literatura y gastronomía

Comer es el placer: 10 libros literarios para 'gourmets', 'foodies' y otros sibaritas

La gastronomía se entremezcla en ocasiones con la trama literaria, como sucede en estos libros en los que hay investigaciones criminales y recorridos por la historia de un país

Foto: El comisario Montalbano, creado por Andrea Camilleri, en un fotograma de la serie de televisión.
El comisario Montalbano, creado por Andrea Camilleri, en un fotograma de la serie de televisión.

Quizá durante estos meses hayan cocinado en su casa y se hayan dejado llevar por recetas más 'gourmet'. Siempre está bien innovar y arriesgar un poco (arriesgar en el nivel cero es hacer una tortilla de patatas, y eso ya está bien). Pero seguramente también tengan ganas de acudir a un restaurante, ya sea de comida más tradicional o de gastronomías de otras latitudes.

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En cualquier caso mientras tanto también pueden leer estos libros que traemos aquí en los que, además de la trama, hay un nutrido recetario. Nadie ha hecho más por la cocina italiana que sus comisarios literarios. Como Montalbano, que surgió arropado por el detective Pepe Carvalho, buen conocedor de los bares y restaurantes de la Barcelona de los ochenta y noventa. Periodistas y cronistas como Josep Pla también se interesaron por la dieta mediterránea —de quienes ha tomado buena nota Ignacio Peyró—. El escritor Taniguchi escribió ya en los noventa un clásico sobre la gastronomía japonesa. Y lo mismo hizo Laura Esquivel con la mexicana en una novela que todavía es un 'bestseller' de las letras latinoamericanas. Pero si algo tiene la buena mesa es una buena sobremesa, en la que se bebe y se conversa. Y eso lo supo captar muy bien Platón hace ya unos cuantos siglos.

1. 'La forma del agua' - Andrea Camilleri

'La forma del agua'.
'La forma del agua'.

Leer una novela de Camilleri sobre el comisario Montalbano es, sobre todo, adentrarte en un restaurante siciliano o caminar por las ciudades de la isla en cuyos puestos callejeros ofrecen manjares como las 'arancini' —unas bolas de arroz y carne que llenan como comerse tres platos—. Montalbano come cada día en la 'trattoria' de su amigo Enzo, o bien degusta los platos que le prepara su asistenta Adelina y que van desde los salmonetes fritos y los espaguetis a la marinera a la pasta a la Norma —por la ópera de Bellini—, que se compone de albahaca, berenjenas, tomate y 'ricotta'. De postre, por supuesto, no pueden faltar los 'cannoli' (gustan incluso a los menos golosos). Y después de esto, obviamente, hay que ir a investigar el crimen.

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2. 'Asesinato en el Comité Central' - Manuel Vázquez Montalbán

'Asesinato en el Comité Central'.
'Asesinato en el Comité Central'.

Si se habla de Montalbano, hay que acudir a su padre literario: el detective Pepe Carvalho, creado por Manuel Vázquez Montalbán en los años setenta. Aquí traemos su primera novela —en total, hay 18—, un reflejo de la situación social y política (con un PCE que no hacía demasiado que se había legalizado) a comienzos de los años ochenta. Pero también, como ocurre en todas sus novelas, es un recorrido gastronómico. Carvalho es un detective, pero sobre todo es un 'gourmet' que degusta —a veces, elaborados por sus asistente y cocinero Biscuter— platos como el arroz a banda, las judías blancas con almejas, pan con tomate, patatas con chistorra, las berenjenas con gambas, rabo de buey estofado o incluso recetas de otras latitudes como el sashimi (eso, en los años ochenta, sí que era moderno). Y además, también salen restaurante reales de la época.

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3. 'Las aguas de la eterna juventud' - Donna Leon

'Las aguas de la eterna juventud'.
'Las aguas de la eterna juventud'.

En esta terna de agentes del orden 'gourmets', no puede faltar el comisario veneciano Brunetti que creó Donna Leon. Esta es una de las últimas novelas, en la que tiene que abordar el accidente de una chica que cayó al mar y desde entonces quedó con una parálisis irreversible en el cerebro. Se piensa que no fue un accidente sino algo más, y Brunetti acaba enfrentándose con otras problemáticas de la ciudad, como el turismo de masas (es una novela precoronavirus). Pero a la vez se pueden paladear diversos platos de la comida italiana como los 'farfalle' con 'radicchio' y gorgonzola, pimientos amarillos rellenos de carne y 'ricotta', berenjenas al horno...

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4. 'Comimos y bebimos' - Ignacio Peyró

'Comimos y bebimos'.
'Comimos y bebimos'.

El hedonismo llevado a su máxima conjunción entre la buena mesa, la buena conversación y la buena literatura. Eso es lo que hace Peyró en este libro en el que también se habla de la historia de España, un poco de filosofía, sociología, libros, y, claro, está, gastronomía. También aparecen bares, tabernas, restaurantes de lugares como Madrid, Toledo, Barcelona, París y Londres, que es la ciudad en la que vive, ya que actualmente dirige la sede londinense del Instituto Cervantes. El resultado es como cuando comes con alguien y después piensas: pues con todo, la vida no está tan mal.

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5. 'Lo que hemos comido' - Josep Pla

'Lo que hemos comido'.
'Lo que hemos comido'.

Precisamente, Peyró parte de esta tradición del ensayo de Josep Pla, quien también se dejó mecer por el placer de la comida. En este caso, el escritor y periodista catalán se centraba en la gastronomía mediterránea a partir de las recetas familiares. Por supuesto, como pilar central en torno al cual orbita todo lo demás se encuentra el aceite de oliva —es el gran manjar que corre por toda la cuenca mediterránea y sin él el resto no existe, puesto que ya entraríamos en mantequillas y otros productos más grasientos de zonas más frías (y eso, queramos o no, ya nos diferencia)—. Pla habla de la ensaimada mallorquina, de pescados como el bogavante y el bacalao, de la butifarra, del arroz… De una cocina, sobre todo, sin prisas.

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6. 'El país donde florece el limonero' - Helena Attlee

'El país donde florece el limonero'.
'El país donde florece el limonero'.

Este es un recorrido por la historia de los cítricos -también muy de la cuenca árabe mediterránea. Helena Attlee, que es especialista en jardines, habla de los secretos de la horticultura, pero también de los paisajes que evoca y de la Historia de una civilización. Por ejemplo, cuenta cómo llegaron los limones y las naranjas a la isla siciliana en el año 831, de la mano de los árabes o la historia de la bergamota. Como ella escribe en el libro: “Los viajes que me han llevado desde los bosques de Calabria en los que se extrae la bergamota, en la punta meridional de la península italiana, hasta los invernaderos de limones levantados contra el fondo nevado de los Alpes, he descubierto que los cítricos y sus frutos han desempeñado un papel fundamental en la historia social y política de Italia”.

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7. 'El gourmet solitario' - Jiro Taniguchi

'El gourmet solitario'.
'El gourmet solitario'.

El enamorado de la cocina japonesa tiene en esta novela gráfica a su libro. Suena a frase hecha, y lo es, pero también es cierta. Taniguchi hace recorrer a su personaje por las calles de Tokio en 19 capítulos y en cada uno de ellos se descubre un restaurante sobre las diversas regiones japonesas. Por supuesto, el mejor momento del día es el de la comida. El gran disfrute de platos tradicionales —olvídense un poco del sushi y el shashimi— como 'domburi' de anguilas, jengibre rojo, salado de arroz almidonado, huevas de salmón adobadas, 'iwanori' (algas cocidas en salsa de soja)… De hecho, es más una guía de gastronomía que un cómic.

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8. 'El glotón', de Joaquín Jesús Sánchez Díaz

'El glotón'.
'El glotón'.

"El glotón no ama la comida y la cocina, sino el placer de comer y cocinar. Este amor excesivo, que algunos creen pecaminoso y miran con repulsa, refleja la actitud del glotón hacia la vida: algo que hay que comer se a bocados y devorar a dentelladas. Joaquín Jesús Díaz nos presenta el desenfreno del glotón como una boca voraz que se alimenta de palabras y habla a través de los alimentos. Una existencia bajo el signo del arte feliz de comer y la cocción delicada de la palabra", dicen de este libro. Ya saben: hínquenle el diente.

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9. 'Como agua para chocolate' - Laura Esquivel

'Como agua para chocolate'.
'Como agua para chocolate'.

Esta novela mexicana es ya un clásico. Fue publicada en 1989 y se convirtió en un bestseller. Después, en 1992, se rodó la película, dirigida por Alfonso Arau, que fue ya no solo un éxito en México sino en todo el mundo. La novela es una historia de amor dentro del estilo del realismo mágico. Amores imposibles adobados con recetas tradicionales mexicanas. Platos que se hacen con amor, pero también a veces con tristeza y melancolía (más cuando comes un pastel fraguado con las lágrimas de su creadora). Entre las recetas de Tita, la protagonista, se pueden encontrar codornices en pétalos de rosas, moje de guajolote, frijoles gordos con chile y unos cuantos buenos postres.

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10. 'El banquete' - Platón

'El banquete'.
'El banquete'.

Este libro, si va de algo, es de una buena sobremesa, de vino, charla y discusión. Placeres por los cuatro costados. No es de extrañar que los griegos sentados en esta mesa y capitaneados por Sócrates hablaran del Eros, del amor. Además, este debate lo abre una mujer, Diotima, que se pregunta: “¿Amor es amor de algo o de nada?” A partir de ahí cada uno de los comensales va ofreciendo su postura sobre el amor. Fredo dice que es una fuerza que vuelve a todo el mundo más bondadoso, que eres feliz y te sientes pleno —este sería un poco el amor de los amantes de Teruel—. Para Pausanias, sin embargo, hay dos tipos de amor, uno es el pasional, que solo se deja llevar por los sentidos primarios (deseo sexual) —y que para él no era amor—, y el otro es una especie de amistad más fuerte, que no se puede rechazar. El tercero en hablar es Erixímaco, que dice que el amor es la unión de los contrarios y que surge para crear armonía. Después llega Aristófanes, que es un poco el creador del mito de la media naranja (el amor es lo que nos une a la otra mitad que estamos buscando). Este es el mito que siguen vendiendo las novelas de amor actuales. Agaton, por otro lado, afirma que el amor es el dios más justo porque cuando aparece nunca es para hacer daño (conscientemente), así que, si hace daño, no es amor. Y, por último, Sócrates sentencia: es el dios que busca lo bello, es encantador, adorable, mágico y siempre da más de lo que puede dar. Y detrás de todo ello, siempre están la sabiduría y la inmortalidad. Eso es el amor.

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