Entrevista

Agustín Zamarrón: "Es más serena una plaza de toros que un estadio de fútbol"

El diputado socialista se hizo popular el pasado mes de mayo cuando presidió la mesa de edad de las Cortes Generales. Ahora acaba de ser nombrado presidente de la Comisión de Cultura del Congreso

Foto: El diputado socialista Agustín Zamarrón (EFE)
El diputado socialista Agustín Zamarrón (EFE)

El socialista Agustín Zamarrón (Riaza, 1946) se hizo viral en la apertura de las cortes de la XIII legislatura el pasado mes de mayo. Su amplia barba, sus ademanes y el léxico que empleó como presidente de la mesa de edad hicieron que rápidamente se le adjudicara el apelativo de 'Valle-Inclán' por su parecido con el escritor gallego. Este médico de profesión, especialista en medicina interna, irrumpía así en política, una segunda vida de la que no se arrepiente pese a que "se ha quebrado mi jubilación por algún tiempo", según él mismo dice. Ahora acaba de ser nombrado presidente de la Comisión de Cultura, donde se tendrán que dirimir importantes leyes. De las palabras, el diálogo, leer, hablar y escuchar hablamos en esta entrevista celebrada en su despacho del Congreso. Una conversación que, ante todo, es relajada.

PREGUNTA: Le han nombrado presidente de la Comisión de Cultura del Congreso, dígame si ha pesado o no su parecido con Valle-Inclán.

RESPUESTA: Para ser sincero conmigo ha pasado una cosa curiosa. Yo tendría que ser un diputado de número y se le ha concedido una nueva vida después de haber consumido su vida como profesional de la medicina. Debia ser una persona inaparente, un trabajador silencioso, pero tuve un mal día por culpa de la edad. Tuve que presidir la mesa de edad y eso labró un cierto desconcierto por lo inacostumbrado de mi comportamiento, pero en cierto sentido me roga una popularidad que no es debida a la persona sino al personaje. Pero lo importante no es el significante sino el significado.

P: ¿Y qué significado tiene usted?

R: El partido me pone en la Comisión de Cultura, honor y favor que me hace. Afortunadamente se completa después con vicepresidentes, secretarios y con letrados, gente muy experta. Procuraré hacer un papel correcto y, desde luego, un papel de interés. Porque, eso sí, mi vida se ha debatido entre el estudio de la medicina, mi dedicación a los enfermos, leer y hablar. Y eso es la cultura: leer y hablar, que es dialogar y escuchar.

P: Precisamente, una de las cuestiones de las que más se habla ahora mismo es de la falta de diálogo y de que nadie escucha al otro en los parlamentos. Usted es médico, de hecho, es especialista en el aparato digestivo y el congreso parece un buen sitio para que salga una úlcera. ¿Cómo se toma usted la política?

R: La úlcera casi ha desaparecido. Antes se decía, "tiene cara de dolor de estómago", y eso afortunadamente cada vez existe menos. Es uno de los grandes triunfos de la medicina. Y de ahí la importancia de una buena administración. La investigación requiere de aportes económicos y orden. Y eso requiere de sociedades administrativamente honestas y honradas en la provisión de las oportunidades y el arbitrio de las personas que se dedican a todo. España iba muy bien en investigación biomédica y toda la crisis económica le ha hecho un daño brutal. Se ha decuidado enormemente y eso nos pude convertir en un país que no es el de los que nos han de suceder merecen. Todo eso corresponde a investigación, ciencia y tal, y a nosotros en cultura, ¿qué nos corresponde? Otra cosa más dificil de definir. Azorín tiene un capítulo en ‘Castilla’ que se titula ‘La fragancia del vaso’. Y la cultura es la fragancia del vaso que alberga una nación y unos hombres que se caracterizan por una identidad que no es segregadora y excluyente, sino que es una identidad abierta con tendencia y deseo hacia la universalización, tanto del conocimiento de las gentes como del conocimiento abierto. Hablábamos de diálogo. Bueno, diálogo es escuchar. Y se dialoga cuando hablamos y cuando escuchamos y cuando se lee. Hay escritos, fundamentalmente los que corresponden a los poetas o los filósofos, donde permanece el autor como al otro lado del libro y continuamente está estableciendo un diálogo con nosotros poniéndonos añagazas, estímulos y trampas.

Zamarrón durante la entrevista
Zamarrón durante la entrevista


Leer a Kant, por ejemplo, a los poetas cuando se dice ‘un claro caballero de rocío’, qué se quiere decir. Para un lego no significa nada, para el otro está lleno de significados y significantes. Y eso es la cultura, la fragancia del vaso. Decía el presidente de mi partido y ahora presidente del Gobierno que uno de los seis supuestos que quería desarrollar era el del conocimiento y el de la formación permanente, formación que es ‘conformación’ porque nos conformamos unos con otros. Así somos los animales superiores que no podemos ser ni estar si no estamos en la relación íntima de unos con otros.

P: Desde luego, son palabras muy bonitas, pero me apego a la realidad. Este martes hubo un pleno sobre la ley de eutanasia. Desde el estrado se llegó a decir, por ejemplo, que era una ley con la que se pretendía recortar en sanidad. Le pongo este ejemplo porque esto de diálogo tiene poco. Y, además, se lo digo como médico que es.

R: Como socialistas nos hemos sentido ofendidos. Porque ha sido una ofensa y una injuria. Pero como médico ha sido una ofensa que atañe a lo íntimo de lo que la profesión es. Que se pueda plantear que médicos, sanitarios, podamos plantear que hacemos una labor de economía tratando sobre los hombres, esquilmándolos o exterminándolos, que es lo que llegaban más o menos a decir, eso es una injuria imperdonable. Es un insulto a la profesión médica entera y dede luego a un sentido progresista y de respeto a los compañeros de la vida. Lo que han dicho es un insulto, de corto alcance, brutal, bestial, miserable. La ley de eutanasia es una gran ley. Concede y ampara beneficio a todo el mundo y pone las cosas en el término en el que nuestra sociedad está. La sacralidad de la vida ha sido suplantada, antepuesta mejor dicho, por algo más importante, que es la dignidad de la persona y la dignidad es la libertad, poder elegir. Por eso los esclavos no eran personas, porque no tenían libertad de escoger. Yo pienso que primero la dignidad, después la vida y después el resto. El respeto al enfermo para determinar sobre su futuro y darle los aportes necesarios de información es una forma de cultura médica, es una medicina humanizada. Y en la cultura eso es lo que hay que buscar, que todos tengamos capacidad para entender y hacernos entender.

Lo que han dicho [el PP sobre la ley de eutanasia] es un insulto de corto alcance, brutal, bestial, miserable

P: ¿Y cómo se puede conseguir eso?

R: Desde la mayor humildad algunos intentamos aportar eso. Cuando estamos ahí [en el estrado del Congreso] y hablamos estamos poniendo en nuestra figura y en nuestra voz a aquellos que nos han puesto ahí. Es indigno y una traición a nuestros electores comportarnos de una manera zafia y desaseada, porque el pueblo español así no se comporta nunca. El pueblo español ha sido noble, limpio, sincero y enormemente correcto. Puede tener la cortesía del caballero, la del villano y pueden los dos hablar entendiéndose perfectamente, porque las almas puras se entienden perfectamnete con el lenguaje limpio. Y la ejemplaridad de los políticos puede ser para bien o para mal. Si nosotros somos zafios traicionamos a los que nos han elegido, que no lo son, y construimos además un mundo de zafios que se fijan en que eso a lo mejor tiene éxito. Pero el éxito en la vida es que yo he terminado mi vida de médico y se me ha concedido esta otra, que es un regalo que se me ha hecho. Un regalo muy oneroso porque se ha quebrado mi jubilación durante un tiempo y no sabe lo que lo siento y lo lamento. Pero no me importa. Cuando uno ha llegado arriba en el camino de la vida debe girarse y mirar hacia el valle y lo que uno desea es haber tenido una ejemplaridad en cada una de nuestras actitudes. Haber sido honesto y poder decir: "Yo he hecho lo que he podido, pero tengo la conciencia de haber tenido una vida digna".

P: De esta ejemplaridad pública es la que habla Javier Gomá en su ensayo…

R: Exactamente. Y es un libro que, como digo yo, lo tengo en la fresquera. Tengo que leerlo, viaja conmigo. Lo que pasa es que conmigo viajan los libros bastante antes de leerlos. Un autor decía, ¿qué quedará de nosotros? De los autores lo que creen. Han tenido esa iluminación para poder inventar, crear o descubrir. ¿Y de los demás? Si somos como debemos ser, quedará la ejemplaridad. Y eso es lo que debemos impartir. Para mí las cosas que valen en la vida son dos: el conocimiento y el prójimo.

Es indigno y una traición a nuestros electores comportarnos de una manera zafia y desaseada, porque el pueblo español así no se comporta nunca

P: Si algo funcionó en la legislatura XII fue la Comisión de Cultura, paradigma del consenso. Se sacó adelante cuestiones como el Estatuto del Artista. Y hubo besos y abrazos entre diputados del PSOE, Podemos, Ciudadanos y PP. También es verdad que no había todavía diputados de Vox.

R: Nosotros los socialistas no hemos querido dar juego a Vox. Pero eso es en cuanto a las ideas que predican. Las personas, aunque tengan esas ideas, representan, han sido elegidos y les escucharemos y trataremos con la mejor cortesía. Pero tratos ninguno. Yo soy de Kelsen, no soy de Smith.

P: Pero, ¿cómo va a lidiar con diputados que hablan de “los subvencionados del cine”?

R: Como si todo en la vida fuera una perversión. En la orden de la Jarretera pone ‘malo es quien malo piensa’. Hay que ser cautos como la serpiente y cándidos como la paloma. No lo olvidemos. Pensar mal de nadie, no, no. Ya nos preocupamos cada uno de expresar nuestras ideas y ya veremos si son buenas o malas. Las de Vox son malas y yo no quiero saber nada con eso. Y como soy viejo, lo he vivido. Yo no he sufrido grandemente porque paremencía en un capullo pensando y rumiando mis ideas, pero ahora puedo decir lo que quiera y como se dice, como un gato puedo mirar a los ojos del rey, porque ya no tiene que haber miedo ni prevención. Es inadmisible que desde un partido un representante le diga al representante de otro partido ‘si yo estuviera en el poder os eliminaba’. Eso lo dice todo. En la idea no hay que tener la más mínima rabia sino la fortaleza.

Es inadmisible que desde un partido un representante le diga al representante de otro partido: ‘si yo estuviera en el poder os eliminaba’

P: Para combatirlas. ¿Se están combatiendo?

R: Cuando menos no admitirlo, que ya es la primera forma de no contaminarse. Ahora hay muchos partidos. ¿Por qué va a ser malo? A nosotros y a otro partido nos ha obligado a tener que aproximarnos y convivir en el Gobierno. Y eso hace que en la Comisión de Cultura haya una vicepresidenta de Podemos, una vicepresidenta del PP, un secretario del partido socialista y un secretario del Partido Popular. Muy bien. Ahí estaremos. En Cultura yo desde luego no puedo traicionar mi espíritu progresista, pero el mayor respeto a cualquier ideología y la obligación de todos a cooptar todos los esfuerzos para hacer cosas.

P: Precisamente, qué quiere hacer usted. ¿Qué medidas cree que son urgentes en Cultura?

R: Se nos van a pedir múltiples cosas. Y, sobre todo, un cambio de ambiente. Hay problemas muy serios. Se sabe que hasta la adolescencia los niños leen y luego se produce una quiebra. Claro que leen una literatura distinta a la que yo leía, pero es un esfuerzo pasar a otro tipo de lecturas y eso es necesario. Porque si no seremos un pueblo que cada vez será más pequeño, más manipulable.

Agustín Zamarrón
Agustín Zamarrón


P: ¿Y esto cómo se puede materializar? Porque el discurso del fomento de la lectura está muy bien, pero luego no hay planes, cuando los hay, no hay presupuesto…

R: Es muy complejo. Veremos a ver cómo se plantean las acciones de Gobierno en este sentido que planteo yo de la gobernanza. Y ahí están los profesionales. ¿Y cuál es para mí el profesional más completo? El político, porque tiene que tocar todos los palos. Y el profesional más importante para mí es el docente. Es decir, cultura y educación tienren que ir de la mano. Y eso radica en el Gobierno. El fracaso, por ejemplo, de obligar a leer se debe a que es incitar no obligar a leer. Me han dicho que genero una gran curiosidad y atracción entre la gente joven por mi manera de ser. Lo que ven es un pobre hombre que habla de cualquier cosa, que se esfuerza en entender y que tiene una manera de hablar que juega con las palabras, y que es un malabarista de las palabras. Se pueden decir muchas cosas sin ni siquiera llegar a decirlas, solamente haciéndolas pensar.

P: Lo que ocurre es que, antes hablaba de la zafiedad, y el lenguaje, ya no solo en las redes sociales sino en declaraciones, se ha empobrecido muchísimo. Por eso usted llama la atención.

R: Le diré una cosa: mi vida ha sido hablar con las personas. Y hablar de cosas muy importantes y trascendentes para ellos. Mi obligación ha sido, como médico, llevar el mensaje a personas de muy diversas capacidades. Si eso se puede hacer se podrá hacer cuando el mundo es abierto y amplio y respetando todo.

Soy muy ignorante en deportes, pero sí se una cosa y es que es la mejor escuela para vivir en sociedad y para la democracia

P: Por cierto, esta comisión también versa sobre el deporte. ¿Le gusta a usted el deporte?

R: Yo soy muy ignorante. Y ya lo dije a la comisión. Tengo plena conciencia de mis limitaciones y sé de mi ignorancia. En deportes es enorme. Pero sé del deporte una cosa y es que en cada una de sus disciplinas genera un universo y una ley. Cuando se hace un equipo de cualquier cosa se crea un universo que está dedicado a eso y le caracteriza una norma que entre todos construyen, se ejecuta y se obedece. Si el deporte es así no solo agiliza los músculos sino que es la mejor escuela para vivir en sociedad y para la democracia.

P: También hay tramposos en el deporte y fuera…

R: Se hacen trampas a sí mismos. Y aquellos espectadores que ríen o aplauden la trampa, el mal hacer, están traicionando ese deporte que dicen que aman porque como dijo en las letanías de nuestro señor Don Quijote Rubén Darío, “del hampa que sacia/ su canallocracia/con burlar la gloria, la vida y el honor/del puñal con gracia/¡líbranos señor!”

P: ¿Es usted aficionado a los toros?

R: Le diré una cosa muy interesante: yo los toros no puedo asumirlos porque es un espectáculo cruel con los animales, pero siendo una actividad cruel con los animales, y por lo tanto eso, antes o después tendrá que desaparecer, he de decir que muchas veces existe crueldad, pero muchas veces se limita la violencia. Es más serena una plaza de toros que un estadio de fútbol. Eso por una parte. Por otra, es también lo que estábamos diciendo de un deporte que se limita a un universo y este se limita con las preceptivas de la tauromaquia. Bueno, los toros son una cosa que yo creo que no pueden seguir siendo, pero siempre he tenido mucha curiosidad porque no lo entendía hasta que vi a Curro Romero que embebió a un toro en la capa y no se movía el toro si no se movía la capa. Y entonces me di cuenta de que, claro, Pepe-Hillo y no sé si Lagartijo, hicieron unas preceptivas para los toreros explicando qué es eso entendido como un arte. Y esas preceptivas hacen que un buen diestro cuando sale el toro por los toriles mueve la capa y lo mira y hace un diagnóstico de cómo es y qué va a poder hacer con él. El toro es un animal muy elemental y por tanto muy circunscrito. Pero en la vida es lo mismo. Cuando usted ha entrado a saludarme, yo he hecho lo mismo, con perdón. Nos fijamos en el rostro, en los ademanes y hacemos un diagnóstico de expresión. Y eso, en una cosa tan simple como los toros, y más complicado en los deportes, es lo que hacemos. Cuando usted entra mi ánimo se mueve con sus movimientos y obtengo una representación de su personalidad e intento saber lo que el otro está pensando. Y eso en mi oficio es obligado. Saber por dónde va el otro. Unamuno recomendaba la lectura de 'El perfecto pescador de caña', de Watson, que es una diatriba entre el cazador y el pescador. Un médico es un pescador y lo que sucede con el enfermo no lo sabe, sólo ve el corcho. Para tratar con personas no se puede tratar sin mirarlas francamente a los ojos. Y eso es cultura: leer el libro de aquellos que están delante de nosotros.

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