entrevista

Emilio Bueso: "Estaremos confinados durante meses"

Ingeniero de sistemas, analista de riesgos y uno de los mejores escritores españoles actuales de ciencia ficción distópica

Foto: Emilio Bueso (EFE)
Emilio Bueso (EFE)

No hay género literario mejor que la ciencia ficción para expresar las esperanzas y temores de la humanidad, para desplegar la serie de hipotéticos futuros a los que nos pueden conducir las malas decisiones de nuestra civilización, ninguno que pueda alardear de semejante botín de imaginación y maravilla, que logre, en situaciones de crisis, servir tanto de evasión necesaria de una realidad opresiva como de predilecta vía de conocimiento de la misma. Y entre los mejores autores de la desde hace ya tiempo pujante ciencia ficción en nuestro país, en una progresión cada vez más ambiciosa entre la distopía y la tentación del apocalipsis, destaca con nombre propio el castellonense Emilio Bueso (1974).

'Cenital' (Salto de página)
'Cenital' (Salto de página)

Autor de novelas como 'Diástole', 'Cenital', 'Extraños eones' o las dos primeras entregas de su celebrada trilogía 'Los ojos bizcos del sol' cuya última y esperadísima entrega se retrasará desgraciadamente por culpa de la actual pandemia. Ganador -en ocasiones por partida doble- de los más importantes premios del género en nuestro país como el Domingo Santos, el Nocte o el Celsius, Bueso es ingeniero y ha ejercido como analista de riesgos, profesor de Sistemas Operativos en la Universidad Jaume I de Castellón y jefe de tecnología en una institución interuniversitaria. Recientemente ha publicado en redes sociales unas recomendaciones muy compartidas acerca del survivalismo en una situación de crisis como la desencadenada por el covid-19 o coronavirus.

PREGUNTA. Recientemente dabas unas recomendaciones en redes sociales aturdido, decías, “ante la incapacidad de mis vecinos, familiares y amigos para entender el survivalismo adaptado más básico y atacar un análisis de riesgos formal”. Más allá de las normas concretas, ¿cuál es la lección primera que todos nos deberíamos meter en la cabeza en un momento así?

REPUESTA. Tal vez que los suministros básicos son almacenes y almacenes, dimensionados para tardar semanas en vaciarse y luego volverse a llenar en pocos días. No tiene sentido llenar la despensa cuando lo hace todo el mundo porque con ello te expones a un mayor riesgo de contagio, accedes a peores lotes, precios, disponibilidades… Nos hemos inflado a ver vídeos de gente entrando a saquear los supermercados como si estuviéramos de rebajas, sin guardar la distancia de seguridad, con lo fácil que les habría resultado esperarse unos días o encargarlo todo online... Pero no, han optado por acumular artículos que no tienen nada de estratégico ante el escenario al que nos dirigimos, como alimentos frescos o papel higiénico. Y para conseguirlos, muchos listos lo que realmente han logrado es contagiarse. Un horror. El miedo y la ignorancia a menudo duermen en la misma cama.

Han optado por acumular artículos que no tienen nada de estratégico y para ello lo que han conseguido es contagiarse. Un horror

P. Tal vez el consejo más inquietante que das es el de prepararse para un confinamiento más dilatado del previsto. ¿Lo ves factible? ¿Hasta cuándo?

R. Yo apuesto a que permaneceremos más o menos confinados (esto es, con restricciones importantes en nuestra libertad de movimientos, ya sean permanentes o intermitentes, puntuales o generales) hasta que se hagan avances decisivos en el tratamiento, o la vacuna, del virus. Necesitamos bajar los niveles de morbilidad y mortalidad de la bicha antes de volver a la calle, así que no hay otra que esperar a los resultados de la investigación médica, que es una cosa que requiere de meses de trabajo.

P. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido en general, para bien y para mal de la reacción a la irrupción del coronavirus en el mundo? ¿Y de las medidas tomadas en España?

R. Me aturde la falta de consideración que hemos mostrado hacia el criterio del gobierno chino. O sea, ellos se ponen a cortar autovías, montar hospitales de campaña, cerrar a calicanto ciudades mucho más grandes que Madrid… ¿Y nosotros hasta hace nada todavía pretendíamos sacar a pasar los santos por las calles de Andalucía? Me enerva la actitud de la industria pesada, porque lo que cabe esperar ahora por parte de las grandes farmacéuticas es que vean en todo esto la oportunidad de desmarcarse de la competencia, y no el momento de cooperar con ella para salvar vidas. La reacción perfecta por parte del sector privado habría sido que Johnson & Johnson, Roche, Pfizer, Bayer, Novartis, GlaxoSmithKline… decidían concentrar a sus doctores en un centro de investigación universitario para sacarnos de esta y dar con una solución al problema de forma cooperativa; pero no, eso no va a pasar. No quieren compartir la gloria, así que habrá muertos de más. No entiendo por qué, ahora que ya se están decretando estados de alarma, no se les exige a los principales laboratorios biomédicos que dejen estar lo que quiera que estén haciendo y se pongan a atacar esto, juntos y revueltos, sin atender a resultados que no sean estrictamente sanitarios. Y ya haremos cuentas después.

Lo cual nos lleva por último a la política: Trump acaba de anunciar que hará la prueba del coronavirus de manera gratuita a todos los ciudadanos que lo necesiten. Tras pasarse la vida despotricando contra la salud pública, ahora se pone a hacer las cosas que antes tildaba de bolivarianas. Vivir para ver. En fin, y España ha reaccionado tarde y mal, pero tiene grandes bazas: muchos hoteles que van a quedar vacíos y que ya se están medicalizando, de manera que no haga falta alguna levantar hospitales de campaña; también una poderosa sanidad pública, todavía; y una gran capacidad de producción de suministros básicos en el plano alimentario. Hemos empezado con mal pie, pero ya vamos reaccionando en la dirección adecuada. Si sabemos jugar bien nuestras cartas, saldremos de esta mucho mejor parados que los estadounidenses, por ejemplo.

Si sabemos jugar bien nuestras cartas, saldremos de esta mucho mejor parados que los estadounidenses

P. Como ingeniero, analista de riesgos y escritor de ciencia ficción, ¿dirías que el mundo de hoy estaba mal preparado para algo a priori tan posible para una pandemia?

R. Occidente es quien no entiende bien estas cosas, pero oriente sí. China casi lo ha resuelto ya y ahora va repartiendo mascarillas y respiradores, nos manda aviones con médicos especializados… Nos han dado una lección importante que tendrá consecuencias. Y lo mismo puede decirse de Corea del Sur. El hombre blanco está obsoleto, el futuro está donde inventaron el kung fu.

P. Te has ocupado como nadie en la literatura española actual del colapso civilizatorio en tus novelas pero la mayoría de las veces era el resultado de las malas decisiones de los seres humanos: cambio climático, agotamientos de recursos… ¿La actual es una crisis sin autor?

R. Para nada. La gripe común ya nos hizo en 1918 más muertos europeos que una guerra mundial, y lleva ahí desde que los tiempos de las cavernas. Es nuestro principal depredador y no trabaja solo, tiene amigachos como el SARS, la gripe A y ahora el coronavirus. Esto es, que sabíamos de sobra que ese peligro andaba suelto y encabronado y no lo hemos sabido valorar. Desde la perspectiva de un ingeniero de sistemas, cuando un modelo al completo se va al garete es porque alguien no hizo bien los deberes a la hora de elaborar los análisis de riesgos y los planes de contingencia. Queremos unas cuantas cabezas en una pica, no te engañes; habrá tiempo para depurar responsabilidades, y gestores cuya carrera quedará truncada por esto.

Sabíamos de sobra que ese peligro andaba suelto y encabronado y no lo hemos sabido valorar

P. ¿Y qué ficciones pueden sernos las más provechosas para leer, ver, etc en este momento?

R. 'Mujer abrazada a un cuervo', de Ismael Martínez Biurrun. O tal vez 'Tiempo Extraño', de Joe Hill.

P. Apelo al escritor. ¿Qué dos escenarios posibles se te ocurren cuando salgamos de esta? Uno que nos mejore y otro que nos empeore como civilización.

R. Esto, a grandes rasgos, podría perfectamente marcar el principio del fin de la globalización, lo neoliberal y el capitalismo salvaje; llevarnos a un territorio de renta básica, sanidad pública universal, regulación de los sectores estratégicos, cooperación internacional… O mandarnos de vuelta al fascismo y a la ley de la selva, a un matadero de fronteras cerradas en el que el que se deje morir sin miramientos a los infectados de riesgo y a los que no se puedan costear un tratamiento privado ni acceder a uno público.

P. Por último, ¿cómo lo llevas tú personalmente? ¿Y cuándo leeremos por fin el final de ‘Los ojos bizcos del sol'?

R. Mi nuevo trabajo tendría que estar saliendo ahora de la imprenta, pero no lo hará hasta que esto pase. Es una pena… pero lo vamos a capear regalando las ediciones digitales de algunas de mis novelas anteriores mientras dure la cuarentena. Quedaos en casa, joder. Leed cosas chulas y ya pasará.

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