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Un festival no contratará más al grupo SFDK por no aceptar "formación de género"

Una asistente al BioRitme presentó una queja porque las letras "herían su sensibilidad". Una "comisión de género" del festival solicitó encontrarse con los raperos, que se negaron

Foto: Zatu y Acción Sánchez, integrantes del grupo SFDK. (EFE)
Zatu y Acción Sánchez, integrantes del grupo SFDK. (EFE)

El pasado viernes 23 de agosto, el grupo de rap SFDK actuó como cabeza de cartel en el Festival BioRitme de Vilanova de Sau (Barcelona). Durante el concierto, una mujer acudió al Punto Lila habilitado por la organización para "prevenir, abordar y visibilizar las agresiones machistas y LGTBIfóbicas". Allí manifestó que "el contenido de las letras del grupo estaba hiriendo su sensibilidad", según un comunicado emitido por el festival. Una “comisión de género” del Festival BioRitme solicitó encontrarse con los miembros de SFDK al término del concierto “para comunicarles los hechos”.

En el comunicado, el festival señala que su “protocolo contra las agresiones machistas” no sólo contempla la actuación durante los conciertos. “Se previene y se trabaja en la formación y transversalización de la perspectiva de género como herramientas preventivas”. A través de esta comisión de género, BioRitme imparte “una formación específica” a los miembros de la organización, seguridad, equipo médico, voluntariado y artistas. Según el comunicado, “el viernes 23 de agosto por la noche no se pudo hacer la formación de género a SFDK porque el equipo técnico de la banda se negó”.

Tras la queja sobre las letras del grupo en el concierto, la comisión intentó “trasladarles la necesidad de la formación previa”. En ese momento, los managers de SFDK “cuestionaron, ridiculizaron y deslegitimaron la comisión de género”. Según el festival, también se negaron a que dicha comisión se reuniera con los artistas. Por ello, el Festival BioRitme ha decidido no volver a contratar a SFDK.

BioRitme relata que, al advertir al grupo de que iba a emitir un comunicado sobre lo sucedido, “el equipo técnico de SFDK cambia la respuesta dada hasta el momento y decide que la comisión de género puede hablar con los artistas”. Pero debido a “la actitud del equipo de la banda, la necesidad de visibilizar el conjunto de situaciones y el grado de violencia del momento, desde la organización se decide poner fin al diálogo”.

“No es el objetivo de este comunicado, ni del festival, iniciar una confrontación hacia el grupo SFDK ni personas cercanas”, zanja la organización. Entienden que la emisión del comunicado en su página de Facebook forma parte de la visibilización de su compromiso y protocolo contra las agresiones “machistas y LGTBIfóbicas”. Este periódico ha contactado tanto con SFDK como con la organización del Festival BioRitme, sin recibir respuesta por el momento.

El protocolo

El protocolo al que se alude comenzó en la edición pasada de BioRitme. Las 28 páginas se anuncian como “los pasos que podéis seguir cuando se produce cualquier tipo de agresión sexista durante el festival”. En ellas se explica el porqué de este manual de actuación contra las “agresiones machistas”, el funcionamiento de su Punto Lila, o su marco jurídico y legal. “Todas las personas que participamos en la organización hemos tomado consciencia y hemos asumido colectivamente que vivimos en un sistema cisheteropatriarcal. Éste ha modelado la sociedad de tal manera que las actitudes y violencias machistas, tránsfobas, homófobas… están en todos los casos totalmente normalizadas”.

El protocolo arranca con una definición pormenorizada del feminismo y de la estructuración del “Sistema Cisheteropatriarcal”. “[La sociedad] está estructurada a partir de diversos dualismos como son sexo/género - hombre/mujer. Estos son una construcción social en la que el sexo biológico se define erróneamente como una identidad de género. [...] Así, este dualismo también sirve para establecer las categorías y rangos de privilegio que conforman el sistema cisheteropatriarcal”.

Tabla adjunta en el protocolo de actuación de BioRitme, en la que se especifican los grados de privilegio en la 'sociedad heteropatriarcal'. (BioRitme)
Tabla adjunta en el protocolo de actuación de BioRitme, en la que se especifican los grados de privilegio en la 'sociedad heteropatriarcal'. (BioRitme)

En este punto, se adjunta en el protocolo una tabla explicativa de esta división. Tras ella, la conclusión: “Así, los hombres blancos cisheterosexuales son los que ostentan el máximo rango de privilegios y, por tanto, menos exposición a las violencias motivadas por cuestiones de género u otros. Al mismo tiempo, son los hombres quienes ejercen estas violencias con mayor probabilidad. [...] Esto no quiere decir que todos los hombres ejerzan el poder que se les otorga, pero sí que pueden creerse con el derecho de ejercerlo”.

Para “comprometerse” con la implementación del protocolo, los trabajadores y voluntarios del festival reciben “charlas informativas y cápsulas de formación en las que se trabajan aspectos relacionados con la aplicación [del protocolo] y otros que faciliten la feminización del espacio”. En concreto, los voluntarios de la comisión de género (la que trasladó a SFDK la queja de la asistente al concierto) recibieron dos horas de preparación.

Tabla adjunta sobre las horas de formación que reciben los organizadores y voluntarios del festival. (BioRitme)
Tabla adjunta sobre las horas de formación que reciben los organizadores y voluntarios del festival. (BioRitme)

Por su parte, los artistas que participan en BioRitme reciben una “charla informativa” durante su bienvenida, en la que “se trabajan aspectos como la responsabilidad dentro y fuera de los escenarios. En este sentido, dentro del protocolo contra agresiones, se ha diseñado un anexo específico para artistas donde se detallan las premisas básicas que hay que se tengan en cuenta para su participación en el festival”. BioRitme no ha hecho público este anexo, pero sí que todos los artistas y quienes los acompañan tienen que firmar una cláusula en la que se "informa de la existencia del protocolo".

Además de este programa iniciado en 2018, el festival ha incorporado un “espacio no mixto” llamado La Ruda. “Es un espacio de cura, respeto y comodidad”, anunciaron en sus redes. En él se impartieron talleres bajo los títulos de “autodefensa feminista”, “mi ciclo menstrual” o “lesbofobia”.

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