¿Cómo hacían frente a tantas muertes?

Una fosa común revela la devastación de la peste negra en la Edad Media

Un equipo de arqueólogos ha descubierto una fosa común con 48 esqueletos hacinados ante una abadía de Inglaterra que no pudo hacer frente con tantos cadáveres por 'muerte negra'

Foto: Restos de los cuerpos hacinados en la fosa común. Foto: Universidad de Universidad de Sheffield
Restos de los cuerpos hacinados en la fosa común. Foto: Universidad de Universidad de Sheffield
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A lo largo del tiempo ha sido nombrada de diversas formas: peste negra, la gran plaga o la segunda gran pandemia de peste. Como ha ocurrido con su denominación, tampoco se han llegado a determinar el número de muertes exactas que azotaron Inglaterra durante todo el siglo XIV en el que sus habitantes se vieron afectados por esta epidemia. Lo que sí se conoce es que 'la muerte negra' arrasó gran parte de Europa, afectando especialmente a las grandes ciudades, como ocurrió con el fatídico 1665, el año del horror en Londres. Pero, ¿cómo afectó a las zonas rurales con menos recursos? El descubrimiento de una fosa con 48 restos humanos podría dar con la solución.

Las tasas de mortalidad entonces para esclarecer el número total de fallecidos por la peste se escapaba a los cálculos de la que fue una de las épocas nefastas en la historia de la humanidad. En menos de dos años, murió entre un tercio y la mitad de la población, por lo que llevar la cuenta de cada persona enferma que perdió la vida se antojaba imposible. Una de las formas de poder contabilizar estas defunciones fueron los cementerios y las fosas en las que agrupaban todos los cuerpos.

En las áreas urbanizadas construyeron cementerios dedicados a las víctimas de la peste negra, pero no todos los fallecidos se encuentran allí. Gracias a las excavaciones de un equipo de arquitectos, se ha descubierto la existencia de una fosa con cadáveres en masa en la zona precintada por la abadía de Thornton Abbey, al norte de Lincolnshire, poniendo de manifiesto la manera en la que las autoridades y las familias hacían frente a la gran cantidad de vidas que arrastró la epidemia. Se trata de la última institución en permitir que los vecinos de la localidad llevaran a los muertos por la peste para recibir una despedida 'digna'.

Localización de la fosa con los cuerpos en el recinto de Thornton Abbey. Foto: Universidad de Sheffield
Localización de la fosa con los cuerpos en el recinto de Thornton Abbey. Foto: Universidad de Sheffield

El hallazgo de 48 cuerpos, entre ellos hombres, mujeres y niños, en las proximidades de la abadía demuestra la escasez de recursos de las áreas menos pobladas para hacer frente a las muertes en masa y que finalmente solucionaban con la construcción de fosas comunes. Una teoría que se confirma ante la ausencia de entierros masivos encontrados en zonas rurales, según recoge el estudio de la Universidad de Sheffield, publicado en la revista Antiquity.

Un fallo "catastrófico" en una sociedad que valoraba la "buena muerte por encima de todo"

A pesar de que la investigación arqueológica se inició en 2011, los investigadores no comenzaron las tareas de excavación en la colina situada dentro del recinto de Thornton Abbey hasta dos años más tarde. Solo entonces, se percataron del montículo de tierra que se encuentra en la propia entrada de la abadía y que parecía tener una altura muy llamativa a ojos de los arqueólogos.

Plano de la fosa común en la que aparecieron los cuerpos. Foto: Universidad de Sheffield
Plano de la fosa común en la que aparecieron los cuerpos. Foto: Universidad de Sheffield

En un principio, los expertos pensaron que lo que ocultaba esa 'colina' eran las ruinas de una mansión construida con posterioridad a la abadía, en 1607. Sin embargo, los resultados de las excavaciones no dieron con los restos de un edificio, sino con los esqueletos de al menos 48 personas hacinadas que habían sido atadas — con las extremidades de los cuerpos adultos colocadas sobre los cráneos y separados del resto del cuerpo —.

Además, los cuerpos estaban apilados y colocados en diferentes filas de arena, lo que llevó a pensar que no los habían depositado todos a la vez, sino de forma progresiva. Tras el hallazgo, los arqueólogos enviaron a analizar los dientes de 16 personas entre las encontradas. Ese examen reveló que los cuerpos estaban infectados de la bacteria Yersinia pestis, causante de la peste bubónica.

Restos humanos de los niños hallados en la fosa. Foto: Universidad de Sheffield
Restos humanos de los niños hallados en la fosa. Foto: Universidad de Sheffield

Sin embargo, lo que más sorprendió a los investigadores fue que hubieran dado con una fosa común para víctimas de la peste negra en Inglaterra, una sociedad que valoraba "una buena muerte" por encima de todo, según recoge el estudio. Bajo este pensamiento, lo habitual hubiera sido que los fallecidos hubieran sido enterrados de forma individual — y no amontonados unos encima de otros, tal y como aparecieron ante la abadía —, como ocurrió en la fosa hallada en el cementerio de Smithfield en Londres.

"Una fosa común por lo tanto representa un fallo catastrófico del sistema establecido para tratar con los muertos, debido a la abrumadora cantidad de personas que tenían que ser enterradas y la escasez de los vivos para realizar estas tareas", señala el informe. De este modo, concluye, han podido confirmar el método al que debían recurrir las comunidades rurales ante las muertes en masa que dejó la peste negra en el siglo XIV.

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