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Una explosión minera destruye cuevas aborígenes de 46.000 años de antigüedad

Se trata de las cuevas del desfiladero de Juukan 1 y 2, dos emplazamientos de enorme importancia cultural e histórica

Foto: Una protesta de aborígenes australinos
Una protesta de aborígenes australinos
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Unas cuevas sagradas de los aborígenes australianos, de 46.000 años de antigüedad, han sido destruidas a causa de una detonación con explosivos llevada a cabo por el empresa Rio Tinto para la ampliación de una mina de hierro en la región de Pilbara, en el noroeste de Australia.

Se trata de las cuevas del desfiladero de Juukan 1 y 2, dos emplazamientos de enorme importancia cultural e histórica. Trabajos arqueológicos anteriores habían demostrado que fueron ocupadas por primera vez por los aborígenes hace más de 46.000 años, lo que las convertía en unas de las cuevas habitadas más antiguas del mundo.


Una excavación de estos refugios naturales reveló un tesoro de herramientas y objetos sagrados. Lo más sorprendente fue el hallazgo de un mechón de cabello humano, trenzado de 4.000 años de antigüedad, y cuyo análisis genético mostró que las personas que vivieron en las cuevas hace milenios eran los antepasados directos de los nativos que aún viven en la región, los Puutu Kunti Kurrama y Pinikura (PKKP).

"Es terrible"

El comité aborigen de los PKKP ha expresado su pesar por la destrucción de las cuevas. "Es terrible. Perder estos refugios es un golpe devastador" y ha reconocido que intentaron negociar con Rio Tinto para detener la explosión o, al menos, limitar los daños que se provocarían a estas cuevas.

"Reconocemos que Rio Tinto ha cumplido con sus obligaciones legales, pero estamos muy preocupados por la intransigencia de las regulaciones", expresa en un comunicado, en el que añade que se está trabajando con la minera para salvaguardar las cuevas restantes en el desfiladero de Juukan.

Según detalla ABC, la autorización para la demolición fue otorgada por el Ministro de Asuntos Aborígenes en 2013, de acuerdo con la Ley del Patrimonio Aborigen de 1972, que fue redactada para favorecer las oportunidades de la minería.

La Ley, que ha sido criticada por ser anticuada e insensible a las preocupaciones de los aborígenes, establece que cualquier actividad que pueda destruir o perturbar cualquier sitio aborigen debe solicitarse primero al Comité de Material Cultural Aborigen.

Sin embargo, no existe ningún requisito estatutario para que una persona indígena forme parte del comité y no hay derecho de apelación contra una decisión del comité. Actualmente se está revisando la normativa para evitar que surjan situaciones como ésta en el futuro.

La compañía defiende su actuación

Rio Tinto, la empresa minera multinacional responsable de la destrucción, ha defendido sus acciones a través de un comunicado: "En 2013, se otorgó el consentimiento ministerial para permitir a Rio Tinto realizar actividades en la mina Brockman 4 que impactarían en los refugios de roca Juukan 1 y Juukan 2.

Rio Tinto ha trabajado constructivamente junto con el pueblo PKKP en una serie de asuntos relacionados con el patrimonio en el marco del acuerdo y, cuando ha sido posible, ha modificado sus operaciones para evitar los impactos en el patrimonio y proteger los lugares de importancia cultural para el grupo".

Por su parte, Sarah Hanson-Young, senadora de los Verdes Australianos, ha calificado de "vergonzosa" la acción de la empresa minera y se ha mostrado "horrorizada y profundamente disgustada" por esta comunidad aborigen pues, a su juicio, "han sido tratada con evidente desprecio y falta de respeto", no ya sólo por parte de la compañía, sino también por parte del Gobierno del estado de Australia Occidental.

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