SERGEI LOZNITSA, DIRECTOR DE 'DONBASS'

"En la guerra las noticias falsas son tan importantes como las armas tradicionales"

Este fin de semana se ha estrenado 'Donbass', drama capitular con dejes de sátira con el que el director ucraniano se llevó el premio a mejor director en Un certain regard

Foto: Una imagen de 'Donbass', de Sergei Lonitza. (Alfa Pictures)
Una imagen de 'Donbass', de Sergei Lonitza. (Alfa Pictures)

Cuando Sergei Loznitsa empezó a escribir el guión de 'Donbass' no podría haber imaginado que la realidad política de su país, Ucrania, superaría con creces el absurdo trágico de la situación que intentaba condensar en su última película. Ni en sus mejores sueños —o pesadillas, ya se verá— hubiese imaginado que Vladímir Zelenski, un cómico sin experiencia política acabaría ganando este pasado fin de semana las elecciones presidenciales. Para más inri, Zelenski protagonizó en 2015 la película 'Servant of the People', una sátira política en la que su personaje, un profesor indignado, acaba ganando inesperadamente las elecciones presidenciales después de que un vídeo suto siendo crítico con el Gobierno se haga viral. La realidad, muchas veces, es el más irónico de los guionistas. Dicen algunos analistas que muchos votantes han querido confundir a Zelenski con el personaje que interpreta.

Mientras los electores votan en masa por Zelenski, en la zona sureste de la cuenca del Donets —conocida también como Donbass— llevan cinco años inmersos en una guerra entre el ejército ruso y las milicias prorrusas y el Gobierno ucraniano. Desde que los tanques rusos cruzaron la frontera sin permiso en 2014 y se hicieron con el control de la región han muerto 10.303 personas y hay 24.778 heridos, según datos de la OSCE de 2017. Y a nadie parece importarle. Por eso, Loznitsa, cineasta curtido en el documental, decidió sacar adelante 'Donbass', un film capitular entre el drama y la sátira más cruda que ganó el premio a mejor dirección de la sección Un certain regard del pasado Cannes. Y este pasado fin de semana, coincidiendo con las elecciones en su país, la película ha llegado a los cines españoles.

Cuenta Loznitsa a EL CONFIDENCIAL que su inspiración para la estructura capitular de 'Donbass' se la debe a Luis Buñuel por 'El fantasma de la libertad' (1974). Y, desde una realidad bastante menos romántica, en una serie de vídeos de aficionados de la región de Donbass a principios de la guerra, entre 2014 y 2015. "En esa época seguí muy de cerca los acontecimientos en la zona y vi cientos de vídeos grabados por gente no profesional. Algunos de ellos me impresionaron tanto que, en un momento, decidí que tenía que escribir un guión al respecto. Me di cuenta de que no quería un protagonista; no necesitaba seguir la vida de una sola persona o de un grupo de personas —lo que me hubiese restringido a un contexto, una zona o un tipo de narrativa en concreto—. De hecho, para mí era importante salirme de la estructura narrativa tradicional para ampliar el territorio de Donbass para el espectador: quería mostrar todos los círculos del infierno. De hecho, cada 'capítulo' está conectado con el siguiente a través de una vía o un personaje o grupos de personajes, así que existe un hilo que une todas las piezas".

Sergei Loznitsa. (Efe)
Sergei Loznitsa. (Efe)

En la primera secuencia a la que se refiere Loznitsa un grupo de personas se preparan —maquillaje y peluquería incluidos— para entrar en escena. No son actores de cine. Ni de teatro. Después de seguirlos por unos callejones con el sonido del fuego cruzado rebotando en las paredes, los personajes se colocan delante de la cámara de un telediario como testigos de un suceso escenificado. No son ciudadanos de a pie. Sus testimonios no carecen ni de intención ni de preparación. "La propaganda juega un papel primordial en la guerra en Donbass. De hecho, diría que el papel de la propaganda y de las noticias falsas es igual de importante, sino más, que el de las armas tradicionales. Y en esto incide mucho mi película", reconoce el director y guionista.

Desde la aparición de la televisión, el poder simbólico de la imagen propagandística ha alcanzado un grado de sofisticación tal que para el ojo y el cerebro humanos es difícil distinguir información de publicidad ideológica. ¿Cómo adiestrarse para distinguirlas? "Creo que hay maneras de defenderse de la propaganda", afirma. "Primero, necesitamos que en las escuelas se empiece a estudiar cómo las imágenes pueden ser montadas, editadas, manipuladas. Con estos conocimientos como herramienta, la gente tendría la capacidad de distinguir una falsedad construida gracias a la edición de imagen, ya sea una película documental o el vídeo de un telediario. También tenemos que aprender a controlar las fuentes y nunca fiarnos del titular sin contrastar el origen de la información. En general, la educación es de una importancia primordial. Es lo único que puede salvaguardarnos de caer presas de la propaganda y los lavados de cerebro".

Un fotograma de 'Donbass'. (Alfa Pictures)
Un fotograma de 'Donbass'. (Alfa Pictures)

"Las únicas escenas que no están basadas en vídeos grabados por aficionados son la primera y la última", prosigue. "Me las inventé y me permití a mí mismo usarlas como declaración de intenciones. Pero incluso habiendo creado los personajes y las situaciones de ambas escenas, estoy seguro de que hay situaciones similares ocurriendo en la realidad, y que este tipo de noticias las están escenificando con extras profesionales. La moraleja de esta historia es bastante simple: e que participe en un acto de maldad puede convertirse en víctima en cualquier momento. Es una verdad de toda la vida, pero parece que nadie se acuerda".

Los primeros cinco meses de la guerra los ucranianos contaban con un equipamiento y un entrenamiento bastante precarios

Nadie se acuerda y nadie quiere enfrentarse a la Rusia de Putin, que según Loznitsa actúa en los últimos años como el matón de la zona sin que ningún organismo internacional se atreva a intervenir. "Después de la ocupación de Crimea por parte de Rusia, que ocurrió en un visto y no visto, era obvio que era el paso anterior a comenzar una guerra total. Tan sólo gracias a la resistencia heroica del ejército ucraniano, que durante los primeros cinco meses de la guerra de Donbass contaba con un equipamiento y un entrenamiento bastante precarios y que dependía en gran parte de voluntarios, que el ejército ruso se dio cuenta de que no iba a ser tan fácil ocupar Ucrania", defiende.

Otro momento de la película. (Alfa Pictures)
Otro momento de la película. (Alfa Pictures)

"Por supuesto, desde un punto de vista militar, podrían haberlo hecho muy rápido, pero después de encontrarse con una resistencia tan violenta en Donbass se dieron cuenta de que la ocupación provocaría un movimiento partisano en toda Ucrania y que los recursos para llevarla a ‘buen’ puerto eran demasiados. Así que ahora tenemos estos estados ‘marioneta’ que son Donetsk y Lugansk, territorios que todavía no tienen el reconocimiento de ningún organismo internacional, que están gobernados por gángsters y que son una fuente constante de desestabilización y conflicto", critica. "Es marca Rusia: cuando no están seguros de poder dominar un país entero, toman una parte más pequeña y la convierten en un polvorín. Hicieron lo mismo en Georgia con Abjasia en Georgia y con Transnistria en Moldavia".

Es marca Rusia: cuando no están seguros de poder dominar un país entero, toman una parte más pequeña y la convierten en un polvorín

Para Loznitsa, el conflicto en la zona va más allá que un conflicto de intereses entre dos potencias enemigas, sino que arrastra reminiscencias de una relación pasada de dominador-dominado. "Lo fundamental de Donbass es que es una zona de guerra en el corazón del antiguo Imperio ruso. El conflicto del que estamos siendo testigos tiene características concretas de enfrentamiento postcolonialista, en el que los ucranianos están intentando conseguir una independencia real de Rusia. Cuando digo ‘real’ me refiero que ambos países todavía están muy sujetos a un pasado y a una mentalidad soviética comunes. Lo peculiar de los ‘separatistas’ de Donbass es que en realidad no quieren que su país entre a formar parte de Rusia. Quieren formar parte de la URSS. De un imperio que ya no existe", apunta. Mientras, la población se enfrenta a una crisis humanitaria que está dejando un reguero de muertos, heridos y desplazados. ¿Se siente la población de Donbass abandonada? "Eso es algo que habría que preguntarles a ellos. En lo que a mí respecta, voy a hacer lo posible para que la gente tome conciencia de la situación de Donbass y, en particular, del desastre humanitario que está ocurriendo allí. Es un problema europeo y creo que los europeos deberían admitir lo que está ocurriendo y enfrentarse a ello".

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