ENTREVISTA

Jordi Canal y 'La monarquía en el siglo XXI': "España empieza a ser felipista"

El historiador y profesor repasa en un breve y ágil ensayo qué ha supuesto para la Corona un cambio de siglo y un cambio en la titularidad de la Jefatura del Estado

Foto: Jordi Canal, autor de 'La monarquía en el siglo XXI'. (Editorial Turner)
Jordi Canal, autor de 'La monarquía en el siglo XXI'. (Editorial Turner)

Está reconocida en el artículo 1.3 de la Constitución, refrendada en diciembre de 1978, pero ello no exime a la Corona de ser el centro de las críticas de ciertos sectores de la sociedad española. Unos ataques que han crecido en los últimos años, cuando los sonados escándalos del final del reinado de Juan Carlos I -Corinna, Noos, Botsuana- pusieron en jaque -y casi llegan a jaque mate- a la institución monárquica, tras años de mutismo y favor mediático.

El abandono por parte del rey emérito de la vida pública -retirada anunciada a finales del pasado mayo y culmen de un proceso iniciado con su abdicación en 2014- ha cedido casi todo el protagonismo a su hijo Felipe VI y ha centrado el debate en el futuro de la institución, anacrónica para algunos y garante de la unidad de España para otros, especialmente tras el desafío independentista catalán.

"¿Reinará Leonor I? ¿Será Felipe VI el último rey de España?", se pregunta el historiador y profesor Jordi Canal (Olot, 1964) en su breve ensayo "La monarquía en el siglo XXI" (Turner), en el que repasa la vida y obra de Juan Carlos de Borbón y analiza qué ha supuesto para la Corona un cambio de siglo y un cambio en la jefatura de la regia casa. Si la monarquía quiere sobrevivir, asegura Canal, que apueste por la ejemplaridad y la transparencia.

Portada de 'La monarquía en el siglo XXI' (Turner)
Portada de 'La monarquía en el siglo XXI' (Turner)

PREGUNTA: Le convierto el lema en pregunta: ¿España mañana será republicana?

RESPUESTA: Creo que es muy difícil que España sea republicana en el corto o el medio plazo, a no ser que ocurra algo muy gordo y que altere muy sustancialmente la vida política, institucional y económica del país.

Las experiencias republicanas no han sido muy buenas en España. Y los apoyos del republicanismo a nivel político, que son principalmente Podemos y los independentistas catalanes, son más débiles electoralmente que en otros momentos. Aunque la postura contraria a la monarquía por parte de ambos no es tanto una apuesta por el republicanismo sino un ataque a la Corona como forma de atacar así al sistema.

La monarquía de Felipe VI ha aprendido de los fallos cometidos entre 2010 y 2014, en los últimos años del reinado de su padre. Creo que son errores de falta de atención, quizá pensando que la monarquía era algo totalmente consolidado o que seguíamos en el siglo XX. Algunos de los escándalos de este periodo ya habían ocurrido antes (las amantes, la caza...), lo que pasaba esta vez era que España y la opinión pública habían cambiado.

P: ¿Ha sabido Felipe VI contrarrestar los errores de los últimos años de su padre?

R: Sí, ha aprendido de ellos y la Corona se ha adaptado al siglo XXI: es ejemplar, trae nuevas maneras de hacer, es transparente y no ha cometido errores políticos, mientras España se ha ido recuperando de la crisis. Si no ocurre algo que cambie totalmente la vida en el país, no creo que España deje de ser una monarquía.

Felipe VI recibe la Orden de la Jarretera en Londres. (EFE)
Felipe VI recibe la Orden de la Jarretera en Londres. (EFE)

P: ¿Tiene fecha de caducidad la monarquía?

R: Yo creo que no necesariamente. Depende de las circunstancias generales y de cómo sea la monarquía de la que estamos hablando. La monarquía parlamentaria que tenemos en España debe legitimarse cada día. A diferencia de países como Reino Unido, en España la tradición monárquica del siglo XX se vio interrumpida. Por eso se dijo durante muchos años, cuando Juan Carlos ya era rey, que en España no había monárquicos sino juancarlistas.

P: ¿Y Felipe? Este 19 de junio se han cumplido 5 años de Felipe VI como rey. ¿España es felipista?

R: Yo creo que España está empezando a ser felipista. Los cambios durante estos cinco años de reinado de Felipe empiezan a ser valorados, poco a poco, por los españoles. Hay que destacar dos intervenciones claves de Felipe VI: su labor cuando no había forma de elegir un presidente de gobierno durante 300 días -cuando el rey tuvo una actuación impecablemente constitucional- y su discurso del 3 de octubre tras el referéndum independentista catalán.

El independentismo sabe que el Rey y la unidad de España van juntos

Si bien es cierto que molestó a los independentistas catalanes, ellos había decidido antes declararle la guerra al rey. En esa ocasión, quedó claro que el rey es, como dice la Constitución, un símbolo de la unidad de España y que vela por el buen funcionamiento de las instituciones. Cuando estas no funcionan, tiene que intervenir, como sucedió el 3 de octubre.

La princesa Leonor, durante la ceremonia de entrega del Toisón de Oro. (EFE)
La princesa Leonor, durante la ceremonia de entrega del Toisón de Oro. (EFE)

P: Usted, como catalán, ¿cómo cree que ha afectado el desafío independentista al futuro de la monarquía? Hay quien dice que el discurso del 3-O hace irreconciliable a la Corona con una mitad de Cataluña...

R: Lo que hizo esta casi mitad de catalanes independentistas, antes incluso del 3 de octubre, es declararse a sí misma incompatible con España. En esa fecha lo que pasa es que se visibiliza la ruptura, pero antes ya habían roto con la monarquía. Y lo hicieron porque la Constitución de 1978 atribuye al Rey la labor de ser símbolo y pilar de la nación. Para el independentismo, la única manera de perseguir la independencia es ir hacia una independencia republicana, porque el Rey y la unidad de España van juntos, por decirlo de alguna forma.

Estos ataques al rey habían empezado hace mucho, con las quemas de fotos, por ejemplo. Creo también que los independentistas atacan al rey en esas fechas aprovechando la crisis desatada en la monarquía. Creen que si golpean fuerte a este pilar, hundirán el sistema, porque saben que España, su democracia y la Constitución están totalmente vinculadas a la monarquía.

P: El mal llamado "régimen del 78"...

R: Exactamente. Los dos grandes bloques que critican a la monarquía, Podemos y los independentistas, son los que más cuestionan el "régimen del 78". Sus ataques a la monarquía son un intento de desgastar al Estado.

Hay quien dice que nuestra monarquía es cara; a los franceses les cuesta su República 13 veces más

En el caso de Podemos, ellos saben que la monarquía es uno de los elementos fuertes de ese "régimen de 78". Echenique o Iglesias, más antes que ahora, tienen un discurso más simbólico que de argumentos; nos dicen que la monarquía es cara, que apenas hay monarquías en el mundo, que no es democrática... Cosas que, más allá de los lemas, no se sostiene en la práctica.

Un independentista catalán mira el discurso de Felipe VI el 3 de octubre. (EFE)
Un independentista catalán mira el discurso de Felipe VI el 3 de octubre. (EFE)

P: "El referéndum de la Constitución, celebrado el 6 de diciembre de 1978, no fue una coyuntura entre monarquía y república sino entre dictadura y democracia", asegura en su libro. ¿Ve lógico que haya, ahora que España ya es una democracia con plenas garantías, un referéndum que determine el modelo de Jefatura del Estado?

R: En 1978, poner la monarquía encima de la mesa no era pertinente; lo vio hasta el Partido Comunista de Santiago Carrillo. La guerra civil y el franquismo estaban aún recientes. No es que en la Transición hubiera una amnesia impuesta, como dicen algunos, sino que, como afirma Santos Juliá, se intenta "echar al olvido" las cosas. Y eso no quiere decir olvidar; al contrario, en la Transición hay mucha memoria. Todo ello, unido a la buena actuación de Juan Carlos I, hacen que esa época acabe con una monarquía consolidada e inseparable del retorno de la democracia a España. Las encuestas de Gallup en esos años reflejan que el apoyo a un referéndum entre monarquía y república estaba por debajo del 10%.

Conectar con la juventud es la gran asignatura pendiente de la monarquía y una de las claves de su permanencia

Trasladándonos al presente, yo creo que no se puede eludir ningún debate. Si debatimos entre monarquía y república, deberíamos hacerlo con unas mínimas garantías de seriedad y responsabilidad, no con cortoplacismos e intentos de minar el sistema. Hay quien dice que nuestra monarquía es cara; a los franceses les cuesta su República 13 veces más. Ahora mismo no sería el momento, porque la vida española está muy crispada, pero puede ser una discusión para mañana si las cosas mejoran.

P: "El inevitable paso del tiempo ha convertido a los jóvenes en poco sensibles o ignorantes, en un momento de interesado cuestionamiento de la Transición, del papel del monarca en la construcción de la democracia en España", afirma en su libro. ¿Cómo podría la monarquía mejorar su imagen y vincularse con las nuevas generaciones? Hace no mucho se celebraron varios referéndum universitarios contra la Corona...

R: Yo creo que esa es la gran asignatura pendiente que tiene por delante la monarquía y quizás una de las claves de su permanencia. Ha faltado pedagogía, a finales del siglo XX y principios del XXI, en las escuelas, que explicase a las nuevas generaciones la democracia, la Constitución y la monarquía parlamentaria. Quizá nos morimos de éxito; pensamos que estaba todo consolidado y no lo estaba.

P: ¿Se le ocurre cómo ponerle remedio?

R: La Corona debe hacer un esfuerzo suplementario para demostrar que es una monarquía del siglo XXI. Se ve, en los discursos y en sus decisiones, que lo está intentando. Lo que la monarquía tiene que hacer, con los jóvenes y con los no tan jóvenes, es mostrarse ejemplar y útil. Eso se hace en la práctica: recorriendo el territorio, teniendo más presencia...

Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas y don Juan Carlos y doña Sofía, saludando desde el Palacio Real en 2014. (EFE)
Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas y don Juan Carlos y doña Sofía, saludando desde el Palacio Real en 2014. (EFE)

Otro asunto que me parece importante es que la prensa de hoy tiene tendencia a preocuparse por la monarquía como una suerte de representación -qué peinado lleva la Reina, si ha comprado su ropa en Zara...- en vez de mostrar qué hacen los monarcas día a día.

P: Acaban de cumplirse también 15 años de matrimonio de los Reyes. ¿Cómo valora el papel de la reina Letizia? ¿Qué ha supuesto esta 'plebeyización' de la Corona?

R: Ha significado ponerse en la misma línea que el resto de monarquías euroepas, que también se han 'plebeyizado'. Ha sido necesario para que la monarquía entrase en el siglo XXI. Valoro su entrada en la Casa Real porque le ha dado un toque de modernidad, que la monarquía necesitaba. Felipe VI mantiene la tradición -la Corona debe hacerlo- pero ha sabido casarla con la modernidad.

P: ¿Debe reformarse la Constitución para garantizar las mismas condiciones para hombres y para mujeres en el acceso al trono?

R: Lo ideal es que ese artículo no estuviera en la CE, pero hay que entender que lo está por la situación que se vivía en el año 1978. Ahora no tiene ningún sentido, pero tampoco ningún efecto mientras los Reyes no tengan un hijo. No hay un conflicto inmediato, por lo que hay que evaluar si merece la pena reformar la Constitución, en este momento, solamente por esta cuestión. Quizá no es el mejor momento ahora; cuando abres la Constitución no sabes cómo la vas a cerrar. La vida española no está hoy como para confiar en la responsabilidad de ciertos grupos políticos.

P: ¿Cómo valora el reciente retiro del rey emérito de la vida pública?

R: Como un elemento de normalidad. Desde su abdicación en 2014, lo que se convirtió en importante fue la consolidación del nuevo monarca, a la que el rey padre ayudó. Estos 5 años han demostrado que Felipe VI es capaz de sacar adelante la Corona y, por tanto, la presencia en primera línea de Juan Carlos no es imprescindible.

P: Imagine España dentro de 30 ó 40 años y complete el titular: "La monarquía española..."

R: ... que contribuyó decisivamente al retorno de la democracia sigue siendo hoy un elemento fundamental para su existencia y su desarrollo".

P: ¿La imagina con Leonor I como reina?

R: Si no ocurre nada suficientemente grave como para trastocarlo todo, la monarquía española es hoy una monarquía de futuro.

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