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Muere Carlos Ruiz Zafón a los 55 años, autor superventas de 'La sombra del viento'

El escritor catalán ha fallecido debido a un cáncer. De su saga 'El cementerio de los libros olvidados' ha vendido más de quince millones de ejemplares en todo el mundo

Foto: Ruiz Zafón. (EFE)
Ruiz Zafón. (EFE)

El escritor Carlos Ruiz Zafón ha muerto hoy en Los Ángeles a los 55 años a causa de un cáncer de colon que padecía desde hacía dos años, según ha confirmado su editorial Planeta. Zafón es autor de 'La sombra del viento', uno de los bestsellers españoles más vendidos. Publicado en 2001 había superado ya los quince millones de ejemplares vendidos y se había publicado en 36 países.

"El escritor Carlos Ruiz Zafón ha fallecido hoy, 19 de junio de 2020, a los 55 años, en su residencia de Los Ángeles, Estados Unidos, a causa de un cáncer. Hoy es un día muy triste para todo el equipo de Planeta que le conoció y trabajó con él durante veinte años, en los que se ha forjado una amistad que trasciende lo profesional. Nos ha dejado uno de los mejores novelistas contemporáneos, pero seguirá muy vivo entre todos nosotros a través de sus libros. Porque como Carlos le hace decir a uno de sus personajes literarios, el señor Sempere, cuando lleva a su hijo Daniel a descubrir el secreto de El Cementerio de Los Libros Olvidados: “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él.” Seguiremos soñando con todos sus libros, con cada palabra que escribió, y le recordaremos siempre. Sus editores, su esposa MariCarmen Bellver, familiares y amigos agradecen el cariño que siempre se le ha demostrado. Su despedida será tan discreta como lo fue su vida", ha sido la nota que han enviado desde Planeta.

'La sombra del viento'
'La sombra del viento'

Muy poco se ha conocido de la vida personal de Zafón. Tampoco de cómo escribía. Un hombre que ponía a buen resguardo su privacidad, incluso en este tiempo de redes sociales y a pesar de ser uno de los autores más leídos de nuestro país. Tampoco se sabía demasiado sobre cómo llegó su éxito, que empezó en 2001 con la publicación de 'La sombra del viento', -según se ha indicado a veces, por la insistencia de Terenci Moix- el que sería el primer libro de la saga del Cementerio de los Libros Olvidados y que sumergía al lector en una Barcelona novencentista, gótica y oscura. El escritor, que hasta entonces había incursionado en la literatura juvenil (donde no era tan conocido), tan solo indicó en su día que escribió esta novela porque "yo siempre había pensado que no era honesto con los lectores escribiendo literatura juvenil, por lo que me puse a escribir 'La sombra del viento', que es la primera obra en la que he escrito lo que yo quería escribir", según declaraciones que hizo en la Feria del Libro de Madrid en 2006.

Era un libro de amplias capas y niveles, tanto para el lector menos exigente como para el que quiere disfrutar de una novela bien elaborada

El libro demostraba ser un canto de amor a todos los libros y conseguía eso tan difícil y que no se ve demasiado por aquí: ser un libro de amplias capas y niveles, tanto para el lector menos exigente como para el que quiere disfrutar de una novela entretenida y bien elaborada. No son pocos los que recordarán hoy a personajes como Daniel Sempere, Fermín y Julián Carax. Posiblemente es lo más parecido que hemos tenido nunca a un Stephen King y a un Ken Follett y eso tiene mucho mérito.

Esto lo había conseguido el hijo de una familia de clase media del barrio de Sarriá de Barcelona que había estudiado con los jesuitas y que tras estudiar Publicidad llegó a ser director creativo en una importante agencia. Lo había dejado todo para ser escritor dedicándose al público juvenil -ganó el premio Edebé con 'El príncipe de la niebla'- e instalándose en Los Ángeles para trabajar como guionista y escribir novelas. Acabó ganándose la vida -y muy bien- con lo segundo.

Presentación mediática

Casi diez años tardó Zafón en publicar su siguiente novela, 'El juego del ángel', que se presentó en Barcelona como un gran espectáculo mediático. Era una de las novelas más esperadas de la década después de que arrasara 'La sombra del viento'. Tuvo lugar en el Liceo, como si fuera un divo operístico, y Zafón apareció sentado en una butaca como el gran protagonista de una obra en la qu participaba también el público al que se le dio un programa de mano con fotos de la Barcelona de los años 20. Era la segunda parte de El cementerio de los libros olvidados. Y era 2008, antes de que la crisis estallara: se puso a la venta una edición de un millón de ejemplares.

La espectacular presentación de su última novela en 2016 (EFE)
La espectacular presentación de su última novela en 2016 (EFE)

En aquella presentación explicó someramente su proceso de escritura: “El ritmo de trabajo lo marca el momento en que me encuentro en la escritura. Al principio escribo dos o tres horas al día y dedico muchas más a pensar en el libro, en la estructura y en los elementos a emplear. A medida que avanza el proceso trabajo sobre el terreno más horas, normalmente de noche, y empiezo a reescribir y reconstruir sobre la marcha. Hacia el final del libro puedo llegar a escribir y reescribir casi 12 horas al día o incluso más. Es un proceso complicado que me lleva bastante tiempo y para el que necesito intentar desaparecer un poco del mundo porque tengo la mala fortuna de distraerme con facilidad”.

La tercera novela de la saga, 'El prisionero del cielo', también tuvo un alumbramiento de gran estrella: se presentó en noviembre de 2011 en la Capella dels Àngels de Barcelona, con una imponente escenografía y con decenas de periodistas, editores y libreros llegados de todo el mundo. De hecho, hoy ha sido recordado en buena parte de la prensa europea, ya que Zafón consiguió vender numerosos ejemplares en otros países como Alemania, donde era bastante querido también. Uno de sus principales valedores en esta país fue el político de Los Verdes, Joschka Fischer, que entonces era vicecanciller y ministro de Exteriores. En este tercera novela, la historia se situaba en la Barcelona de 1957, tan sólo un año después del final de 'La sombra del viento', y arrancaba con las penurias económicas de la librería 'Sempere e Hijos,' que sobrevive a duras penas en los años oscuros de la posguerra. De esta novela, pese a estar ya en 2011, cuando la industria editorial notaba con fuerza la crisis, también se lanzó una tirada inicial de un millón de ejemplares.

Reacio al cine

Además de los libros, a Zafón le gustaba mucho el cine y la música. De la segunda, él solía componer en su piano -quiso ser músico con 20 años- y la introducía a menudo en sus novelas. Del primero, aunque veía muchas películas siempre afirmó que no le atraía tanto la idea de que sus novelas fueran adaptadas a la gran pantalla. Según afirmó en una ocasión, "estaría mal transformarlas en otra cosa para hacerlas más populares", lo cual a este escritor tampoco le hacía mucha más falta. Para él, "la mejor película es la que el lector ve en el teatro de su mente", descartando así que sus libros pasasen al cine. Y no se ha rodado ninguna. Hasta la fecha.

"Estaría mal transformarlas en otra cosa para hacerlas más populares", lo cual a este escritor tampoco le hacía mucha más falta. Para él, "la mejor película es la que el lector ve en el teatro de su mente"

La presentación de su última novela 'El laberinto de los espíritus' tuvo lugar en noviembre de 2016. Fue otro de esos encuentros por todo lo alto, quizá el primero después de la crisis. El primero en el que se tiraba la casa por la ventana en el Templo Expiatorio del Tibidabo. La historia se volvía a situar en la Barcelona, esta vez en los años sesenta, con muchos lugares reconocibles para sus vecinos como la vieja librería Sempere de la calle Santa Ana, la vivienda de Fermín y Bernarda en la calle Joaquín Costa, el castillo de Montjuïc. las Ramblas, la calle Arco del Teatro, el palacio Güell de Nou de la Rambla y zonas de la Barceloneta. También aparecían personajes del mundillo editorial y periodístico catalán. Y algunos enclaves madrileños como el Círculo de Bellas Artes, el Hotel Palace y la Biblioteca Nacional. Y todo a pesar de que Zafón llevaba ya años viviendo en Los Ángeles donde incluso podía votar, puesto que también tenía la nacionalidad estadounidense. Con esta novela cerraba su saga del Cementerio de los libros olvidados y afirmaba sentirse "más ilusionado que nunca, y más enamorado que nunca de mi propia profesión".

Sin estridencias ni polémicas

Celoso de su intimidad y de sus ideas, Ruiz Zafón nunca fue un escritor que hiciera declaraciones altisonantes en público o que mostrara sin pudor sus opiniones políticas. En febrero de 2017, pocos meses antes del referéndum del 1 de octubre y todo lo que pasó entonces, solo llegó a manifestar que no tenía muy claro si votaría en el caso de que hubiera ese referéndum. "Tengo una perspectiva normalmente muy fría respecto a estas cosas, estos grandes debates. Veo las cosas de lejos y, quizá por deformación profesional, no como parece que son, sino como yo las entiendo", afirmó durante el festival Palabra, celebrado el Centro Niemeyer de Avilés.

Me parece de una pretenciosidad y de una petulancia especular pensar en cómo me recordarán o cuál será mi epitafio

Sí le preocupan los excesos nacionalistas que se veían no solo en España sino también en Europa y en EEUU, donde Donald Trump acababa de ganar las elecciones: "Esos sentimientos, este capital emocional, se está expresando en diferentes sociedades de modo muy diferente: un 'revival' de los nacionalismos, de una derecha xenófoba en el norte de Europa y de una izquierda en el sur que parecía un poco desaparecida y que tiene un discurso que nos suena casi a los años treinta pero vuelve encontrar una voz que conecta con gente", señaló en ese mismo festival.

Sobre ser uno de los escritores más leídos en todo el mundo, Zafón se lo tomaba con cierta humildad. "Está muy bien, suena muy bonito y un día te lo dicen y dices pues oye qué bien, pero nada más. Tienes una sensación de gratitud y de privilegio y te das cuenta de la suerte de que sea así porque es muy difícil para los escritores encontrar una audiencia", indicó no dándole demasiada importancia a cómo sería recordado: "Me parece de una pretenciosidad y de una petulancia especular pensar en cómo me recordarán o cuál será mi epitafio. Por el amor de Dios, ¿pero quién nos creemos que somos? Será lo que tenga que ser y bien estará".

Que te reconozcan lectores de todos los colores no está al alcance de cualquiera. Solo por eso va a ser recordado mucho tiempo.

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