entrevista

Isabel de Ocampo: "Los hombres están en crisis, lo reconozcan o no"

La directora, ganadora de un Goya, presenta su documental 'Serás hombre': una deconstrucción de la identidad masculina a través de distintas voces

Foto: Isabel de Ocampo, durante el rodaje de 'Serás hombre'
Isabel de Ocampo, durante el rodaje de 'Serás hombre'

"No se nace mujer, se llega a serlo". Tampoco hombre. ¿Qué son la feminidad y la masculinidad? Hace 70 años, Simone de Beauvoir se preguntaba por la construcción de los géneros en su ensayo más célebre, 'El segundo sexo'. La compasión, la sensibilidad y el sosiego son un dudoso patrimonio de las mujeres. La determinación, la temeridad y la fortaleza, de los hombres. ¿El emprendimiento es una manifestación del carácter masculino o es que ellos tienen menos que perder? ¿El cuidado desinteresado es más frecuente entre las mujeres o es que se les ha impuesto?

Es difícil saber dónde se cruzan las líneas de la historia, la psicología o las convenciones sociales en la identidad de género. Una deconstrucción de lo que se considera masculino, pieza a pieza, podría darnos algunas respuestas. Este es el planteamiento de 'Serás hombre', el último proyecto de la ganadora del Goya Isabel de Ocampo. El documental reflexiona sobre los elementos de la identidad masculina y el peso que el machismo ejerce, también, sobre ellos. Después de proyectarse en la sección DOC. España de la pasada edición de la SEMINCI, podrá verse durante el mes de julio en el Atlàntida Film Festival de Filmin.

"Quería poner un espejo delante del hombre y decirle: ‘Tú también eres un producto sociocultural de unos mandatos que se te imponen'", cuenta Ocampo. La directora y guionista reúne los testimonios del filósofo Joan Carles Mèlich, el activista trans y feminista Pol Galofré, el artista Abel Azcona o el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Y se sumerge en el mundo de la prostitución de la mano de Rafa, un proxeneta al que, con el tiempo, "se le hizo insoportable el sufrimiento y la explotación" que ejercía sobre las mujeres.

PREGUNTA.- Casi todas las voces que aparecen en el documental son masculinas.

RESPUESTA.- Sí. Fue una decisión creativa que tomé por una pura cuestión de marketing. Una siempre aspira a llegar al máximo público posible y a que todo el mundo le guste su trabajo, pero me parecía fundamental conectar con los hombres. Inconscientemente, algunos tienen una resistencia a considerar las voces femeninas como una autoridad. Pensé: ‘Tranquilos, que si el problema es ese, voy a eliminar todas las interferencias’.

Me parecía importante que fueran los propios hombres los que reflexionaran sobre la masculinidad. Las mujeres también podemos hablar, pero son ellos los que tienen que verbalizar en voz alta lo que se plantea en el documental y llegar a soluciones nuevas. Están sumidos en una crisis, lo reconozcan o no.

P.- ¿Ellos también sufren el sexismo?

Los hombres están sumidos en una crisis, lo reconozcan o no

R.- La primera vez que me di cuenta de esto, fue con un amigo mío, que era electricista. Me dijo que él también sufría el machismo en su trabajo. Se dedicaba a instalar ascensores y su jefe, en lugar de proporcionarle arneses y medidas de seguridad, le decía: ‘¿Qué pasa, no te atreves? ¿Eres un cobardica?’ Le hablaba en estos términos. A mí me sorprendió mucho y me hizo pensar que, efectivamente, el machismo y el patriarcado también les afecta. Esa forma de apelar al riesgo, porque si no lo asumes eres un cobarde…

No podría decir que son víctimas, porque no se les puede equiparar a las mujeres que mueren. Pero sí se puede decir que los hombres también sufren las consecuencias de una forma de pensar que les obliga a ser valientes, insensibles, asumir riesgos… Es importante analizar ese efecto para que ellos también se liberen de las presiones sociales.

P.- ‘Serás hombre’ se plantea como una deconstrucción de la masculinidad a través de distintas voces: un filósofo, un profesor, un antropólogo… ¿Se buscaba un tono de denuncia?

R.- Me gusta pensar en el documental como un caleidoscopio. Pasa por muchos lugares, por muchas reflexiones y sentimientos. Remueve por dentro. Quería que fuera un equilibrio entre lo teórico y lo práctico. Esto último significa que tienes que sentir empatía por los personajes para participar en el viaje intelectual que se propone. Me encontré con una dificultad: al abordar un tema tan complejo como este, tenía la necesidad de verbalizar muchas cuestiones que no se pueden ilustrar con la técnica observacional. Siguiendo al personaje en su día a día, por ejemplo. Eso no era suficiente.

El artista Abel Azcona, en un fotograma de 'Serás hombre'
El artista Abel Azcona, en un fotograma de 'Serás hombre'

Sólo quería invitar a la reflexión. Simone de Beauvoir decía que “no se nace mujer, se llega a serlo”. Busco trasladar esa idea a los hombres. Por primera vez en la historia, la palabra “hombre” está dejando de ser neutra. En la escuela, recuerdo que se decía: “El hombre llegó a la Luna”. Inmediatamente comprendemos que nos referimos tanto a hombres como a mujeres. Me he tenido que preguntar qué es el hombre porque nunca ha sido “el otro”, como sí lo hemos sido las mujeres, los homosexuales, los negros, o cualquier otro colectivo. Somos “los otros” frente al hombre blanco, heterosexual y occidental.

Quería poner un espejo delante del hombre y decirle: ‘Tú también eres un producto sociocultural de unos mandatos que se te imponen. Esas normas te configuran’. Muchas veces, los hombres se construyen considerando que lo femenino es lo negativo. “No seas como una mujer, porque te van a llamar nenaza y se van a reír de ti. Tienes que ser un machote, tienes que ser valiente. Y un valiente no puede ir vestido de rosa”. El tono no es denuncia. En cualquier caso, la denuncia vendrá de la reflexión que surja en el espectador al salir del cine.

"Tienes que ser un machote, tienes que ser valiente. Y un valiente no puede ir vestido de rosa”

P.- ‘Serás hombre’ reflexiona sobre el sexismo en varios ámbitos: religión, legislación, economía…

R.- Para mí, el patriarcado inoculado en nuestro ADN se asienta en cuatro patas. La religión, con ese Dios, hombre y autoridad, y la Virgen, que es santa porque no tiene sexo. Y si lo tiene, es María Magdalena, una mala mujer. La segunda pata es la economía. El trabajo realizado por mujeres se entiende como una extensión de su bondad: los cuidados, lo doméstico, la cocina… Parece que por naturaleza somos diseñadas para eso. A mí no me sirve un sistema que se sustente sobre el trabajo gratuito de las mujeres. Es un modelo económico que hay que repensar. Otra de las patas es la legislación. A través de las leyes, a las mujeres se nos ha prohibido la autonomía y la libertad durante mucho tiempo. Por último, los medios de comunicación: la publicidad, el cine, la literatura… Estos métodos anclados en inercias en las que el héroe es el hombre y la mujer, el trofeo.

P.- ¿El liberalismo es compatible con el feminismo?

R.- Los sistemas en los que se usa a la mujer con fines de explotación sexual, como vientres de alquiler… Yo creo que sí es incompatible, lo siento. El neoliberalismo tiene muchas cosas buenas: ha propiciado el florecimiento de la clase media y rompió con ciertas dinámicas de herencia de la riqueza que eran muy injustas. Pero ha entrado en una crisis. Por fin se sabe, porque se ha estudiado, que la pobreza está feminizada. Nos afecta directamente porque no se tienen en cuenta las cargas familiares de las mujeres. El Tribunal Constitucional acaba de declarar nula la desigualdad de las pensiones en el trabajo a tiempo parcial por considerarla discriminatoria. La mayoría de las mujeres ocupan esos trabajos a tiempo parcial porque tienen otras cargas, no para pintarse las uñas o irse al gimnasio.

Dios es hombre y autoridad. La Virgen es santa porque no tiene sexo. Y si lo tiene, es María Magdalena, una mala mujer

P.- Hay quien defiende un “feminismo liberal” y transversal, porque asociarlo con otras reclamaciones podría hacerlo más hermético o sesgado.

R.- El movimiento feminista existe desde hace siglos. Es natural que haya una dinámica de puntos de vista e ideas, forma parte de él. Creo que el “feminismo liberal” es un concepto perverso porque la economía, tal y como la entendemos hoy, desplaza a la mujer. No soy partidaria de un cambio brusco, sino de ir paso a paso, y tomar medidas en consecuencia. No estoy al día sobre las reclamaciones del “feminismo liberal”, pero comparto la visión de Noam Chomsky, que dice que la economía también es una forma de ideología. No me atrevo a ponerle una etiqueta a lo que pienso porque no sé dónde encaja.

P.- Uno de los testimonios más sangrantes es el de Rafa, un proxeneta que llega a comparar a las mujeres con objetos “que dan dinero”. ¿Por qué darle voz en ‘Serás hombre’?

R.- A Rafa lo conocí en el proceso de documentación de mi anterior película, ‘Evelyn’, en el 2011. Durante todos estos años, he entablado una especie de amistad con él, se podría decir así, porque intentaba convencerle de que contara su experiencia delante de las cámaras. Cuando lo conocí, él estaba metido completamente en el mundo de la prostitución. Era consciente de la explotación, pero llegó un punto en el que se le hizo insoportable. El documental trata de reflejar su arco de transformación. Para mí, la clave está ahí. Si alguien que considera a las mujeres un objeto, como él lo hacía, ha logrado hacer un ‘click’ y salir del origen del machismo, todos los hombres pueden hacerlo.

Cartel de 'Serás hombre', de Isabel de Ocampo
Cartel de 'Serás hombre', de Isabel de Ocampo

Rafa empezó a sentir empatía por las mujeres. Se dio cuenta de que tenían los mismos problemas y preocupaciones vitales que él. En ese momento, se le hizo insoportable el sufrimiento y la explotación que estaba ejerciendo sobre ellas. Ese mismo viaje es el que debería hacer un hombre machista. Un putero que sea capaz de pagar dinero para acostarse con una mujer y hacer con ella lo que quiera, considera que la persona que está delante no es racional como él. Piensa que es una viciosa, que se está aprovechando, que está disfrutando y encima le saca el dinero… Esta idea es el germen, el corazón, la raíz del patriarcado. Esto se puede trasladar a cualquier otra manifestación del machismo.

Ha habido periodistas que me han cuestionado la presencia de Rafa en el documental. Que no se puede hablar de la masculinidad acudiendo a un personaje tan extremo… Pero yo creo que sí. Precisamente por haber hecho ese viaje tan básico, hay que llevarlo al resto de hombres que tienen conductas machistas.

P.- Rafa, el proxeneta, llega a asegurar que el Estado es su socio, que se lleva el 33% de lo que gana.

R.- Cuando estrené ‘Evelyn’, había hablado muchísimo con él. Me di cuenta de la cantidad de dinero legal que mueve la prostitución. Y produce muchos intereses para que siga existiendo, aún a costa de esas mujeres. El lobby proxeneta hace campañas, hace donaciones, se sienta con periodistas para mostrarles “las maravillas” del mundo de la prostitución. Presionan a tres o cuatro chicas para que digan que trabajan allí libremente, las someten a través de un sistema perverso de castigos y recompensas. Son formas de comprar las ideas de la gente.

Por otro lado, está el Estado. Los ‘clubs’ que tienen ingresos astronómicos pagan impuestos astronómicos. Si ingresan millones de euros a Hacienda, todo el mundo se calla. Hay tantísimo dinero legal que mueve la prostitución… Y eso que no hablo del dinero negro, que es tres veces más. Si hacen unas obras, al albañil del pueblo le pagan el doble. A la cocinera y a quien les traiga el pan, también. Todo el mundo se calla porque conviene mantenerlo. Es un sistema silenciado que no se conoce. Yo lo he llegado a conocer gracias a lo que Rafa me contaba. Él me ha explicado toda la contabilidad de los ‘clubs’. Como ha ocurrido en Holanda, la legalización de la prostitución provoca más inseguridad ciudadana, más abusos, más tráfico de personas y más locura.

Imagen del documental 'Serás hombre'
Imagen del documental 'Serás hombre'

P.- En el documental aparece el testimonio de José Luis Rodríguez Zapatero, un expresidente que se declara abiertamente feminista. La contradicción con el testimonio del proxeneta (“el Estado es mi socio”) es casi grotesca.

R.- Vivimos en un sistema contradictorio. Por un lado, un expresidente del Gobierno se declara feminista y, por otro, un proxeneta dice estas cosas. El motivo por el que Zapatero aparece en el documental no es que ‘Serás hombre’ tenga un color político. Es porque España aprobó una Ley de Violencia de Género pionera en Europa durante su legislatura, en 2004. Muchos países la estudian. Parece que el norte de Europa es muy igualitario, pero los índices de asesinatos de mujeres son más altos que en España. En proporción, tienen más crímenes machistas que nosotros. Aquí tenemos una denominación clara de lo que es un asesinato machista, mientras que allí no se reconocen como tal.

Creo que España fue pionera con esta ley, y el hecho de que Zapatero se declarara feminista en aquel momento… Era la primera vez que un presidente del Gobierno lo hacía, incluso antes que en Canadá. Nuestra aportación pasará a la historia del feminismo. Por eso Zapatero aparece en mi documental. Y aunque su feminismo fuera “de boquilla”, me daría igual. Tuvimos un papel preponderante en el feminismo y quería reflejarlo. He sufrido presiones económicas por parte de gente que me chantajeaba: “Apoyaremos el documental si quitas a Zapatero”. Yo dije que no lo quitaba y que se guardaran su dinero. No estoy reivindicando al PSOE, sino las medidas que tomamos en aquel momento. Me parecía importante que estuviera en el documental.

He sufrido presiones económicas para quitar a Zapatero del documental

P.- Después de describir este panorama, ¿existen motivos para ser optimistas?

R.- Estamos viviendo un momento de involución bastante grave. Se ve claramente cómo el mundo está retrocediendo en ideas, derechos, conquistas… Cuando superemos este momento, el avance va a ser aplastante. Lo que me da miedo es que este retroceso dure 40 o 50 años, como ocurrió durante el franquismo. Me da miedo que eso ocurra en el mundo, pero soy optimista porque esto es inexorable. Todos los avances del feminismo son buenos para el conjunto de la sociedad. En 1981, las feministas recibían palos de la policía en la manifestación a favor del divorcio. Pocos años después, se terminó divorciando una infanta. Los motivos por los que luchamos son justos y buenos, incluso para el que nos pegaba con la porra.

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