sí, pero es un asunto complicado. Los niveles bajos de ejercicio tienen poco efecto sobre la pérdida de peso, y perder mucho peso con el ejercicio requiere más actividad física de la que prescriben la mayoría de los estudios. Y los efectos sobre el peso son lentos. Entonces, si deseas perder mucho peso rápidamente, la dieta es importante. En conjunto, muchos estudios muestran que niveles de ejercicio de moderados a altos ayudan a perder peso y, lo que es más importante, ayudan a prevenir el aumento de peso o a no recuperarlo después de perder peso. Esto es clave porque muchas personas recuperan su peso tras dejar de hacer dieta. Por lo tanto, el ejercicio es un componente clave de la pérdida de peso, pero debe continuarse tras perder peso.

P. ¿Para qué sirve hacer ejercicio?

R. Las personas que hacen actividad física con regularidad reducen el riesgo de muchas enfermedades y, por lo tanto, gozan de una mejor salud, tanto física como mental. En conjunto, la actividad física hace que las personas sean más saludables y felices. ¡También puede ser divertido!

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