'la hija de un ladrón

Una emocionante ópera prima española sacude por sorpresa San Sebastián

Belén Funes une en pantalla a Eduard Fernández y Greta Fernández, padre e hija,para interpretar a padre e hija en un drama intimista sobre la necesidad de amar y ser amado

Foto: Tomás Martín, Eduard Fernández en 'La hija de un ladrón', la ópera prima de Belén Funes. (BTeam)
Tomás Martín, Eduard Fernández en 'La hija de un ladrón', la ópera prima de Belén Funes. (BTeam)

En los festivales de cine uno se encuentra con, como síntesis, cuatro tipo de películas: las que cumplen las expectativas, las que defraudan, las templadas y las tapadas. 'La hija de un ladrón' pertenece a esta última categoría. La ópera prima de una directora desconocida que consigue colarse en una sección destacada dentro de algún festival importante y se destapa como la revelación tanto del certamen como de la temporada de premios. Es la categoría de la que forma parte 'Verano 1993', de Carla Simón. También 'Carmen y Lola', de Arantxa Echevarría. Películas pequeñas que acaban imponiéndose por méritos propios a los nombres con mayúscula y al rodillo de las campañas publicitarias.

Cuando el Festival de San Sebastián anunció 'La hija de un ladrón' como una de las participantes en la Sección Oficial, las miradas se volvieron hacia Belén Funes (Barcelona, 1984), otra directora salida de esa cantera inagotable que es la ESCAC -en otro momento habrá que hablar sobre la generación de cineastas mujeres y millennials salidas de la Escuela de Cine de Cataluña- con una trayectoria nada desdeñable como cortrometajista y asistente de dirección. Su ópera prima es, de hecho, la prolongación de su primer cortometraje, 'Sara a la fuga', rodado en 2015 y ganador del Premio a Mejor cortometraje de ficción en el Festival de Málaga.

Eduard Fernández y Greta Fernández son padre e hija dentro y fuera de la pantalla. (BTeam)
Eduard Fernández y Greta Fernández son padre e hija dentro y fuera de la pantalla. (BTeam)

La presentación de Funes es un drama intimista, el intento -exitoso- de representación de la rutina de esas hijas jóvenes obligadas a madurar y a actuar de madres de sus propios progenitores. La directora reúne por primera vez dentro de la pantalla a Eduard Fernández y Greta Fernández, padre e hija en la ficción, pero también en la realidad. Ella es Sara, una madre de apenas 22 años acogida en un piso de los servicios sociales. Él es un delincuente recién salido de la cárcel. A Sara le ha tocado madurar para sobrevivir, encargada de su bebé y de su hermano pequeño, interpretado por Tomás Martín, otra de las grandes revelaciones de la película: Martín no interpreta, sino es. Una de las secuencias más emocionantes es en la que el niño celebra su primera comunión, uno de los pocos momentos de relativa felicidad con los que se encuentra la joven durante el metraje.

Tomás Martín es una de las grandes revelaciones de la película: no interpreta, es

La directora no oculta sus referencias, acotadas entre Loach y los hermanos Dardenne. Y 'La hija de un ladrón' reconstruye una rutina de trabajos precarios y poco agradecidos, escasez material y, sobre todo, carencias emocionales. Funes sigue a Sara de trabajo temporal en trabajo temporal -limpiadora, camarera, ayudante de cocina-, siempre a la carrera para llegar a todo, siempre con la carga de un bebé que pasa de mano en mano para que Sara pueda cumplir su jornada laboral. Funes no cae en la 'pornomiseria' y cada decisión de puesta en escena es un acierto de honestidad. No hay subrayados. Ni sobreexplicaciones. Ni violines tristes. Con la sequedad del ambiente es suficiente.

Tomás Martín y Ález Monner en un fotograma de 'La hija de un ladrón'. (BTeam)
Tomás Martín y Ález Monner en un fotograma de 'La hija de un ladrón'. (BTeam)

De manera fortuita, la chica se entera de la salida de la cárcel de su padre. Y comienza una lucha interna entre la hija necesitada de cariño y la hija que repudia al padre por algo que no necesita explicarse, pero que se supone oscuro. La protagonista es una superviviente: pragmática por necesidad y fría por disfraz, porque en cuanto la cámara profundiza un poco se entrevé el deseo de amar y de ser amada. La familia de la que es hija no funciona, pero tampoco de la que es madre: su ex novio Dani cumple como padre del bebé, pero la relación de pareja está muerta. También es fallida la familia fabricada dentro del piso de acogida: cada cierto tiempo sus compañeras rotan y el desarraigo pesa.

Cartel de 'La hija de un ladrón'
Cartel de 'La hija de un ladrón'

Belén Funes ha dirigido una película austera y áspera, pero que rezuma de sensibilidad, que no sensiblería. Un film que no cae en el moralismo ni en lasconclusiones categóricas, sino que deja espacio para la interpretación y para comprender los motivos de los personajes. Funes escribe el guión junto a Marçal Cebrian, coguionista también de 'Sara a la fuga'. Y ambos se basan en la historia real de un preso que conoció la directora en una cárcel de hombres de Barcelona y que tenía una hija que lo odiaba por haberla dejado sola y desamparada. Funes reconoció en la historia la posibilidad de construir una heroína moderna dentro de un drama social pegado a la tierra. Y lo ha hecho.Y además, aunque la Concha de Oro se prevea improbable, se ha convertido en una de las revelaciones del año del cine español, que no es poco.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios