TERMINA ESTE SÁBADO la 68 edición

El festival de la pandemia... y la calidad: esto ha sido lo mejor de San Sebastián

En la tardenoche de este sábado se anunciará el palmarés de una edición con una gran selección de títulos marcada por los protocolos de la pandemia

Foto: Una imagen de 'Beginning', de Dea Kulumbegashvili
Una imagen de 'Beginning', de Dea Kulumbegashvili

Termina este sábado la 68 edición del Festival de San Sebastián, una cita que comenzó el viernes 18 de septiembre con la proyección de 'Rifkin's Festival', de Woody Allen, como película de inauguración de la Sección Oficial. Más de una semana de cine de autor en un año marcado por los protocolos sanitarios –el jueves el certamen expulsó al director neoyorquino Eugene Green por negarse a ponerse la mascarilla durante un pase– y la participación de títulos seleccionados con el sello de Cannes, que este año no pudo celebrarse. Con un aforo reducido, una selección menguada y sin alfombra roja, San Sebastián ha firmado una edición sin muchas estrellas –Johnny Depp, Matt Dillon y Viggo Mortensen ha sido los nombres más célebres– pero con un gran nivel competitivo. En 'El Confidencial' hemos seleccionado algunos de los títulos más atractivos que han pasado por la programación.

'El prófugo', de Natalia Meta

La bonaerense Natalia Meta ha sido la encargada de abrir la sección Horizontes Latinos con su segundo largometraje, 'El prófugo', un film de terror con ecos de giallo seleccionado previamente en la Berlinale. Meta, cuya ópera prima 'Muerte en Buenos Aires' (2014) –con Chino Darín como protagonista– ya sentó las bases de su estilo visual, dirige y escribe esta adaptación de la novela homónima de C. E. Feiling en la que Inés (Erica Rivas, a quien antes ya vimos en 'Relatos salvajes'), una joven dobladora de películas comienza a experimentar cambios inexplicables de una manera racional. Meta utiliza la luz, el sonido, el montaje para crear un clima de ambigüedad y hacer que su protagonista transite entre el miedo y la locura.

'Beginning', de Dea Kulumbegashvili

Desde Georgia llega 'Beginning', de la directora novel Dea Kulumbegashvili, una de las apuestas más radicales y polémicas de la Sección Oficial. Con una puesta en escena de poco más de una veintena de planos, la mayoría fijos, Kulumbegashvili provoca la incomodidad del espectador a través de un relato de violencia soterrada que acaba estallando. Yana (Ia Sukhitashvili) es la mujer del líder de una comunidad de testigos de Jehová que, tras sufrir un ataque con cócteles molotov, tiene que enfrentarse sola a la inseguridad y agresividad de un mundo masculino que ejerce una autoridad sobre ella. Tan bella como violenta (sus planos etán compuestos e iluminados de manera pictórica), este film georgiano ha desatado las filias y fobias de una manera visceral entre la crítica especializada.

'Druk', de Thomas Vinterberg

Es, sin duda, el título más comercial de la Sección Oficial. El danés Thomas Vinterberg sigue sin superar su 'Celebración' (1998), pero ha filmado el mejor trabajo de sus últimos años, una comedia rebelde protagonizada por Mads Mikkelsen, su actor fetiche, en uno de los grandes papeles de su carrera. Mikkelsen interpreta a un profesor hastiado se su trabajo y de su vida, que decide con tres de sus compañeros poner el práctica la teoría de que los seres humanos nacemos con un déficit alcohólico del 0,5%, con lo que una leve borrachera potencia es el estado óptimo para conseguir la mejor versión de uno mismo: más relajado, con más autoestima y mejores habilidades sociales. Vinterberg no cae en la moralina ni el salvajismo, sino que se mueve en una comedia entre amable y ácida, con una secuencia final en la que Mikkelsen demuestra su amplio abanico de talentos.

'Simon Chama', de Marta Sousa Ribeiro

Marta Sousa Ribeiro es una de las directoras más jóvenes en competición. Con apenas 28 años, la lisboeta se ha estrenado en el largometraje con 'Simon Chama', después de una trayectoria en el corto y las series de televisión. Su ópera prima participa en Zabaltegi-Tabakalera, la sección competitiva más abierta y heterogénea del Festival de San Sebastián. "Es la última semana de colegio, pero Simon no está estudiando para sus exámenes finales. Sus padres se han divorciado y parecen esperar un cambio que nunca llega. Simon se cansa de esperar. ¿Podría conseguir un billete de ida a Estados Unidos? ¿Sería posible hacer explotar objetos desde lejos? ¿Y si el tiempo pudiese revertirse? ¿Y si la libertad sólo pudiese hallarse en las películas?", propone la directora.

'New Order', de Michel Franco

El mexicano Michel Franco dirige, escribe, produce y monta este drama con tintes de thriller políctico que ganó el Gran premio del jurado en el último Festival de Venecia y que podría leerse como el reverson tenebroso de la 'Roma' de Cuarón. Una película incómoda e híper violenta en la que la revolución de las clases obreras pasa por secuestrar, torturar y matar a los hijos de los millonarios del país, con la ayuda del ejército que, amotinado, aspira a cambiar el 'statu quo'. Una película que, con muchas virtudes, se acaba dejando arrastrar por el pesimismo y el sadismo.

'El gran Fellove', de Matt Dillon

Matt Dillon es un apasionado de la música cubana. Tanto que tiene una amplísima colección de discos imposibles de encontrar fuera de los mercadillos de La Habana y de instrumentos musicales con los que, en sus ratos libres, toca. En su búsqueda arqueológica de grandes temas cubanos, Dillon dio con la historia de Francisco Fellove, un compositor y cantante de scat, autor del celebérrimo 'Mango Mangue', que emigró a México en los años 50, y que murió en el olvido y la pobreza en 2013. Dillon recupera la historia de Fellove, que es a su vez la de toda una generación de músicos y cantantes cubanos que huyeron a México del hambre, virtuosos de la calle que cambiaron el curso de la música desde el anonimato. 'El gran Fellove', que participa en la Sección Oficial, es una muestra de amor a la música y a la figura de los referentes, un documental hecho desde la absoluta admiración y la pasión.

'Nomadland', de Chloé Zhao

El año de la pandemia será el de Chloé Zhao, la directora estadounidense de origen chino que se estrenó en el largometraje con 'Songs My Brothers Taught Me' (2015), seleccionada por Sundance, y que con su tercera película, 'Nomadland', acaba de ganar el Festival de Venecia, la antesala de unos Oscar puestos en duda en un año a medio gas. Zhao domina un estilo de narración muy particular, entre el lenguaje documental –muchos de sus actores no profesionales se interpretan a sí mismos– y el preciosismo fotográfico heredero de Néstor Almendros. En 'Nomadland', protagonizada por Frances McDormand –que se ha especializado en dar vida a personajes de la América profunda, desheredados y al margen de la ley–, una trabajadora de una fábrica de pladur que cierra ve cómo a sus sesenta años el sistema la expulsa. Sin posibilidad de prejubilación ni trabajo estable ni dinero ni casa y recientemente viuda, la protagonista encuentra una forma de vida alternativa junto a un grupo de nómadas que han montado su propia estructura colaborativa al margen del capitalismo.

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