SUPERA EN AUDIENCIA A 'SUPERVIVIENTES'

Todos aman a Marianico: el fenómeno "bajito y cabezón" que bate a Mediaset en Aragón

Miguel Ángel Tirado, alias Marianico el Corto, vuelve al estrellato 30 años después gracias a 'El último show', una serie dramática sobre su persona que ya es un fenómeno en Aragón

Foto: Miguel Ángel Tirado, en un bar de su barrio en Zaragoza. (David Brunat)
Miguel Ángel Tirado, en un bar de su barrio en Zaragoza. (David Brunat)
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Una furgoneta pega un frenazo y la conductora saca la cabeza por la ventanilla. “¡Me ha encantado la serie!”, grita antes de dar otro acelerón. Un hombre se aparta de su mujer y corre a darle la mano. “No nos conocemos, pero quería felicitarte, te seguiré viendo”. En la acera, la gente cuchichea y le mira a su paso. En la puerta del bar, se arremolinan varias personas mientras él echa un cigarro. Cuando entra, más miradas, más saludos, más felicitaciones. Es la estrella del momento en su tierra, Aragón. No es modelo, no es cantante. Se define como "bajito, gordo y cabezón". Tiene 70 años y todo el mundo le conoce como Marianico el Corto.

Un momento, pensará más de uno. Marianico fue una estrella de la tele hace 30 años y desde hace 20 estaba prácticamente desaparecido. ¿Cómo va a ser ahora una estrella emergente? La razón es la serie ‘El último show’, dirigida por Álex Rodrigo y producida por Aragón Televisión, una ficción de ocho capítulos en la que Marianico se quita la careta de humorista trasnochado para descubrir a Miguel Ángel Tirado, la persona que hay tras el personaje.

“Marianico el Corto está muerto, ya no me hacen gracia mis chistes”, confiesa el protagonista a su agente ficticio tras fracasar en un bolo. Está harto, deprimido. Su verdadera ilusión es rodar una película surrealista como las de su ídolo Luis Buñuel. Ahí se empieza a desarrollar la trama, que cabalga entre el surrealismo, el drama y vivencias universales como la crisis existencial y la brecha mental entre abuelos y adolescentes.

Miguel Ángel Tirado, en un fotograma de 'El último show'. (CARTV)
Miguel Ángel Tirado, en un fotograma de 'El último show'. (CARTV)

“¡Miguel Ángel!”, le saluda otro por su nombre en el barrio de La Romareda, en Zaragoza, donde lleva viviendo 20 años. “Es que ahora tengo un problema, macho”, reconoce desconcertado. “Antes me decían ‘¡hola, Marianico!’, pero ahora todos me llaman Miguel Ángel y no sé si esa persona me conoce y voy a quedar fatal si no la reconozco o si me saluda porque me ha visto en la serie”.

Ahora, Marianico el Corto, en lugar de chistes, suelta alguna lágrima y se desnuda en una surrealista crisis existencial

Tirado ha dejado a sus paisanos alucinados por su actuación en ‘El último show’. Primero, porque borda su papel dramático con la naturalidad de siempre, solo que ahora en lugar de chistes suelta alguna lágrima y sufre por los sinsabores de la vida. Y luego porque la serie funciona como un cohete por su concepto rompedor y por su calidad narrativa y cinematográfica. Esto en grandes series de plataformas como Netflix o HBO se da por hecho, pero en Aragón Televisión, que nunca antes había producido una serie de ficción, es la bomba.

La serie se estrenó el pasado jueves y desde entonces Tirado está viviendo tal subidón que casi ni le duele la artritis de la rodilla. “Esto no lo he vivido en la vida, de verdad te lo digo”. ¿Ni cuando la tele? “Ni cuando la tele”. Su mánager, Luis Prados, ya le está montando el calendario de bolos para este verano y la cosa pinta calentita. “Espero que este verano sea movido. Esto de la serie va a poner otra vez de moda a Marianico, ya lo verás. Habrá que ver cómo aguanto viajes de 400 kilómetros en coche, que uno ya va teniendo una edad”.

Miguel Ángel Tirado vuelve a ser la estrella en Zaragoza. (D. B.)
Miguel Ángel Tirado vuelve a ser la estrella en Zaragoza. (D. B.)

Tirado jamás pensó que volvería a experimentar el placer (o el fastidio) de que gente anónima te salude por la calle y te pida una foto, como cuando dio el pelotazo junto a cómicos de su generación como Pedro Reyes, Jaimito Borromeo o Manuel Barragán en el programa ‘No te rías que es peor’, estrenado en 1990 en TVE. “La gente estaba como loca con nosotros. No había más que una cadena de televisión, nos hacía la competencia ‘El príncipe de Bel-Air’ en Antena 3 pero en los pueblos la gente solo ponía La 1. Era una reverencia impresionante. Recuerdo en un pueblo andaluz que tenía una caseta para cambiarme a 200 metros del escenario y la gente apelotonada a los lados como si fuera Jesucristo. ‘¡Toca a mi niño, Marianico!', me dijo una. ‘¿Y qué le digo, levántate y anda?’. Luego, al terminar la actuación, me pasaba allí dos horas firmando autógrafos y sacándome fotos. Pero lo hacía contento, me gusta el trato con la gente. Otros no. Terminaban la actuación, cogían el coche y se largaban”.

‘El último show’ navega por la crisis existencial de Miguel Ángel Tirado, cansado de habitar la piel de Marianico el Corto en un mundo que ya no es el que él conoció. Es una trama ficticia, ni Tirado vive una crisis ni está cansado de Marianico. Pero sí refleja una verdad que han padecido con más o menos dureza todo el elenco de humoristas españoles de los ochenta y los noventa. El chiste del gitano, el del mariquita, el chiste verde, todo eso lleva más de una década caducado y ya no funciona entre las nuevas generaciones.

“Llegó el año 2000 y empezaron los 'Gran Hermano', las telenovelas… Todo tiene su momento. No creo que las galas cómicas y los programas de variedades vayan a volver a pegar fuerte en la tele”, se lamenta Tirado. Aun con esas, Marianico ha sabido sobrevivir a la travesía del desierto en la que se embarcaron los cómicos de variedades con el cambio de siglo, cuando las teles nacionales, sencillamente, “dejaron de llamar”. A algunos les aguantaron aún algunos bolos de fiesta mayor, pero la crisis económica de 2008, ahora sí, arrasó con todo.

El programa 'No te rías que es peor' revolucionó la televisión en 1990. (RTVE)
El programa 'No te rías que es peor' revolucionó la televisión en 1990. (RTVE)

“Después del ‘boom’ de la tele he seguido trabajando y he podido vivir solo de esto. No he vuelto a hacer 250 galas como en el año 91, pero un año han sido 40, otro 50… Solo tuve un par de años malos, cuando la crisis, que un verano hice 25 bolos y otro 12. Pero no creo que se deba tanto a que ya no hacemos gracia como a que han desaparecido muchos sitios donde antes trabajábamos. Nos contrataban discotecas, teatros, todas las fiestas mayores de los pueblos se gastaban el dinero en la Revista. Ahora eso ya no existe, pero cuando los chavales ven una actuación se ríen igual que los mayores. Hablo de sus cosas, del sexo, de la adolescencia, de cuando yo hice la mili, de cómo se ligaba antes y ahora. Les digo ‘aprovechad ahora que sois jóvenes, hijos. Que ahora os la veis bien, pero ya veréis con el tiempo cuando la mires y no la veas, que se vuelve la cosa retráctil, la chicha p’adentro y el pellejo p’afuera”.

Sin embargo, no es ningún secreto que su gran cliente, el que le ha dado de comer desde hace 35 años cuando empezó a frecuentar las salas de Zaragoza, es el de siempre, el que se hizo mayor con los chistes de Marianico (o de Eugenio, o de Félix el Gato) y ahora lleva años jubilado. “Hay que adaptarse al público”, admite Tirado. “Uno de los temas que más toco ahora son los problemas sexuales en la tercera edad”.

En un año, Tirado ha pasado de entretener a jubilados en Benidorm para una empresa a superar en audiencia a 'Supervivientes'

Hace un año, Tirado cogió la maleta y se fue a Benidorm a hacer reír a jubilados contratado por una empresa de venta de productos estilo teletienda. “Los llevaban de excursión, los llevaban a comer, les vendían un producto y luego a ver a Marianico. Fue la leche, me pasé allí seis meses”. Antes había estado en Lloret (Barcelona) ayudando a la empresa que lo contrató a vender camas, colchones y sillones que dan masajes a los viajeros del Imserso. Doce meses más tarde Tirado hace un 23,1% de cuota de pantalla en horario de máxima audiencia y es capaz, él solito, de superar en audiencia en Aragón al estreno de 'Supervivientes' en Telecinco.

Cartel publicitario de 'El último show' en Zaragoza. (D. B.)
Cartel publicitario de 'El último show' en Zaragoza. (D. B.)

“Estamos en una nube, todo esto está siendo increíble”, afirma Teresa Azcona, directora general de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (CARTV). “Había muchos riesgos al apostar por ‘El último show’ como primera ficción de la cadena. Que no se entendiera y que la gente pensara ‘mira estos que no saben salir de los tópicos otra vez con Marianico’; también que Miguel Ángel no es actor y no sabíamos cómo lo iba a hacer ni si podría con la carga de trabajo; que nuestro presupuesto fuera capaz de darle a los aragoneses una serie digna… Pero la idea era tan buena que nos la teníamos que jugar. Pero ser líderes en horario de ‘prime time’, la acogida de la gente, las críticas tan positivas de los expertos… Es una desmesura”.

Un círculo virtuoso

De acuerdo que Marianico el Corto es un personaje entrañable y muy querido en Aragón, donde nunca ha dejado de aparecer en programas de la televisión autonómica, en fiestas mayores o en las fiestas del Pilar de Zaragoza. ¿Pero tanto le quieren los maños como para volcarse sobre el televisor a ver su serie? “Ha sido un círculo virtuoso. La calidad de la serie, el papel increíble que hace Miguel Ángel, la expectativa altísima que tenía la gente en Aragón tras una enorme campaña de promoción previa… Y después de todo esto, nos enteramos de que ponen el estreno de 'Supervivientes' ese mismo jueves. Nos agobió muchísimo, pero si no es esto iba a ser otra cosa. Y cuando vimos que al empezar 'Supervivientes' la curva de audiencia cayó un poco pero luego se recuperó rápidamente y aguantó toda la serie alucinamos”, cuenta Jaime Fontán, jefe de producción de Aragón TV.

“Yo intento estar un poco al margen de las audiencias, no hacerme expectativas o sufrir por ellas”, cuenta Álex Rodrigo, aragonés de 32 años, creador y director de ‘El último show’. “El secreto del éxito creo que está en Miguel. Tiene una luz interna, una nobleza y una humildad que impresionan. El tono que le da Miguel a la serie es muy especial, no sé si con otro cómico hubiera funcionado igual”, continúa el artífice, director de episodios en ‘La casa de papel’ y ‘Vis a vis’.

El motivo por el que Rodrigo pensó en Miguel Ángel Tirado se remonta a su niñez, a una visita que hizo con el colegio a la sede de la televisión aragonesa a finales de los noventa. "Él estaba echando un cigarro en la puerta y me acerqué con unos compañeros, '¡hola Marianico!'. Y él, en lugar de soltarnos un chiste, estaría preocupado por algo y se puso a filosofar mirando a las estrellas: "Fijaos el ser humano, creemos que somos la hostia y no somos nada'. Eso me voló la cabeza, ver que detrás del humorista hay una persona con sus preocupaciones. Nunca olvidé aquel encuentro". El director se fija en referentes como 'Qué fue de Jorge Sanz' o 'Louie' para trazar su propio camino.

'El último show' toma como punto de partida la crisis existencial de Miguel Ángel Tirado. (CARTV)
'El último show' toma como punto de partida la crisis existencial de Miguel Ángel Tirado. (CARTV)

La trama principal funciona precisamente porque el batacazo de Marianico es creíble. Ese juego de espejos entre la realidad y la ficción con que Rodrigo ha sabido atrapar al espectador. “En los últimos 25 años, desde ‘No te rías que es peor’, la sociedad ha evolucionado mucho y si hay algo que queda viejo pronto es el humor. El chiste sigue siendo el chiste, pero el formato cambia. Y este tipo de humor que hizo famoso a Marianico queda relegado a un público que ve el espectáculo una vez al año cuando pasa por su pueblo, y sienten que vuelven a ser jóvenes y a vivir en los noventa. Estos cómicos son parte del imaginario colectivo de España, y en ese juego de espejos Miguel lo borda. La serie no vive del humor de Marianico. Es el espejo de lo que fue y de lo que es. La serie te puede gustar o no al margen de si te gusta Marianico”.

El rey de la gasolinera

Carátula de un casete con chistes de Marianico el Corto.
Carátula de un casete con chistes de Marianico el Corto.

A Tirado no le viene de nuevas este ascenso al estrellato. Ya en la época de los casetes en las gasolineras, Marianico era uno de los grandes. “Una vez se subió un grupo de curas a un autocar y le pidieron al conductor que les pusiera un casete de Marianico. Y el conductor ‘oigan, que aquí hay algunos chistes fuertes’. Y los curas en el viaje se partían de la risa. Esa España ya no existe. Ahora, como mucho, les ponen una película en la pantalla”. Gracias a los casetes, Tirado ha ganado cuatro discos de oro. Grabó 14 cintas. “Pero solo cobré ocho o nueve. Los cabritos te grababan una hora y en cada casete metían 20 minutos”.

Tampoco espera Tirado que nadie venga ahora a proponerle un montaje con una 'miss' a la salida de un hotel. “¡Que con esto impulsas tu carrera!, me dijeron. Mi mujer sabría que es un montaje, ¿pero y los vecinos? Era un bochorno para mi familia y ni se me ocurrió. Cuando el ‘No te rías que es peor’ y ‘Hola Raffaella’ me daba pánico saliera una mujer de un hotel al mismo tiempo que yo, aunque por suerte a mí nunca me han perseguido los 'paparazzi' porque veían que no había donde rascar. ¿Te podemos ir a ver para navidad a hacerte un reportaje? Veníos. Que me nace un hijo, pues vale ven para sacarme en 'Semana'. Nunca he dado motivos para el chismorreo”.

Cuando el ‘No te rías que es peor’, me daba pánico que saliera una mujer de un hotel al mismo tiempo que yo

“Miguel ha sido una ‘rara avis’ en el mundo de la comedia. Un tipo humilde, familiar, cercano con todo el mundo. Por eso la serie es tan especial. La gente le quiere porque cae bien a todo el mundo”, explica el director de ‘El último show’. “Hay que cortar un poco. No puedes ir siempre con tu personaje encima”, dice Tirado con la voz de la experiencia. “Recuerdo cuando estuve en el programa de Raffaella Carrà ['¡Hola Raffaella!', entre 1992 y 1994] que había cómicos que se creían dioses. Eso no es sano”.

Quizá por eso nunca terminó de encajar en la farándula de los bares, la noche, el alcohol y, por qué no decirlo, las drogas. “Yo como mucho me tomaba un whiskicito con el propietario de la sala y me iba al hotel a dormir o cogía el coche para irme a casa si no estaba muy lejos. A mí todo eso nunca me fue demasiado. Ni porros me ofrecían, porque yo he sido siempre de no tragarme el humo y decían '¡a Marianico no le des que lo malgasta!'. Al que veía con drogas más duras lo echaba de mi vista. Hay que saber llevar la fama, disfrutar del momento y cuando pasa saber disfrutar de otro modo desde el anonimato. Pero algunos no lo entendieron y lo han pasado mal”.

Miguel Ángel Tirado (centro) ha sabido ganarse el cariño de sus paisanos con su carácter. (D. B.)
Miguel Ángel Tirado (centro) ha sabido ganarse el cariño de sus paisanos con su carácter. (D. B.)

Entre sus colegas de platós y bolos en fiestas mayores, con quien más coincide es con Manuel Barragán, que también tiene un cameo en ‘El último show’. “Si vieras cómo se le encendió la mirada cuando se lo dije. '¿Un papel dramático yo?', me dijo. Como un niño se puso de la ilusión de salir del cliché por una vez en la vida. Del resto de compañeros, algunos por desgracia han muerto como Pedro Reyes o Manolo de Vega; Paco Aguilar el pobre está en silla de ruedas en Sevilla, también Emilio Laguna en Valladolid está muy mayor. Vamos quedando menos y la distancia se nota con los años”.

Una vez terminen los ocho capítulos, ‘El último show’ se emitirá en seis canales autonómicos de la FORTA y también en Canal Extremadura, quienes también han participado en la producción. “Me van a doblar al catalán, ¡eso yo no me lo pierdo!”, se troncha Tirado. ¿Y ahora qué, otra vez al estrellato? “Ahora de momento lo que toca es saludar a la gente”, dice precavido. “Y yo encantado, aunque lo de dar la mano ahora con el coronavirus… ¡encima soy población de riesgo!”.

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