40 años

El misterio de Décima Víctima: el grupo más oscuro, breve y fascinante de la Movida

Formado por Carlos Entrena y los hermanos suecos Lars y Per Mertanen, vivió una fugaz trayectoria que encandiló a todos pero que acabó yendo más allá de lo musical, y no en el mejor sentido

Foto: Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)
Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)

Fueron solo tres años, pero pasaron muchas cosas. Entre ellas, dos LP, un puñado de singles o una treintena de conciertos. Influenciados por el post-punk que llegaba de Reino Unido, Décima Víctima ofrecieron el contrapunto más oscuro de la movida madrileña, con un sonido y letras que poco tenían que ver con la jovialidad imperante en la capital. Pese a su corta trayectoria, los pioneros más melancólicos de la 'ola siniestra' en España siguen cautivando a nuevas generaciones... Y batallando por los derechos de sus canciones.

La historia del grupo, rodeado por un halo de misterio, ha sido rescatada gracias a 'Décima Víctima: detrás de su mirada', un documental fanmade ideado por el publicista Borja Prieto, seguidor del grupo y apenas un niño cuando estuvieron en activo. Los conoció por un especial New Wave de la extinta Rock Especial y encontró varios de sus singles en Discos Bangla Desh, mítica tienda del centro de Madrid. Eran los 90, cuando buscar información de un grupo con apenas tres años de vida -y que llevaba una década disuelto- no era tan fácil como teclear en Google.

"En Internet no había muchos contenidos sobre el grupo", lamenta el encargado de la cinta, que comenta que "solo iba a hacer un vídeo, pero cuando empecé a hablar con gente e investigar quise a hacer algo más". A Prieto le pilló por sorpresa -entre otras- una cierta internacionalización del grupo, dando con cintas pirata que circulaban de mano en mano por América Latina o grupos que les versionaban desde allí.

Décima Víctima se formaron en 1981, tomando su nombre de la película homónima del italiano Elio Patri. Como suele ocurrir, fue una decisión de última hora. Tenían su primera actuación pero ningún nombre, así que tomaron un libro de películas de ciencia ficción y se decantaron por el título de esta cinta. De aquel mismo tomo salió el nombre de Gabinete Caligari -con quienes acabaron compartiendo local de ensayo-, que hicieron lo propio con el clásico del expresionismo alemán de Robert Wiene.

En un inicio, el grupo estaba formado por Carlos Entrena (voz) y los hermanos suecos Lars (guitarra) y Per (bajo) Mertanen. Al principio tocaban con una caja de ritmos controlada por el cantante, método errático que pronto fue sutituido con la entrada de José Brena, encargado de la batería.

Carlos empezó en la música como corista en Paraíso, el proyecto de El Zurdo tras el fin de Kaka de Luxe, y continuó con Ejecutivos Agresivos como voz principal. Allí conoció a Jaime Urrutia e Ignacio Gasca 'Poch' antes de que formaran Gabinete Caligari y Derribos Arias, respectivamente. También a Paco Trinidad, que se convertiría en un hombre clave para Décima Víctima.

Aquella experiencia fue más allá de lo musical, y no el mejor sentido.

Décima Víctima en concierto (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)
Décima Víctima en concierto (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)

"Tras la tercera actuación firmamos con Hispavox y aquello fue un desastre. Grabamos dos singles en año y medio, pese a que teníamos repertorio para dos LP. Eso nos quemó mucho", recuerda Entrena en entrevista con El Confidencial. "Al final nos dieron carta de libertad porque estaban hartos de nosotros".

Ahí se acabaron sus ganas de probar con discográficas. Apostaron por la autogestión y montaron Grabaciones Accidentales SA (también conocida como GASA). "Hay tanto material grabado para ser un grupo con una trayectoria tan corta porque montábamos todo entre Esclarecidos, Paco Trinidad y nosotros", reivindica el vocalista de Décima Víctima.

Pero, ¿cómo se pasa de cantar versos como "Mari Pili, no, no, no, / no, no, no, no me excites, por favor" a formar uno de los grupos más oscuros de la escena? Buena parte de la culpa la tuvieron los hermanos suecos, que inyectaron las últimas tendencias del mercado británico entre sus allegados.

La clave estaba en Gibraltar

Antes de llegar a Madrid, los Mertanen vivieron una temporada en Estepona. La ciudad malagueña está a menos de 50 kilómetros de Gibraltar, algo que supuso un inesperado golpe de suerte: les llegaba la señal de radio del peñón y, con ella, el programa de John Peel en la BBC. Una vía directa, de lujo, a las novedades más interesantes. "Fue todo un pionero a la hora de poner música punk. Lo pillábamos allí y nos encantaba", celebra Per, el pequeño de los suecos, en conversación con este periódico.

Aunque ya llegaban discos con mayor fluidez a España, "los importados eran carísimos, no nos lo podíamos permitir", por lo que aprovechaban los veranos en Suecia -"costaban casi lo mismo que los nacionales"- para aumentar la colección. Cuando aterrizaron en la capital, Lars puso un anuncio para formar un grupo que se convertiría en Ella y los Neumáticos, el debut de Christina Rosenvinge, entonces con 16 años. Poco después llegó el verdadero germen de Décima Víctima, Cláusula Tenebrosa, el efímero dúo instrumental de los hermanos.

Cuando vio a The Cure en directo, Carlos quedó maravillado y ya solo pensaba cómo encajar una voz en aquello, lo que no tardó en ocurrir

Los Mertanen no solo estaban con el punk de los 70 (The Clash, The Jam, Buzzcocks o Comsat Angels, citan entre sus referentes), también escuchaban música bien distinta, como Frank Sinatra, la Velvet Underground o el surf sesentero. "Pero luego siempre hay algo que te llega más, que fue lo que nos pasó con Joy Division y The Cure, que nos gustaban un poco más que el resto", explica el bajista. Cuando los vio en directo, Carlos quedó maravillado y ya solo pensaba cómo encajar una voz en aquello, cosa que no tardó en ocurrir.

A modo de anécdota, el cantante cuenta que los Mertanen mantenían los horarios nórdicos. O lo que es lo mismo, cenaban en mitad de la tarde lo que condicionaba los ensayos. Ahí aprovechaba para escuchar los discos de los suecos, donde dio con bandas como The Sound, aunque sus influencias también iban más allá de lo obvio: "Incluso Antonio Machín, que es un cantante de los años 40 que le gustaba a mis padres. Como en la literatura, es absurdo decir que algo con lo que estás en contacto no te influye".

Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)
Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)

Aunque no creen que fueran el único grupo que apostó por ese sonido, sí que lo hicieron de forma temprana y diferenciada. "Se nos cataloga igual que a Parálisis Permanente, pero no teníamos mucha relación. Eran más punk, luego evolucionaron y fueron más fríos", comenta el vocalista sobre sus coetáneos. "No todo era alegre y pop, había más cosas en los primeros 80 y luego llegaron aún más", recopila Per.

Sobriedad y melancolía

La armonía estética del grupo también marcaba distancias con el resto de aquella escena. Carlos, con americana y camisa, cantaba sentado desde un taburete mientras fumaba. Per tocaba de espaldas al público, algo que hacía por miedo escénico en los primeros conciertos, pero que tenía un potente efecto visual. La complexión física de todos ellos -en especial, los suecos-, el juego de luces y sombras o que apenas se movieran sobre el escenario hacían el resto.

Para muestra, su actuación en Musical Express (TVE), de la que se pueden encontrar algunos vídeos en YouTube. Quienes les vieron en directo cuentan en el documental Detrás de su mirada que conectar con su estilo era, al fin y al cabo, una cuestión de sumergirse en su mundo.

Así los presentaba Santiago Auserón, de Radio Futura, en otra actuación para la televisión pública: "Hacen una música completamente auténtica, densa y como muy rica en matices. No temen arriesgarse a nivel emocional para hacer música (...) Hay que ponerse a su ritmo y dejarse penetrar por los Décima Víctima".

"Nos gustaba algo sobrio y clásico para la estética. Teníamos una coherencia de imagen, pero no era nada impuesto", responde Carlos sobre este tema. Lo mismo ocurría con sus discos. Grabados únicamente con batería, bajo, guitarra y voz, conseguían que esa sobriedad se convirtiera en atmósfera. La producción siempre corrió a cargo de Trinidad, que no tardó en despuntar a los mandos de las primeras grabaciones de Hombres G, Siniestro Total, Duncan Dhu o Los Enemigos, entre otros.

Las letras, escritas mayoritariamente por el vocalista, se inspiraban en sentimientos como la melancolía, la angustia o la soledad. Una forma de expesarse que no solo ha mantenido admiradores, sino que los ha aumentado. "Somos más famosos ahora que antes", dicen entre risas cuando se les pregunta por este tema, pues "ha sido una sorpresa, en ningún caso esperábamos esto".

"Somos más famosos ahora que antes", dicen entre risas, "ha sido una sorpresa, en ningún caso esperábamos esto"

En la cinta aparecen artistas que reconocen la influencia de Décima Víctima en su música. Jota, cantante de Los Planetas -con quienes están preparando una colaboración-, los define como unos "anticipados a su época" que "adelantan tendencias estéticas y musicales". Incluso grupos de hornadas posteriores del indie patrio, veinteañeros como La Plata o Belako, se deshacen en elogios a la banda hispanosueca.

"Cuando escuchamos música de esa época solemos meter todo en el mismo saco, pero esta banda tiene unos matices muy diferentes que han hecho que sobreviviese", dice Diego, cantante de los primeros, que el año pasado versionaron al grupo. Triángulo de Amor Bizarro apuntan en la misma dirección: "Es la antitesis de la idea que tenemos todos de la movida madrileña".

Prieto, el encargado del documental, no entiende que "suenen tan contundentes y la historia no les haya hecho hueco". "Nos hemos perdido un montón de grupos increíbles que han quedado en el olvido", reflexiona.

El interés por el grupo también se puede vislumbrar echando un vistazo a los mercados de discos de segunda mano. En páginas especializadas es complicado encontrar un single de 7 pulgadas por menos de 20 euros. Si se va a por un LP, el precio se dispara sin problema por encima de los 100 euros. Circunstancia que sorprende a los propios componentes de la banda cuando se trata del primer disco. El prensado de aquel LP homónimo fue un desastre -cuentan los integrantes- que les dejó sin los picos de graves y agudos y, como consecuencia, sin potencia. La 'retromanía' de la que hablaba Simon Reynolds en estado puro.

El final...

Las reticencias a la hora de abordar la música como una forma de ganar dinero fueron también las que acabaron con el grupo. Carlos empezó a trabajar fuera de Madrid -"y era incompatible venir los fines de semana, ensayar, conciertos..."- y los Mertanen se mudaron a Barcelona por el trabajo de su padre. "No teníamos de que vivir y no hubo más remedio que irse", explica.

Vivir de la música tampoco era fácil entonces. El cantante define la música como "un hobbie caro", y cree que haber buscado un beneficio económico "le habría quitado la gracia". "Como nosotros éramos un poco raros, tampoco ayudaba. Hacíamos la música que queríamos: si gustaba bien y si no, pues peor para ellos... y para nosotros", cuenta entre risas el bajista. "Habría estado bien, pero no era lo que pretendíamos".

"Nunca conocimos un sistema diferente de llevar el equipo nosotros, montarlo, actuar, recoger, esperar a que pagaran e irte. Era muy duro"

En sus apenas tres años de vida, el grupo dio una treintena de conciertos en Barcelona, Vigo, Valencia, Puertollano y Molina de Aragón (además de Madrid, claro). "Nunca conocimos un sistema diferente de llevar todo el equipo nosotros, montarlo, actuar, recoger, esperar a que pagaran e irte. Aquello era muy duro", recuerda Carlos. Su última actuación fue en Rock-Ola, una de las salas más emblemáticas de los 80 en Madrid. Un mes antes grabaron un ensayo que quedó guardado en un cajón hasta hace unos meses, cuando fue publicado bajo el título 'En el garaje' por la independiente Munster Records. Medio año después llegó 'Un hombre solo' (1984), el último LP de Décima Víctima.

Per estuvo tocando algunos años más, pero lo dejó a finales de los 80, mientras que su hermano Lars ha sido el único que siguió con varios proyectos musicales, ya en Suecia, donde se marchó poco después. Y José Brena, el batería, murió en 1999, "así que ya no seríamos Décima Víctima", defiende Carlos, que rechaza toda posibilidad de vuelta del grupo, ni siquiera para interpretar una canción: "Aparte de que yo no tenía técnica vocal ninguna, hace años tuve un trasplante de hígado que me cambió hasta la forma de respirar y no he vuelto a cantar".

...y su penúltima batalla

Los hispano-suecos nunca cobraron royalties en su propia discográfica porque lo que les interesaba, subrayan, "era sacar más discos". Un contrapunto a las grandes, cuyo enfoque era "vender, vender y vender". Entre las disputas más sonadas estuvo la de Radio Futura, porque "Hispavox insistía en que sacaran otro 'Enamorado de la moda juvenil', pero ellos no querían porque habían evolucionado, así que estuvieron años sin sacar ningún disco".

El último single que los Auserón editaron con ellos fue 'La estatua del jardín botánico'. Después, publicaron 'La ley del desierto / La ley del mar' (Ariola, 1984), disco que tenía un single titulado 'Escuela de calor'. El resto de la historia es de sobra conocida. "Las grandes discográficas tienen muy poca vista e interés en lo que están vendiendo. Solamente es industria", critica Carlos.

Per, por su parte, explica que "salieron varias independientes porque era la única forma de poder sacar discos como uno quisiera, sin presiones de productores ajenos o casas de discos", algo que ya ocurría en el mercado anglosajón. "Fue costoso al principio, pero al final lo conseguimos". Sería lógico pensar que un grupo disuelto en 1984, que autoeditaba sus discos y sin rastro de intereses comerciales, no tendría problema alguno al compartir sus temas en Internet. Así es. Quien tiene más reparo es Warner.

Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)
Décima Víctima (Fotografías pertenecientes al archivo personal de Áurea Cuní)

Poco después de la disolución de Décima Víctima, DRO empezó a distribuir a GASA y en 1993 Warner absorbió a ambas. "Era nuestro propio sello y nunca cedimos nuestros derechos ni firmamos contrato alguno", aclaran los músicos. Les ofrecieron editar un recopilatorio llamado Resumen (1994), lanzado en formato CD. "Tampoco en esa ocasión cedimos los derechos ni hubo compromiso escrito". En 2010 publicaron un box set con reediciones con Munster Records porque Waner tampoco quería sacar nada, así que firmaron un contrato de licencia con la siguiente cláusula: "Todos los trabajos desarrollados para este proyecto pertenecen a Décima Víctima. No se podrán utilizar en la explotación de otro producto sin el permiso explícito de Décima Víctima”.

Siguiente año. Los miembros del grupo descubren que Warner ha subido sus canciones a Internet -"nunca hubo acuerdo previo para ello"- y, para más inri, estaban mal tituladas. "No han hecho nada con el grupo desde 1994", les afean. Ya en 2014 enviaron un burofax para notificar que rompían el acuerdo, y "tras seis meses de cortesía" subieron su música a plataformas digitales. Su sopresa fue que, tiempo después, descubrieron que la mayoría de su música ya no estaba en Internet, al haber sido retirada por duplicidad entre editoras. "Entendimos lo que pasaba cuando comprobamos que algunos de nuestros temas en YouTube tenían el nombre mal puesto", relatan: "Warner no ha presentado nada después de haberles enviado cuatro burofaxes, tres de ellos por abogados, exigiendo que presenten la documentación por la que dicen tener los derechos de nuestros temas".

Descubrieron que Warner había subido sus canciones a Internet "sin acuerdo previo para ello" y, además, estaban mal tituladas

Asimismo, critican que este sello "sigue intentando que entremos en un proceso judicial que nos resulte pesado y caro". "Nunca nos ha movido el interés económico y ahora, que han pasado tantos años y cada uno de nosotros tiene su vida encauzada, mucho menos", avisan para insistir en que solo quieren "seguir manteniendo el interés que hay por el grupo".

Para Décima Víctima, la esperanza es que "la ley dé más valor al autor que a las grandes empresas e impida a estas abandonar catálogo en sus almacenes". Y, claro, mantener los mismos principios que en los 80: "Es una vergüenza que fundes una discográfica independiente para sacar tu música y acabe todo en manos de una gran compañía que no te deja ni sacar tu propia música cuando quieras".

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