Es noticia
Menú
El viaje iniciático de Masats a la España desarrollista
  1. Cultura

El viaje iniciático de Masats a la España desarrollista

La Fundación Tabacalera reproduce el recorrido estético y crudo que el fotógrafo barcelonés emprendió entre 1955 y 1965 para promocionar (con muchos matices) el turismo patrio

Foto: Masats - 'Seminario' (1960)
Masats - 'Seminario' (1960)

La imagen es conocida, pero no siempre se tiene en cuenta la atribución de la autoría: un sacerdote provisto de sotana se estira en una palomita para detener el disparo de un colega. Es en blanco y negro. Y la silueta del clérigo-portero proyecta una sombra en el campo de tierra. La realizó Ramón Masats en 1960. Y la titulo 'Seminario'. Parece una fotografía espontánea, una captura accidental, pero resulta que el artista catalán pidió al sacerdote que repitiera la acrobacia hasta en dieciocho ocasiones. El resultado llama la atención en la exposición que acaba de inaugurarse en la Fundación Tabacalera. Está dedicada a la obra de Masats (Barcelona, 1931). Y a la campaña de promoción turística que le encargó el Gobierno del caudillo.

El propio Franco “inaugura” el recorrido de la muestra. Lo hace con una fotografía arriesgada y extraña, pues Masats se atrevió a retratar al generalísimo ocultándolo detrás de los micrófonos. Y abrumándolo con un fondo negro que describe implícitamente la sordidez del régimen.

A Ramón Masats no se le contrató para esta clase de tareas, obviamente, pero no pudo sustraerse a la realidad ni a la crudeza de la España desarrollista. La recorrió a bordo de un seiscientos. Y prolongó la tarea diez años (1955-1965), más o menos como si el proyecto de propaganda original -“Visit Spain”- hubiera quedado subordinado a un propósito mayor que hilvanaba la estética, la antropología y la mirada compasiva.

Es la de Masats una España no necesariamente sórdida ni solanesca, pero sí deprimida y hasta deprimente. Lo demuestra la pobreza y desamparo del mundo rural. Lo transmiten los arrabales urbanitas, poblados de cabras y de militares. Y lo acredita la feroz iconografía del nacional-catolicismo. Nadie sonríe en la España en blanco y negro de Masats.

Nadie sonríe en la España en blanco y negro de Masats

La excepción consiste en unos agricultores que observan la cámara como a un extraterrestre. Y unos niños agrupados en un pueblo de Castilla que destacan por los harapos y la suciedad. Masats tenía que narrar una España idealizada. Había sido reclutado para vender en el extranjero la originalidad de un país genuino y exótico, pero las obligaciones del trabajo y la remuneración del oficialismo no contradicen las licencias que se concedió el fotógrafo barcelonés.

Así las refleja pormenorizadamente la exposición de la Fundación Tabacalera. Puede visitarse hasta el 12 de octubre. Y se beneficia del espacio dramatúrgico que ha organizado Chema Conesa con sus galones de comisario. No solo por la selección de las fotografías, algunas de ellas inéditas, sino porque la estética de la antigua fábrica de tabacos propone un itinerario de galerías en penumbra y redunda en la contextualización de un viaje en el tiempo. La España del No-Do, del transistor. De los curas y de los soldados. De las amas de casa y de los toreros.

placeholder Masats (Fundación Tabacalera)
Masats (Fundación Tabacalera)

Representa a estos últimos una imagen de Antonio Ordóñez escupiendo agua en la plaza de Pamplona y lo hacen otros muchos testimonios sanfermineros. Ninguno tan elocuente como un toro bravo a punto de derrumbarse. Tiene enterrado el estoque en el hoyo de las agujas, pero la espada y la cruceta asemejan a una especie de crucifijo. La oscuridad de la muerte contrasta con la luz de los tendidos. Y simboliza el contraste conceptual de toda la exposición.

Ya decía Chesterton que no existe un color más intenso que el negro. Y no existe mejor manera que exponerlo que el blanco, por mucho que la propaganda franquista quisiera trasladar en el extranjero y en ultramar los prodigios de un país entusiasta y colorido.

Se trataba de fomentar el turismo como remedio a la depresión económica y como solución al aislamiento geopolítico. De hecho, el cartel que aprobaron las autoridades franquistas, policromado como un retablo barroco, consistía en la imagen de una mujerona morena y sonriente cuyo abanico consolidaba el estereotipo folclórico y hasta racial: Visit Spain.

Ramón Masats cumplió con profesionalidad y oficio el encargo, pero también lo sobrepasó. E hizo de la campaña turística una suerte de viaje iniciático cuyas pruebas y documentos se reaniman entre las paredes de la Fundación Tabacalera a medida de una formidable experiencia iniciática. Masats es un artista mayor. Su obra ha trascendido la coyuntura. Y sus méritos merecen que se le reconozca la autoría a una fotografía que Pedro Almodóvar convirtió en la alegoría de 'La mala educación'. Un cura con sotana se estira en una parada inverosímil.

placeholder Rubén Amón
Rubén Amón

La imagen es conocida, pero no siempre se tiene en cuenta la atribución de la autoría: un sacerdote provisto de sotana se estira en una palomita para detener el disparo de un colega. Es en blanco y negro. Y la silueta del clérigo-portero proyecta una sombra en el campo de tierra. La realizó Ramón Masats en 1960. Y la titulo 'Seminario'. Parece una fotografía espontánea, una captura accidental, pero resulta que el artista catalán pidió al sacerdote que repitiera la acrobacia hasta en dieciocho ocasiones. El resultado llama la atención en la exposición que acaba de inaugurarse en la Fundación Tabacalera. Está dedicada a la obra de Masats (Barcelona, 1931). Y a la campaña de promoción turística que le encargó el Gobierno del caudillo.

Fotografía