Martita de Graná, la humorista confinada viral: "Con mascarilla liga hasta un orco"
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Martita de Graná, la humorista confinada viral: "Con mascarilla liga hasta un orco"

Esta humorista de Granada suplió sus espectáculos en el escenario con vídeos sobre la vida en el confinamiento que se han compartido miles de veces estas semanas

Foto: Martita de Graná
Martita de Graná

“Me he dado cuenta de lo poco que me gusta el ser humano, lo bien que he estado yo sola dos meses en mi casa sin tener que verle el careto a nadie. No había compromisos. Ahora, que si tienes que quedar con los amigos, que si tienes que ver a la familia… Pero si hay familia que no he visto desde hace años y ahora, como hemos pasado un confinamiento tenemos que quedar… pero venga ya! (...) “Ponte y arréglate. Con lo a gusto que he estado yo dos meses en pijama sin tener que pensar en qué ropa ponerme” (..) “Llega el típico tonto al bar, dame un beso, que hace mucho que no nos vemos. ¡Que no me toques! Que ya no es ni por el virus, que es que no necesito de tu contacto”.

[Mejor España vacía que llena de hipsters y modernos]

Estas son algunas de las perlas del vídeo ‘Antisocial desconfinada’, que Marta Martínez García, 30 años, Martita de Graná, subió el pasado 1 de junio a Twitter, cuando ya toda España llegaba a la ansiada fase 1, y que hoy ya llevan más de 10.000 likes. Es solo uno de los monólogos de esta humorista que se pueden ver en la red -también están en YouTube, Instagram y Tiktok- y en los que ha abordado nuestra cotidianidad durante el confinamiento. Estirando la ridiculez y el absurdo, como hace siempre el buen chiste. Porque hay vídeos de todo, desde aquellas frases que nos dijimos en enero - “tía, me he comprado un montón de ropilla en las rebajas para cuando llegue marzo y abril, el entretiempo, qué ganas de estrenarla”- a lo engañoso de las mascarillas - “con mascarilla y gafas liga hasta un orco”- o a vernos de nuevo después del confinamiento: “Pero, ¿cómo que ponernos al día? Pero si no he sabido más de ti que estando en confinamiento, que hemos estado 24 hours connectated. Hemos hablado por whatsapp, por zoom, por Facebook, por llamadas, videollamadas everyday, sé cuándo has cagado, que has hecho deporte dos días en dos meses… Estoy cansada de saber de ti”. Mientras algunos han puesto la acidez al confinamiento, Martita de Graná le ha echado gracia. Y muchos -seguro que le ha llegado más de un vídeo suyo por whatsapp durante estas semanas- se lo han agradecido.

¿De dónde sale?

Efectivamente, de Granada, y aunque muchos ciudadanos hayan conocido estos días a esta humorista por sus vídeos del confinamiento, no empezó antes de ayer. Al contrario, lleva más de dos años patéandose los escenarios con sus monólogos. Todo surgió un poco de casualidad, ya que esta licenciada en Magisterio e Inglés no tenía ni mucho menos pensado dedicarse al humor. Es más, “lo pasé fatal al principio porque tenía mucho miedo escénico”, confiesa la propia humorista a El Confidencial.

La vida le cambió hace cuatro años cuando decidió subir un vídeo sobre su tierra, Granada, a Facebook. Lo hizo como todo el mundo: desde su página personal y para que lo vieran sus amigos. Pero aquel monólogo en el que hablaba de cómo con unas cervezas y la tapa gratis cenas -”por seis euros vas comido y bebido”- de cómo los granaínos no son muy de subir a la sierra, del Albaicín, y lo más importante, la “milno”, o la cerveza Alhambra 1925, “que cuando te quieres dar cuenta te has bebido tres y estás desatado en la pista”, se hizo viral. Además de lo que contaba gustó cómo lo contaba, con una cámara en primerísimo plano mostrando bien la papada - “me río mucho con ella”- gestos y muecas.

“Fue entonces cuando decidí crear mi página de Facebook y subir vídeos. Pero todavía pasó un tiempo y dejé un poco las redes. Estuve trabajando en las islas, en Ibiza, en Mallorca… Hasta que me contrató una empresa de Murcia, que se llama Ninona [Ninona Producciones]. Me subí al escenario y hasta hoy”, cuenta la humorista. De hecho, debido a la pandemia tuvo que cancelar -o aplazar- hasta 18 espectáculos que ya tenía cerrados para marzo, abril y mayo.

Confinada

Los vídeos del confinamiento llegaron, precisamente, porque Marta, como todos, tuvo que quedarse en casa. Y sola. Pero no le resultaron muy complicados. “Hacer los vídeos durante el confinamiento ha sido fácil, porque cada semana había temas nuevos. Cada vez salía una noticia y la idea surgía rápido”, comenta. Y las noticias, desde luego, han dado para mucho.

Sin quitar un ápice de la tragedia, tiene claro que era posible búscarle el ángulo divertido. Y hasta necesario. “El confinamiento ha tenido partes que se podían ver desde un punto de vista gracioso, de ahí la cantidad de memes y vídeos en tiktok que ha habido. Pero es como todo en la vida. Todos los problemas, aunque sean muy malos, si les buscas la parte humorística al final los ves mejor y eso es lo que yo he hecho. Por ejemplo, los padres que estaban amargados con los niños en casa… Pues aunque sea un tema controvertido, si lo reflejas irónicamente le puedes encontrar gracia al asunto”.

Martita de Graná
Martita de Graná

Así, ella, en un principio, no le pone trabas a ningún asunto por muy peliagudo que sea. “Hay que buscar la manera de cómo hacerlo. Yo en mi terracita tengo un sitio muy antiguo, pero que me encanta y me salgo ahí todas las mañanas a las diez y me tiro una hora, u hora y media pensando, a parte de un buen tema, cómo reflejarlo. Porque tú puedes pensar un tema, pero luego no saber cómo contarlo. Al final es buscar la idea y la manera”, cuenta.

Nada de política

Pese a tener en cuenta las sensibilidades -cómo no hacerlo en estos tiempos- sí se ha topado con críticas, como le sucedió durante estas semanas cuando en un vídeo decía que estaba “bipolar ya” de estar encerrada. Hubo a quien el término no le pareció el más preciso. “Cuando eres una persona pública estás expuesta a que todo el mundo te diga… Yo no lo hago con esa intención de molestar a nadie, pero estás expuesto a que cualquier cosa que digas se la tomen al milímetro, pero la verdad es que tampoco me importa… estoy ya acostumbrada”, zanja.

La humorista aborda todos los temas, menos la política: “Está muy poco graciosa y mejor no tocarla. Además, desune"

Uno de los temas a los que no quiere acercarse casi ni en pintura es al de la política. Por varias razones. Una de ellas es que “la política está muy poco graciosa y mejor no tocarla”. Pero la más importante: “Porque me han puesto verde cuando he nombrado a algún partido político. Pero no es porque hables de un partido en concreto. Eso da igual, porque siempre va a haber quien se moleste. Aunque se puede sobreentender mi ideología, nunca la he dado a conocer en las redes, y voy a seguir así. Creo que la política desune. Cuando yo iba de pequeña con la familia a comer a casa de mi abuela, ella siempre decía: en la mesa no se habla de política porque al final acabamos peleados. Así que he seguido el consejo y me va guay así”. Quizá un reflejo de los tiempos que corren.

Público femenino

Los vídeos en las redes de estas semanas le han servido también para agrandar su público, sobre todo por el espectro masculino. “Normalmente al teatro vienen chicas entre los 25 y los 40 años. Y en las redes hasta un 85% de mis seguidoras son mujeres. Pero durante el confinamiento ha dado igual y los han visto tanto chicos como chicas. Quizá es que los vídeos que hacía antes abordada cosas cotidianas que me pasan como mujer [desde la regla a ir al gimnasio] y puede que por eso al final sean las chicas las que se sientan más identificadas”, explica Marta.

Su público son chicas en su mayoría, de entre 25 y 40 años, aunque con las redes se han sumado también muchos chicos

Lo cierto es que ella también es uno de los pocos nombres de humoristas en femenino. Si se piensa en humor suelen venir a la cabeza desde los legendarios Gila, Tip y Coll, Eugenio a los dúos de Martes y Trece, Cruz y Raya, Los Morancos y más actuales como los de La hora chanante - Marta es fan de Joaquín Reyes - o los Pantomima Full, pero mujeres apenas resuenan, a bote pronto, Las virtudes, Eva Hache o Ana Morgade. “Sí, es verdad que somos menos. Puede ser porque hace unos años era muy difícil ver en un escenario o en las redes sociales a una mujer decir las barbaridades que yo digo a veces. Quedaba un poquito peor. Pero la revolución ya ha empezado. Quizá antes era menos común ver a una mujer hablando de sexo o de cualquier cosa que sonara mal, pero aquí estamos chicas como yo y espero que cada vez veamos más sobre el escenario y esto cambie”, afirma Marta.

Volver al teatro

Por eso, aunque los vídeos hayan sido divertidos -y piensa seguir subiéndolos a la red aunque quizá el tema del confinamiento ya no dé para mucho más- lo que que está deseando es volver a subirse a un teatro. “Creo que los teatros deberían volver a cómo estábamos porque si podemos estar unos cuantos en un parque, por qué no nos metemos en un teatro aunque dejemos asientos entre medias. Con las medidas necesarias se podría. Yo tengo muchas ganas de que vuelva la normalidad. Yo creo que si todos nos tomáramos con responsabilidad las medidas se podría volver”, reconoce.

Y aconseja, después de estos meses duros: “Más que nadie yo no quiero ver ningún rebrote para poder trabajar pronto. Por eso, hay que salir a la calle y tomarnos las cosas con cuidadito y con humor, que es muy importante”. Y menos enfados.

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