un nuevo tesoro

Arqueólogos españoles 'reviven' Pompeya en una de las perfumerías "mejor conservadas"

Investigadores de la Universidad de Granada, en colaboración con otros arqueólogos, han analizado una perfumería ubicada en una domus de las más importantes, la Casa de Ariadna

Foto: Reconstrucción de la Casa de Ariadna, donde se encuentra la perfumería, en Pompeya (Universidad de Granada)
Reconstrucción de la Casa de Ariadna, donde se encuentra la perfumería, en Pompeya (Universidad de Granada)
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Siempre hay lugares por redescubrir y uno de ellos sigue siendo Pompeya, la ciudad de la Antigua Roma ubicada a los pies del monte Vesubio que sucumbió bajo la lava del volcán italiano. Siglos después de una de las más míticas erupciones, que no sólo afectó a Pompeya sino que que también provocó daños en otras dos urbes de la zona, aún se sigue estudiando cómo era la vida de los antiguos romanos y, sobre todo, cuál era la estampa que se podía observar en la época. En esta conyuntura, un equipo de arqueólogos españoles que cuenta con especialistas de la Universidad de Granada, el Instituto Valenciano de Restauración y el Servicio de Investigaciones Arqueológicas Municipal de Valencia han hallado en Pompeya una de las perfumerías mejor conservadas de la época romana, ubicada en una domus —las viviendas que se construían las familias más pudientes— del "corazón neurálgico" del histórico enclave italiano.

Así es en la actualidad la perfumería localizada en Pompeya (Universidad de Granada)
Así es en la actualidad la perfumería localizada en Pompeya (Universidad de Granada)

De acuerdo con lo que ha dado a conocer la universidad granadina en una nota de prensa, el equipo de arqueólogos que está detrás del proyecto "lleva actuando más de una década en Pompeya, al sur de Italia" y ahora se encuentra analizando una oficina de producción de perfumes que se localiza en la llamada Casa de Ariadna, una domus considerada como una de las más relevantes por su ubicación en el centro histórico de Pompeya, ciudad que tuvo una amplia vida desde el siglo II a. C. hasta la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. Específicamente, esta perfumería se encontraba en uno de los flancos de la entrada sur de la casa y aunque inicialmente compartía espacio con otros usos, se independizó para tener acceso directo desde un vial comercial, la Via degli Augustali, frente al gran mercado de la ciudad.

Los resultados de este estudio son fruto de varios proyectos de investigación en los que no sólo se ha reconstruido la historia de esta casa, sino también se ha estudiado a los artesanos del perfume que vendían en esta parte de la ciudad. Las conclusiones a las que han llegado los arqueológos tras este descubrimiente se podrán consultar en un volumen dedicado a los artesanos en la antigüedad de la editorial Archaeopress Archaeology.

Perfumes hechos con aceitunas y flores

Este 'laboratorio' de ungüentos, perfumes y otros brebajes se desarrolló sobre todo en el siglo II a. C. —aunque estaba en activo desde el siglo I, cuando hubo varios "hitos sísmicos", como recoge la Universidad de Granada— y dio alas a una organización gremial que perduró en el tiempo. "Además de una ingente cantidad de frascos y ungüentarios cerámicos y vítreos, que dan buena prueba de la venta al público de perfumes que se llevaba a cabo en esta tienda, también hemos podido analizar toda la cadena productiva y arrojar luz sobre cómo se producían estas esencias", explica Macarena Bustamante-Álvarez, investigadora del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad y coautora de este trabajo.

Recipientes de ungüentos encontrados en la perfumería (Universidad de Granada)
Recipientes de ungüentos encontrados en la perfumería (Universidad de Granada)

El primer paso para elaborar los perfumes romanos consistía en prensar aceitunas y flores para obtener la base aceitosa del producto, así como las esencias florales. Lo hacían con una prensa que permitía extraer los jugos, que se mezclaban en unas piletas con revestimiento hidráulico junto a gelatinas de origen animal concentradas. Una vez maceradas, estas esencias podían ser "embotelladas" y estaban listas así para su adquisición en la perfumería.

"En nuestro estudio planteamos además que, en esas instalaciones, se preparaban ungüentos cosméticos usando grasas similares a la actual lanolina, como se deduce de la cercana ubicación de una oficina lanificaria, un lugar donde se lavaba y trabajaba la lana", explica por otra parte Bustamante-Álvarez. Aparte de las posibles prácticas cosméticas e higiénicas para las que se empleaban los perfumes, los investigadores apuntan que las creaciones de los artesanos podían tener también funciones votivas en ritos funerarios o servir como regalos.

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