los límites del humor

La catarsis de Peter Griffin: ¿se pueden hacer chistes pedófilos en la tele?

Los gags de 'Padre de Familia' han torpedeado todas las líneas rojas desde su primera emisión, hace 20 años: abusos sexuales a niños, antisemitismo, racismo...

Foto: Peter Griffin y Donald Trump. (FOX)
Peter Griffin y Donald Trump. (FOX)

“¿Cómo una empresa que vende ‘happy meals’ puede anunciarse en una serie que bromea con las agresiones sexuales a niños?”. Es la pregunta que lanzaba la Parents Television Council (PTC) en 2015, cuando pidió al director de comunicación de McDonald's que retirara su publicidad de ‘Padre de Familia’.

Los analistas de la PTC elaboraron un estudio durante tres años, basándose en los episodios de la 'sitcom' animada que se emitieron en ese periodo. Sus conclusiones fueron elocuentes: de 21 capítulos analizados, hubo 21 chistes o escenas cómicas que incluían agresiones sexuales a niños.

Donald Trump y Peter Griffin en 'Padre de familia'. (Fox)
Donald Trump y Peter Griffin en 'Padre de familia'. (Fox)

Los gags de ‘Padre de Familia’ han torpedeado todas las líneas rojas desde su primera emisión, hace 20 años: pedofilia, enfermedades venéreas, antisemitismo, racismo, homofobia… La PTC solicitó en varias ocasiones la retirada de la serie a la Federal Communications Commission. Seth McFarlane, el creador de la serie, respondió con un episodio de su cuarta temporada (‘PTV’), en el que criticaba abiertamente a la Comisión. Dos años después, volvió a cargar contra la televisión estadounidense en la ceremonia de apertura de los Premios Emmy con un número musical (‘You can find it on TV’): “Al fin y al cabo, la basura catódica es un gran invento, porque de no ser por ella los norteamericanos tendrían que aprender a leer”.

Durante más de 300 episodios y dos décadas en antena, ‘Padre de Familia’ se ha convertido, para muchos, en un “vertedero” del humor. El rincón televisivo de la risa culpable, donde se acumulan los chistes sobre enfermedades, minorías y sus estigmas. Por eso no deja de sorprender que sus productores hayan decidido eliminar los ‘gags’ que hagan referencia al colectivo LGTBI en los próximos episodios.

Imagen de la serie 'Family Guy' (FOX)
Imagen de la serie 'Family Guy' (FOX)

En un capítulo de su última temporada, Peter Griffin trabaja como agente de prensa de Donald Trump. La caricatura animada del actual presidente de los Estados Unidos reprocha al protagonista: “Eres Peter Griffin, de ‘Padre de Familia’. Muchos niños han aprendido tus chistes sobre judíos, negros y gais viendo tu serie durante años”. Griffin responde: “Para ser justos, hemos intentado eliminar gradualmente todo lo que se refiere a los gais”.

Los productores de ‘Padre de Familia’ confirmaron este cambio de rumbo en una entrevista para TV Line: “Si comparas una serie de 2005 con una de 2019, habrá diferencias. Algunas de las bromas con las que nos sentíamos cómodos entonces no son aceptables ahora”, comentaba uno de ellos. “El clima, la cultura y nuestros puntos de vista son distintos. Han cambiado por la realidad que nos rodea, así que creo que la serie tiene que evolucionar en muchas formas distintas”.

Habrá quien, probablemente, achaque estas declaraciones a la “corrección política” (entendida como sinónimo de censura), que habría extendido sus tentáculos para ahogar la libertad de expresión de la serie más corrosiva de los últimos veinte años. Otros encontrarán buenas razones para la evolución de la comedia y de su lenguaje, para dejar de hacer humor a costa de la discriminación que sufren las minorías. ¿Aunque sólo sea eso; humor?

Portada de 'Sitcom. La comedia en la sala de estar'. (Lengua de Trapo)
Portada de 'Sitcom. La comedia en la sala de estar'. (Lengua de Trapo)

Todas estas incógnitas se recogen en ‘Sitcom. La comedia en la sala de estar’ (Lengua de Trapo, 2019). La publicación es un ensayo conjunto que aúna las voces de críticos, humoristas y cineastas como Concepción Cascajosa, Jordi Costa o Manuel Guedán sobre la deriva de las ‘situation comedy’ desde ‘Seinfeld’ hasta ‘The Office’.

Eloy Fernández Porta, Doctor en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Teorías de la Cultura y Arte Contemporáneo, dedica un capítulo de este libro a radiografiar los límites del humor en ‘Padre de Familia’. El ensayista y escritor arranca por lo esencial, ¿qué es la comedia?, y recoge una definición del historiador del teatro Elder Olson: “La imitación de una acción ridícula, completa y de cierta magnitud [...], dando lugar a una ‘katastasis’ de la preocupación por medio del absurdo”.

El término central de la definición, ‘katastasis’, se define por su opuesto: la catarsis. Si la segunda es “la resolución moral de una circunstancia trágica”, la primera es la “distensión que nos embarga cuando nos damos cuenta de que nuestra gran inquietud carece de fundamento”. O sea, la comedia es una anti-tragedia. Pretende sortear la formalidad, el oficialismo o la responsabilidad en el tratamiento de la circunstancia dramática. En el caso de ‘Padre de Familia’, el drama que se ridiculiza puede ser el acoso escolar, la violencia de género o el antisemitismo.

'Padre de Familia' crea una dinámica entre los temas de los que nos podemos reír y los que no. No han actuado como si la norma no existiera

¿Por qué los productores de ‘Padre de Familia’ han decidido ahora eliminar los ‘gags’ que se consideran inaceptables? “La serie lleva desde 1999 incorporando criterios de ‘corrección política’. En cada capítulo, crea una dinámica entre los temas de los que nos podemos reír y los que no. Nunca han actuado como si la norma no existiera o fuera exterior a la serie, sino que la utilizan como un elemento más”, comenta Fernández Porta a El Confidencial.

El escritor y ensayista se remonta al origen histórico de la sátira. Se cree que Aristóteles dedicó su Segunda Poética a la Comedia, pero el texto nunca se ha encontrado. Así que el primer tratado sobre el género proviene de la Roma del siglo I. El poeta Horacio distinguió dos tipos de sátira: el ‘ridiculum liberale’, la comedia que guarda elegancia, decencia y moral, y el ‘ridiculum illiberale’, obscena, explícita y abyecta.

“‘Padre de Familia es la serie actual que mejor representa este segundo tipo de sátira, el ‘ridiculum illiberale’. No creo que las declaraciones públicas de los productores cambien sustancialmente la obra. Los comentarios pueden ser una nota a pie de página, incluso una buena nota. Pero no modifican la obra… Yo las veo como otro ‘gag’ de Peter Griffin”, opina Fernández Porta.

El ensayista y escritor barcelonés Eloy Fernández Porta. (EFE)
El ensayista y escritor barcelonés Eloy Fernández Porta. (EFE)

Algo que distingue el humor de ‘Padre de Familia’ del de otras series es, según el escritor, la utilización de “bromas internas”: “Un ejemplo claro de estos chistes, que pertenecen a cada colectivo, se encuentra en la comunidad judía. En las películas de Woody Allen o en Peter L. Berger… Este último, de hecho, defendía el valor catártico de las bromas internas. Contaba que algunos judíos presos en campos de concentración sobrevivían a su desgracia porque bromeaban sobre su situación”.

“La mayor parte de las personas que forman parte de una comunidad aceptan estas bromas internas. No existe un colectivo sin humor ni autocrítica. ‘Padre de Familia’ suele recurrir a estos chistes internos que se encuentran en cada uno de los grupos”, añade.

Pero, ¿es legítimo utilizar las bromas internas de una comunidad desde fuera de ella? ¿Podemos reírnos de las preocupaciones de un colectivo sin sufrirlas en su faceta más dramática? En su texto, Fernández Porta precisa que la “corrección política” que rechazaría este tipo de comportamientos no es sólo opresiva, y es menos ortodoxa de lo que pensamos: “Existen buenas razones para usar el término ‘afroamericano’ en vez de ‘negro’. Quien no las entienda, probablemente viva en un espacio donde los africanos son casi invisibles”.

Según Fernández Porta, quienes sostienen que el humor negro sobre una comunidad sólo pueden usarlo sus miembros presuponen que “el encuentro entre sujetos de culturas distintas siempre se encuentra bajo riesgo de conflicto”. En este caso, el reconocimiento del otro se expresa en una fórmula: “Yo te reconozco porque comprendo tu drama (y espero de ti que entiendas el mío)”. Pero ‘Padre de Familia’ y sus chistes responden a otra lógica: “Yo te reconozco porque entiendo ‘la parte ridícula de tu drama’, y sé que, en represalia, me explicarás la parte grotesca del mío”.

Fotograma de 'Padre de Familia'. (FOX)
Fotograma de 'Padre de Familia'. (FOX)

Ninguna línea nítida determina cuándo estas dos lógicas son oportunas e inicuas. Si todo se dice “en broma” y no pasa nada. La escritora barcelonesa Brigitte Vasallo establece otra distinción en una entrevista para ‘Barcelones.com’: “Hay una diferencia clara entre la sátira y el humor opresivo. La sátira, para serlo, tiene que apuntar hacia arriba o apuntar hacia dentro. Lo de apuntar hacia abajo, el típico chiste sobre la tía violada, sobre el negro: eso es humor opresivo. Le hace gracia a quien está en el privilegio, a las demás no nos hace gracia. Porque las demás somos las que, a partir de esos chistes, salimos a la calle con miedo a ser violadas”.

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