Vuelve a los cines

Jesucristo tenía ansias de gloria: la absurda broma que dio origen a 'La vida de Brian'

Cómo los Monty Python cocinaron su filme sobre un mindundi confundido con el Mesías

Foto: Fotograma de 'La vida de Brian'.
Fotograma de 'La vida de Brian'.
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Cuando a uno se le ocurre una chorrada como un piano, lo normal es que se la lleve el viento... A no ser que uno sea un miembro de los Monty Python, en cuyo caso, no es raro que la ocurrencia más descabellada —aunque sea una broma, dicha a lo loco y sin intención alguna de que vaya a ninguna parte— acabe convirtiéndose en una de las mejores películas satíricas de todos los tiempos.

En efecto, el origen remoto de 'La vida de Brian' —que se reestrena el próximo 23 de abril en 45 ciudades españolas— responde perfectamente a la siguiente fórmula: lo que empieza como una broma, puede acabar como el rosario de la aurora.

"Nuestra próxima película se llamará 'Jesucristo: ansias de gloria". Lo dijo Eric Idle durante la promoción holandesa de 'Los caballeros de la mesa cuadrada', parodia de la era del Rey Arturo estrenada en 1975. Ocurre que no era verdad, solo era una ocurrencia improvisada de Idle, pero al resto del grupo le hizo mucha gracia... y se armó el quilombo. "Nos moríamos de risa, nos pareció un título muy gracioso. Ese fue el comienzo. Supimos en el acto que era una buena idea y nos planteamos hacer algo sobre Jesús y el cristianismo", contó Terry Gilliam en la autobiografía oral de los Monty Python: 'The Pythons: Autobiography by the Pythons' (2003), de la que salen las citas de este artículo.

Para colmo, la idea de hacer una película llamada 'Jesucristo: ansias de gloria' surgió en un escenario de lo más sospechoso: un pub en Ámsterdam (insistimos: solo a los Monty Python se les puede ocurrir algo completamente piripis en un pub en Ámsterdam y que llegue a buen puerto).

Actor secundario Bob

Los Python se dieron cuenta pronto de que hacer un 'biopic' sobre Jesús de Nazaret no era buena idea por muchos motivos. "No tardamos en darnos cuenta de que Jesús era un tipo legal, buena gente, y no podíamos cachondearnos de él así como así", según Terry Gilliam.

Pero en el fondo, el principal problema no era religioso sino humorístico: Jesús no funcionaba bien como objeto cómico por ser un acercamiento demasiado directo, había que darle una vuelta hasta lograr parodiar su época con la distancia irónica oportuna.

Pronto se hizo evidente que no podíamos hablar de Cristo porque no era allí donde residía el humor

"Sabíamos que la historia se asemejaría vagamente a la vida de Jesucristo, pero pronto se hizo evidente que no podíamos hablar de Cristo porque no era allí donde residía el humor. Lo gracioso es que alguien haya predicado con tanto ahínco el amor y la paz para que luego sus seguidores se pasen 2.000 años matándose y torturándose unos a otros porque no pueden ponerse de acuerdo sobre la forma en que lo dijo", aseguró Terry Jones.

"El absurdo no tiene que ver con las enseñanzas de los fundadores de la religión sino con lo que hicieron de ellas los que vinieron después", añadió John Cleese. O el choque entre lo que uno dice y lo que interpretan los demás; es decir: la película iba a tener un componente político claro.

Por fin, dieron con la tecla correcta: no iba a ser una película sobre el Mesías sino sobre el mesianismo. Habla Michael Pallin: "Recuerdo que se nos hizo difícil encontrar el tono adecuado. Al principio acordamos documentarnos sobre la Biblia y el periodo histórico en cuestión y ver qué sacábamos en claro. Pronto surgieron posibles ideas y una que nos gustó especialmente fue la de que en Judea se viviera una época de auténtico fervor mesiánico. Esa idea fue la clave, y dio pie a la creación de un personaje que no fuera Jesús pero que viviera una vida paralela: el vecino de la puerta de al lado, como quien dice".

"A alguien se le ocurrió entonces la historia del personaje a quien confunden con un Mesías y esa fue la chispa que nos faltaba", contó Eric Idle. "Al final, decidimos crear a Brian, una especie de sosia de segunda fila de Cristo", añadió Gilliam.

Pero el salto de Jesucristo a Brian tampoco fue directo. Entre medias se colaron otras opciones, como la de hacer una película sobre una de las personas más odiadas de la historia de la humanidad: Judas Iscariote, la madre de todos los traidores. "Al principio, iba a ser una película sobre Judas Iscariote, un tipo que siempre llegaba tarde. Parte de la gracia, claro, estaba en que si llegaba cinco minutos tarde a la realización de un milagro, bien podía, a efectos prácticos, haberlo hecho con 2.000 años de retraso. Judas no asistía a la Última Cena porque su mujer había invitado a unos amigos a su casa y tenía que quedarse, aunque pensaba pasarse luego a tomar unas copas con Jesús y los demás discípulos. A mí la idea me pareció graciosísima, pero fue una de las primeras en descartarse", según John Cleese.

Conclusión: que un chascarrillo dicho al pedo en mitad de un pub en Ámsterdam acabe triunfando es algo a celebrar, pero... los Monty Python pasaron meses picando piedra hasta convertir el chascarrillo en diamante. Poca broma con los Python.

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