obituario

Muere Kirk Douglas a los 103 años: de la miseria a la cima de Hollywood

Con más de 60 años de carrera, fue el último tipo duro de la época dorada de los estudios

Foto: Kirk Douglas, en un fotograma de 'Espartaco' (1960). (Universal)
Kirk Douglas, en un fotograma de 'Espartaco' (1960). (Universal)

"Me llamo Kirk Douglas. Probablemente me conozcan, en caso contrario, búsquenme en Google. Fui una estrella de cine, soy el padre de Michael Douglas, el suegro de Catherine Zeta-Jones y el abuelo de sus dos nietos". Así resumió su vida Issur Danielovitch Demsky, el hijo de inmigrantes judíos rusos al que la historia del cine recordará por un gran papel: el de Kirk Douglas, estrella de Hollywood. Douglas acaba de morir a los 103 años.

Douglas nació apellidándose Danielovitch, descendiente de rusos en los Estados Unidos anticomunistas, judío en tiempos difíciles, pobre en el país de las oportunidades, demasiado bajito en un Hollywood de grandes galanes. Douglas rompió con esas limitaciones para convertirse, primero, en puro nervio cinematográfico y, al final, en el último vestigio de la época dorada de los grandes estudios, de los nombres que llenaban pantallas, butacas y portadas a partes iguales. Su cara, viril, sanguínea, fue lienzo de epopeyas, de personajes bullentes, impulsivos, heroicos y desgarrados. Igual da 'noir', que 'western'. E incluso 'peplum'. Su mandíbula tensa y su hoyuelo desviaron la atención de cualquier túnica afeminada.

Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones besan a Kirk Douglas.
Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones besan a Kirk Douglas.

En seis décadas de carrera fue boxeador, vikingo, vaquero, soldado y esclavo. Fue Espartaco, Van Gogh y Patton. Fue actor, productor y director. Como poco. Como más, patriarca de estirpe y de estilo interpretativo, altruista y archienemigo de por vida de Robert Mitchum. A Burt Lancaster lo unió la química dentro de la pantalla. Fuera, la relación era más compleja. Coincidieron en seis películas, siete si cuentan los cameos, y cantaron juntos aquello de 'Es genial no estar nominado' en los Oscar del 58. "Por fin me he librado de Burt Lancaster. Mi suerte ha cambiado para mejor. Ahora trabajo con chicas guapas", dijo tras uno de sus últimos trabajos juntos. "Lo echo de menos: discutíamos mucho, y lo echo mucho de menos. Y a John Wayne, aunque él fuese republicano y yo demócrata", confesó al cumplir los 100 años como último superviviente de los tipos duros del blanco y negro. En los años cincuenta, la Academia lo nominó tres veces al Oscar, pero tuvo que esperar a los honores de la senectud para sujetar la estatuilla, en reconocimiento "a 50 años como fuerza moral y creativa dentro de la comunidad cinematográfica".

Douglas nació un 9 de diciembre de 1916 en Ámsterdam, no la del Barrio Rojo y los tulipanes, sino una ciudad mediana del estado de Nueva York —entonces tenía alrededor de 33.000 habitantes, el doble que ahora—, más al amparo del antisemitismo rampante que a este lado del charco. Fue el cuarto de siete hermanos, único hijo varón de un matrimonio no pobre sino paupérrimo, como recordó en su autobiografía 'El hijo del trapero'. "Mi padre, que había sido vendedor de caballos en Rusia, se compró un caballo y un pequeño carromato y comenzó a trabajar como trapero, comprando trozos de tela viejos, piezas de metal y chatarra por peniques y monedas de cinco y diez centavos. Incluso en Eagle Street, la parte más pobre de la ciudad, donde todas las familias luchaban por salir adelante, ser trapero era el escalafón más bajo. Y yo era el hijo del trapero...". Y ni el trapero Herschel ni su mujer, Bryna, sabían leer.

"Éramos la familia más pobre en la calle de las familias más pobres (...). Éramos siete hijos y mi padre no era demasiado bueno trayendo dinero a casa. Cuando era pequeño, nunca había suficiente comida", le contó al periodista Marc Myers. "Cuando tenía hambre, robaba comida: un huevo de la gallina del vecino o un tomate de un jardín. También robaba frutas y verduras de los puestos. Durante años, me sentí culpable por estos pecadillos. Entonces el antisemitismo era bastante habitual en Ámsterdam. Supongo que mi personalidad encantadora fue una forma de supervivencia, aunque también ayudó que me gustase la interpretación y haber ganado algunos premios escolares. Y era muy trabajador: me buscaba mis propios trabajos, como vender refrescos y caramelos a los trabajadores de la fábrica que había al final de nuestra calle. Ámsterdam era una de las ciudades más industriales del país: había docenas de fábricas, pero no daban trabajo a judíos".

Kirk Douglas, en 'Carta a tres esposas' (1949).
Kirk Douglas, en 'Carta a tres esposas' (1949).

De la miseria escapó gracias a una beca, y en una generación los Danielovitch pasaron de analfabetos a universitarios. Después entró en la Academia de Arte Dramático de Nueva York, donde congenió con otra estudiante judía siete años más joven, Betty Joan Perske. Si ese nombre no les dice nada, lo hará el de Lauren Bacall. "Conocí a Betty cuando tenía 17 y yo 24. Yo estaba solo en Nueva York, sin apenas dinero. Ese invierno, Betty me vio tiritando debajo de mi abrigo fino. No me dijo nada, pero convenció a su tío de que me diera uno de sus dos abrigos gordos, el cual llevé durante tres años. Ese tipo de bondad sin aspavientos era lo que hacía que la gente se encariñase con ella. (..) La gente decía que era una mujer dura. Pero era un trozo de pan con el corazón de oro".

Antes de Hollywood pasó por Broadway y por el servicio militar —en plena Segunda Guerra Mundial, lo destinaron al Pacífico—, y fue precisamente gracias a Bacall que Douglas, con casi 30 años, consiguió su primer papel de cine en 'El extraño amor de Martha Ivers' (1946). Por entonces, el actor ya estaba casado y era padre de dos hijos —uno de ellos, Michael—. "Betty [que ya había participado en un par de producciones, una de ellas con Humphrey Bogart] fue a una fiesta en honor al famoso productor Hal Wallis, que viajaba a Nueva York al día siguiente. Betty siempre fue una chica que hablaba sin cortapisas. Le dijo: 'Hal, cuando estés en Nueva York, tienes que ver la obra 'The Wind Is Ninety'. Actúa mi amigo Kirk Douglas y ha tenido críticas buenísimas'. Y él le hizo caso —¿he mencionado que era muy persuasiva?—, así que al poco tiempo estaba de camino a Hollywood con un papel con enjundia como el marido de Barbara Stanwyck en 'El extraño amor de Martha Ivers". Y de ahí a la cima. Pronto se dio cuenta de que podía tener más control sobre su carrera si no se limitaba a la interpretación y fundó la productora Bryna, bautizada en honor a su madre.

Kirk Douglas, como Van Gogh en 'El loco del pelo rojo' (1956).
Kirk Douglas, como Van Gogh en 'El loco del pelo rojo' (1956).

Douglas se tomó muy en serio su carrera, y en la alfombra roja, siempre que hay focos hay sombras. "Kirk es primero estrella y después padre", lamentó su hijo Michael en una entrevista en 2016. "Bill [Darrid, el segundo marido de Diana Dill, madre de Michael] se casó con mi madre cuando yo tenía 12 años. (...) Era un tipo extraordinario y fue el mayor referente masculino de mi adolescencia. Kirk siempre se refirió a él como mi padre de alquiler". Tampoco se adaptó fácilmente al papel de marido fiel. "Era un chico malo", confesó el propio actor a 'The Guardian' en 2016 en una entrevista por su 100 cumpleaños. "Pero Anne [Buydens, su segunda mujer] supo cómo llevarme". Antes de casarse en 1954, ella organizó una fiesta en su honor a la que invitó a todas las mujeres que sabía que se habían acostado con su futuro marido. "No me lo podía creer cuando entré y vi a las invitadas. ¡Se las sabe todas!".

Aparte de su trabajo dentro de la gran pantalla, a Douglas se le recordará como un gran filántropo: a través de la Douglas Fundation ha donado más de 50 millones de dólares a hospitales, escuelas, sinagogas y a su antigua universidad. También por sus fuertes convicciones políticas, que lo llevaron a saltarse el veto de Hollywood contra artistas sospechosos de ser comunistas y a contratar al guionista Dalton Trumbo —un apestado por el macartismo— para que escribiera 'Espartaco' en 1960 e incluir su nombre en los créditos. Aunque, para ser sinceros, la familia de Trumbo apunta a que Douglas ha ido agrandando su rol en esta historia con el paso del tiempo y la verdad no fue exactamente como la cuenta. Incluso en el relato de su propia biografía, Douglas siempre peleó por ser la estrella.

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