PREMIO CERVANTES

Nieta de inmigrantes, exiliada, poeta al margen: así es Ida Vitale, premio Cervantes

La uruguaya recoge este martes en la Universidad de Alcalá de Henares el máximo galardón de las letras hispanas

Foto: La poeta uruguaya Ida Vitale, en un homenaje a Gabriela Mistral en Montevideo a principios de abril. (EFE)
La poeta uruguaya Ida Vitale, en un homenaje a Gabriela Mistral en Montevideo a principios de abril. (EFE)

Antes de premio Cervantes —que recogerá este martes en la Universidad de Alcalá de Henares—, Ida Vitale ha sido descendiente de inmigrantes, lectora empedernida, alumna de José Bergamín, profesora de Literatura, uruguaya exiliada, traductora del francés y el italiano, admiradora de Gabriela Mistral, colega de Octavio Paz, de Felisberto Hernández y de Onetti, y, sobre todo, narradora, poeta e intelectual. Cuatro años después de llevarse el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y tres después de ganar el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, Vitale inscribe su nombre en la lista de los galardonados con el premio más prestigioso de la lengua castellana. Galardonados, sobre todo, porque la uruguaya es la quinta mujer que lo recibe en 43 años.

Sin que sirva de aval pero sí como una guía hacia su figura y hacia su obra, Cortázar dijo de su poesía que era "ceñida y necesaria". Juan Ramón Jiménez aplaudió el "misterio" y el "encanto" de su obra. Bergamín la ensalzó en un poema por dar "fuego a sombra, en la ceniza a llama", por asombrar "si iluminas, verde rama". Para Ida Ofelia Vitale D'Amico, su nombre completo, Borges fue "el gran escritor de América" y Mistral un accidente escolar bienvenido: "Una lectura escolar mal calculada de un poema de Gabriela Mistral, que no entendí, quedó pesando como un inesperado misterio".

Vitale, este lunes en Madrid. (EFE)
Vitale, este lunes en Madrid. (EFE)

"Llegué a la poesía atraída por un vacío. Era sin duda lo que faltaba en mi casa, en la que había libros y maestros y profesores", le contó a Roberto Mascaró en una entrevista para 'El País Cultural' en 1993. Su familia, ilustrada y culta —en la familia había médicos y pedagogos—, la inició en sus primeras lecturas. "Para mí fue fundamental la imagen de mi abuelo, a quien no conocí pero fui encontrando sus rastros en un libro. Se vino de Italia con 'La Ilíada' en griego y latín, un libro que estaba muy degastado. Una tía me dijo que yo me iba a tener que ocupar de limpiar la biblioteca una vez por semana", comentó en otra entrevista con el medio argentino 'Página 12'. "No me faltaban ejemplos, claro, de lo que las familias suelen creer que es poesía: Nervo, Marquina, Carducci, cuya lengua aún no entendía. Pero lo más enriquecedor, y mucho, fue el 'Nils Holgersson', esa maravilla de la Lagerlöf".

Estudió Derecho y Letras en la Universidad de la República en Montevideo —después trabajó como profesora universitaria— y publicó su primer poemario, 'La luz de esta memoria' (1949), con apenas 26 años. "Entre el segundo y el tercer libro corrieron 10 años en que no me gustaba lo que escribía", reconoció. A partir de ahí, más de una veintena de títulos en verso que la encuadran, junto a Onetti, Benedetti, Amanda Berenguer y Washington Benavides, entre otros, dentro de la Generación del 45, y una trayectoria en prosa —sobre todo crítica y ensayo— nada desdeñable. A lo que hay que sumar sus traducciones al castellano de autores como Cioran, Montale, Pasolini, Pirandello, Djuna Barnes, Beauvoir, Péret, Jean Genet o Bachelard. María José Bruña Bragado, especialista en poesía uruguaya, cualifica la obra de Vitale como de gran "precisión" y "belleza", fruto de una "experimentación formal como resultado de una indagación personal".

La encuadran, junto a Onetti, Benedetti, Amanda Berenguer y Washington Benavides, entre otros, dentro de la Generación del 45

Para la poeta, la búsqueda de la concisión, de lo esencial, es fundamental. "Borrar y borrar" es su método. Y no faltan alusiones a la literatura clásica y a la mitología, como se esperaría de la hija de un hombre llamado Publio Tasio. "Las alusiones mitológicas se han ido perdiendo. Antes, los poetas hablaban de Hércules; ahora, de Batman. No digo que eso dé una poesía inferior, pero marca una orientación distinta, sobre todo por los mundos que arrastran y lo que uno y otro te permiten entender".

Enrique Fierro, en 2014. (EFE)
Enrique Fierro, en 2014. (EFE)

Alrededor de 1970 conoció a Enrique Fierro, también poeta uruguayo, con quien compartió vida durante casi 50 años. Un año después del golpe de Estado de la dictadura cívico militar de Uruguay de 1973, Vitale y Fierro salieron del país y se exiliaron, primero en México y desde 1989 en Austin (Estados Unidos), hasta poco después de la muerte de Fierro en 2016. "Los años mexicanos fueron riquísimos de experiencias de todo tipo. La del exilio solo puedo compararla con la creciente del Nilo, que parece una catástrofe que todo lo arrasa, pero que al retirarse deja más fértil el terreno". En México, fundó además un periódico, 'Uno más uno'.

Su hijo Claudio Rama —hermano de Amparo— conserva el recuerdo infantil de su madre "sentada ante un escritorio donde está traduciendo un texto mientras sobre su regazo descansa provisoriamente un tejido; hay un papel al costado de la máquina de escribir Olivetti, y en ese papel va haciendo a mano, en paralelo, anotaciones sobre un disco de música clásica que está escuchando para luego comentarlo para un periódico; a la vez está controlando a su hijo que juega cerca y midiendo el tiempo que debe seguir encendido el fuego de la cocina usando como indicador el aroma que le llega atravesando varias habitaciones".

La Academia: "Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español"

A sus 95 años, a Vitale el anuncio del Cervantes el pasado noviembre la pilló por sorpresa. Para ella, el máximo premio de las letras hispanas es "para prosistas". Aun así, la uruguaya sigue los pasos de su admirado Borges —ganó el galardón 'ex aequo' con Gerardo Diego en 1979— y la estela del nicaragüense Sergio Ramírez, de Eduardo Medoza, Fernando del Paso y Juan Goytisolo, los últimos galardonados. "Por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y hondo. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español", adujo la Asociación de Academias de la Lengua Española, responsable de fallar el reconocimiento dotado con 125.000 euros.

Vitale deposita en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el manuscrito de José Bergamín. (EFE)
Vitale deposita en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el manuscrito de José Bergamín. (EFE)

Los actos de celebración del Premio Cervantes comenzaron el lunes con un encuentro con la prensa en la Biblioteca Nacional y el depósito en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes del manuscrito de José Bergamín 'Crítica trashumante', un "tesoro" —en palabras de la escritora— que permanecerá custodiado en la caja fuerte 1191 hasta el 2 de noviembre de 2023, el día del 100 cumpleaños de Vitale. Durante el acto, también ha reivindicado la obligatoriedad de la lectura del 'Quijote', porque "todo está" en esta obra de Miguel de Cervantes.

Algunos de los títulos de Vitale

'Palabra dada' (1953), 'Cada uno en su noche' (1960), 'Oidor andante' (1972), 'Jardín de sílice' (1978), 'Elegías en otoño' (1982), 'Fieles' (1982), 'Entresaca y Parvo Reino' (1984), 'Procura lo imposible' (1988), 'Serie del sinsonte' (1992), 'Paz por dos' (1994), 'Procura de lo imposible' (1998), 'Reducción del infinito' (2002), 'Mella y criba' (2010), 'Mínimas de aguanieve' (2015).

 

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