TEATRO

De un Codere al lado de un colegio a una sala de teatro para todo el barrio

La compañía La Mordaza Teatro abre la sala Escena 17 en un antigua casa de apuestas de La ciudad de Los Ángeles en el madrileño distrito de Villaverde

Foto: El equipo de Escena 17 (Floren Abad)
El equipo de Escena 17 (Floren Abad)
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Hace unos meses, Maijo Pazos se encontraba buscando una nueva sala para La Mordaza Teatro, la compañía y asociación cultural que lleva junto a otros cinco socios. Ensayaban en un minúsculo local, que era una oficina, y todos tenían claro que querían quedarse en el distrito de Villaverde, una de las zonas con menor renta de Madrid y en el que la oferta cultural está a años luz de la que hay a apenas tres paradas de metro. Es decir: no hay nada. Ya ni cines desde que hace años desapareciera el último para convertirse en un gimnasio. “Y encontramos un Codere. El dueño me dijo que los de la casa de apuestas se iban a ir en un par de meses, y cuando me preguntó para qué actividad sería y le dije que teatro, el hombre dijo ‘ah, ¡qué bien! Mucho mejor”. Inauguraron el nuevo espacio, Escena 17 -Villaverde es el distrito 17 de Madrid- el 21 de septiembre del año pasado. Y desde entonces se han convertido en la nueva atracción del vecindario.

Las máquinas tragaperras, los pósteres de futbolistas -”tuvimos que quitar mucho Sergio Ramos, y mucho verde [el color de la casa de apuestas]”, añade Pazos- dieron paso a un local de 70 metros cuadrados con su camerino, su aforo para 26 personas y su barra de bar. Todo lo gestionan entre seis: Pazos, Sara González, Javier Martín, Isabel Martín-Conde, Laura Godoy y Sergio Cabanillas. Todos provienen del mundo del teatro, con varias décadas de formación. Todos han probado en salas alternativas del centro. “Nos va mejor desde que estamos en Villaverde, porque en el centro hay muchas salas y mucha competencia”, admite Sara González. Ahora los vecinos se acercan, “cuando estábamos con las obras nos preguntaban qué iba a ser y cuando supieron que era un teatro nos decían que qué alegría, que vaya diferencia y que esto es lo que le hace falta al barrio”, sostiene esta socia.

El dueño me preguntó para qué actividad sería, le dije que teatro, y el hombre dijo ‘ah, ¡qué bien! Mucho mejor”

En concreto la sala se encuentra en el barrio de La Ciudad de los Ángeles y nada menos que en una calle tan castiza como La del Manojo de Rosas. Este barrio, cuya población ronda los 30.000 habitantes, no tiene mucho que ver con otros vecindarios que sí han estado más tocados con la varita de la cultura -y el apoyo del consistorio- como los céntricos Malasaña y Lavapiés, en los que borbotean las salas alternativas (si bien hace años que pasó cierto fulgor por estos espacios: los alquileres, que pueden rondar los 5.000 euros mensuales, no los puede pagar cualquiera).

Por el contrario, la Ciudad de los Ángeles, barrio que creció en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, principalmente gracias a la inmigración, y donde los vecinos viven en viviendas sociales, muchas de ellas proyectadas por Secundino Zuazo y Manuel Muñoz, es un páramo. “No hay nada, mucho menos para niños. Sí que están los centros culturales, pero con actividades programadas para jubilados, mucha cosa folclórica. Para una actividad guay te tienes que ir al centro”, reconoce González. Y el centro queda lejos para una población en la que el paro supera el 10%, según los datos que recoge el Ayuntamiento de Madrid obtenidos del Servicio Público de Empleo Estatal.

Cajas de tila y poleo menta

Lo que sí desembarcaron hace algunos años fueron las casas de apuestas. Como afirma Pazos, “sólo en la Avenida de Andalucía hay tres y bastante grandes”. Según un estudio de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) publicado el pasado mes de octubre, solo en el municipio de Madrid hay más de 400 locales de este tipo. El antiguo Codere en el que ahora en vez de jugarse los euros se pueden disfrutar de espectáculos de magia, danza, teatro más convencional y más experimental, estuvo abierto durante tres años. En mayo del año pasado, muy poco antes de las elecciones autonómicas, la Comunidad de Madrid aprobó un decreto por el cual las casas de apuestas deberían estar, como mínimo, a más de 100 metros de distancia de un centro escolar. Para las asociaciones escolares era escaso, ya que pedían que esa distancia mínima fuera de 800 metros, y tampoco convenció la moratoria de 10 años para el traslado de los locales que no cumplieran esta normativa.

La antigua casa de apuestas hoy una sala de teatro (Floren Abad)
La antigua casa de apuestas hoy una sala de teatro (Floren Abad)

Sin embargo, sí sirvió para que algunas decidieran marcharse a otro lugar. “Muy cerca de aquí está un colegio que llamamos el de los frailes [Nuestra Señora de los Ángeles], pero también hay otros en la zona. Creemos que en parte se marcharon por eso”, sostiene Pazos. En contra de lo que podría preverse hubo algunas cosas curiosas que descubrieron mientras limpiaban todo el local: “Había montones de cajas llenas de sobres de tila y menta poleo. Esperábamos más licores, pero no. Sería para compensar la tensión del juego”, cuenta González.

Y sin un euro en ayudas

Para el grupo de teatro, además, este espacio cumplía con otras condiciones como el precio. Pagan 650 euros por el alquiler más los gastos de luz, agua, de mantenimiento. No es poco, pero son cifras muy alejadas de las que se barajan en los distritos del centro. Y ellos tampoco reciben ninguna ayuda ni subvención. “Somos una asociación cultural y cada vez tenemos más socios, pero esto ahora no es ningún negocio. Nos mantenemos y tenemos nuestra pasión, pero a seis personas no les da de vivir. Tenemos que hacer otras cosas. Esto es un bien para el barrio”, explica González.

Obra de teatro en Escena 17
Obra de teatro en Escena 17

Y, precisamente, donde más lo notan es con los espectáculos infantiles. Con ellos agotan las entradas enseguida. “Y tenemos hasta reservas”, afirman. Isabel Martín Conde, otra de las socias, y que creció en el cercano barrio de San Cristóbal, también de marcado carácter obrero y donde tampoco hay mucha oferta cultural, reconoce que “al final somos lo residual de Madrid y también nos merecemos una oportunidad. Aquí hay gente con mucho potencial, desde chavales que te hacen un rap, un corto casero, cantan… Hay que darle la oportunidad a la gente de que conozcan algo nuevo. Sobre todo porque muchos jóvenes no salen del barrio”.

Somos lo residual de Madrid y también nos merecemos una oportunidad. Aquí hay gente con mucho potencial

Desde La Mordaza Teatro no se plantean todavía qué ocurrirá con Escena 17. “De momento, tenemos una programación regular todos los fines de semana y tres talleres funcionando. Alquilamos el espacio también para ensayos. Esto es lo que nos podemos permitir. Y lo tenemos hasta arriba. Lo ideal sería contar con un espacio que tuviera una sala más para poder ensayar porque no tenemos todo el espacio que querríamos”, sostiene González. Pero, de momento, también le han cambiado algo la cara al barrio. Para este 2020 ya va a tener algo menos de color verde.

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