el misterio

¿Qué le ocurrió a Patrick Süskind? La desaparición del autor de 'El perfume'

El escritor de éxitos literarios cumple 70 años sin que nadie sepa dónde está ni qué hace

Foto: Detalle de portada de 'El perfume'
Detalle de portada de 'El perfume'
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Patrick Süskind celebró discretamente su 70 cumpleaños el pasado 26 de marzo en algún lugar de Alemania. O quizá en una casita del pueblo francés de Montolieu. Los periodistas y críticos literarios no intentaron localizarlo, pues ya sabían que el autor de ‘El Perfume’ no concede entrevistas, rechaza cualquier tipo de correspondencia, evita las apariciones públicas y únicamente permite la distribución de dos fotografías fechadas en 1985 y 1992. Este ostracismo voluntario lo ha convertido con el tiempo en una especie de Salinger a la alemana. La emblemática editorial suiza Diogenes Verlag, con la que ha publicado todos sus libros, confirma a El Confidencial que Süskind “está vivo” pero rechazan responder a determinadas preguntas con tal de salvaguardar la férrea privacidad de su gallina de los huevos de oro. La incomunicación total, dicen, “es un principio básico y sin excepciones”.

Independientemente de su éxito, Patrick Süskind cuenta con una biblioteca propia sorprendentemente reducida y —a excepción de un breve ensayo sobre el amor y la muerte de 2006– concentrada entre 1980 y 1994: un monólogo teatral ('El Contrabajo', 1980), una novela larga ('El Perfume', 1985), dos cortas ('La Paloma', 1990, y 'La historia del señor Sommer', 1994) y un libro de relatos (tres cuentos y una reflexión escritos en los años ochenta y reeditados el mes pasado). El resto de su vida es un misterio, parcialmente desvelado gracias al reguero de pistas que han dejado sus amigos y conocidos en sus memorias o artículos de la prensa alemana.

Patrick Süskind, autor de 'El perfume'
Patrick Süskind, autor de 'El perfume'

Süskind nació en 1949 en la localidad bávara de Ambach y es hijo de Annemarie y Wilhelm Emanuel, una entrenadora deportiva y un reputado periodista del ‘Süddeutsche Zeitung’. El pequeño de dos hermanos estudió Historia en Munich y Aix-en-Provence, aunque no acabó la carrera, y pasó parte de su juventud en un minúsculo ático del Boulevard Raspail en París. Así lo contaba Konrad Rufus Müller en un artículo de Der Tagespiegel. Este fotógrafo de fama internacional realizaría años después el primer retrato ‘consentido’ de Patrick Süskind en su propiedad del lago Starnberg. También cometió el error de publicar un par de fotografías sin el permiso del autor, por lo que recibió una notificación del abogado de Süskind. Tuvo que pagarle “varios miles de marcos” en compensación.

Cuando entrábamos en un café buscaba la mesa más apartada y se sentaba de espaldas, con todo a la vista pero sin que nadie lo viera

Müller conoció al escritor a través de su hermano Martín E., que entonces trabajaba en la redacción del Süddeutsche Zeitung y preparaba discursos para el canciller socialdemócrata Willy Brandt. El pequeño de esta familia de periodistas ya se había hecho un nombre en el mundo del teatro y dedicaba su tiempo a escribir guiones para el cine y la televisión y documentarse para sus ‘historias’. El fotógrafo lo visitó con frecuencia en su piso parisino mientras preparaba un reportaje sobre François Mitterrand: “Su habitación era tan pequeña que la silla para los invitados colgaba del techo y solamente la bajaba cuando recibía alguna visita”. Al parecer, Müller lo sacaba de quicio tarareando canciones o hablando con extraños por la calle, por lo que el introvertido escritor acostumbraba a caminar diez pasos por detrás de él y a menudo permanecía en silencio. “Cuando entrábamos en un café buscaba la mesa más apartada y se sentaba de espaldas a la pared, con todo a la vista pero sin que nadie lo viera (...) Era una persona muy cautelosa”, describe con más cariño que rencor.

Dos años en Vespa

‘El Contrabajo’ fue la obra más representada en los escenarios alemanes durante 1983 y 1984. Poco después de su estreno, el texto original de Patrick Süskind llegó al despacho del mítico editor de Diogenes, Patrick Keel, famoso por haber fichado personalidades como John Irving, Albert Camus, Donna Leon y Maurice Sendak. Haciendo gala de su innegable olfato, Keel decidió publicar el monólogo sin ni siquiera haberlo visto en escena. Meses más tarde recibió una carta en la que Süskind mencionaba por primera vez el manuscrito de un libro al que pensaba titular ‘Dar Parfum’. Se trataba del viaje sensorial de Jean Baptista Grenouille, un huérfano que vagaba por la Francia iluminada del siglo XVIII matando jóvenes mujeres y coleccionando su esencia aromática.

El adelanto de un par de capítulos en 1984 —maniobra empresarial muy habitual en la época— provocó tal expectación que las editoriales internacionales lanzaron sus ofertas antes de que el libro llegara a las librerías. Keel aprovechó el interés para fijar algunas condiciones realmente inusuales en la industria, como imponer por contrato que la portada siempre fuera la misma: el cuadro de Jupiter y Antíope de Antoine Watteau. James M. Markham, entonces delegado del New York Times en Paris, logró entrevistar al autor en octubre de 1986. “Delgado y con gafas metálicas, Patrick Süskind asoma la cabeza por la puerta de su apartamento en el sexto piso, sonríe al visitante y arruga su nariz con desconfianza. ‘Aquí huele a huevos podridos, ¿no cree?’, pregunta”. La entrevista, que apenas ocupaba un cuarto de página del periódico, dejaba constancia del proceso de documentación del ‘El Perfume’. Süskind compró una moto y condujo durante dos años por el sur de Francia en busca de las perfumerías más exquisitas. Según sus propias palabras, “el olfato era prácticamente el único sentido que tenía funcionando en la Vespa”. Desde entonces ‘El Perfume’ ha vendido un total de 20 millones de copias, ha sido traducida a 53 idiomas y fue adaptada al cine por el director Tom Tyker. La primera frase del libro es ya historia de la Literatura: “En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de un época en la que no escasearon los hombres abominables y geniales”.

“Mientras no tenga una idea, no escribiré nada”, zanjó en una entrevista, y lo cierto es que no volvió a publicar una novela tan ambiciosa

El boum de su bestseller reforzó el realismo mágico europeo y su dominio de las frases concatenadas —casi neuróticas— fue objeto de numerosos estudios. Algunos hablaban de posmodernismo, otros de estilo neogótico. Él nunca se pronunció al respecto. “Mientras no tenga una idea, no escribiré nada”, zanjó en una entrevista, y lo cierto es que no volvió a publicar una novela tan ambiciosa como la de ‘El Perfume’, aunque sí dejó joyas literarias como ‘La historia del señor Sommer’, un cuento ilustrado con los delicados dibujos de su amigo Jean-Jacques Sempé. La narración gira en torno a un hombre que camina de manera infatigable, presa de una angustia que no llega a desvelar. “¡Bueno, pues déjenme en paz de una vez!”, exclama a las personas que tratan de ayudarlo. ¿Cuántas veces habrá gritado Partrick Süskind esas mismas palabras? ¿Cuántas entrevistas, reportajes, galardones y contratos millonarios habrá rechazado a lo largo de su vida?

En mayo de 2012, el diario local Südwest Presse fotografió al escritor en la recepción de un premio literario de la ciudad de Schwäbisch Hall, donde su padre había participado como jurado hasta el día de su muerte. Süskind tenía 63 años y aparecía visiblemente envejecido, con un semblante serio, una boina francesa y un cigarrillo en la boca. Conservaba, eso sí, las mismas gafas de alambre metálico de los viejos retratos. Era su primera aparición en público desde hacía 30 años y la noticia pasó completamente desapercibida. Süskind lo había logrado. Al mundo ya no le interesaba su vida, sólo querían oler el perfume.

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