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La poderosa 'Gisele' de Tamara Rojo en el Teatro Real: líder, madre y amante

Tras casi una década de ausencia, la bailarina regresa al coliseo madrileño sumida en un reto y transformada en una ‘Giselle’ que cruza la frontera de lo imaginario para hacerse real

Foto: Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo
Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo

'Giselle' supuso su despegue, el ballet con el que ganó la medalla de oro del Concurso Nacional de París en 1994, el personaje que la catapultó al olimpo de la danza y con el que se convirtió en una de las principales figuras del Royal Ballet. Tras casi una década de ausencia, Tamara Rojo regresa al Teatro Real sumida en un reto y transformada en una ‘Giselle’ que cruza la frontera de lo imaginario para hacerse real. “Crecí en esta ciudad, no cabe duda de que este rol es muy importante para mí, lo he paseado por todo el mundo, de manera que poder venir a casa para compartirlo es toda una responsabilidad”, confiesa la directora del English National Ballet (ENB)

Creada por Akram Khan, uno de los coreógrafos más sobresaliente del panorama actual, ‘Giselle’ se estrenó hace ahora tres años y en este tiempo se ha convertido en una de las coreografías más celebradas del ENB.

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Akram Khan traslada la acción de ‘Giselle’ a nuestros días, a una fábrica de tejidos, la historia sumerge al espectador en la penumbra de la desigualdad social y el abuso de poder. Su Giselle surge como una mujer contemporánea que vive un drama de amor en un ambiente hostil, similar al que vemos tantas veces en los medios de comunicación. “Es una líder emblemática para su comunidad, una mujer fuerte que sirve de inspiración para el mundo; no es una niña, es una mujer con experiencia, embarazada de su primer hijo, capaz de enfrentarse al poder. No es una Giselle víctima”, explica Tamara Rojo.

La versión de ‘Giselle’ que presenta el Teatro Real del 10 al 12 de octubre aterriza de la mano del Gran Teatro del Liceo de Barcelona donde recalará del 22 al 25 de abril de 2020. “Se trata de un acuerdo entre dos grandes teatros, de dos casas hermanas que tiene mucho trabajo en el futuro donde escribiremos más páginas juntos”, desvela Víctor García Gomar, director del Liceu.

Amar y perdonar

Confiesa Tamara Rojo que se le ocurrió encargar una nueva versión de ‘Giselle’ tras ver los resultados de ‘Dust’, coreografía que nació conmemorar el centenario de la Gran Guerra, un capítulo en la historia que ha dejado una profunda huella en la humanidad y en particular en la vida de los británicos. “Yo era una gran admiradora de Akram Khan, al verle trabajar en ‘Dust’ me convencí de que era la persona adecuada para hacer realidad este reto. Él jamás fue consciente de donde se estaba metiendo, puesto que no conocía la versión clásica. Tras un largo proceso de trabajo llegamos a un acuerdo, sólo había dos cosas que tenía que respetar: su capacidad infinita de amar y de perdonar, el resto podíamos adaptarlo”. Así nació esta versión de ‘Giselle’ que entrecruza la danza ‘kathak’ con el lenguaje clásico. “Me convencí de que podía mezclar los dos lenguajes, el de la tradición y la modernidad. Siempre he pensado que un verdadero clásico puede ser reinterpretado, cada vez que un artista se enfrenta a un clásico lo enriquece”, matiza Rojo.

Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo
Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo

Defiende Rojo que el ballet es un arte muy sutil, que se transmite de forma oral de generación en generación, sin partituras, ni escritos. “Hay que protegerlo, pero en ese afán de preservar muchas veces se detienen las formas, cosas que en una época resultaban rompedoras ya no lo son. “Los bailarines debemos tener la capacidad de ver nuestro mundo con los ojos de quienes no pertenecen a él, mantener lo relevante, y dejar ir el resto”. Para la bailarina, que ostenta el premio Príncipe de Asturias compartido con la genial Maya Plisetskaya, esta versión del siglo XXI “transmite una sensación diferente, puesto que se trata de una mujer que lleva la esperanza y la inspiración a los suyos, no se presenta como la adolescente enferma clásica”.

Ella, que ha interpretado las dos versiones, insiste que ambas son esencialmente la misma. “Esa visión de la protagonista ya existía en la clásica. Giselle es una mujer de gran generosidad, que posee una gran capacidad de dar amor. En la de Akram, esta capacidad no es solo específicamente para un hombre, es amor hacia la humanidad, ama a toda la comunidad y eso es lo que la hace esencial”.

Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo
Tamara Rojo es 'Gisele'. Foto: Laurent Liotardo

Si algo tiene claro la directora de ENB es que una vez abierto el camino, continuará esa línea de revisitar a los clásicos. De hecho, actualmente trabaja en una versión de 'Frankenstein. “No es propiamente una versión de un ballet clásico, pero estoy segura de que 'Creator' despertará las mismas preguntas filosóficas que despertaron a Mary Shelly cuando en su día creó 'Frankenstein'”.

Tamara Rojo recala en Madrid en una época de vacas flacas para la danza. Víctor Ullate, el que fuera su maestro, anunció hace apenas unos días que cerraba su compañía. “Siempre es triste que se pierda una compañía, sobre todo la que ha sido cuna de grandes artistas en este país. Lo siento muchísimo por los bailarines que de un día para otro, sin aviso, se quedan sin trabajo. Les va a resultar muy difícil lograrlo, estamos a principios de temporada y no hay movimiento. Lo siento por España, tenemos una gran riqueza cultural y su fuéramos capaces de explotarla seríamos líderes internacionalmente. Creo que el camino no es otro que mantener una buena conversación entre todas las partes, artistas, instituciones y líderes políticos”, concluye.

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