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La rabia de Isabel Coixet hacia los 'indepes' y la política "de patio de colegio"

La directora de cine recopila sus artículos en los que habla de política, feminismo, cambio climático, cine y novelas en el libro 'No te va a querer todo el mundo'

Foto: La directora Isabel Coixet (EFE)
La directora Isabel Coixet (EFE)

De la cineasta Isabel Coixet (Barcelona, 1960) no se puede decir que se calle sus opiniones. Desde hace años ha escrito sobre temas que le gustan -como libros, cine, cultura- otros no tanto y algunos nada, como el procés en Cataluña, del cual se confiesa estar “ya superada”, o aquellos políticos “con los rasgos de Trump” que “están por todas partes”: “podemos apreciar esa estupidez, esa ceguera y esa cerrazón en muchos de nuestros políticos”. También ha hablado del cambio climático y de Greta Thunberg. ”Con la cantidad de hijos de puta que hay en el mundo... ¿de verdad hay que meterse con ella?”, ha señalado. Todas estas opiniones han sido publicadas en diversos artículos que aparecen ahora reunidos bajo el título ‘No te va a querer todo el mundo’ (Malpaso).

La creadora de 'Mi vida sin mí' y 'La librería' (entre otras), que ahora rueda 'Nieva en Benidorm', una historia cuya idea partió de la época valenciana de Eduardo Zaplana y Rita Barberá, sabe que no todo el mundo la aprecia. Es más, también sabe que hay gente que, directamente, no la soporta como cuando cuenta lo que tuvo que aguantar en su barrio de Graçia, en Barcelona, tras posicionarse en contra del proceso independentista. “El procés no es más que una conspiración para volverme tarumba” escribió entonces quejándose de ser “absolutamente incapaz de entender tanto fervor por el autodenominado ‘president en el exilio’ y esa repentina pasión por el arte románico que han desarrollado algunos de sus partidarios”. Por aquello recibió insultos diarios.

La política de niños

No solo observa el lodo político en Cataluña. Puede que incluso hoy en día esté más degradado, pero hace tres años Coixet ya apuntaba a la política de “patio de colegio”, metáfora de ese lugar “en el que nunca se discutía realmente sobre quién ganaba a las canicas, sino, literalmente, quién gritaba más, empujaba más, la tenía más larga”. Por ahí pululan los Trump, Duterte, Maduro, Erdogan o Kim Jon-Un. Pero la degradación ha llegado a casi todos los rincones del mundo. Según escribía entonces “no hay un proyecto común para un país mejor, todo se queda en ofensas, insultos, descalificaciones: actitudes que oscilan, según sople el viento, entre la chulería y el victimismo”. La idea de darse últimamente una vuelta por el parlamento y ver por dónde sopla ese viento desde luego no resulta muy fascinante.

El procés no es más que una conspiración para volverme tarumba

Pese a estas opiniones, la directora nunca se ha sentido especialmente discutidora. Al contrario, sostiene que no es de las que van buscando pelea, amparándose en 'Una estación en el infierno', de Rimbaud, que le hizo “desconfiar de los demagogos que se llenan la boca de ellas. Soy alérgica a las consignas, los mítines, los discursos y las marchas y he desarrollado una notable aversión por los grupos de más de tres personas discutiendo”.

El feminismo

A Coixet también se le ha preguntado innumerables veces por el #metoo, el feminismo y los casos de acoso y abuso sexual. Y defendiendo la igualdad y los derechos de las mujeres también ha respondido sin entrar en ningún carril de turno. Así lo exponía en un artículo cuando saltó el #metoo en Hollywood.

'No te va a querer todo el mundo'
'No te va a querer todo el mundo'

“Periódicamente las estrellas de cine deciden sumarse a algo que las hace sentirse que utilizan su fama para una buena causa (...) Hace tres años fueron las niñas que secuestró Boko Haram. Hoy es el #metoo y de las niñas de Boko Haram si te he visto no me acuerdo”, afirmaba constatando cierta hipocresía. Y de cómo durante mucho tiempo manifestaba que “yo no soy feminista porque yo lo valgo, evitando como la peste el colocarnos en posición de víctimas”.

Pero a la vez recordaba aquello e incidía: “Yo también he estado ahí, en esa negación, en ese “yo soy un chico más”. Y me ha costado admitir que sí, que las cosas para mí han sido mil veces más difíciles, que me ha costado mucho, muchísimo, mientras me pagaban mucho, muchísimo menos que a colegas hombres con la décima parte de experiencia que yo”. Por eso se ha posicionado a favor de las cuotas femeninas, “a las que se podría llamar una reparación histórica: durante milenios lo hemos tenido mucho más difícil”. De hecho, se ríe cuando se le dice que esto favorecerá a mujeres mediocres: “¡como si el campo de los hombres estuviera trufado de genios!”.

Abajo los bocachanclas

En este discurrir de ideas se permitía destrozar la película 'Wonder woman', tal alaba en ciertos círculos feministas y calificada como “empoderante” cuando a ella le pareció “una de las películas más estúpidas que había visto en la pantalla” por rescatar el mito de la super mujer. “Contémosles a las niñas que las mujeres tienen estrías, ojeras, arrugas, lorzas. Limpian la mierda que dejamos en las habitaciones del hotel, investigan como pueden en los laboratorios (...) curan, cuidan, miman, piensan, escriben, sufren, se emborrachan, cometen errores, meten la pata. Son tontas, listas, divertidas, aburridas, solemnes, mezquinas, generosas, hilarantes. Son profundamente imperfectas”, escribe. Y, obviamente, no todas tan preciosas y perfectas como Taylor Swift a la que la cineasta critica que ahora se haya subido al carro progresista y feminista cuando le parece obvio que todo aquello fue una acción de márketing. Sí, del feminismo -sin escrúpulos- también se puede vender.

Yo también he estado ahí, en esa negación, en ese “yo soy un chico más”. Y me ha costado admitir que sí, que las cosas para mí han sido más difíciles

Al hilo de este tema otro asunto que a Coixet le disgusta especialmente es el fútbol. Pero no el deporte en sí mismo sino “el altísimo nivel de bocachanclas que posee”. “El nivel de insultos homófobos, sexistas y racistas, las metidas de pata, las salidas de tono y la violencia en general me parecen de un nivel difícilmente justificable”, escribió cuando los miembros del equipo masculino del club de Terrassa insultaron al equipo femenino del mismo club porque su partido iba a tener que empezar más tarde. “Ustedes tienen un problema que se llama mala educación. Un problema que tiene solución: de entrada, callarse la boca y luego aprender a canalizar las emociones. Lo que hacemos los demás cuando les vemos a ustedes comportarse como cafres: insultarles mentalmente y luego pasar a otra cosa”.

Películas, cines, canciones

Hay otros muchos temas que a Coixet sí le gustan, como es hablar de determinadas películas, libros y canciones. Al final del libro hay varios listados con los títulos que recomienda. Pero a lo largo de los artículos borbotean algunos filmes, nombres de directores que admira como Xavier Dolan o su adorada Agnés Varda y especialmente la escritora Sally Rooney.

De ella se quedó enamorada con la novela 'Conversaciones entre amigos', pero mucho más con ‘Gente normal’, la historia de Marianne y Connell, dos personas que “se acercan, se alejan, se aman, dudan, cada uno piensa que al otro no le importa lo bastante, se deprimen, sufren, gozan, y termina siendo una historia de amor cercana, honesta, pura y bellísima”, escribe Coixet. Estas dos novelas están publicadas por Penguin Random House.

Si he ofendido a alguien con ellos [los artículos], pido perdón desde ya, porque mi intención era esa

Hay otros libros, otras películas y otras temáticas a lo largo de estas páginas. La directora reconoce que habrá a quien no le gusten sus opiniones, pero también que eso no le importa del todo. Peor lleva cuando alguien “me perdona la vida bajo el pretexto de que lo último que he hecho no está mal para ser yo un ser deleznable, ignorante y espantoso” como aquella vez en la que un hombre interrumpió un rodaje y le espetó: “Isabel, tú eres buena haciendo películas, pero las cosas que dices deberías hacértelas mirar”. Ella no quiere hacérselas mirar. El libro se acompaña, en letra minúscula, de una máxima: “Si he ofendido a alguien con ellos, pido perdón desde ya, porque mi intención era esa”.

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