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El gran circo de la editorial T&B: sus autores denuncian impagos desde hace 15 años

La editorial de libros sobre cine se enfrenta a una demanda colectiva

Foto: Algunos de los libros de la editorial demandada
Algunos de los libros de la editorial demandada

En 2005, Xavier Valiño publicó 'El gran circo del rock: anécdotas, curiosidades y falsos mitos', un libro en el que destapó los entresijos y leyendas urbanas de la industria de la música. Lo hizo con la editorial madrileña T&B. "Hasta entonces era una editorial dedicada al mundo del cine y tenía algunos libros de anécdotas cinematográficas. Así que como yo ya tenía escrito el libro de anécdotas del mundo de la música decidí ponerme en contacto con ellos. Les envié un correo y al día siguiente me contestaron diciendo que les interesaba muchísimo", explica Valiño. Firmaron el contrato. Sacaron una primera edición de 3.000 ejemplares. "Me dijeron que el libro les fue muy bien, aunque nunca me dieron cifras". Sacaron una segunda edición de 1.000 copias más.

Portada de 'El gran circo del rock'
Portada de 'El gran circo del rock'

Hasta aquí todo normal. Pero pasó un año —el tiempo estipulado en el contrato para que Valiño empezase a cobrar por las ventas de su libro— y el autor afirma que no le ingresaron ni medio euro. "Como la relación fue amistosa y yo tengo otro trabajo, no me molesté en pedirles el dinero que me debían. Hasta que lo hice. Y me empezaron a dar largas. Me empecé a preocupar y fui preguntando a otros autores que habían publicado con ellos. Entonces me di cuenta de que les había pasado lo mismo. No les habían pagado nada. Así que contacté por Facebook con todos los autores que pude, que fueron más de 100 o 150. Y a la inmensa mayoría, yo diría que al 95%, no le habían pagado nada". T&B, propiedad de la empresa Cineprint S.L, administrada por Carmen Bayod y Juan Tejero —este último, como anécdota, sobrino de Antonio Tejero—, aducía problemas de liquidez para hacer frente a los pagos.

Preguntada de nuevo por ese 95% del que habla Valiño, Bayod desmiente el dato. "Eso no es verdad. Los primeros años se iba pagando a todo el mundo, pero cuando llegó la crisis se dejaron de pagar las facturas, pero igual que hicieron muchas otras empresas. La empresa entró en liquidación en 2014, se pagó lo que se pudo pagar, pero el resto no se pudo pagar igual que a nosotros nos dejaron de pagar algunos clientes". "Tejero desde hace mucho tiempo se desvinculó de Cineprint, yo me puse de administradora, y en 2018 Tejero monta Network y adquiere el sello T&B con el compromiso de asumir las devoluciones que pudieran llegar a las librerías, en vez de pedirlas todas a la vez, lo que sería un gasto económico inasumible. Imagina devolver 5.000 títulos a la vez. Pero no se están publicando libros nuevos".

Bayod se defiende: "Cuando llega la crisis, la empresa cerró como muchas otras tantas. No es T&B la que ha dejado la deuda, porque no tiene entidad jurídica, sino que es un sello comercial. La empresa era Cineprint. Por otro lado, de Valiño sé seguro, segurísimo, que cobró una cantidad superior a 2.000 euros. Ahora no tengo los papeles, que están guardados en un almacén. Otros autores no te puedo decir. Es probable que se les hayan quedado picos pendientes de cobrar, porque sí que pasó que se iban haciendo las liquidaciones de los primeros años y cuando llegó la hecatombe...". "Si el instigador de todo es Valiño, mal empezamos, porque está mintiendo. Quiero que quede claro que Xavier Valiño ha cobrado", pelea. "Creo que hilar la nueva vida que se le está intentando dar a T&B con los problemas que pudo tener hasta 2014 no me parece bien".

Pero el caso de Valiño no es único. A Juan Arroita le ocurrió algo muy similar, salvo que sucedió casi nueve años después. "En 2014 yo tenía 23 años y tuve la idea de publicar mi primer libro, que era 'Mentiras y tópicos del fútbol', pero no tenía editorial. Busqué una, porque ya tenía desarrollados cuatro capítulos escritos y la estructura. Primero fui a una editorial especializada en periodismo deportivo y luego a T&B, porque había visto que publicaban libros sobre deporte también. Según les mandé el mail, al día siguiente me contestaron y me dijeron que querían publicarlo", relata. "Quedé con Carmen, que me pareció una señora más que encantadora, lo que luego me ha chocado mucho, porque no te imaginas en ese momento que hayan engañado a tanta gente. Me pareció un cielo de persona. Me dieron el 'ok' y, recién terminada la carrera, se había cumplido la ilusión de publicar mi primer libro".

Portada de 'Mentiras y tópicos del fútbol'
Portada de 'Mentiras y tópicos del fútbol'

Pero enseguida comenzó a percibir actitudes sospechosas. "El primer punto raro fue el contrato. Me dijo que me llevaría un 8%, pero luego me mandó el contrato por mail en el que ponía ocho por ciento en letra y 6% en número. Eso ya me pareció mal. Había contradicciones y faltas de ortografía, y me chocó. Con la inexperiencia tiras hacia delante. Pero la cosa es que yo mandé el contrato con mi firma y ellos nunca me lo devolvieron con las suyas. Hubo poca transparencia, ningún dato de ventas y me decepcionó bastante que hubiera un corrector que aplicó unos cambios, con faltas de ortografía que no eran mías".

Arroita: "Mandé el contrato con mi firma y ellos nunca me lo mandaron de vuelta con las suyas"

La editorial de Bayod y Tejero tampoco se preocupó de ayudarle con la promoción. "Conseguí que el prólogo me lo hiciera Arbeloa, que acababa de ganar la Champions con el Real Madrid y estaba con la Selección española, y fue una difusión mucho más grande, pero ellos no me facilitaron ninguna ayuda para el prólogo ni la presentación. Bueno, y que yo recuerde a la presentación ni fueron. Me lo tuve que montar yo: hablé con un restaurante para que me cedieran un espacio, Arbeloa habló con el Real Madrid para que le dejaran asistir después de un partido de Champions para que fuesen los medios de comunicación. Gracias a eso mi libro salió en los telediarios".

Uno ce los correos intercambiados por Arroita.
Uno ce los correos intercambiados por Arroita.

Pero, de nuevo, la comunicación se cortó cuando Arroita empezó a pedir cobrar lo acordado. "A un año vista, cuando tenían que empezar a pagarme, me dieron una excusa sobre deudas y dinero que les debían. Me prometieron que cuando lo solucionasen me pagarían. Al final no me pagaron nada, les empecé a mandar mails y llegó un punto en el que dejaron de contestarme a los mails sobre cuándo me iban a pagar. Dejé entonces de promocionar mi libro y pedí a la gente que no lo hiciera. Tampoco comprar o promocionar libros de ellos, porque durante ese primer año me pidieron que escribiera reseñas gratis de sus libros en mi web. Fueron unos jetas. Yo estoy dispuesto a dejarme el poco dinero que me quede antes de que se rían de mí y que se rían de más gente después".

Bayod habla de una cláusula en los contratos en la que los autores renunciaban a los derechos de autor de los primeros ejemplares hasta que se cubriesen con las ventas los costes de producción. "Si el libro funciona, bien. Si el libro no funciona, que no sea la editorial la que corriese con todas las pérdidas. Cuando luego tú le dices al autor que ha vendido 250 ejemplares no se lo cree, porque todo el mundo cree que tiene 'El Quijote' entre manos".

Por eso, en noviembre de 2018, Valiño, Arroita y otros dos autores afectados por los impagos de T&B pusieron una denuncia contra la editorial. "Creamos un grupo de afectados en el que estamos 50 personas", prosigue Valiño. "Planteé la vía judicial y a ella se sumaron ocho afectados. Del resto, algunos con ver publicado su libro se han dado por satisfechos. Otros sabían que era muy difícil y desistieron. Los ocho llegamos a enviar burofax, creo. Llegó a contestarnos alguien, pero cuando vimos que no había segunda respuesta decidimos seguir adelante con la demanda. De esos ocho, T&B se puso en contacto con los dos últimos que habían publicado y les convencieron de que no se sumasen a la demanda prometiéndoles hacer los pagos".

Bayod niega que los convenciera. "Yo no les llamé para convencerlos; ellos habían mandado una demanda cuando su contrato no había ni vencido. Es que aquí todo el mundo se apunta al carro. Yo llamé a Isabel Arroyo [una de las últimas autoras en publicar en el sello] para decirle que cómo me podía plantear una demanda si su contrato no había vencido. Y se le ha empezado a pagar".

Valiño: "Algunos con ver publicado su libro se han dado por satisfechos. Otros sabían que era muy difícil y desistieron"

A través de Cristina Viveiro, abogada de la Asociación Colegial de Escritores, los autores intentaron primero llegar a una solución que no implicase una demanda. "Desgraciadamente, los problemas de impagos y retrasos en el pago son más habituales de lo que uno se pueda imaginar", admite la letrada. "En este caso fue imposible. Les mandamos burofaxes. Vimos que habían trasladado el domicilio y habían cambiado la denominación de la sociedad. Cineprint S.L. es la sociedad a través de la cual está actuando el sello editorial T&B. El problema: tienes que demandar a Cineprint. Y Cineprint está en liquidación: la han dejado morir. Pero ellos han montado otra sociedad con la que están funcionando Network Ediciones, que está radicada en Málaga. Pero a Málaga solo se ha ido Juan Tejero, mientras que Carmen Bayod sigue aquí en Madrid funcionando como si no pasara nada, editando libros con el sello T&B. La que está como administradora única de Cineprint en liquidación es Carmen Bayod. Ahí ya no está Juan Tejero".

Interior de una librería madrileña. (EFE)
Interior de una librería madrileña. (EFE)

El principal escollo ha sido seguir el rastro de Bayod y Tejero, que han cambiado de domicilio fiscal en los últimos años en varias ocasiones. "Sabemos que los han recibido, porque fue mandar el burofax y automáticamente se puso en contacto con varios autores para llegar a un acuerdo con ellos para que reculasen y no entrasen en la demanda. Fue matemático. Pero además de parte de ellos me llamaron por teléfono queriendo suavizar el tema. También se le mandó el burofax a Málaga a Network Comunicaciones, la empresa de Juan García Tejero, pero él nunca se ha puesto en contacto ni ha dicho nada de nada".

“Los contratos tienen muchas irregularidades. Pero, sobre todo, tienen muchos incumplimientos". Y la abogada enumera: "No se ha informado a los autores de nada relativo a la explotación de las obras a pesar de los años transcurridos [según el artículo 64 de nuestro texto de propiedad intelectual tienen la obligación esencial de hacerlo al menos una vez al año], salvo algún caso en concreto; tampoco se ha procedido a los pagos, salvo en alguna ocasión puntual, y en ninguno de los casos se han entregado los certificados de imprenta, que son muy importantes, porque acreditan cuántos ejemplares se han impreso. Ni se ha dado a las obras la promoción y la explotación continua que exige la Ley".

Portada de 'Tino Casal: Más allá del embrujo'
Portada de 'Tino Casal: Más allá del embrujo'

Este último punto resulta el más curioso en el caso de Gerardo Quintana, autor de 'Más allá del embrujo', una biografía sobre Tino Casal publicada en el 15 aniversario de la muerte del cantante. "El libro se agotó rápidamente. Tenía peticiones del Ministerio de Cultura y T&B se negó a surtirles ejemplares", relata sorprendida. "La distribuidora le dijo que no tenía porque la editorial no le daba. Te está pidiendo ejemplares el Ministerio de Cultura porque están haciendo una exposición sobre Tino Casal en el Museo del Traje y no se los das. Les están poniendo en bandeja un lugar para vender sin coste para ellos —no hay que pagar el local ni el librero— y son libros que se van a vender y dicen que no. ¿Qué sentido tiene? También hubo un homenaje en Oviedo, Gerardo pidió libros y tampoco le surtieron".

Opacidad de las editoriales

Con la demanda, los autores afectados buscan no solo cobrar las cantidades adeudadas, sino reclamar la resolución de los contratos, porque los derechos de las obras siguen perteneciendo en la mayor parte de los casos a la editorial. Si Arroita quisiera reeditar su libro o vender los derechos a una productora de cine no podría. Pero calcular el dinero que T&B debe a estos autores no es en absoluto sencillo. "El problema: que no se sabe el número de ejemplares vendidos", lamenta Viveiro. "Como la editorial no ha mandado la liquidación —no sabemos cuántos se han impreso, cuántos se han vendido, cuántos hay en almacén—, con los datos más o menos de lo que unos y otros me iban diciendo hacemos un cálculo de carácter hipotético, que es lo único que tenemos".

Viveiro: "Buena parte de las ganancias de las editoriales están en lo que venden y no declaran ni al autor ni a Hacienda ni a nadie"

"La situación de absoluta indefensión que tienen los autores se agrava porque las editoriales ocultan los datos", denuncia la abogada. "La Ley de propiedad intelectual está bien, pero lo que está muy mal es que no existen medios de control ni instrumentos para hacer operativos los derechos que se conceden. No podemos obligar a las editoriales a que nos informen de los datos de venta ni acceder nosotros por otro lado a esa información. En otros países más ‘civilizados’ que el nuestro hay una obligación legal de que todos y cada uno de los libros vayan numerados y así se sabe siempre cuántos son, porque al lado del ISBN aparece una cifra que indica qué número de ejemplar es. En España se intentó proponer esa posibilidad de que se numeraran los libros y todos los editores se levantaron en armas, porque buena parte de sus ganancias están en lo que hacen y no declaran ni al autor ni a Hacienda ni a nadie —no quiero decir de todos porque siempre hay gente buena que paga por pecadores—. Yo digo que imprimo 100, por ejemplo, e imprimo 400. De esos 100 pago el 10 o el 8% al autor, pero de los otros 300 no doy nada a nadie ni los declaro ante Hacienda ni nada, así que toda la ganancia es mía. Y eso es habitual tanto en las grandes como en las pequeñas. Siempre hay excepciones. Pero es una práctica habitual".

Portada del 'Manual del guionista de comedias televisivas'
Portada del 'Manual del guionista de comedias televisivas'

El guionista Natxo López es otro de los perjudicados por T&B. Con ellos publicó en 2008 el 'Manual del guionista de comedias televisivas'. Tampoco cobró nada. "Meterse en juicios era un poco movida. Por lo que supuestamente había vendido me tenían que pagar 2.000 o 3.000 euros y salía más caro meterse en proceso judicial. Luego, al cabo de los años, cuando los de la demanda se pusieron en contacto conmigo y me di cuenta de que le había pasado a muchísima gente decidí sumarme a la demanda. No sólo ya por mí, porque ese dinero no es que lo necesite, sino que es una cuestión de justicia, de que no le sigan haciendo esto a más gente y de que estos señores paguen. Porque si nadie les hace nada seguirán comportándose de la misma forma siempre". José Madrid, que publicó con ellos dos libros, 'Vivien Leigh: la tragedia de Scarlett O'Hara' y 'Titanic: historia de un fenómeno', admite que ha "perdido la cuenta de las veces que he intentado llamarles por teléfono para que me enseñasen las ventas de mis libros o me pagasen". Si bien Madrid recibió un primer pago en enero de 2019. "Yo le he dicho que ahora seguiremos haciendo los pagos".

Pero no son uno ni dos ni cinco los casos de autores que insisten en que no han cobrado lo estipulado en el contrato. Valiño ha reunido en un grupo de WhatsApp a más de 50. "Cuidado con lo que se dice, porque hay gente que se apunta al carro cuando no le toca", advierte Bayod. "Hay autores que no quieren reconocer que su obra es mala o, aún siendo buena, a la gente no le interesaba y que no cobran derechos de autor porque en sus contratos viene estipulado así".

Pero, ¿cómo pudo seguir publicando un sello editorial —en teoría hasta 2014— que desde 2005 arrastraba numerosos casos de impago? "Cualquier empresa tiene una serie de obligaciones tributarias y la más importante es el impuesto de sociedades", explica Vivero. "Durante años lo han estado presentando. Y sus cuentas. Probablemente no declarasen todo, pero bueno. Pero desde que la empresa ha entrado en liquidación, Cineprint ya no presenta cuentas ni hace depósito. Si una empresa cumple, aunque sea de manera formal, con las obligaciones legales en cuanto a los impuestos, Hacienda, salvo que tenga una denuncia contra alguien en concreto, no suele investigarla". Pero Valiño, Arroita, López y el resto de afectados esperan que con esta demanda la empresa no pueda seguir actuando como desde hace 15 y lucrosos años, que se dice pronto.

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