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Fernando Savater: "Las pasiones han sido en mi vida más importantes que la razón"

El filósofo donostiarra publica 'La peor parte', libro en el que relata los últimos días junto a Sara Torres, su compañera sentimental durante 35 años, fallecida en 2015 de un tumor

Foto: Fernando Savater, tras la entrevista. (Á. R.)
Fernando Savater, tras la entrevista. (Á. R.)

"Solo el amor y la muerte modifican nuestra existencia". Tan seguro estaba de esta afirmación Alberto Migré, célebre guionista argentino de telenovelas, que al menos uno de sus personajes la pronunciaba en cada culebrón que escribió.

De amor y de muerte —aunque no solo— versa el último libro de Fernando Savater (San Sebastián, 1947). Último por reciente y porque el pensador anuncia que no escribirá más. Y en las 243 páginas de 'La peor parte' (Ariel), el filósofo donostiarra parece dar la razón al creador de teleseries.

En ellas, rememora el deseo sentido hacia la que fue su compañera de vida durante 35 años y las adereza con el dolor y el vacío que padece ahora, cuando su lectora predilecta —“escribía para que ella me leyera”— ya no revisa sus borradores ni ve películas de terror en su sofá.

Portada de 'La peor parte' (Ariel).
Portada de 'La peor parte' (Ariel).

A esta profesora de Estética dedicó el escritor su autobiografía —"mira, Sara, mi vida"— y, de paso, su existencia entera. Ya saben: a donde el corazón se inclina, el pie —y la pluma— camina.

Pero si el padre (intelectual y carnal) de ese tal Amador —ojo al nombre, 'el que ama'— rebosaba optimismo cuando Sara estaba junto a él, el Fernando Savater de hoy aprende a “vivir sin alegría en un mar de amargura sin orillas en el que chapotear con espanto hasta el anegamiento final”. Y mientras, lucha para que las lágrimas —“no hay día en que no las derrame por ella”— no ahoguen la lucidez.

PREGUNTA. Le voy a confesar algo: he llorado leyendo las últimas páginas de su libro.

RESPUESTA. Bueno, yo te puedo confesar que he llorado escribiendo las primeras y las últimas. Aunque lo tuyo tiene más mérito (risas).

P. Un refrán de abuela: "Amor y muerte, no hay nada más fuerte".

R. Y es verdad, es verdad, las abuelas tienen razón (risas).

P. ¿Son las dos experiencias más transformadoras para el individuo?

R. Sin duda. Desde luego, el amor —empleando la palabra en su sentido más fuerte; no hablo de los amoríos de fin de semana— es, primero, lo único que te puede regenerar la vida y, luego, lo que para bien o para mal te la marca.

Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R)
Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R)

Y cuando la muerte alcanza a un ser querido, tú te estás muriendo un poco con él; es la forma de paladear la muerte más próxima a la propia.

P. ¿Cuál es la salud del amor en 2019, en esta época de Tinder, MeToo y polirrelaciones?

R. Yo es que no conozco a todo el mundo (risas). Como cuando le preguntaron una vez a Churchill que qué pensaba sobre los franceses y respondió: "No sé, no los conozco a todos".

"No me gusta la vida, pero tampoco me gusta la muerte"

P. ¿Y ha notado usted a lo largo de su vida que el ser humano cambie su manera de relacionarse con el amor?

R. No, absolutamente no. Eso son tonterías que cuentan quienes creen que la existencia humana se rige por modas semanales. Si tú ahora coges poemas del siglo XIV o del V a. C., los entiendes perfectamente, y eso que en esas fechas no había ni wifi ni nube. Hay cosas superficiales que pasan y otras que perduran, que son las importantes.

Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R.)
Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R.)

P. Vamos, que el amor aguanta desde Gilgamesh hasta hoy, ¿no?

R. Más o menos, esa es la idea (risas).

P. Asegura que el término 'amor romántico' es redundante, porque todo amor es romántico. Sin embargo, en su libro, confiesa que usted desliga el amor de la fidelidad, el amor del sexo...

R. El sexo no tiene nada que ver con el amor. Hombre, por poder, uno se puede enamorar de una cocinera porque hace unos espaguetis estupendos, pero el amor es otra cosa. El sexo es muy gratificante, es imprescindible para la especie y un buen complemento del amor, pero el amor no es sinónimo de la cama.

Con el amor pasa como cuando preguntaban a San Agustín qué era el tiempo. "Cuando no me lo preguntan lo sé, pero cuando me lo preguntan, ya no sé explicarlo".

P. Su retrato de Sara no pretende esconder nada. Cuenta intimidades de pareja y revela que su mujer perteneció durante su juventud a ETA.

R. Es que cuando tú decides escribir un libro como este —y yo no he querido hacer exhibicionismo ni contar guarrerías para llamar la atención, como pasa en algunos programas de televisión— no puedes tener pudor ni 'cogértela con papel de fumar'.

'La peor parte' está escrito desde la sinceridad y contando lo relevante, que a veces son cosas vinculadas al pasado político; otras, a cuestiones físicas...

P. ¿Le supuso un reto revelar esto a la opinión pública?

R. Hombre, yo siempre he tenido muchas amistades que han pertenecido a ETA, como Teo Uriarte o Jon Juaristi. Sara solo perteneció a la banda a finales del franquismo, cuando ella tenía 16 o 17 años.

Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R.)
Fernando Savater, durante la entrevista. (Á. R.)

Este es un tema muy dado al escándalo fácil que se busca en las redes sociales y creo que hay que explicar estas cosas y hacerlo despacio y con cuidado.

P. La muerte de Sara le ha hecho perder el interés por la vida, pero no le ha dado ganas de morirse, asegura.

R. Esta es una de las cosas ingenuas que yo creía; que esto funcionaba como si fueran vasos comunicantes, que si subía mucho el interés por la vida bajaba el de la muerte y viceversa. Pero no. No me gusta la vida, pero tampoco me gusta la muerte.

P. ¿Qué mantiene vivo entonces a Fernando Savater?

R. Recordarla. Era, evidentemente, mi tarea mientras escribía el libro, pero también es ahora, ya sin escribirlo, lo que me ocupa. Soy un recordador profesional de ella.

P. A lo largo de su vida, se ha implicado en algunos asuntos políticos. ¿Mantiene interés por la cosa pública o lo ha perdido?

R. Depende de lo que entiendas por la cosa pública; si te refieres a la investidura, es un tema que francamente no me apasiona. Hay problemas graves, como lo fue el terrorismo o como lo es hoy el cambio climático y los destrozos que ocasiona. Eso sí me preocupa, la política; las politiquerías no.

Fernando Savater. (Á. R.)
Fernando Savater. (Á. R.)

P. ¿A qué grandes retos nos enfrentamos como sociedad?

R. En primer lugar, la formación de una Europa real que funcione —no una que solo sirva para hacer negocios y vendernos cosas unos a otros—, una Europa que defienda principios democráticos esenciales y que esté dispuesta a ayudar a aquellos países que se interesan por estos valores y que no los tienen.

"El amor es, primero, lo único que te puede regenerar la vida y, luego, lo que para bien o para mal te la marca"

Además del cambio climático, está el reto de la inmigración, que pasa por hacer compatible la hospitalidad con la prudencia.

P. Pongámonos a ello. ¿Me recomienda un libro sobre política?

R. Me gusta mucho 'Sobre la libertad', de Stuart Mill. Lo releo muy a menudo.

P. ¿Uno sobre el amor?

R. Los libros están hechos para cada persona. Los que para algunos son enormemente reveladores, a otros ni les van ni les vienen. Sobre el amor, hay para elegir...

P. ¿Cuál ha sido o es revelador para Fernando Savater?

R. Los buenos poetas. Si uno lee a Rilke o a John Donne, alguna cosa sobre el amor te aseguro que aprende.

P. ¿Y sobre la muerte?

R. Sobre la muerte hay un especialista, que ha escrito sobre y contra ella: Elías Canetti. 'El libro contra la muerte' reúne muchos de sus pensamientos sobre este asunto.

"Ser sentimental supone que disfrutas más del amor cuando lo tienes pero que lo pasas peor cuando lo pierdes"

P. Alguien que ha dedicado su vida a la razón, ¿tiene más fácil lidiar con el torbellino emocional que provoca la muerte del ser amado?

R. Bueno, a mí me importa el pensamiento como te importa a ti y como le importa a todo el mundo; los seres humanos estamos condenados a pensar.

Savater y Sara Torres, en una foto familiar en 2014.
Savater y Sara Torres, en una foto familiar en 2014.

P. Lo que pasa es que unos piensan más que otros...

R. Bueno, sí (risas). Pero en mi vida, en general, el sentimiento ha tenido un papel más importante que el pensamiento. No me considero un ser de esos que salen en las películas de ciencia ficción que son todo cerebro...

Qué va, yo soy mucho más sentimental. Soy también razonador pero, sin caer en el sentimentalismo, las pasiones han sido en mi vida más importantes que la mera razón. Y esto supone que disfrutas más del amor cuando lo tienes pero lo pasas peor cuando lo pierdes.

P. La revolución del amor.

R. Cuando a mi vida llegó el amor de verdad, con Sara, fue una revolución total. Podrían haber puesto un nombre distinto porque pasé a ser otro. Igual que cuando ella murió: podrían haberme llamado con otro nombre desde entonces porque yo ya no era la misma persona.

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