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Las 10 mejores películas españolas de 2019: pirómanos, cowboys y libertinos

El cine español puede presumir de tener voces tan estimulantes como las de Víctor Moreno, Oliver Laxe y Albert Serra, entre otros

Foto: 'La ciudad oculta' es un increíble viaje de ciencia-ficción por el alcantarillado de Madrid. (Márgenes)
'La ciudad oculta' es un increíble viaje de ciencia-ficción por el alcantarillado de Madrid. (Márgenes)

2019, buena añada también para el cine español, aunque a diez días del cierre de cuentas la taquilla anual no ha llegado a los 100 millones de euros de ingresos, el baremo habitual para descorchar o volver a guardar la botella de cava. Es indiscutible que uno de los protagonistas ha sido Pedro Almodóvar, que vuelve a competir en los Oscar —y todavía hay tiempo de que le caigan más nominaciones—, y, definitivamente, Antonio Banderas, que lo está ganando todo con su personaje de Salvador Mallo en 'Dolor y Gloria'. Pero, más allá, la producción española este año se ha demostrado diversa, heterodoxa y moderna, capaz de competir al nivel de otras cinematografías que cuentan con mayor tradición y presupuesto.

Aquí la lista iconoclasta —como las coplas de Vainica— de El Confidencial:

10. 'Muerte en León. Caso cerrado', de Justin Webster

Tuvo que ser un documentalista británico quien viniese a poner el dedo en la llaga del caciquismo regional español con la serie documental 'Muerte en León'. En 'Muerte en León. Caso cerrado', Justin Webster resume las principales incertidumbres del caso del asesinato en 2014 de Isabel Carrasco que acabó con la condena de Triana Martínez, Montserrat González y Raquel Gago, y aporta nuevos datos sobre las irregularidades de un juicio ejemplo de la injerencia de la clase política en la judicatura.

Triana Martínez y Monsterrat González en 'Muerte en León. Caso cerrado'.  (HBO)
Triana Martínez y Monsterrat González en 'Muerte en León. Caso cerrado'. (HBO)

"El documental intenta cerrar una línea de investigación. ¿Por qué la policía no las investigó, el fiscal jefe no les dio ningún valor y la jueza instructora del caso decidió no incorporarlas al sumario? Inmediatamente surgen otras inquietantes preguntas: ¿había alguna 'mano negra' interesada en que no salieran a la la luz? ¿Podían comprometer las misteriosas llamadas a alguien importante del Partido Popular si se hacían públicas? ¿Hubo más gente implicada, cargos públicos y notorios, en la muerte de Isabel Carrasco? ¿La relación de Triana con el PP de Castilla y León era mucho más estrecha de lo que trascendió en el juicio? Son tres las hipótesis que baraja Justin Webster, director del documental, sobre por qué pudieron pasarse por alto", explica Nacho Lorente en su análisis. Un documantal que demuestra que España también es carne de 'true crime'.

9. 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', de Salvador Simó

La animación española ha sido tradicionalmente un secarral de la magnitud de Las Hurdes que retrata Salvador Simó en 'Buñuel en el laberinto de las tortugas'. Sin embargo, en los últimos años, algunos francotiradores aislados han conseguido sacar la cabeza y recibir el respaldo de la industria y la crítica internacional. Entre ellos, Simó y compañía, que se han hecho con el reconocimiento a Mejor película europea de animación.

Una imagen de 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', de Salvador Simó. (Wanda)
Una imagen de 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', de Salvador Simó. (Wanda)

'Buñuel en el laberinto de las tortugas' rescata la figura de Ramón Acín, amigo de Luis Buñuel y uno de los productores de 'Las Hurdes, tierra sin pan'. Acín ganó un premio de la Lotería e invirtió el dinero en la producción del icónico documental del cineasta aragonés. Simó también explora las inquietudes de Buñuel como cineasta en un film que funciona tanto en el plano dramático como en el didáctico y que se encuentra entre los preseleccionados al Oscar a Mejor película de animación.

8.'Dolor y Gloria', de Pedro Almodóvar

Si de premios se tratara, 'Dolor y Gloria' sería la película española del año. En Cannes se rindieron ante el Salvador Mallo planteado por Pedro Almodóvar e inició la lluvia de premios que le ha caído a Antonio Banderas por este sosias del director manchego. Situada entre las diez últimas candidatas al Oscar a Mejor película extranjera, este drama semiautobiográfico ha vuelto a impulsar el cine español a primera fila de la conversación cinéfila internacional. Obviarla de esta lista habría sido difícil.

Antonio Banderas es Salvador Mallo en 'Dolor y Gloria'. (Sony)
Antonio Banderas es Salvador Mallo en 'Dolor y Gloria'. (Sony)

Almodóvar recicla vivencias personales en una historia contada a dos tiempos en la que entrecruza los recuerdos de niño del protagonista con algunas anécdotas y algunas relaciones personales que le atormentan en su estapa adulta, en un momento de ocaso creativo y deterioro físico. 'Dolor y Gloria' es un semidesnudo autoconsciente y complaciente de, eso sí, uno de los mejores directores de la historia del cine español.

7. 'La virgen de agosto', de Jonás Trueba

No es el del medio de los Chichos, pero sí el pequeño de los Trueba, que se ha convertido el el gran retratista de la juventud intelectual madrileña, con su fotografía de gesto afrancesado y objeto castizo. Jonás Trueba ha hecho de las calles de Lavapiés, Malasaña y La Latina su centro de operaciones para contar las inquietudes del treintañero artista, frustrado o no, en perpetua posición de anhelo del amor y no sé sabe qué. Si en 'La reconquista' se centraba en la historia de amor y desamor de una pareja, en 'La virgen de agosto' el director indaga en la historia de amor y desamor de una treintañera consigo misma después tras una ruptura sentimental.

Itxaso Arana protagoniza 'La virgen de agosto'. (BTeam)
Itxaso Arana protagoniza 'La virgen de agosto'. (BTeam)

Y en esta ocasión utiliza las fiesas con las que los barrios madrileños celebran el verano para obligar a Eva (Itsaso Arana) a confrontarse a su plan (o falta de él) de vida. "Con una estructura dividida en 15 fragmentos equivalentes a los primeros 15 días de agosto —hasta el día de la Virgen de agosto—, Trueba sigue con la cámara el día a día de Eva, que, como en una fábula, se irá encontrando por ese Madrid en estado de excepción a fantasmas del pasado, del presente y, quizá, del futuro que la ayudarán a encontrar su camino". Una película bella y melancólica totalmente entroncada con su tiempo y con la que Jonás Trueba firma el mejor trabajo de su filmografía.

6. 'La trinchera infinita', de Jon Garaño, Aitor Arregi y José María Goenaga

Que la Guerra Civil es el periodo más traumático de la historia de España es difícil de negar cuando el dolor de las heridas se manifiesta todavía hoy, más de ocho décadas después del inicio del conflicto. Dos de las películas españolas más esperadas de 2019 se han ambientado en la guerra o la posguerra en un momento en el que vuelven a tener presencia habitual en el debate político. Una de ellas es 'La trinchera infinita', el tercer film conjunto de los vascos Jon Garaño, Aitor Arregi y José María Goenaga, autores de 'Loreak' y 'Handia'.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta en 'La trinchera infinita'. (EOne)
Antonio de la Torre y Belén Cuesta en 'La trinchera infinita'. (EOne)

Emocionan, primero, la atención al detalle y la delicadeza de la puesta en escena en la historia de Higinio (Antonio de la Torre) y Rosa (Belén Cuesta); los directores exitan el camino fácil y describen el trauma de un país entero a través de pequeños detalles del día a día de los protagonistas. Basada en un libro que recoge los testimonios de los 'topos' de la guerra, quienes estuvieron ocultos en zulos, algunos más de treinta años, 'La trinchera infinita' es "la explicación —llena de sutileza y sensibilidad— de las heridas invisibles y perdurables de un conflicto sin cicatrizar. Porque en la guerra no solo murieron los soldados, los represaliados, las víctimas colaterales, sino los sueños y proyectos de muchos. Como los de Higinio —que no pudo salir de su escondite hasta 1969— y otros topos, que se pasaron décadas en la clandestinidad. Y también murió el futuro en común de un país que hoy todavía sigue dividido por esa trinchera infinita".

5. 'Ventajas de viajar en tren', de Aritz Moreno

La ópera prima de Aritz Moreno ha sido una de las sorpresas -más perversas- del año. La adaptación de la novela homónima de Antonio Orejudo es una colección relatos inter e inteconectados en las que la voz del narrador se va diluyendo laberínticamente. Una mujer (Pilar Castro), ingresa a su marido (Quim Gutiérrez) en un psiquiátrico. En el tren de vuelta a casa, la mujer se encuentra con el doctor Ángel Sanagustín (Ernesto Alterio), un psiquiatra que comienza a contarle a la protagonista —por cierto, Pilar Castro interpreta uno de los papeles de su vida— la historia clínica del paciente Martín Urales de Úbeda (Luis Tosar), quien parece más bien sacado de un cuento corto de Cortázar.

Pilar Castro en 'Ventajas de viajar en tren'. (Filmax)
Pilar Castro en 'Ventajas de viajar en tren'. (Filmax)

En el desfile de personajes de los episodios que componen 'Ventajas de viajar en tren' "hay basureros mancos conspiranoicos, mujeres-perro, suplantadores, mucho enajenado mental y, sobre todo, una transgresión tan agradable como habitualmente desagradecida —por incomprendida—, una maravillosa reivindicación de la fantasía y la locura que, como la realidad y la ficción, vienen a ser lo mismo, porque, como dijo Paracelso, el quid está en la dosis".

4. 'Los hermanos Sisters', de Jacques Audiard

Aunque hablamos de un director francés como Jacques Audiard, España ha intervenido en una cuarta parte de la financiación de este western —una rareza en el cine europeo actual— y como localización de algunas de las escenas de mayor belleza plástica y fotográfica del año. Y eso que la cosa anda reñida. Pero simplemente la elección de Audiard a la hora de narrar el tiroteo de la secuencia de apertura es un aperitivo lo que acaba siendo un drama entre hermanos en tiempos de la construcción de una nueva sociedad.

Jake Gyllenhaal y John C. Reilly en 'Los hermanos Sisters'. (Avalon)
Jake Gyllenhaal y John C. Reilly en 'Los hermanos Sisters'. (Avalon)

"De entrada, la película exhibe un esplendor consonante con la iconografía del oeste, a través de escenas de salones y tiroteos y hombres que cruzan a caballo impresionantes panorámicas al atardecer, pero en primer plano pone a Charlie (Joaquin Phoenix) orinando frente al paisaje. Y los tiroteos no poseen la grandeza operística típica de Leone sino que son momentos rápidos, confusos e indistintos -antes de que uno de ellos empiece, por cierto, alguien vomita-", explica el crítico Alejandro Alegré. Para terminar: "Esta película es varias cosas que casi ninguna otra película del oeste previa fue: una emotiva meditación sobre la posibilidad de construir una utopía -o al menos encontrar un oasis de sosiego- en un mundo azotado por la codicia y la barbarie, y uno de los más bellos retratos del amor fraterno que uno pueda imaginar".

3. 'Liberté', de Albert Serra

Albert Serra. Entre el cine y la 'stand up'. Más conocido dentro de España por sus 'boutades' que por sus películas. ¿Su última polémica? Una reflexión dedicada en 'El periódico' a la saga 'Star Wars' y sus fans. Atención. "Jamás en mi vida he visto ninguna película de 'La guerra de las galaxias', ni siquiera un minuto y medio de esas imágenes que salen por la tele con espadas y gente voladora. No me interesa ni puedo respetar a nadie que le interese, salvo a George Lucas, que me parece un gran hombre de negocios, uno de los más grandes y lúcidos, aunque no creo que tenga ningún talento como director". Pero no se dejen engañar. Serra es un provocador, sí. Muchos pensarán que una persona detestable. Quienes lo conozcan, que juzguen. Pero Serra se puede permitir la crítica porque es una de las voces más estimulantes del cine europeo. Europeo, sí, porque el gerundés ha tenido que sacar el cestillo fuera de España para financiar sus películas que, por cierto, son asiduas de Cannes y de su palmarés.

Un fotograma de 'Liberté', de Albert Serra. (Elamedia)
Un fotograma de 'Liberté', de Albert Serra. (Elamedia)

También 'Liberté', su último largometraje, un ejercicio formal que lleva al espectador al límite —a algunos de enloquecer, seguro—, pero que funciona como un cuadro barroco en movimiento en el que el tiempo y el espacio se deforman hasta dejar al público a merced de sí mismo y su hipotálamo. Basándose en el caso de unos libertinos franceses huidos a la corte de Federico II de Prusia, 'Liberté' reconstruye una noche de sexo y desenfreno con masturbaciones, lluvia dorada y besos negros incluidos —y bastante explícitos— al estilo dieciochesco. Un tira y afloja entre la belleza plástica, la sensualidad, la repulsión y la medida del tiempo que no admite templanza.

2. 'Lo que arde', de Oliver Laxe

En los primeros minutos de 'Lo que arde' se condensa toda la grandeza del cine. Del poder evocador de las imágines. Aunque no haya diálogos ni miradas, sino árboles centenarios cayendo a plomo al paso del bulldozer. Ahí el drama. Pero pasado ese primer Stendhal, le siguen el de las arrugas de Benedicta Sánchez cobijada bajo la lluvia torrencial en la oquedad de un tronco muerto. Y el del rictus serio de Amador Arias con unos ojos que miran adentro. Y el del incendio de un bosque que jamás ningún espectador vio así antes.

Amador Arias y Benedicta Sánchez en 'Lo que arde'. (Numax)
Amador Arias y Benedicta Sánchez en 'Lo que arde'. (Numax)

Oliver Laxe no sólo ha conseguido con su tercer largometraje el Premio del jurado de la sección Un certain regard del Festival de Cannes, sino acercar su particular forma de hacer cine a un público más amplio, gracias a una narrativa más asequible y concreta que la de 'Todos vosotros sois capitanes' (2010) y 'Mimosas' (2016), sus dos anteriores largometrajes, que también participaron en Cannes. En 'Lo que arde' Laxe cuenta algo tan sencillo como la vuelta a casa del hijo pródigo. Aunque esta vez es pirómano y exrecluso. Pero la sensibilidad y la atención al detalle y a la materia del director franco-gallego hacen que 'Lo que arde' trascienda lo escueto de su historia y se convierta en un título de referencia, ya no dentro del cine español, sino también fuera de nuestras fronteras.

1. 'La ciudad oculta', de Víctor Moreno

La que ha permanecido oculta es esta joya de Víctor Moreno, que en 2014 consiguió la nominación al Goya a Mejor película documental con 'Edificio España'. 'La ciudad oculta' se estrenó en el Festival de Sevilla de 2018 como uno de los nominados al Giraldillo de oro y acabó ganando el premio a Mejor fotografía para José Ángel Alayón y el propio director. Pero no sólo es que la fotografía de este documental sea apabullante; también lo es la edición de sonido, que constribuye a un viaje intergaláctico por el alcantarillado y las líneas de metro de Madrid. Sí, intergaláctico. Porque la forma de rodar el subsuelo de Moreno se acerca más a una experiencia cósmica salida de la mente de Kubrick que a un reportaje sobre la construcción de los túneles de Metromadrid.

Un fotograma de 'La ciudad oculta', de Víctor Moreno. (Márgenes)
Un fotograma de 'La ciudad oculta', de Víctor Moreno. (Márgenes)

"La primera vez que entras en el subsuelo de una gran ciudad es muy impresionante"; "el trabajo que tiene una ciudad subterránea es tremendo, porque en extensión es casi igual a la ciudad visible", explicó Moreno en una entrevista con El Confidencial a su paso por Sevilla. Y es que la experiencia inmersiva es tal que el espectador acaba al borde de romper las leyes de la gravedad. Una película de culto, concebida como una experiencia sensorial, injustamente olvidada en la temporada de premios.

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