Del 'Spain is different' al año sin vacaciones: ¿es el fin del turismo de masas?
  1. Cultura
Cómic

Del 'Spain is different' al año sin vacaciones: ¿es el fin del turismo de masas?

Ana Penyas firma 'Todo bajo el sol', un cómic que critica el turismo masivo desde el franquismo hasta la actual gentrificación de los barrios antiguos

placeholder Foto: Imagen de 'Todo bajo el sol'
Imagen de 'Todo bajo el sol'

Cuatro pescadores sacan con esfuerzo su barca del mar. Llevan las redes y todos los aparejos de pesca. Vienen de un duro día de trabajo y la playa (de cualquier pueblo de la costa levantina) está casi vacía. Se ven casitas en el horizonte. Sin embargo, en una esquina, una figura discordante: un extranjero de unos 60 años -podría ser un americano, un inglés, un alemán, un sueco- está en bañador debajo de su sombrilla leyendo ‘España es para usted’, una guía editada por la subsecretaría de turismo en 1964. Ese fogonazo es el inicio de una era, la del turismo de masas en España, según recuerda la dibujante valenciana Ana Penyas (1987) en su reciente cómic ‘Todo bajo el sol’ (Salamandra Graphic) que, tras un recorrido histórico, acaba en la llegada de los turistas a los cascos antiguos y la aparición de los airbnb y demás empresas de apartamentos vacacionales. Un libro que tras un año con el turismo con el contador a cero propone varios interrogantes: ¿necesitamos el mismo modelo de turismo de masas que empezó en los sesenta? ¿Es el momento de cambiar? ¿De dónde venimos y a dónde hemos llegado?

placeholder 'Todo bajo el sol', de Ana Penyas
'Todo bajo el sol', de Ana Penyas


“Lo empecé a dibujar en el confinamiento, que me salvó bastante para tener la cabeza ordenada, y lo terminé cuando nos desconfinaron y hasta octubre estuve trabajando con él. La idea era reflexionar sobre los dos modelos, el turismo de sol y playa y también el de los cascos urbanos”, explica Penyas por teléfono. Para entonces este tema ya estaba en boca de muchas discusiones -e incluso había provocado manifestaciones en algunos barrios muy gentrificados-, sin embargo, la pandemia ha revuelto totalmente el debate porque ¿qué queda en esos barrios (o en esos paseos marítimos) cuando no hay turistas?

La pandemia ha revuelto totalmente el debate porque ¿qué queda en esos barrios (o en esos paseos marítimos) cuando no hay turistas?

“Claro, la pandemia ha venido a poner más presente este tema. Ese hueco se nota muchísimo. Y a la vez está habiendo toda una crítica desde lugares que no se hacían antes”, sostiene la dibujante que recuerda que ahora se nota que las islas y algunas ciudades “se han convertido en desiertos… Y vemos cómo se destruyó mucha geografía, ya que donde había campo ahora hay cemento”. Eso que se llamó especulación urbanística tan en boga hace unos años.

Por el principio

Para llegar hasta aquí, Penyas, que fue Premio Nacional del Cómic en 2019 con ‘Estamos todas bien’, un homenaje a la generación de las mujeres como su abuela que vivieron su niñez, juventud y madurez durante el franquismo, decidió desarrollar un recorrido histórico y empezar por el principio. Concretamente, el año 1969. Poco antes recuerda el estreno de la película ‘Soy curiosa (amarillo)’, de Vilgot Sjöman en la que se entrevistaba a algunos turistas suecos a punto de embarcar hacia España de vacaciones sobre la situación política y qué pensaban de Franco. Respuestas: “No hablo de política cuando estoy de vacaciones”; “No me importa”; “Yo voy por el sol y el mar”; “Allí te olvidas de todas esas cosas”. No hay ni una mínima crítica ni ningún problema con que España fuera una dictadura.

placeholder Ana Penyas (ÁLVARO MINGUITO)
Ana Penyas (ÁLVARO MINGUITO)


“Me interesaba rescatar ese fragmento porque la lógica del turista es un poco esa. No es solo algo que pasaba en esa época sino que, en general, cuando vamos de turistas perdemos la ética porque estamos de vacaciones. Dejamos de preguntarnos dónde estamos y qué ha pasado para que estemos ahí nosotros. No lo rescato como memoria histórica sino como la lógica que nosotros podemos repetir”, explica la dibujante.

Y a esa España en la que empiezan a construirse los primeros hoteles en la costa de Levante -y las islas- llegaban todos esos turistas europeos. Las viñetas muestran cómo prácticamente todo el paisaje era huerta y campo, se vendían melones a los márgenes de las carreteras y las marquesinas hablaban de los ‘25 años de paz’. Una época en la que fueron muchos -como el protagonista del cómic- los que entraron a trabajar en esos nuevos hoteles para ganarse la vida -y no en el campo de sol a sol- mientras un grupo de especuladores comiendo gambas se repartían el terreno para construir nuevos edificios. La cultura del ‘Spain is different’ del régimen. “Para mí era importante retratar que el momento en el que empieza el turismo de masas era el franquismo. España era entonces un territorio muy exótico en comparación con otros países de Europa y el franquismo lo que hizo fue sacarle provecho a esto”, manifiesta Penyas.

placeholder El turismo masivo en 'Todo bajo el sol'
El turismo masivo en 'Todo bajo el sol'

El siguiente salto en el tiempo llega hasta 1987, no sin antes pasar por unas escenas del ‘1, 2,3… responda otra vez’ y los famosos apartamentos en Torrevieja que se ganaban como churros en el concurso (porque había que ir dando salida a estas nuevas construcciones). Las imágenes de esta época muestra un casco histórico totalmente depauperado con carteles en los que se puede leer “Drogas no, gracias, barrio seguro, sí, por favor” que se contradicen con los letreros sobre la entrada en Europa, los guiris en la playa comiendo paella a las seis de la tarde, los nuevos turistas del Imserso y las avionetas con banderolas de Nivea ondeando en el cielo azul levantino.

1987. Los letreros en los barrios de "Drogas no, gracias, barrio seguro, sí, por favor” se contradicen con los carteles sobre la entrada en Europa

El programa ‘El show de Joan Monleon’ de Canal 9 emitido en 1992 en el que unas mujeres con botijos en el pecho cantan ‘a guanyar diners’ (a ganar dinero) nos mete de lleno en los noventa… de las teles autonómicas y las privadas.

La ruta del bakalao

1996. Los hijos de aquel hombre que empezó a trabajar en un hotel de la playa son ya jóvenes y empiezan a salir por las discotecas de la zona. Era la famosa ruta del bakalao, las pastillas, la música electrónica y edificios que no se dejaban de construir en la zona. A Penyas la época le sirve para "contar la vida nocturna y la degradación de los barrios que ya se ve en 1987. También quería hablar de la ley del suelo, cuando se empieza a construir sin ton ni son, la burbuja inmobiliaria”. Esto último queda reflejado en las viñetas que muestran el año 2000 con todas las expropiaciones en la huerta y aquellas familias que se negaron a vender. “Volen deixar-nos sense ánima” (quieren dejarnos sin alma), dice uno de los personajes del cómic mientras la piqueta irrumpe en los campos de naranjos.

Solicitábamos préstamos a intereses usureros sin problemas, como recuerda una marquesina. La “party” española.

En el año 2006 España iba a tope. Así lo cuenta Penyas: hoteles con campos de golf, turismo a reventar, terrazas llenas y barrios que comienzan a cambiar porque nuevas empresas de diseño y construcción los ven como una oportunidad para invertir. El yonki tirado en la calle deja paso al colmado de inmigrantes que llegan a buscarse la vida. Hacíamos también los Erasmus en Berlín y empezábamos a trabajar como diseñadores, ilustradores y hasta tatuadores. Solicitábamos préstamos a intereses usureros sin problemas, como recuerda una marquesina. La “party” española.

placeholder El desahucio
El desahucio

“Es el momento ese antes de la crisis, cuando la hija se va a Berlín y está esa cosa del Erasmus y de que ya éramos Europa. Era una nube que estaba a punto de estallar”, resume la autora que despliega después la triste realidad en los capítulos que recorren 2017 y 2019. “Ahí ya entra la gentrificación y las secuelas de la crisis”, señala Penyas, que cuela escenas de un documental real que se tituló “Casas vacías, las nuevas ruinas”, que se emitió en Documentos TV en 2014. De la fiesta a los desahucios adornados con carteles de ‘Take a mex’ y ‘Coffee and cupcakes’.

Estética documental

“Pero, ¿qué os creíais? ¿Que el barrio los estaban dejando bonito y limpio para vosotros?”, le dice la hija al padre poco antes de que tengan que recoger todas sus cosas y marcharse de ese piso pequeño que durante años estuvo en un barrio marginal y ahora es la última coca-cola del desierto. “Me ayudó a documentarme un amigo mío que estaba investigando este tema para su tesis y esas frases vienen de las entrevistas que ha hecho., Siempre hay una disputa por quién es vecino y vecina de estos barrios. Es una disputa por el relato”, manifiesta Penyas.

Todo el cómic está atravesado por una estética documental -ya desde la forma, con esa mezcla de dibujo de fuertes colores amarillentos y soleados y el collage de fotografías yendo al detalle de manera muy minuciosa- que se nota concretamente en determinadas viñetas que son siempre la misma, pero cambian en su ilustración. Como esa costa que comienza con un hotel y acaba llena de torres; o esa carretera cuyas marquesinas pasan de hablar de la fanta naranja y limón a la discoteca El Jardín y finalmente al anuncio ‘Descúbrete en Machu Pichu’ y ‘Colección verano: sé un nuevo hombre’.

placeholder La casita del que no vendió y pudo mantenerse
La casita del que no vendió y pudo mantenerse

“Era una forma de darle una importancia a la imagen: en esas fotos fijas está ya la historia. Y eso fue de lo primero que elegí porque me pareció un recurso muy sencillo, pero a la vez muy explícito. Contado por escrito podría ser más complejo de lo que luego es”, explica la autora.

Dibujo político

La crítica política que desgrana Penyas a lo largo de todo el cómic es evidente. “Todo esto no es algo que nos hayamos encontrado por arte de magia sino que tiene que ver con acciones políticas y económicas, entonces si se hicieran otras medidas… ahora, yo economista no soy, pero se puede revertir como tantas otras cosas. Aparte que son proyectos que precarizan muchísimo a la gente, no generan empleo ni generan riqueza. Es un modelo muy agresivo”, afirma.

Por supuesto, esta tesis sobre las consecuencias de la especulación urbanística ha aparecido ya en ensayos y reportajes periodísticos en los últimos tiempos. No es nueva, pero la forma es distinta. “Son temas que me interesan políticamente y estoy muy rodeada de gente que los habla desde las ciencias sociales y yo desde el dibujo. Para mí esa es mi herramienta”, admite. Esto también le ha llevado a posicionarse con su dibujo en otros asuntos como la Transición o la Memoria Histórica. “Son temas que siempre me han obsesionado. Desde que empecé Bellas Artes ya estaba militando en colectivos y mi intención era reflexionar sobre cómo se transmiten ideas políticas a través de la imagen”, apostilla.

“El tema de la Memoria Histórica me interesa porque creo que hay grandes carencias de educación"

Y tiene bastante clara su línea: “El tema de la Memoria Histórica porque creo que hay grandes carencias de educación. Y en parte es por haber viajado y conocer a gente a la que le parecía muy fuerte el tema de España con cosas que aquí hemos naturalizado como el franquismo. Y luego el tema de la ciudad me interesa es por la batalla de los movimientos sociales de la última década con el tema de la gentrificación de los barrios y el feminismo porque me atraviesa personalmente y también políticamente”, zanja.

Memoria histórica Cómic Playa