Polémica

El Teatro Real se ampara en la normativa tras la revuelta: "Estaba casi vacío"

Explican que cumplían la normativa la noche del domingo en que tuvo que suspenderse la función y que "algunos espectadores solo deseaban que la función no tuviera lugar"

Foto: Imagen del Teatro Real la noche del domingo, justo antes de que se suspendiera la función.
Imagen del Teatro Real la noche del domingo, justo antes de que se suspendiera la función.

Eran las ocho de la tarde. Entre dos luces de una fresca tarde de domingo, los espectadores habían entrado en el Teatro Real de Madrid para disfrutar de 'Un ballo in maschera', la ópera de Giussepe Verdi de 1859 que narra el regicidio de Gustavo III de Suecia.

Lo que no sabían entonces es que aquello se iba a convertir en toda una mascarada. Y no festiva, precisamente. Ya la propia ópera había sufrido la polémica antes de su estreno en el siglo XIX debido a las bombas que tres nacionalistas italianos habían arrojado un año antes contra el emperador Napoleón III cuando se dirigía a presenciar 'Guillaume Tell', de Rossini. Ahora las bombas iban a ser de otro calibre.

El Teatro Real suspende 'Un baile de máscaras'

Poco antes del inicio de la representación varios espectadores del ‘gallinero’ —la parte alta del coliseo y con entradas más baratas, que cuestan hasta 98 euros sin abono— comenzaron a aplaudir y a gritar quejándose de la falta de espacio entre los asientos. De hecho, algunos subieron varios vídeos en los que se podían escuchar los abucheos y ver cómo los espectadores estaban sentados todos juntos. Los vídeos también demostraban que en platea —la parte de abajo y con las entradas más caras: sin abono están en los 239 euros—sí se cumplían los distanciamientos entre butacas.

El griterío fue a más. A las 20:24 la obra todavía no había comenzado. El teatro anunció por megafonía que quien lo deseara podía salirse y exigir la reclamación del precio de su entrada. También se optó por reubicar a algunos espectadores, que si accedieron a esta solución. Pero otros no. El Teatro Real decidió entonces comenzar con el espectáculo. Se llegó a interpretar la obertura de la ópera y el principio del primer acto, pero los gritos constantes de “¡suspensión, suspensión!” y “¡Seguridad, seguridad!”, obligaron finalmente a las 21:10 a suspender la representación verdiana.

La explicación del Real

En una rueda de prensa celebrada este lunes el presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón declaró que "sentimos profundamente lo sucedido y que obligara a cancelar la representación. Es la primera vez que esto sucede. Lo siento por esa mayoría de espectadores que deseaba ver la función y 500 trabajadores, músicos, coristas y cuerpo de arte la habían preparado. Y lo siento por los espectadores que han expresado su descontento y que era por un sentido de prevención. Por eso la reacción inmediata fue ofrecer la reubicación donde hubiera menos espectadores y devolución de las entradas".

El presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón. (EFE)
El presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón. (EFE)

Marañón añadió que algunos espectadores parece que "solo deseaban que la función no tuviera lugar". "Creemos que la cultura no pude darle la espalda a la situación. Tenemos la obligación social de que la cultura esté a disposición de la ciudadanía. Desde el 1 de julio ha habido ya 30 funciones". El Real ha explicado que no había bloqueo por área en el coliseo madrileño por lo que cada espectador compró la entrada que quiso. Así se dio el caso de que había butacas contiguas. Aducen que la normativa no exige la distancia de 1,5 metros de distancia. La venta de entradas solo se bloquea en el sistema cuando se llega al 65% del aforo total.

Ha concluido Marañón: "Las normas vigentes durante julio son distintas a las normas que tenemos hoy. Entonces el aforo era del 50% y se exigía separación del 1,5 metro y no se exigía máscara". "Ahora el aforo es del 75%, no se exige ningún criterio de separación y sí se exige máscara. El teatro ha cumplido estas normas. Casualmente, el aforo de ayer era del 51%. El teatro estaba casi vacío. Hay quien ha dicho que el patio de butacas estaba más vacío. Que las normas eran distintas para el paraíso [gallinero] y para el patio de butacas. No, lo que sucede es que había habido más compradores de entradas en el paraíso que en el patio de butacas. Por eso había más espectadores en el paraíso (gallinero) que en el patio de butacas. 200 aceptaron la reubicación, pero hubo otros que parece que desearon que la representación no tuviera lugar".

Lo que sucedió es que había habido más compradores de entradas en el paraíso que en el patio de butacas. Por eso había más espectadores en el paraíso (gallinero) que en el patio de butacas

​Los testigos

La periodista Emilia Chacón, que estaba presente, contó en su cuenta de Twitter todos los pormenores de lo que ocurrió anoche en el Real. No solo los intentos del teatro por seguir adelante con la ópera, que incluso llegó a decir por megafonía que se cumplía con el aforo permitido, puesto que se había alcanzado el 51,5% del aforo total de la sala, 905 butacas ocupadas —hasta este lunes en Madrid se permitía un aforo del 75%, hoy bajará al 50%— sino también las aglomeraciones que se produjeron después para cobrar las devoluciones. Horas después, el Real envió un comunicado en el que manifestaba que iniciará una investigación para saber qué ocurrió la noche del domingo. Eso sí, achacaba que los tumultos se debieron a "un reducidísimo grupo que insistió en proseguir con sus protestas para boicotear la representación"

Medidas de seguridad

En junio el Real anunció solemnemente que volvían las representaciones después del confinamiento. Lo hacía con 'La Traviata' —otro Verdi— y todas las medidas de seguridad exigidas. Se recalcó que habría geles hidroalcohólicos por todas partes, toma de temperatura a la entrada del coliseo y que se respetaría al máximo la distancia de seguridad permitiendo un 65% del aforo total, es decir, hasta un 10% menos de lo que pedía entonces la Comunidad de Madrid. Incluso en el escenario los actores también tenían una distancia de hasta un metro y medio.

Desde este mes de septiembre, cuando los teatros reabrieron, se han preocupado por mantener y respetar estas medidas. Y se ha repetido el mantra de que la Cultura es segura, puesto que en las representaciones no se han conocido rebrotes. También se ha pedido que se vuelva a consumir cultura, ya que la situación para artistas y todos los trabajadores del sector está siendo dramática. Lo cierto es que teatros públicos como los Teatros del Canal, de la Comunidad de Madrid y las Naves del Matadero, del ayuntamiento, cumplen con el aforo —si bien hasta el 75% daba una sensación de bastante lleno— permitido. Estos teatros han introducido las separaciones entre dos asientos.

El teatro ha cumplido con la misma distancia que hay en aviones o trenes. Las medidas se respetaban


Pero el Real ha tenido que salir al paso esta mañana para dar explicaciones Marañón ha insistido en que "el teatro ha cumplido con la misma distancia que hay en aviones o trenes. Las medidas se respetaban". Además, han recalcado que la gran mayoría de las entradas son de abonados. "Y los abonados saben a quiénes tienen al lado, qué haces, ¿quitas a unos y no a otros su butaca?", ha insistido el presidente del Patronato, que ha contado que en el estreno de esta obra, el pasado jueves, acudió con su mujer y en el patio de butacas, que estaba más lleno que el gallinero, "tenía a una persona a mi lado y a otras dos personas detrás".

Así, en definitiva, la problemática que se ha dado en el Teatro Real deriva, según sus responsables, de la normativa actual de aforos y distanciamientos en los teatros. No obstante han recalcado que intentarán "encontrar medidas alternativas y una solución para todos". De momento, las entradas para la próxima función, que será este miércoles, ya están todas vendidas. Y de la misma manera que estaban este pasado domingo.

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