COMIENZA EL FESTIVAL LITERARIO DE BILBAO

Festival Ja!: Diez años de literatura y humor... y de whisky, cigarros y 20.000 euros en 'cash'

Juan Bas rememora las anécdotas del certamen, que implican a Michel Houellebecq, Tom Sharpe, Martin Amis, Ismaíl Kadaré, John Cleese, Luis Goytisolo, Forges, Joan Manuel Serrat, Ixabel Coixet...

Foto: John Cleese agarra por el cuello a Juan Bas, director del Festival Ja! de Bilbao, en la edición de 2016. (Ja! Bilbao)
John Cleese agarra por el cuello a Juan Bas, director del Festival Ja! de Bilbao, en la edición de 2016. (Ja! Bilbao)

El encuentro, fortuito, llega una hora antes de la cita concertada y en un escenario diferente al convenido cuando el periodista y el entrevistado, el director del Festival Ja! de Bilbao Juan Bas, confluyen en la sala que abraza un recorrido fotográfico por la historia del certamen de literatura y arte con humor con motivo de su décimo aniversario. Casual y, hasta en cierto punto, inevitable por ser, en esos momentos, los dos únicos visitantes de la muestra en el edificio Ensanche. “Me pillas viendo las imágenes para refrescar la memoria”, alega.

Hay un porqué en este regreso de Bas al pasado a través de las fotografías del festival. La propuesta de El Confidencial para, en este aniversario redondo, escribir el libro del festival en el que el escritor no sea por una vez el protagonista de la obra por su firma, por sus palabras, sino por sus actos, por las anécdotas que ha deparado durante su paso por el festival, le obliga a indagar en el baúl de la memoria.

“Algunas anécdotas no se pueden contar”, advierte. El etilismo de los protagonistas obliga al silencio en algunos casos. "Pero en pocos", matiza. Pero el alcohol ya empapa las palabras del prólogo del libro, de la mano del escritor británico Tom Sharpe (1928-2013), que recibió el primer galardón del festival en reconocimiento a su obra humorística en el estreno del certamen en 2010. “Tenía un pedo de impresión al recoger el premio”, rememora con una sonrisa. “Lo puedes poner tal cual”, apostilla para cerrar las páginas a la censura. Lo que se puede contar, se puede contar sin cortapisas. En todo caso, la suya fue una borrachera, se podría decir, amigable, entrañable. Otras no lo fueron tanto. Pero aún estamos en el prólogo y por delante hay muchas páginas.

Tom Sharpe recibe el premio del Ja! de Bilbao en su primera edición flanqueado por Juan Bas. (Ja! Bilbao)
Tom Sharpe recibe el premio del Ja! de Bilbao en su primera edición flanqueado por Juan Bas. (Ja! Bilbao)

Todo lo que rodea a la presencia de Sharpe fue “mágico” desde el principio. Por entonces, a sus 82 años, el escritor “estaba ya un poco olvidado” en su retiro de la Costa Brava y la llamada del festival le “animó”. Pronto mostró su carácter “cachondo”, cuando, al serle requeridas fotografías para componer el vídeo de presentación sobre su figura, envió una instantánea cavando su propia fosa en el jardín de su casa de Gerona. Ya en Bilbao, los whiskys se convirtieron desde la mañana en su fiel acompañante junto a su silla de ruedas. Y, claro, la entrevista que le realizó por la noche su editor, el fundador de Anagrama Jorge Herralde, acabó a las primeras de cambio tras los monosílabos vocíferos y cortantes que dieron cuenta de las dos primeras preguntas.

Luego llegó la hora del premio, con Sharpe, "todo pedo en su silla de ruedas", alzando el “pesado” galardón –del "orden de 20 kilos"– ante un atónito Bas a sus espaldas. “Lo único que estaba pensando es que, como le fallara el brazo, el premio le abría la cabeza”, recuerda. Fue antes de la atronadora ovación que recibió el escritor, quien con posterioridad trasladó sus agradecimientos al director del Ja! por su feliz estancia en Bilbao en una carta hológrafa que estos días se puede contemplar en una exposición de la sala BBK que muestra carteles, ilustraciones y curiosidades del certamen.

Michel Houellebecq fumando en el Euskalduna pese a estar prohibido. (Ja! Bilbao)
Michel Houellebecq fumando en el Euskalduna pese a estar prohibido. (Ja! Bilbao)

Esa primera edición también contó con la presencia de Michel Houellebecq. Fue la otra cara de la moneda. La cruz, claro. “Es muy muy antipático”, subraya Bas, que rompe a carcajadas al recordar el encuentro entre el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y el novelista y ensayista francés en la inauguración del festival. “Hombre, Voltaire”, le espetó el regidor bilbaíno en francés ante la atónita mirada del artista. “¡Qué es broma! Me gustan tus libros”, zanjó ante un Houellebecq que no daba crédito a lo que sucedía ante sus ojos. En este caso, uno no se sabe quién era el artista.

El literato francés, mejor dicho, su cigarro, fue el absoluto protagonista de esta primera edición. ¡A ver quién le decía que no se podía fumar en el Euskalduna durante la entrevista que se le estaba realizando ante una sala a rebosar! La decisión de la organización fue anular todos los sistemas de agua del Palacio en previsión de que saltara el detector de incendios. “Se fumó un cigarro detrás de otro el muy cabrón”, señala Bas, que tuvo que poner la cara ante la llegada de la Ertzaintza con la intención de paralizar el acto.

Houellebecq cobró “un pastón”. En cambio, otra estrella de la primera edición, Martin Amis no pidió ni un euro. “¡Joder, ese año tuvimos un plantel tremendo!”, exclama Bas tras escarbar en el baúl de los recuerdos. El novelista británico tampoco dio problemas. No hubo ningún ‘pero’ en él, ni siquiera ante el “error de principiantes que cometimos” de juntar a ambos escritores en una firma de libros. “No les hizo mucha gracia. Las estrellas tienen que brillar solas, cada una con su trozo de firmamento”, señala. Amis se fue sin cobrar, pero, al menos, en la maleta iba el reconocimiento de Bas por delante de Houellebecq. “Cuando se iba a su habitación, con mi inglés macarrónico le dije que, ya no como director, sino como lector, que sus libros me gustaban muchísimo más”. Su respuesta fue quedarse a tomar otro vino. “Le sentó bien el comentario”, bromea entre risas.

Martin Amis y Michel Houellebecq en una firma de libros conjunta en el festival. (Ja! Bilbao)
Martin Amis y Michel Houellebecq en una firma de libros conjunta en el festival. (Ja! Bilbao)

“¿Dónde está la pasta?”, preguntó antes de marchar Ismaíl Kadaré, el protagonista absoluto de la tercera edición, quien, a tenor de su conducta, abandera esa corriente literaria que se basa en la filosofía del dinero, ahora y en 'cash'. Bas imagina que el escritor albanés esperaba que le dieran un maletín con los 20.000 euros en metálico del premio antes de desaparecer. “La lógica albanesa”, bromea. Pero, de dinero negro, nada de nada. “Le hicimos una transferencia tras cumplimentar los trámites fiscales internacionales. ¡No podía ser de otra manera!”, replica para ahuyentar cualquier atisbo de duda. "Por si acaso".

Lo único negro, se podría decir, era el carácter de Kadaré. De ello bien puede hablar su entrevistadora en el festival, Carmen Posadas, a quien el escritor albanés obligó a ponerse la chaqueta entre bambalinas antes de saltar al escenario. Pero la escritora no se cortó y se la volvió a quitar al inicio del acto. Y, claro, su osadía no le salió gratis. “A su primera pregunta le dijo que era muy genérica, imprecisa, y que las siguientes fueran más concretas”, detalla Bas. Pero Posadas “tiene mucha cintura y le acabó dominando”.

El director del Fstival Ja! no se percata de que las anécdotas que rememora están situadas en el fondo del baúl de los recuerdos. La más actual data de 2016, con la presencia de John Cleese, sobre quien se deshace en elogios por su simpatía y sencillez. “Fue la leche tenerle”. El festival tuvo al Monty Python, pero también Bas a su espalda, cogiéndole del cuello, como bien documenta una fotografía que forma parte de la historia del certamen y de su responsable.

Juan Bas observa algunas de las fotografías de la exposición que recorre la historia del festival en imágenes. (EC)
Juan Bas observa algunas de las fotografías de la exposición que recorre la historia del festival en imágenes. (EC)

De Cleese recuerda especialmente la sorpresa que se llevó con el 'aurresku' de honor inspirado en el sketch ‘Silly Walks’, donde el dantzari levantaba la pierna a modo de los famosos andares tontos. “Le hizo mucha gracia”. Eso y la txapela que posteriormente le lanzaron, y que se “calzó como un paletó” sin quitársela durante toda la posterior entrevista. El cine de Isabel Coixet no tiene precisamente mucho humor, pero la directora catalana demostró sobre el escenario que la realidad y la ficción distan mucho con su participación en la sección en la que el artista invitado muestra sus diez secuencias de humor favoritas de la historia del cine. “Me metió mucha caña, me tildaba de borracho (risas)”.

El alcohol, más bien sus efectos, dan para mucha tinta. Como en cualquier otro festival, se podría decir. Y el alcohol, mejor dicho, el exceso de alcohol, da cuerpo al capítulo que convierte a Bas en protagonista. El director relata el episodio pero desprovisto de cualquier detalle que permita identificar a la otra parte. A grandes rasgos, la tremenda borrachera a base de whisky que presentaba el entrevistador a una hora escasa del acto le hizo "comerse el marrón" de enfrentarse a un diálogo en inglés con el escritor extranjero protagonista del acto. “Me produjo un gran estrés porque apenas tenía tiempo. Me fui fuera a tomar algo y el móvil no dejaba de sonar. Estuve con estrés durante la entrevista porque mientras el autor me contestaba una pregunta yo estaba pensando en cuál iba a ser la siguiente”, explica. Pero, dentro del mal trago del presente, hubo su cosa positiva a futuro. “Al menos me pude probar a mí mismo ante una historia como ésta porque no estaba muy seguro de poder hacerlo”.

Luis Goytisolo conoció la muerte de su hermana en la comida y no dijo nada: "¿Por qué voy a fastidiar el acto? Y me ha servido para no pensar en la muerte"

Amis se fue sin cobrar por deseo propio. En este último caso, el protagonista no recibió ningún emolumento por decisión expresa de Bas. “Tenía cierta confianza con él, pero por supuesto que no le pagué”, asevera. Ni dinero ni tampoco una invitación futura para el festival. Por el contrario, quien tiene un billete permanente en el Ja! de Bilbao es Luis Goytisolo, un escritor al que Bas “admira por todo”. De su “enorme talla personal” da cuenta la anécdota “más humanista” que ha escrito el certamen. A Goytisolo le comunicaron el fallecimiento de su hermana en la comida organizada por el festival sin que informara de ello. Bas se enteró de la noticia al finalizar el acto protagonizado por el escritor. “¿Por qué no lo he dicho? Ya ha sucedido. ¿Por qué voy a fastidiar el acto? Además, he estado muy a gusto con vosotros durante todo el día y me ha servido para no pensar en la muerte”, respondió.

Joan Manuel Serrat y Forges, en un bar de Bilbao durante el festival. (Ja! Bilbao)
Joan Manuel Serrat y Forges, en un bar de Bilbao durante el festival. (Ja! Bilbao)

Hay anécdotas y más anécdotas que salen de la boca de Bas mientras sus labios gozan con un vino blanco, pero llega la hora del epílogo, de momento, del libro del Ja! de Bilbao con motivo de su décimo aniversario (por eso de no aburrir al lector). Para cerrar las páginas, el autor de ‘Alacranes en su tinta’ o ‘El refugio de los canallas’ se decanta por la dupla Forges-Serrat. Sobre el guión, el músico debía entrevistar al humorista gráfico en reconocimiento a su medio siglo de trayectoria. Pero la historia dio un giro imprevisto en los prolegómenos del acto al percatarse el dibujante, fallecido el pasado año, de que el cantautor catalán "no se sentía cómodo" en su papel. La solución, inmediata, llegó con un cambio de roles. “Forges, que era rápido y generoso, se dio cuenta enseguida de la situación e invirtió los términos. Convirtió el acto en una entrevista de Forges a Serrat y eso encantó al público”.

Porque, qué es la literatura sin sorpresas. El mejor guión está en ocasiones en los imprevistos y de eso bien sabe Bas, que aún tiene por delante muchas páginas del libro del Festival Ja! a los que dar tinta. Por lo pronto, el festival ha comenzado a escribir un nuevo capítulo, el que, sobre el papel, tiene a Elvira Lindo como protagonista. Aguardan muchas palabras hasta el próximo 6 de octubre. Y seguro que el alcohol, en la faceta cómico del relato, está en el germen de alguna historia de un festival que está dirigido por quien ha escrito un ‘Tratado sobre la resaca' (2003). Toda una declaración de intenciones.

Contraportada: El premio a la trayectoria que otorga el Ja!, tras lo visto en las primeras ediciones, ha cambiado de formato. La mole inicial ha dado paso a “una cosa llevable que puede formar parte del equipaje de mano”. A buen seguro que el historietista e ilustrador estadounidense Robert Crumb hubiera agradecido este cambio en su momento. “Cuando le di ese hierro lo miró con estupor”, cierra Bas.

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