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Por qué Uwe Boll es el peor director de la historia del cine

Hace cuatro años decidió retirarse del cine pero ya entonces hacía tiempo que más de 100.000 personas habían firmado una petición para que dejase de rodar películas

Foto: Uwe
Uwe

En 2008, la petición online 'Parad a Uwe Boll' se convirtió en viral y recogió más de 100.000 firmas. Su objetivo: que el director alemán Uwe Boll dejase de hacer cine. Para siempre. Un director al que le han dedicado críticas como "¿Por qué alguien con tan poco talento se ha metido en este mundo?" o "Una película horrible tras otra, pero sigue ganando millones". Treinta y tres títulos en su haber, veinte más como productor y varios premios Razzie (lo han calificado como la respuesta alemana a Ed Wood) y Stinkers Bad Movie Awards, muchos críticos de cine consideran a Uwe Boll como el peor director de la historia del cine. Para desentrañar la personalidad del alemán y su forma de entender el cine, el documentalista Shane Patrick Shaul le dedicó ‘Que os den a todos. La historia de Uwe Boll’ (2018), disponible en Movistar+.

No hablamos de un director inexperto y con tanto exceso de confianza en sí mismo como carencia de presupuesto, sino de alguien con una carrera de más de treinta años a sus espaldas y que ha manejado presupuestos de 60 millones de dólares, como es el caso de ‘En el nombre del rey’, protagonizada por Jason Statham, con la que apenas recaudó 13. Aunque el balance de cuentas daría para destruir la carrera de cualquier director, en Boll es una constante: en 2007 ‘Far Cry’, con Till Schweiger y Udo Kier —no puede decirse de él que no haga comunidad—, costó 30 millones de dólares y recaudó 743.000. Especializado en adaptaciones de videojuegos, su mayor éxito hasta la fecha es ‘House of Dead’, uno de los pocos títulos con los que ha conseguido recuperar algo de dinero en taquilla. Pero, ¿cómo alguien que se estrella una y otra vez contra el desdén de público y crítica puede conseguir financiar proyectos de decenas de millones de dólares?

Uwe Boll se lía a puñetazos con un crítico de cine. (UweBollRaw.com)
Uwe Boll se lía a puñetazos con un crítico de cine. (UweBollRaw.com)

La página web de Uwe Boll recibe al visitante con un “Que te follen”. Acaba de diseñar un videojuego titulado ‘President Evil’ protagonizado por Donald Trump que se puede descargar gratuitamente. En la pestaña sobre su biografía especifica que Twitter le ha bloqueado “sin razón alguna” y que, además de haber trabajado con estrellas como Ben Kingsley, Jason Statham, Ray Liotta y Ron Perlman, regenta un restaurante en Vancouver junto al chef estrella Michelín Stefan Hartmann, aunque en realidad Hartmann se independizó de Boll hace tres años. También hay una colección de artículos que le han dedicado publicaciones como ‘Vanity Fair’ y ‘The Hollywood Reporter’ de los que no sale demasiado bien parado, y una serie de vídeos en los que aparece despotricando contra la industria de Hollywood: “En resumen, mi mensaje es que os den [..]. La industria del cine son unos mierdas y yo nunca les he seguido el juego”.

La última película que rodó Boll fue ‘Rampage: President Down’ en 2016, con un 17% de votos positivos en Rottentomatoes. Después anunció que se retiraba del cine, pero ahora prepara un documental sobre boxeo que todavía no tiene prevista su fecha de estreno. Porque Boll es un apasionado del boxeo, tanto que en alguna ocasión ha retado a los críticos de cine a dirimir sus diferencias sobre la lona. Pero también un apasionado de ver cine, como demuestra el documental de Shaul, aunque no tanto de hacer cine. "Yo hago películas y sólo me interesa eso", explica en uno de sus vídeos. "'Ironman' no existe, 'Los vengadores' no existen, son unos idiotas retrasados y Robert Downey Jr. y toda esa gente son idiotas, cogen el dinero y se parten el culo. Es la industria más chorra que más chorras tiene, uno detrás de otro en fila india dándose sin que nadie tome decisiones. Los actores con los que he trabajado, como Ben Kingsley y todos esos son unos maricas de tomo y lomo", desbarra, para luego atacar a los managers y los agentes y la estructura híperprotectora de Hollywood.

Boll organizó combates de boxeo para pegarse con sus críticos

El interés que despierta la figura de Boll, sin embargo, no viene por su chulería y sus malos modales. Sino de su singularidad: Uwe Boll es un director al que el proceso de rodar le provoca desgana. Le gusta concebir el proyecto, levantarlo, pero no llevarlo a cabo. No le interesa escribir guiones, pero los escribe. Cuenta Guinevere Turner, coguionista de 'American Psycho', que trabajó con Boll en 'BloodRayne' (2005), que entregó el primer borrador dos semanas tarde y recibió una bronca monumental del alemán.

Uwe Boll en el rodaje de 'Auschwitz'.
Uwe Boll en el rodaje de 'Auschwitz'.

"La gente entrega los guiones con años de retraso", explica en el documental, "así que no entendía por qué estaba tan enfadado". Lo que ella no sabía era que Boll tenía a todo el equipo esperando en Rumanía a recibir ese primer borrador para rodarlo. "Era como la pesadilla que tenías en el instituto de salir desnuda al escenario. Alguien coge tu primer borrador y hace una película con él". El día antes del estreno, un productor llamó a Turner para avisarla de que Boll había "revisado" el guión. "No, Uwe había reescrito el guión y había dejado que los actores lo revisaran [...]. Un 20% de lo que escribí acabó en pantalla". Personajes que no existían en el guión previo, incoherencias por doquier, ninguna lógica. "Y la gente me criticaba a mí, por ser la guionista".

El alemán rueda los primeros borradores que le mandan los guionistas, sin esperar a que el guión esté bien construido

A Boll tampoco le gusta trabajar con actores. Tantea a actores en situación de precariedad —como Tara Reid, Ray Liotta y Dominique Purcell— y les hace una oferta apenas dos semanas antes de empezar a rodar. A nadie le sale un rodaje en dos semanas, así que si no tienen ninguna otra propuesta aceptan rebajarse el caché hasta el límite. Tampoco tiene demasiado interés en el lenguaje cinematográfico, ni le da importancia a las lentes, el cuadro o los movimientos de cámara. Rueda casi todo cámara en mano y cree que lo importante es, exclusivamente, que la narración avance. ¿Hacia dónde? Da igual.

Uwe Boll en 'Que os den a todos. La historia de Uwe Boll'. (Movistar )
Uwe Boll en 'Que os den a todos. La historia de Uwe Boll'. (Movistar )

Es más, como si fuese pupilo de Jess Franco, Boll ha llegado a rodar tres películas al mismo tiempo para aprovechar las localizaciones y a los actores. ¿El problema? Que una era 'Auschwitz', un drama histórico sobre el campo de concentración nazi, otra era 'BloodRayne: El tercer Reich', una secuela de acción y vampiros ambientada en el campo de concentración nazi, y la tercera, 'Blubberella', una parodia de su propia película de nazis y vampiros. Los actores tuvieron que saltar de un registro a otro continuamente, sin calentar. Pero Boll defiende su decisión: al menos están bien rodadas e hizo tres películas al precio de una. "El equipo técnico que ha trabajado conmigo es de lo mejor de Vancouver. Es absurdo pensar que si han hecho 'X-Men', haciendo luego conmigo 'BloodRayne' se han vuelto idiotas y no saben cómo colocar un foco o montar una película", se defiende Boll.

Ha llegado a rodar tres películas al mismo tiempo para aprovechar decorados y actores: un drama sobre el Holocausto, una de vampiros y una parodia

Es indiscutible que las películas de Boll son un desastre económico. También narrativo. Pero también es verdad que puede discutirse si Boll es el peor director de la historia de cine. Quizás sí sea el más desganado y el que, con un gran presupuesto, no ha querido aprovecharlo. Quizás sea el mejor despilfarrador de la historia del cine. Pero Boll y quienes trabajan con él defienden sus conocimientos de cine y de arte y su buen gusto... para las películas de otros. "Para invertir tanto trabajo y tanto esfuerzo en hacer películas hay que tomárselo en serio", se justifica. "Hay que estar implicado emocionalmente". Dice el actor Clint Howard, uni de sus colaboradores habituales, que Boll es "un apasionado del cine. Lo ama. Es creativo. Pero no domina el proceso accidental de hacer películas. No le falta pasión. La gente puede meterse con la calidad de su obra, que puede no estar a la altura de otros proyectos. Pero se lo ha currado".

Una imagen de 'Blubberella'.
Una imagen de 'Blubberella'.

Al final es un aventurero nacido en Alemania que empezó a rodar en Super 8 desde pequeño, que rodó su primera película con 27 años sin un duro, que decidió dar el salto a Estados Unidos sin ninguna ayuda y que ha conseguido rodar más de treinta películas, casi todas un desastre en taquilla, que sigue convenciendo a inversores, actores y equipo para hacer sus películas, a pesar de que todos son conscientes de lo malas que son. Y eso, en un mundo en el que el ego y la pela mandan, sin duda, sí que es un arte.

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