¿Hace falta recibir un libro en media hora? La pinza que estrangula a las librerías españolas
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¿Hace falta recibir un libro en media hora? La pinza que estrangula a las librerías españolas

Mientras Casa del Libro llega a un acuerdo con Glovo para repartir en 30 minutos y Amazon prosigue su agresiva expansión, las pequeñas librerías asediadas saltan a la red

Foto: Librería La casa del ajedrez, de Madrid. (EFE)
Librería La casa del ajedrez, de Madrid. (EFE)

En la película de Woody Allen 'Hannah y sus hermanas' (1985) hay una hermosa escena en la que el personaje que encarna Michael Caine le pide al de Barbara Hershey ir a un librería cercana porque quiere regalarle un libro. Acuden y allí, en medio de estantes llenos de títulos, le entrega un volumen de poemas de E. E. Cummings. "Ábrelo por la página 112", le dice él. Y ella lee el famoso verso "nobody, not even the rain, has such small hands" ("Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene las manos tan pequeñas"). A finales de 2020 puede que esta escena no tuviera lugar y el personaje de Caine le sugiriera al de Hershey: "Te llegará un libro en media hora. Ábrelo por la página 112. Procura estar en casa".

Esta última modalidad, menos romántica, no sabemos si efectiva, es la que ha puesto en marcha desde hace dos semanas la cadena de librerías Casa del Libro tras llegar a un acuerdo con la empresa de mensajería Glovo. Ya no harán falta ni 24 ni 48 horas, que es el lapso de tiempo habitual con los pedidos —también con los que hace la propia Casa del Libro en su web—, sino que en media hora habrá esta disponibilidad. Pero desde que saltó la noticia, el interrogante que se hacen muchos es si realmente necesitamos un libro en media hora o son otros asuntos más oscuros los que están en juego. Y, si es así, cuáles son y cómo afectan al sufrido negocio de las librerías en España.

"No es un tema de necesidad sino de hábito de compra. Hay mucha gente que desde el mes de marzo ha cambiado sus hábitos"

"No es un tema de necesidad sino de hábito de compra. Hay mucha gente que desde el mes de marzo ha cambiado sus hábitos. Hay mucha gente que acudía a su librería de referencia y ahora no puede hacerlo, no quiere hacerlo porque no quiere asumir riesgos o ha probado a hacer compras por Internet con la app de Glovo y quiere leer un libro en treinta minutos o tener un libro en treinta minutos y evitar tener que desplazarse a la librería y tiene esta otra posibilidad", se defienden desde la Casa del Libro.

Esta empresa también apuesta por su acuerdo con Glovo, una compañía que no acaba de tener buena imagen entre parte de los usuarios por las acusaciones de falsos autónomos y la precariedad. También hay otra película de Ken Loach, 'Sorry we missed you', la última de su filmografía, en la que hace referencia a esta situación y que acaba con la vida sentimental y familiar de un mensajero hecha añicos.

Un mensajero de Glovo. (CORDON)
Un mensajero de Glovo. (CORDON)

"Hemos sopesado mucho antes de llegar a este acuerdo. A nivel regulatorio o nivel jurídico me consta que ahora mismo hay sentencias tanto favorables como desfavorables y efectivamente lo que piden es una regularización 'ad hoc'. Pero hasta donde sabemos, jurídicamente cumplen con todo lo que establece la ley. Entendemos que su modelo necesita una regulación específica, pero sabemos que están en ello", sostienen desde Casa del Libro, que señalan que en estos días que ya funciona la experiencia en cinco de sus 47 librerías "el feedback ha sido muy bueno entre libreros y usuarios, aunque siempre va haber a quien no le gusta. Para enero queremos implantarlo en todas nuestras librerías".

Libreros contra la media hora

En el otro lado están, precisamente, los libreros independientes que ven con asombro esta posibilidad de la media hora para entregar un libro. Buena parte de ellos, hasta 800, forman ya parte de todostuslibros.com, una página que facilita el comercio 'online', al que se han sumado 300 de ellas. Desde el pasado 13 de noviembre estas librerías hacen llegar los pedidos a casa —con todo tipo de empresas de mensajería—, aunque el tiempo estriba entre las 24 y las 48 horas, un lapso que, según señala Álvaro Manso, portavoz de CEGAL, la federación de librerías independientes que ha puesto en marcha este proyecto, "es bastante razonable". Es más, sostiene también que "seguramente nos estamos volviendo muy locos con el concepto de inmediatez. No podemos tener todo de manera inmediata. Eso sería una locura y no es sostenible. Hay que valorar el concepto del transporte, no solo el trabajador que lo lleva sino si podemos reducir la huella ecológica. Si ahora se entrega en treinta seguro que podemos entregarlo en 15 minutos, pero no sabemos si eso es bueno".

Librería Cantón, en Molins de Rei. (EFE)
Librería Cantón, en Molins de Rei. (EFE)

El librero Jesús Trueba, que lleva más de una década con la librería La Buena Vida, en el barrio de Ópera en Madrid, se ha sumado al comercio 'online' de todostuslibros.com, pero también pone distancia frente a la inmediatez, ya que según él, ni se trata de necesidad ni de nuevos hábitos. "Es una barrera de entrada para los pequeños comercios que no pueden hacerlo por los márgenes de ventas. No es ninguna necesidad ni hábito. Pasa como con las bolsas. Cuando nosotros preguntamos a la gente si necesita una bolsa para llevarse el libro, el 70% te dice que no y antes dabas por hecho que había que dar una bolsa. Si te hacen un pedido y dices, ¿te corre prisa? La gran mayoría de la gente te diría que no. Son fórmulas que busca la industria para poner barreras de entrada a otros competidores", argumenta.

"Seguramente nos estamos volviendo muy locos con el concepto de inmediatez. No podemos tener todo de manera inmediata"

Las necesidades creadas

Lo cierto es que ha sido en los últimos meses cuando hemos visto una explosión de mensajeros en las calles. También ha despertado con virulencia el comercio 'online' y si antes se enviaban flores y pizzas ahora se pide también whisky, vino y hasta un paquete de tabaco. Esto lo saben las empresas de mensajería y las plataformas de comercio 'online'. ¿Y cómo es posible que hayamos empezado a comprar una botella de vino a las seis de la tarde por mensajería urgente cuando siempre lo hemos comprado en la tienda? ¿Y un libro es tan urgente?

"Lo que te hacen las plataformas es crear una oferta, una necesidad. Una vez que la creas, pones todos los medios para que se haga efectiva. Esto es lo que se está hablando ahora en las escuelas de negocio. Y por eso hay tanta inversión en estas empresas. Toda la vida se han enviado flores al momento, así que el enviar cualquier cosa solo es cuestión de acostumbrar a la gente. Ahora han empezado con los libros, pero es que un día se enviarán bragas en media hora", afirma una fuente de una empresa de mensajería que conoce bien este universo.

Hace tiempo que Amazon, un negocio que empezó con los libros, lanzó las entregas inmediatas con un coste en los portes que para el usuario es prácticamente mínimo, puesto que con la gran cantidad de envíos que tiene, la empresa de Jeff Bezos lo puede asumir sin ningún problema. De hecho, desde hace tiempo que se habla de la entrega rápida mediante drones y en EEUU, precisamente este verano la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos dio luz verde a su flota de drones Prime Air.

"El enviar cualquier cosa solo es cuestión de acostumbrar a la gente. Ahora han empezado con los libros, pero se enviarán bragas en media hora"

El asunto es que no todos los negocios pueden entrar en esta carrera. Aquí hay un asunto de márgenes —y el del mundo del libro es muy ajustado— y de volumen de negocio. Sin embargo, a Casa del Libro y Glovo les viene bien por dos frentes: por un lado, la cadena de librerías genera más envíos, más negocio y más dinero; por otro lado, Glovo pone a más riders en la calle. "Y esto lo hace para que no estén parados. Lo que pagan al mensajero es ridículo, 7 euros a la hora. Y eso es lo que gana un tío que no para. La precariedad viene de que no hay envíos y tienen horas en las que no cobran. Eso es lo que intentan cambiar con estos acuerdos. Pero cuando un tío tenga más envíos, le bajarán el precio", insiste esta fuente que afirma que lo sensato es "crecer con la demanda y no crear demanda y poner una oferta que no existía, que es lo que hace Glovo". En cualquier caso, su conclusión es que este tipo de acuerdos "a la librería le va a dar más ventas, pero con menor margen. El que ganará será Glovo, que se quedará con un 20-25% del libro, pero tampoco irá al repartidor". Al final el cliente también decide.

Los dichosos márgenes

Para entender bien todo esto hay que explicar un asunto un tanto farragoso y es el de los márgenes de la cadena del libro. La tarta, de forma aproximada, ya que luego hay muchos acuerdos diferentes, se reparte a partir del precio de venta al público de un libro: el autor, que es el menos recibe siempre, se lleva el 10%, el editor el 40%, el distribuidor el 20% y el librero el 30%. Imaginemos un libro de 20 euros: al autor le tocarían 2 euros, al editor 8 euros, al distribuidor 4 euros y al librero 6 euros.

La cifra interesante es la última, ya que de ahí saldrá el margen para el repartidor. Así empezamos a entender cuánto le queda a la librería si no hace un volumen alto de repartos 'online'. Podemos verlo con ejemplos reales a partir de la venta del libro 'El asesinato de Platón', de Marcos Chicot.

Ejemplo 1: Si lo compramos a través de la app de Glovo para Casa del Libro, el libro nos cuesta 22,90 euros. Con esa cantidad no cobran los gastos de envío, por lo que el usuario en total paga 22,90. De este dinero Glovo se queda con entre el 20% y el 30%, es decir unos 6 euros. El margen para Casa del Libro es más escaso, ya que se lo ha llevado un tercero, pero su amplio volumen de reparto le permite asumir ese coste del porte.

Ejemplo 2: Si compramos el mismo libro en la web de la Casa del Libro nos cuesta 21,75 euros (Ahí ya hay un descuento). Tampoco cobra gastos de envío por lo que el usuario paga 21,75 euros. Casa del Libro asume los costes del porte porque también ha calculado para no tener pérdidas un mayor número de envíos. Así mantiene su margen. En la web de Amazon, por cierto, ocurre lo mismo: el precio es de 21,75 euros (y ya aplica ese 5% de descuento).

Ejemplo 3: Si compramos ese mismo libro en una librería a través de la web de todostuslibros.com vemos que nos cuesta 'a priori' 22,90 euros. Pero luego me cobran 4,40 de los gastos de envío, que son para la empresa de paquetería. En total el usuario paga 27,30. Si la librería se lleva un margen del 30% (aproximadamente) se queda con 6,87 euros.

En definitiva, en las librerías independientes los usuarios pagamos más, pero la ganancia para el librero va a ser prácticamente igual que para una gran cadena por el volumen de negocio, aunque esta pierda más por los márgenes (lo mismo ocurre con Amazon, donde nos sale más barato por este mismo motivo). De ahí también que haya que tomar con pinzas los datos ofrecidos por todostuslibros.com estos días sobre sus ventas. Han manifestado que se han pagado 80.490 euros en un mes, y aunque es una buena cifra, sin ser aguafiestas de ahí hay que restar los gastos de envío y, en realidad, los libreros solo se quedan con un 30% (aproximadamente).

Contra la ley del Precio Fijo

'A priori', por supuesto, estos son negocios y cada uno lo maneja como mejor puede y con las ventajas y desventajas de las que dispone. Pero los pequeños libreros se quejan de que es una competencia desigual. Y más aún cuando existe una ley del precio fijo que iguala a todos los comercios, grandes y pequeños, cosa que no ocurre en prácticamente el resto de productos. El libro está muy protegido.

Librería Casa del Libro en Madrid. (EFE)
Librería Casa del Libro en Madrid. (EFE)

"Sabemos que hay empresas que no están cobrando los portes, pero eso es un descuento encubierto", clama Álvaro Manso. No hay más que ver los precios antes indicados. "En nuestras librerías necesitamos portes que no graven mucho el producto. Ahora tenemos un acuerdo con SEUR, tenemos otro en marcha con Correos en el que está intermediando el Gobierno, y esa es nuestra línea", sostiene este librero que explica que en las librerías independientes el precio final es más caro porque "mantenemos nuestro margen. No asumimos el coste del porte. Si compras un libro en todostuslibros, el PVP y luego más 4,40 y eso es lo que hay. Y ese 4,40 es lo que se le paga a SEUR o al que sea. No hay una intermediación".

En las librerías independientes el precio final es más caro porque "mantenemos nuestro margen. No asumimos el coste del porte"

Esto lo defiende también Trueba desde su librería, que también apostilla que "si cada editor y distribuidor diera el margen máximo que concede a estas plataformas a todas las librerías pequeñas, las pequeñas podrían competir con ellas, pero no es así. El comercio 'online' en parte ha supuesto una salvación para las librerías pequeñas. Todostuslibros.com ha conseguido que el librero mantenga su margen, pero otras webs lo que hacen es 'subvencionar' con cargo a tu pequeño margen los gastos de envío. Y el problema es que esto son ventas con muchísimo menos margen y a ver cuando lleguen sus cuentas cómo es".

Esto es lo que han tenido que hacer en la librería Cervantes y Cía, que está en el barrio de Malasaña en Madrid. Una de sus libreras, Marina Sanmartín, cuenta que hace dos meses que se abrieron al comercio 'online', en vista de las nuevas circunstancias que ha traído consigo la pandemia: "Nosotros intentamos tener un precio de envío de correo competitivo. Eso significa que tenemos que renunciar a un poco de margen. Pero la distribución ha sido comprensiva con nosotros tras la pandemia y hemos podido mejorar nuestros márgenes. Por eso nosotros solo cobramos cuatro euros para península y Baleares". Con este hándicap, no obstante, Sanmartín sostiene que la experiencia está siendo buena. "Se ha reforzado al librero tradicional. Es decir, el cliente que venía antes aquí ahora viene más. Y hay clientes nuevos porque con la situación se han dado cuenta de que lo que quieren es mantener el comercio de barrio. Además se ha abierto la puerta del mundo 'online', ¿por qué una librería de barrio no puede tener presencia digital?", insiste.

La ley del precio fijo salta por los aires. Siempre saldrá más barato un pedido 'online' en una gran cadena que en una librería independiente

Y, sin embargo, hay una consecuencia pesada y es que la ley del precio fijo salta por los aires. Siempre saldrá más barato un pedido 'online' en una gran cadena que en una librería independiente. "La ley del precio fijo protege al librero y al cliente. Y esta ley mantiene la cadena, desde el autor al librero", manifiesta Manso. Puede que la pandemia haya venido para llevársela por delante.

Gastos y romanticismo

Este reportaje empezaba con una escena romántica, pero una librería no lo es. Por lo menos mantenerla. Sus costes más altos son el alquiler —y todos los gastos fijos que trae consigo— que en el centro de una ciudad puede superar con creces los 3.000 euros mensuales. Después están las nóminas. Y los libros. Según el Observatorio de CEGAL, la facturación de la mayoría de las librerías en España no sobrepasa los 150.000 euros anuales. "Es fácil ver que la salud de una librería es precaria", mantiene Trueba.

"También hay cada vez más gente concienciada con hacer las cosas bien. Yo prefiero trabajar con gente del barrio o mensajerías ecológicas"

Entrar en el negocio 'online' es, aunque necesario en los tiempos que corren, otro jardín: "Hay que empaquetar los libros, gestionar esos pedidos, llevárselos a quien lo ha pedido… Y todo esto lleva un coste en tiempo, recursos, y huella ecológica, si queremos hacerlo en cartón en vez de con plástico. La carrera por llegar antes es deporte, no negocio. Estamos en el momento de pensar en cómo hacemos las cosas. No vamos a mandar a 20 sitios las cosas si podemos evitar mandarlas y, al final, la gente esto también lo valora", cuenta Manso. Esta opinión también la comparte Sanmartín que sostiene que "también hay cada vez más gente concienciada con hacer las cosas bien. Yo prefiero trabajar con gente del barrio o mensajerías ecológicas. Y yo creo que justo la gente está virando hacia ese lado. En libros y en todo".

Como zanja Álvaro Manso, "en esto te metes por amor a los libros, no porque quieras conseguir una gran rentabilidad económica porque el negocio es el que es. Es un negocio y vivimos de ello, tampoco somos una obra social, pero los márgenes están donde están". Y el cliente, obviamente, decide.

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